La vida de Hombre-Caracola. XCII

  Hola querida Humanidad. Como ya os he dicho alguna vez pero con diferentes palabras, a pesar de estar bien rodeado de mi familia, de Mujer-Caracola, mis gatos, mis amigos y mis vecinos…, a veces siento que vivo más solo que Andrés Pajares en Los Bingueros sin Fernando Esteso. Sí, queridas amigas y amigos, a pesar de estar acompañado de mis seres más queridos, deambulo en soledad por el maravilloso universo, y más allá de la Tierra no han hallado vida hasta el momento.
  Nací solo, acompañado de mi piel y mis huesos, a pesar que mi madre me ayudó mucho con su amor y gran esfuerzo, y me iré al otro mundo solo, con lo puesto. A veces, al pensar en eso me ha dado miedo pero ya no me importa, me he hecho fuerte con el tiempo. Y además, el amor que siento me protege de todos los abismos y hace más agradable mi instancia entre las estrellas del firmamento.
  Mi vida se consume como la leña de mi hoguera, soy consciente de ello y no puedo hacer nada por eso, pero me deja claro que no he de perder el tiempo, el tesoro más preciado, mucho más que todo el dinero. No pienso perder ni un segundo en lamentos y quiero sentirme vivo en todo momento, aunque sé que a muchos eso no les resulta fácil, los poderosos ríen y el resto sufre las injustas leyes del hombre moderno. Las mismas leyes que permiten que todos nos hayamos vuelto locos, las mismas que se están cargando el planeta, y eso no deberíamos consentirlo.
  La Tierra es la casa de todos y a nadie pertenece, el decir, esto es mío y esto es tuyo, pienso que son idioteces, ni los pelos del sobaco nos pertenecen. Nuestra madre no entiende nada de patrias ni banderas…, me quedó bien claro que ni piensa en eso, y le importa bien poco las fronteras, he hablado con ella muchas veces.
  Estoy seguro que las montañas y los mares no entienden de fascismos, de dictadores, ni de niños muertos en la guerra… Estoy convencido que los árboles no conocen la esclavitud, que para mí es la gran pena del mundo, en eso estoy de acuerdo con Compay Segundo. Lo más probable es que las flores no conozcan la violencia ni el machismo, eso es cosa nuestra, y entre todas y todos deberíamos prohibirlo. Los ríos no nos diferencian entre Gays, transexuales y heterosexuales…, ante todo somos personas, ¡leñes!, y a nadie le debería importar lo que haga el vecino con su cuerpo, eso solo les importa a los cotillas, a los intolerables y los que no se miran al espejo…
  Sueño con un pueblo más civilizado, comprensible y solidario, ya lo sabéis pero de momento me he de conformar con el que tenemos, aunque como os he dicho alguna vez, confío en las personas pero no en los gobiernos, los mismos que tratan de convertir nuestro Paraíso en el infierno.
 
  Y mientras os revelo mis pensamientos, las agujas de mi reloj comen papas con mojo picón y bailan rica salsa canaria en Barlovento. Que bonito es Santa Cruz, de joven tuve el privilegio de conocerlo. He tenido una gran suerte, he visto muchos países, he pisado casi todos los continentes, aunque es Mujer-Caracola la que me ayuda y se encarga de ello. He conocido casi todas las religiones y he aprendido que hay muchas maneras de vivir, por eso tengo criterio para entender que poca diferencia hay entre los seres humanos, el problema como sabéis es que no nos ponemos de acuerdo. Y además, a muchos les importa más la vida del vecino que las suyas, y eso trae envidias, rencores y conflictos… Si cada uno se centrara en su vida respetando a los demás, el mundo sería más masticable, nos sonreiría un poco más, no dudéis de eso.
 
  Bueno, llegó la hora de marchar, no os quiero hacer perder más el tiempo, sé que mis palabras para algunos son bien recibidas, eso me pone muy contento, pero también sé que para otros son un tormento, y les entiendo. Aunque he de deciros que todos tenemos derecho a decir, esta boca es mía, y yo no voy a ser menos. Me divierte jugar con las palabras, lo siento por los que no estén conmigo de acuerdo, aunque les comprendo, he de decir que para ser amigos no es necesario tener los mismos pensamientos.
Lo que tengo claro es que, haga frio o calor, esté nevando o haga sol…, lo tenéis grave conmigo, hasta el último aliento seguiré creando, pintando y escribiendo…, necesito sentir y expresar al mundo mi arte en todo momento.

La vida de Hombre-Caracola. XCI

No soy un súper héroe de ciencia ficción, aunque a veces pienso, como ya os dije una vez, que mi vida está en manos de un travieso escritor, que tecla a tecla de su ordenador inventa mi vida, mis éxitos y mis fracasos, mi alegría, mi pena, mi placer y mi dolor…

No tengo más poder que nadie y nadie tiene más poder que el amor, yo tan solo vuelo alto y puedo inventar nuevos mundos con la imaginación, aunque cualquiera puede hacerlo como yo. No soy ni quiero ser el number one si para ello he de desprestigiar a los demás, tampoco deseo ser el último de la fila, sueño con un mundo donde todos tengan las mismas condiciones, la misma posición. No soy el chico de nadie, aunque lo fui para el Director cuando trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, allí aprendí que unos mandaban y otros obedecían, como yo. No soy ningún poeta, mis palabras están repletas de faltas de ortografía, a pesar de utilizar continuamente el corrector. No tuve la oportunidad de posar con el birrete para que mi madre pusiera con orgullo la foto encima del televisor. Bien sabéis que no soy intelectual, tengo como medallas galletas María Fontaneda y soy diplomado en nada, aunque no estoy nada orgulloso por eso pero tampoco voy a coger una depresión. Admiro al músico que llena los conciertos sin tener todos los grados de piano, eso me parece maravilloso, no es necesario pertenecer a la clase alta ni a la burguesía, ni hace falta ser un Vivaldi para que el público estalle de emoción. El talento no se compra con dinero, hasta el más pobre puede dominar la trompeta o el saxofón. Aunque también admiro a todos los artistas de cualquier condición, nadie elige el lugar de nacimiento, nadie es culpable de nacer en la familia que le tocó. El éxito de cualquier artista debería ser el éxito de todos los que se dedican a la creación, al menos es el mío, cómo no.

Y mientras os revelo mis pensamientos, la vida sigue corriendo como el contador de la luz para José Manuel, el jefe de mantenimiento del Carrefour. Sufre porque no se ama, y por consiguiente, ni el mundo ni nadie le ama, se siente tan infeliz… y a veces furioso, la paga con cualquiera, ya le han bloqueado cinco veces la cuenta de Facebook por incitación al odio. Espero que encuentre cuanto antes alguna solución, el pobre chico odia al mundo entero cuando se levanta, en el trabajo, durante la siesta y frente al televisor… Nadie merece ni debería sufrir esa situación, el mal de amor no es nada agradable, alguna vez lo he padecido yo.

Y al mismo tiempo Zareb trata de superar las vallas, y no os hablo de un atleta, es un ser humano que lucha, como cualquiera lo haría, por su libertad y por su familia. Huye de una guerra y prefiere dejarse la piel en las alambradas con la esperanza de encontrar un mundo mejor. Aunque todos sabemos que lo tiene crudo, en este injusto mundo la insolidaridad gobierna por encima de la hospitalidad, la humanidad y la compasión…

Todos somos inmigrantes amigas y amigos, algunos no se acuerdan de sus orígenes pero he de deciros que todo quisqui tiene sangre africana, lo siento por los racistas pero estamos todos mezcladitos como la leche con el Nesquik, os lo pueden demostrar los científicos. Y sí, somos diferentes, unos tienen la piel oscura y otros la tienen clara, otros creen en Alá y otros en San Pedro, en el niño Jesús o en la Virgen Santa… Pero todos somos hijos de la Tierra y del sol, tan hermanos como Estopa o Pimpinela…, es bueno que queden las cosas claras.

Bien sé que gran parte de la sociedad padece aporofobia, no se le tiene miedo a nadie por ser de Ghana, ni se construyen murallas para los que tienen el color de la piel diferente o para los que vengan de cualquier país ajeno al nuestro, se le tiene miedo al pobre. Algunos piensan que los más necesitados que buscan ayuda nos quieren robar el pan y el trabajo. Y bien sabemos muchos que los que verdaderamente nos roban son los que llevan traje y maletín, los políticos que solo se dedican a calentar con el trasero el sillón del parlamento…, las ambiciosas multinacionales, las farmacéuticas y los bancos… Por desgracia para la mayoría, demasiada gente no sabe quien es su enemigo y quien es su hermano.

Bueno, os he dejar, ya he hablado demasiado, sin el permiso de nadie marcharé al planeta Democracia, es el nombre que le he puesto al lugar del universo más lejano de la Tierra. Donde las arenas de las playas son de caobina, como algunos sabéis, es también el taller donde últimamente creo, me siento tan bien allí… Aunque, a pesar que en ningún rincón de nuestro planeta exista la democracia, prefiero vivir con los humanos. Tengo la esperanza de ver sonreír a la humanidad, de oír la música por las calles, de escuchar el fin de las guerras por la radio, sé que sueño muy alto, a veces creo que puedo alcanzar la luna con las manos.

“La vida de Hombre-Caracola. XC”.

Hoy estoy triste y no sé porqué. Tengo a mi alrededor muchas personas que me aprecian y me quieren, en nuestra despensa hay para comer…, aunque ya sabéis que no pruebo bocado por mi condición de ser. Y en nuestra habitación hay un buen colchón donde descansar…, incluso tengo luz, agua corriente e Internet… Mujer-Caracola continuamente me abraza y me besa, me da el calor, la ternura y su piel…, y los amigos siempre se dejan ver… Puedo dedicar mi tiempo y mi esfuerzo al arte, aunque creo por pasión, para mí es un gran placer. Sí amigas y amigos, mi vida es lo que de pequeño soñé pero como ya os he dicho, hoy estoy triste y no sé porqué.
No todos los días son domingo y hoy no puedo disfrutar de la luz del sol ni de su amanecer…, no puedo sentir las estrellas en mi ser. Hoy mi vida no tiene sentido, me ha abandonado mi ilusión y mis esperanzas, mi libertad, mis sueños y mi fe…, no siempre se despierta uno como desea, y hoy por lo visto me levanté con mal pie.
Mi Maestro Chamán me dijo con palabras parecidas, que nosotros somos los responsables de las barcas de nuestras vidas pero no sabemos bien cómo navegar. Yo pienso que cuando perdemos el timón poco hay que hacer contras las corrientes del mar, solo dejarse llevar. Cuando hay fuerte tempestad no puedo hacer otra cosa que aceptarla, porque lo haga o no, me mojaré. Bien sé que después de la lluvia y las nubes negras siempre sale el sol, es matemático, lo he comprobado miles de veces, en naufragios soy experto de alto nivel. Y os he de decir que cuanto más temibles son las tormentas, el astro rey calienta con más fuerza, aunque a nadie le gusta perder el norte y que el viento rompa su mástil y su vela, se puede perfectamente comprender.
A pesar de mi tristeza, la vida sin culpa alguna continúa y la luna sigue emitiendo sus influencias a todos por igual, no se libra ni el Quico aunque se envuelva como un bocadillo de chorizo en papel Albal. Saturno sigue siendo como un niño chico, continua moviendo las caderas con su Hula Hoop, y las estrellas fugaces siguen ofreciendo deseos a los que creen en la magia del universo, como yo. Ramón, el conserje de los apartamentos Pitosol de Salou, ensaya en su casa frente al espejo de qué manera le dirá a Manoli, te quiero, es tan tímido…, aunque se muere por abrir la jaula de su corazón. Maribel, la hija pequeña del señor Gil, el más respetable empresario de Vilaseca, sueña con el chalet de su vida. Pronto se casará con Nicolás, a pesar que sus padres no aceptan del todo al chico, poco le gusta trabajar en la empresa familiar y su única pasión es el Punk, es el bajista de Los Cojones de Satanás, no suenan nada mal. Y al mismo tiempo María del Carmen sueña con montar un huerto ecológico, quiere comprar un pequeño terreno en Pradell. Desea huir del caos de la ciudad y de su trabajo, su jefe no le trata nada bien. Y ella no puede soportarlo más, está hasta el gorro de que le mire el escote, de limpiarle la oficina, de ordenar millones de archivos, de atender a los clientes y de hacerle el café… Sé perfectamente que no es nada fácil trabajar en lo que no nos gusta, comprendo la decisión de esa mujer, espero que le vaya bien.
Sí, querida humanidad, la vida continúa a pesar de mi pena, mientras la paso, otros se comen bien a gusto unos calamares con all i oli con vino y casera…, mientras me lamento, otros se zampan unas porras con chocolate y bailan con unos finos de más en la verbena…
Y siempre queremos estar bien, claro, pero bien sabemos que la vida es reír y llorar, lo saben hasta los bebés. No se entiende la risa sin el llanto, nadie se libra de la felicidad ni de la tristeza, ya seas pobre o adinerado, de Oklahoma o Antequera… Algunos sufren más que otros, cómo no, mientras yo paso este mal día desde mi sillón, otros escuchan el zumbido de las balas en la guerra.
La humanidad podría ser más feliz, no entiendo qué narices hacen los líderes de la Tierra, no comprendo porqué permitimos que unos locos de remate dirijan nuestro planeta. Ellos son los que deberían tomar unas gotitas de Haroperidol, ellos son los que necesitan camisa de fuerza.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXIX.

El mar y yo gozamos del sol y la plena calma, es una maravilla, se está tan bien… Barcas de pescadores se pierden en el horizonte, se escucha en la lejanía las guitarras de unos jóvenes que hacen vida en la playa, los muchachos alegran el alma, no tocan nada mal… Los cangrejos, las nécoras y las lapas son los dueños de las rocas, y el sonido que provoca el revoloteo de una bandada de pardelas, me despierta y me hace volver a la realidad.
Me desprendo de mi báculo, mi margarita, mi piel, mi odio y mi bondad… Me olvido de la trilogía de Regreso al Futuro, del estribillo de la Macarena y del ridículo flequillo de Trump… Me libero de mi placer y mi dolor, de mis sueños y de mi bolígrafo Bic multicolor… Me deshago de mi sombra, del vecino que siempre ronca, de las pistolas de Clint Eastwood, de las bellotas de Banner y Flappy…, y con mucho agrado, me desprendo por completo de todos los programas de televisión de Sánchez Dragó.
No sé realmente lo que soy ahora, quizás nadie nunca lo sepa, solo sé que siento amor.
Sí, amigas y amigos, marcho de nuevo al universo, y ahora me dirijo hacia él a tropecientos mil millones de kilómetros por hora, es algo inhumano, lo sé, soy un privilegiado. Permitidme ese lujo, vosotros también tenéis los vuestros, sois tan especiales como yo, cada cual con su locura y profesión. Hay tantas vidas como personas y muy pocas, por no decir ninguna, nacen con la misma condición.
La Tierra se pierde de mi vista en un santiamén, Venus y Júpiter me saludan, yo a ellos también, no hay nada como ser amable y cortés. Me basta con un guiño vuestro, un hola, un adiós…, o un, qué te vaya bien, para sentirme humano como vosotros, a veces no es nada fácil ser un nuevo ser.
Las estrellas indican e iluminan mi camino, yo me dejo llevar como barca de náufrago en alta mar, poco más puedo hacer, esa es la verdad. La velocidad aminora progresivamente, me acerco a un planeta desconocido por la inteligencia del hombre moderno. En media hora y tres segundos llego hasta él, aunque hablar del tiempo aquí es absurdo, no tiene ningún sentido razonable, es como querer besarte tu propio codo o hablar con un huevo duro en la boca en portugués. En el cielo hay algo parecido al sol y los mares son como los de la Tierra. En las playas en vez de arena hay caobina, aunque parezca extraño, bien me podéis creer. Es un lugar idóneo para la creación, hay material de sobra y buena luz, los paisajes son alucinantes… Parece que vivo en una novela de ciencia ficción, aunque por mucho que quiera explicarlo todo, es de difícil comprensión, para ello deberíais abandonar entre otras cosas la razón.
Trataré de pintar con caobina a la vida, me refiero, a todo; un país, una persona, una flor, una estación del año, mi taller, los ojos de Mujer-Caracola, las rocas, el viento… Aunque he de deciros que desde aquí todo parece lo mismo, desde un mosquito a una vaca o a una roca, desde Abdul a Manolo… Por eso posiblemente las obras serán parecidas, tendrán más o menos los mismos tonos, una mancha de menos o una mancha de más, poco variamos los que existimos en el mismo meollo. De verdad, desde este planeta apenas logro diferenciar un berberecho de mi vecina María del Mar, ni un calamar de mi amigo Bartolo. Sí, habitantes de la Tierra, apenas puedo distinguir desde este paraje a mi madre de una rosa, a Abascal de un percebe, al Papa de Roma de un boniato, o a Felipe VI de un mono.
Definitivamente, éste es el lugar donde crearé mi nueva serie de pinturas que se llamará, La Vida, ya está decidido. Viajaré a este planeta siempre que tenga la necesidad de crear en estos inhóspitos paisajes. Aunque prefiero vivir en la Tierra, claro, amo sus montañas, sus ríos y sus mares… Y como sabéis, lo que más me ata a nuestro querido planeta es el amor que siento por la Humanidad, por Mujer-Caracola, mi familia y mis amigos… Sin todos vosotros no sería nadie, os llevo en el alma allá donde vaya, en todos los lugares os siento conmigo, sin todos vosotros mi vida no tendría sentido.

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXXVIII.

Tengo la capacidad de hablar con la naturaleza; con el viento, las tormentas, las plantas, los árboles, las rocas y los animales, desde el caballo al cienpiés… Sí, sé que resulta extraño pero esa es mi condición de ser, desde que dejé de ser Diego Latorre Roldán y tengo una concha hueca de caracola por cabeza, desde que desapareció mi cerebro, mis ojos, mi nariz y mi boca.., bien lo podéis creer. Y si quisiera volver a ser lo que era, ya no tengo nada que hacer.

Yo también soy la naturaleza aunque para muchos resulte difícil de entender. No soy ni más ni menos que un berberecho del Delta, que un mono de Tailandia, que las rocas, los sauces, las briznas de hierba o una hoja de laurel…

El sol calienta con la misma intensidad a las piedras, los bosques, las larvas de las mariposas, los rinocerontes y a mi primo Miguel…. Y la luna, emite sus influencias sin preferencias, a la vecina del ático, a la mosca de la tele, a la flor de las aceras y a los rovellones del Pirineo aragonés… Por no hablar del universo, él no hace distinciones entre la naturaleza de la Tierra, Saturno, Marte o Kepler-22b… Todo eso me lleva a la conclusión que todo lo que pertenezca a la existencia forma parte de una misma pieza o de un mismo ser. Sí, queridas amigas y amigos, ¡es maravilloso!, ¡todos somos lo mismo!, desde un grano de arena de la playa a una estrella…, desde Pepi, la churrera de la esquina, a mi amigo Abdul de Marrakech…, aunque entiendo que muchos no lo podáis comprender. Quizás solo lo puedan entender los chamanes, o todo aquel o aquella que vea más allá de lo que a simple vista se ve.

Sí, querida humanidad, poca diferencia hay entre los humanos, solo que algunos tienen la nariz o las orejas más grandes, el trasero más ancho o diferente color de piel… Pero todos mastican, beben y sueltan sus caquitas del mismo modo…, todos sienten de la misma manera el amor, el odio, el dolor o el placer… Muy pocas diferencias hay entre un alemán, un español, un italiano, un sirio o un senegalés… La vida es justa, nos trata a todos por igual, creedme, son las leyes de los hombres las que con urgencia debemos cambiar. Las mismas leyes que crean la desigualdad, las guerras, el hambre y la sed…, las mismas que permiten que luchemos entre hermanos y tiñen de sangre la blanca bandera y la paloma de Picasso con su laurel.

El poder de los hombres solo sirve para para crear desgracias, parece que con eso no hay nada que hacer, aunque bien sé que el amor es el máximo poder. Para vivir en paz, bastaría con darnos cuenta que todos somos como un chorizo de Cantinpalos embutido en la misma piel.

Mientras reflexiono y trato de aclarar mis ideas en la naturaleza, entre animales y plantas, Oriol, el joven violinista de Hospitalet, del cuarto segunda número diez, trata de cautivar con su música a la vecindad. Y aunque más de un vecino le ha mandado callar, Oriol no puede dejar de tocar, su música es su agua y su pan. Espero que la humanidad algún día se dé cuenta que el arte para los humanos es una necesidad.

Sí, querida humanidad, el arte es tan fascinante…, y nos une, en parte porque es un lenguaje universal. La Macarena, el Son de Compay o las canciones del verano de Georgie Dann, por ejemplo, nos hacen mover el culito a todos por igual, ya seas de Manresa, de Burgos, del Congo o de Gibraltar…

Os lo digo de corazón, el arte solo trae cositas buenas, no mata, nos alegra y mejora nuestras vidas…, y puede cambiar el mundo, cómo no. No lo dudéis ni un segundo, cambiad el odio por unas buenas maracas, las pistolas por pinceles, las balas por teclas de piano y el sonido macabro de los misiles por un Do, un Si bemol o un Re… Cambiad también las heridas por versos de poetas y los gritos de los niños por películas de amor o ciencia ficción… Os doy mi palabra que de esa manera el mundo será mucho mejor, dónde va a parar…, pasaríamos del blanco y negro al color.

Y al mismo tiempo, mientras el joven músico afina su violín, Marta, su vecina del tercero primera se compra un Iphone de última generación, está tan contenta… Mientras José Andrés, un anciano que sufre una enfermedad mental, en la misma Rambla de Barcelona se refugia entre sus cartones en el cajero del Banco de Sabadell. Hoy ha sido un día malo para él, solo ha conseguido noventa céntimos de caridad en todo el día, con eso no le ha llegado ni para el café. Por la Rambla pasean miles de personas pero la gran mayoría no le ha querido ni ver.

LA VIDA DE HOMBRE-CARACOLA. LXXXVII

No soy el hijo de ningún Dios, no soy el mesías de los cristianos tan esperado, al pobre hombre le dieron la vida eterna y eso debe ser muy aburrido y cansado. Yo quiero morir y ser enterrado, deseo la mortalidad de los humanos, más que nada porque lo del cielo no lo tengo muy claro, prefiero convertirme en ceniza o en barro. Por suerte tampoco soy Barrabás, a nadie he robado ni matado, trato de respetar a los demás y si puedo les ayudo en algo. Aunque tampoco soy ningún santo, no quiero que nadie me rece, nunca me gustaron ni los cirios ni las velas, que se las pongan a Santa Rita o a San Pancracio. Tampoco soy ningún cura ni trato de daros ningún sermón, mis palabras son consejos de amigo y a nadie impongo ni a nadie engaño. Soy el hijo de Francisco Latorre, un humilde y honrado trabajador que dio la vida por su familia, trabajando como un mulo en los trabajos más cansados, sus manos siempre estaban repletas de cayos. Él me enseñó que en esta vida todo hay que ganárselo, con esfuerzo y trabajo. De nada sirve el éxito ni las riquezas si para ello te aprovechas del sudor del vecino de al lado o de los más necesitados.
Sigo sembrando las tierras con semillas de amor y esperanzas, como bien sabéis, deseo con locura un mundo mejor, por eso trabajo tanto. No espero ningún rayo de luz que a todos os ilumine, no creo en milagros, el futuro entre todos hemos de crearlo. Y es bien sencillo, se trata de plantar, regar y cosechar, creo yo que no es tan complicado. Aunque comprendo que muchos no creáis en un futuro mejor, sé que os parece imposible, en Facebook dicen que no hay solución y lo afirman en la televisión y en los diarios, entiendo que os sintáis resignados.
Sí, amigas y amigos, es tan fácil cambiar el mundo…, aunque para ello antes deberíais cambiar el vuestro, claro. Ante todo deberíais amaros a vosotros mismos y a los vuestros, no me canso de explicarlo. Como ya he os he comentado alguna vez, si en vuestras casas se respira amor, lo habrá en las calles, las ciudades y en los países…, y me atrevería a decir, que el universo también recibiría algo. Si hay paz en el hogar es muy complicado que vuestros hijos salgan dictadores, cuando uno planta tomates no cosecha rábanos, mi padre tenía huerto y eso me quedó siempre claro.
El futuro de la humanidad son vuestros hijos, ellos son vuestras semillas, no deberíais preocuparos demasiado por que tengan una buena carrera, cinco masters y dominen a la perfección la gaita escocesa o el piano… No os empeñéis en que sean personas muy respetadas en sus empresas, el amor no entiende de jerarquías, nadie está por encima ni por debajo… Es más importante que a vuestros hijos, cuando sus amigos les vean, se alegren y les surja una sonrisa en los labios, ese debería ser vuestro trabajo. Se trata de crear personas con calidad humana, que entiendan de bondad, solidaridad, respeto y amabilidad…, para eso no hace falta estar diplomado. Sois los únicos responsables de vuestros pequeños, lo dejo en vuestras manos.

Mientras sueño en el universo, a tropecientos mil años luz de distancia de nuestro planeta, mi vida en la Tierra pasa sin prisa y sin pausa, como hoja de sauce llorón por el Pisuerga. Almoster duerme a pata suelta, se escuchan los ronquidos y las ventosidades que, esporádicamente emite el vecino de al lado en el silencio de la noche, mientras su esposa trata de ahogarle la fiesta. Chancho y Frida vigilan la calle Mayor desde el balcón, y sobre la cama de nuestra habitación, Mujer-Caracola descansa del duro día de trabajo, sufro tanto por ella… La luna manda sobre las estrellas, son las cuatro y media. Apago las luces del taller, cierro la puerta y me dirijo a la terraza para desearle una vez más las buenas noches a la humanidad. Creo un ritual, le pido a los espíritus mis deseos y bajo las escaleras. Llamo a mis pequeños felinos y juego, como uno gato más, con la entrañable peluda pareja. Entro a la habitación, beso a la musa dormida y caigo abatido por el cansancio en el colchón, hoy he tenido mucha faena. Me olvido de la realidad durante un tiempo, dejo mi vida en manos de Morfeo, hasta que suene el despertador, claro, sobre las once y media.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXVI

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El reloj de la cocina marca las doce y media, aunque eso me importa un carpaccio de acelga. Como bien sabéis, las agujas de mi reloj no obedecen ni por asomo al tiempo, en estos momentos se están comiendo una paella de cangrejo azul en el Delta, saben más que los ratones de biblioteca.

Mientras, la luna sigue girando en armonía alrededor del sol, los planetas y las estrellas continúan cumpliendo su misión…, sin duda alguna la ley del universo funciona a la perfección. Y al mismo tiempo, Otto, el camarero del restaurante chino sigue enamorado de Chinpún, aunque éste no le hace ni caso, a él le hace tilín Chinawa, aunque ella está loca por Chinlú. A veces el amor no es correspondido y eso se sufre en lo más profundo del alma, os lo digo yo, no siempre en mi morada floreció el amor, he sentido en la piel la soledad, el olvido y el desamor. Y al otro lado del charco, María Teresa, una chica argentina que vive con su perrita, sueña desde la cama de su habitación con un mundo mejor, al igual que yo, sufre las injusticias de las leyes de los hombres, bien sabemos que éstas no funcionan a la perfección. Aunque bien sabéis que soy un soñador, confío en la humanidad. Pienso que no me vais a fallar, que en algún momento de vuestras vidas os dará por danzar, cantar, soñar… Por unos días lo hicisteis desde vuestro balcón, ¡os acordáis?, a pesar de las distancias se respiraba convivencia, solidaridad y unión…, incluso la naturaleza sonrió, lástima que luego todo se nos olvidó. Estoy convencido que os cansaréis de odiar, que la gran mayoría desearéis a la hora de brindar, aunque quede cursi, la paz mundial y el amor. Que me perdonen los realistas y los pesimistas, no puedo evitar soñar, sé que no tengo solución.

Sí queridísimas amigas y amigos, necesito sueños, ilusiones y esperanzas, eso me hace luchar, y la lucha me hace sentir vivo, da sentido a mi vida, podéis estar seguro de eso. Y si he de morir, lo haré luchando, ya no tengo ningún miedo, me enfrento con valentía a ellos, entre otras cosas soy chamán guerrero. Y aunque los seres humanos hagan caso omiso de mis consejos y duden de mi magia, igualmente yo velaré por ellos.

Sí, querida humanidad soy muy optimista, a pesar de todos los problemas del mundo y a pesar que a veces se apodera de mí la tristeza, siempre ofrezco mi sonrisa en lugar de mi pena. No sé cómo lo hago, aunque domino el tema, siempre admiré a los payasos, ellos pintan sus lágrimas con rojo y blanco para que no se vean. Busco entre la basura la belleza, convierto en retos mis problemas, creo obras de arte en vez de buscar conflictos o romperme con alguien la cabeza… Amo con locura a la vida, bien lo saben los espíritus, y quiero a la humanidad como el Ebro a la mar o como el cielo a la Tierra…, por eso dedico mi vida a ella. Solo ruego que me dejen vivir en paz, como yo quiera, defenderé con mi vida mi libertad, la esclavitud no la merece nadie, todos deberíamos tenerlo en cuenta. Os prometo que no tengo ninguna maldad, Adolf solo habita en mi mundo onírico, no podría hacer a nadie ningún mal, allí siempre está de borrachera. Aunque he de deciros que tendré que cambiar la formula del brebaje, creo que la pizca de romero hace estragos en mi estómago, ya solucionaré ese problema.

Nunca por nada del mundo os cobraría por mis servicios como chamán, claro, yo solo quiero ayudaros en lo que pueda, no me interesa para nada vuestras carteras. Jamás os exigiré nada, solo faltaría…, estoy en contra de todas las dictaduras, nunca se me ocurriría pediros obediencia…

De verdad, no quiero ser el líder de nadie, no quiero aprovecharme de la sociedad, lo mío no es la política, solo quiero ser vuestro amigo, quiero veros felices, esa es mi recompensa. Porque un pueblo feliz no crea ningún problema, ninguna víctima, ningún miserable grito de guerra.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXV

oas-

Vivo entre el suelo y las estrellas. Puedo volar más alto que el cóndor y tocar con las manos el sol que nos ilumina y nos calienta. Sí querida humanidad, a veces logro ser el dueño de la luna y los planetas…, me resulta muy fácil cruzar la estratosfera. Y aunque mi psiquiatra no lo ve así, que cada uno piense lo que quiera. Soy capaz de sobrevolar la Tierra sin azafatas, sin queroseno y sin duty free, aunque para ello he de desprenderme de mi cuerpo y viajar solo con lo que queda. Tengo el lujo de superar todas la barreras y fronteras, a veces soy tan libre que puedo romper todas las cadenas, como si yo fuera el mismísimo Mazinger-Z. Puedo permanecer en las más altas cumbres y tener un ojo en el cielo y otro en la Tierra, desde allí logro veros a todas y a todos, parecéis hormiguitas. Resulta grato alejarse por momentos de la locura de esta vida, para eso hay que estar muy cuerdo, no lo hace cualquiera. A veces soy el ser más feliz del universo, mi condición de ser me permite sentir la euforia que provoca la luz más intensa, aunque mi Doctor piense que estoy desequilibrado y que necesito más Ziprexa.

También puedo ser el gusano que se arrastra por la tierra, el único náufrago en la tormenta, la herida que no se cierra… Estoy preparado para soportar todos los males del planeta, como podéis entender, eso no resulta nada grato, puedes llegar a sufrir más de lo que te pertenece y romperte en mil pedazos, no sale nada a cuenta. Tengo la capacidad de lograr vivir en las profundidades de los océanos, allá donde solo hay sitio para uno, donde reinan entre las lágrimas más negras, las más crueles tristezas. Estoy capacitado para llorar a mares, lo he demostrado demasiadas veces en mi vida.

Como bien sabéis amigas y amigos, mi condición de ser me permite sentir la máxima oscuridad, aunque desde allí puedo alcanzar la luz más intensa, y esa, es la mayor de las recompensas.

Me acepto tal como soy, con mis alegrías y por supuesto con todas mis tristezas. Sí querida humanidad, por muy duro que sea, necesito mis lágrimas aunque me duelan. Ruego que no le contéis nada a mi Doctor cuando me veáis llorar, necesito reír mucho, claro, pero que nadie ni nada se atreva a robarme mis penas. Quiero sentirme vivo y apreciar en mi alma todas las emociones, y la tristeza es una de ellas.

No quiero ser menos que nadie, quiero llorar como todos, deseo que mis lágrimas invadan mis mejillas, necesito escuchar a Chavela o José Luís Perales pero solo las más lentas… Deseo que mis ojos se conviertan en nubes y que no dejen de llover durante un tiempo, necesito ver toda la serie de “Autopista al Cielo”, o la de “La Casa de la Pradera”… Quiero llorar como lo hicisteis todos en el último capítulo de “Verano Azul”, quiero sentir en lo más profundo de mi alma la muerte de Chanquete…, hace tanto que no lloro que se me olvidó mi pena. Necesito ver con urgencia “Bambi” y desahogarme como dios manda, tampoco pido las estrellas.

Sí, querida humanidad, no es nada malo llorar lo que nos corresponde, y si nos ayuda el arte, el cine y la música…, mucho mejor. Lo injusto es, que los verdaderos locos, los que dirigen el mundo y parte de la sociedad que le sigue el juego, nos hacen sacar las lágrimas por sus errores; Las guerras, el hambre, la esclavitud, la insolidaridad, la desigualdad, la violencia… Lloro injustamente viendo como almas inocentes se dejan los dedos y la piel en las vallas de Melilla, o por los inacabables conflictos de los hombres de Oriente Medio y los llantos de sus niños y niñas… Brotan mis lágrimas por ver como un sistema tiene a media sociedad enferma, depresiva, sin amor a la vida, sin esperanzas, sin ni tan siquiera ganas por un futuro mejor…, la consulta de mi Doctor suele estar llena de gente sin ilusión. No es justo llorar por ver como sufre mi querida humanidad y por ver cómo convierten a mi amado planeta, en un gran montón de mierda, con perdón por la expresión.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXIV.

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Amo ante todo a la vida, a mi madre Tierra y mi padre Sol, y a todos los seres vivos. Y evidentemente, amo a todos los humanos sin excepción, empezando por Mujer-Caracola, como no. Unos andan perdidos en el camino equivocado y otros tienen claro quienes son.

Sé que no es fácil saltar al vacío, sin saber si hay o no protección. Aunque al principio sentí miedo, me lancé de pleno sin saber si había alguna red o algún colchón. Pero mereció la pena el salto, ahora reboso de júbilo, de luz y satisfacción. Pero sé que no es fácil, queridas amigas y amigos, antes tuve que vivir en las tinieblas, sin ni un solo rayito de sol… Tuve que aceptar la locura, las ventanas blindadas, los gritos de mis compañeros de hospital…

Bien sé que la vida nos pone a prueba y que los más fuertes son los que sufren las injusticias; las guerras, la pobreza, el hambre, los maltratos, los abusos…, o los que sufren una enfermedad, como yo. Y también somos los más afortunados. Cuanto más grande es mi oscuridad, y lo digo por experiencia, cuando logro librarme de ella, más grande puedo sentir la luz.

Recomiendo a los que más tienen que repartan sus riquezas, la avaricia crea oscuridad, y de poco sirven los bienes si no los compartimos con los demás. Sé que es más fácil pedir que dar pero quien da es el que gana más. Hay gente que sufre la miseria mientras otros nadan en la abundancia, eso entre todos lo tenemos que solucionar. La generosidad es una verdadera fortuna, que aunque no se pueda introducir en una probeta, se lleva en el corazón y ayuda a sentirse mejor. Sé que entre todos podemos hacer un mundo mejor. Pienso que no bajará ningún mesías más, los dos que quedaban en el hospital ya los han convertido en personas normales, era de esperar. Así que de todos depende la justicia en la Tierra, como ya he dicho en alguna ocasión, la humanidad es responsable de la humanidad.

Olvidaros de ningún Dios, no vais a encontrar absolutamente nada, ni fuera de nuestro planeta; ni en Marte, ni en GJ357-b, ni en Júpiter, ni en la Andrómeda, ni en Plutón… Sí querida humanidad, la Tierra es nuestra casa, olvidaros del Paraíso celestial, en los mares y las montañas de nuestra madre se vive mucho mejor, donde va a parar…. Centraros sobre todo en disfrutar de la Tierra y el Sol, y sobre todo respetad a la naturaleza porque también lo sois, tanto como yo. Ningún animal come donde deja la mierda, no vemos que estamos demostrando que somos una raza inferior. A ver cuando nos ponemos a la altura del gato, del gusano o del ruiseñor…

Si os hacéis demasiadas preguntas acabaréis tan locos como yo, aunque he de deciros que la locura también es amor. Tened curiosidad por la vida, es mucho mejor que hacer los deberes que te manda el profesor. Como os he dicho alguna vez, lo que somos no se haya en los libros, ni en Google y ni mucho menos en el televisor.

Amaros y respetaros, como no. Disfrutad de vuestras vidas que es un regalo, deberíais estar agradecidos.

No os perdáis la belleza del planeta, los amaneceres, atardeceres y la puesta de sol…

La humanidad debe unirse contra la tiranía, se debe expandir con urgencia el amor. No os conforméis con la felicidad que os venden, merecéis lo mejor.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXIII

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Hola mi querida humanidad. Llevo más de tres años deambulando por este loco pero maravilloso mundo como hombre-caracola, he visitado diferentes pueblos, ciudades, países… Y por supuesto he conocido a muchos seres humanos de todas las condiciones, eso es lo que más me fascina, todos tan iguales y tan diferentes… Ya no me importa ser el centro de atención por mi aspecto o mi conducta, por mis calcetines o mi bastón… Sí, amigas y amigos, no esconderé mi locura, ahora bien sé que todas las personas que hasta ahora he conocido, como nuevo ser, están tan locas o más, que un servidor, me atrevería a decir que no se salva ni Dios. Por no hablar de los que gobiernan el mundo, ellos más que yo necesitan una buena dosis de Haroperidol.

No me importa que piensen mal de mí, hace tiempo que envié a la provincia de Murcia a coger melones a mi reputación, desde entonces me permito el lujo de ser yo mismo, eso me hace sentir tan libre como el gorrión. Tampoco es de mi interés que me clasifiquen, aunque no me importa. Algunas personas me ven como dibujante, otros creen que formo parte de una performance, como si yo fuera una obra de arte… Otros creen que soy un aprendiz de Chamán, que estoy todo el santo día pidiendo mis deseos a los espíritus o que tengo un poder sobrenatural… Hay personas que creen que el mensaje de mis obras ayudará a salvar el mundo… Algunos piensan que tan solo soy un enfermo mental que depende de su medicación para vivir en el mundo de la razón… Otros me ven ridículo y se avergüenzan de mí, incluso personas a las que siempre he apreciado, aunque siempre apreciaré. Los que hace tiempo que no me ven piensan que soy fontanero o electricista, entre otras cosas a eso me he dedicado durante mucho tiempo, todavía me piden presupuesto. Mi madre piensa que soy el sol, cómo no, como toda mi familia, algo parecido es lo que también pienso de ellos… Mis amigos creen que soy el payaso de sus sonrisas y los abrazos cuando reina en ellos la pena, en la amistad hay que estar para las malas y para las buenas. El dueño de un bar de Bilbao cree que soy un cara dura porque me fui sin pagar, aunque os juro que fue sin darme cuenta. Más de una y de uno me ve como el amigo que les traicionó, todos directa o indirectamente a alguien hemos traicionado, desde aquí pido disculpas. Aunque no somos culpables por vivir y la vida conlleva errores, los míos trato de aceptarlos, y os puedo asegurar que no soy ningún santo. También he de deciros que los que me traicionan siempre me enseñan. Mis gatos me ven como uno más, juego con ellos, imito sus gestos, sus pasos…, y a través de mi concha, emito un sonido muy parecido al ronroneo de mis seres peludos queridos, mutuamente nos adoramos. Para las niñas y los niños, los de mis familiares y amigos…, fui y soy con orgullo, El Robot, básicamente porque imito gestos de un robot humanoide, me sale  bastante bien, al principio se asustan pero luego me piden más juego. Me encanta jugar con los pequeños, siempre me pongo a la altura de ellos. Cuando pasa el tiempo y crecen aun son casi inevitables sus sonrisas cuando me ven, a pesar de ser mayores. Para Mujer-Caracola, puedo ser lo que ella quiera que sea, si lo desea con el corazón, puedo ser las estrellas…

 

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Pintado a ciegas.

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 29×29.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXII.

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No me pertenece ningún río, ninguna montaña, ni el cielo ni el mar…, no es mío ningún país, no soy ni el dueño del hogar donde vivo, de ningún lugar. Como bien sabéis, me deshice de mi documento nacional de identidad, del número de la seguridad social, de toda la burocracia…, ya nadie jamás me puede controlar. Dejé en el olvido las fronteras, las patrias y las banderas… Pude librarme de todas las leyes de los hombres, de sus gobiernos, sus mentiras y sus falsas democracias, de la jerarquía, la monarquía y los mandamases… Me abstuve de todos los dictadores, que solo sirven para estorbar y frenar el paso de la humanidad, que ante todo le conviene caminar.

No es de mi propiedad Mujer-Caracola, y ninguna mujer debería pertenecer a nadie, el machismo es una lacra que nos hace avanzar. Por supuesto ninguna persona debe ser de nadie, todos deberíamos ser libres y yo, como sabéis, no soy nada partidario del verbo esclavizar, es muy injusto que solo unos pocos sean los propietarios de todos los demás

No soy el amo de Chancho ni de Frida, ni de un mosquito o un águila imperial…, de ningún ser vivo del reino animal. No entiendo porqué se les tortura por placer, es un gesto de inferioridad, una humanidad que no respeta a las almas de los animales no puede evolucionar.

No son míos los brazos que me cuelgan de los hombros, ni el cabello que me surge de la cabeza, ni la piel que me cubre los huesos, ni las uñas de los pies… Sí, querida humanidad, solo podemos disfrutar de nuestro cuerpo unos años, porque hasta las arrugas son de alquiler.

Sé que me puedo hacer pesado porque os cuento cientos de veces el mismo mensaje pero con diferentes palabras o frases. Pero no lo puedo evitar, de otra manera sería escribir el verbo amar miles de veces. Mientras exista la ambición, el odio y el rencor… seguiré deseando que el amor reine en vuestras vidas, si conseguimos eso todas las guerras y conflictos de la humanidad desaparecen.

Llevo dos horas esperando a Mujer-Caracola en este hermoso paraje, ha ido a hablar con los paletas, queremos hacer unas pequeñas reformas en el hogar. Por suerte para ella no salió princesa, se puede encargar de cualquier gestión, hace cualquier cosa que pueda hacer un hombre incluso mejor. Aunque todo lo hacemos a medias, es lo más justo para los dos. Ella es responsable de su felicidad, en eso somos autosuficientes, aunque la compartimos siempre. Y lo mejor de todo es que no necesita protección, eso me libra de ser perro guardián, bien se sabe defender. Ni San Pedro la puede comprar con flores o joyas… y además no necesita que nadie la mantenga, bien lo podéis creer. Todo lo que os he contado sobre ella le hace ser libre y eso es lo que más admiro de toda mujer.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXI

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Hola querida humanidad. Ha llovido mucho desde que no tengo orejas, desde que dejé de ser Diego Latorre Roldán transformándome en un nuevo ser. He creado cientos de obras con mucho amor y he pensado qué hacer con ellas, con tanto color. He dibujado mi horizonte, he buscado mí propósito como creador y he tomado, junto con Mujer-Caracola, una sabia determinación. Y digo sabia, porque en el mismo momento que la hemos tomado, de nuestros corazones una sonrisa surgió.

Trabajaré al servicio de los más necesitados, aunque daré prioridad a las niñas y a los niños, son los más vulnerables, el futuro de la humanidad y además, los quiero a todos como si fueran míos, para qué os voy a contar más… Mis exposiciones serán 100% solidarias, todo el dinero recaudado en ellas, mucho o poco, deseo que se convierta en alimentos y en agua para el que sufra hambre o sed… Lucharé para que mis Pierre Noire y mis tizas de pastel se transformen en mantas y medicamentos…, trataré de ayudar a los que sufren las guerras, a los que malviven en los campos de refugiados…, aunque por desgracia, para todos no tengo tanto lápiz y papel. Al menos trataré de aportar mi granito de arena. Lucharé por un mundo altruista y solidario, donde reine el amor y la generosidad, ante el egoísmo y la ambición, ya me conocéis. La solidaridad debería ser el futuro de la humanidad, lo demás es caminar hacia atrás.

La vida continúa y las agujas de mi reloj, en estos mismos instantes bailan como posesas y se inflan de mojitos en La Bodeguita del Medio. Como sabéis les vuelve locas el son cubano, bien lo sabe media Habana, para ellas Compay es su único dios. Mientras, en Castellvell, al otro lado del planeta, la joven cajera del supermercado sueña con ser la princesa del rubio de ojos saltones que reparte el pescado. Y aunque el chico no le hace ni caso porque prefiere que las chicas sean guerreras, ella solo tiene ojos para él. Y dos aceras más arriba, la anciana del segundo primera espera con ansiedad la telenovela, hoy se besan los protagonistas, aunque ni él ni ella saben que son hermanos, se conocieron en una fiesta sin saber quién era quién. Y al mismo tiempo, a unas horas de vuelo, estalla un misil en Siria dejando sin vida a dos hombres, tres mujeres y cuatro niños que jugaban entre los escombros, mientras Donald Trump se arregla el tupé.

El cielo huele a podrido, los mares están contaminados, no cesan las guerras, aumenta el fascismo, la vida para muchos es muy injusta y reina ante todo el dinero…, bien lo sabéis amigas y amigos, parece que nada se pueda cambiar ni mover. Por eso puedo comprender a los que lo dais todo por perdido, aunque pienso que el amor es el máximo poder, puede cambiar nuestras vidas en un santiamén. Y además, regresé del universo para ayudar a la humanidad, esa es mi condición de ser.

 

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXX

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El mar está encabronado, las olas se estampan con más fuerza que nunca contra las rocas. Se escuchan las impertinentes bocinas de los petroleros, el revoloteo de cientos de gaviotas y alcatraces que buscan alimento para desayunar…, y los gritos de auxilio de las personas que luchan por su vida en el mar.

No hace falta tener el oído muy fino para sentir los ladridos de odio de Donald Trump, y de todos los que tienen por bandera el racismo o la insolidaridad, creo que lo ha escuchado toda la humanidad, me sabe tan mal… Es lamentable que unos pocos infelices rompan con el bienestar de la sociedad. Pero el odio no se combate con odio, y a mi Adolf lo puedo controlar, hay personas que no pueden hacerlo, no conocen el amor y ni por asomo, la bondad…, en el alma de un racista solo puede aflorar el mal.

Huele a tomillo, romero y a flor de retama…, el sol calienta con dulzura mi cuerpo y alegra mi alma, pero como bien sabéis, estoy condenado a escuchar el sonido del mar, y a veces, no me gusta lo que oigo y la tristeza no la puedo evitar. Por eso siempre estoy en la búsqueda de la luz y la belleza, del amor y la amistad…, ya me conocéis, es mi mejor manera de luchar.

Hace más de dos horas que permanezco en este paraje, Mujer-Caracola me dijo que vendría en seguida pero tarda más de lo normal. Aunque no estoy preocupado, confío en ella, y mientras espero, disfruto de mi vida y la naturaleza…, y me pongo a soñar. Imagino un mundo digno, una humanidad que prefiere caminar a quedarse estancada en el camino de la destrucción, la ambición y la desigualdad… Sueño con el día que el racista, el insolidario y el dictador…, sueñe como yo, faltaría más. Y en mis sueños no puede faltar el arte y la creatividad, e imagino un planeta donde la música brota por cualquier lugar… Parece que ese mundo lo pueda ver y tocar, aunque sé que habita en mi universo, y seguro que en el de muchas y muchos más.

Y sueño porque no acepto la normalidad y la realidad impuesta por un sistema donde solo por tener dinero te llaman Don Tomás.

El crimen de la inocencia.

“EL CRIMEN DE LA INOCENCIA”.

“El crimen de la inocencia”, es una de las obras más injustas que he creado hasta ahora. Mientras la dibujaba he sentido impotencia y el nudo en la garganta…, han brotado entre las luces y las sombras, mis lágrimas. Aunque me he refugiado en el Arte con mis Pierre Noire y mis pasteles, allí no llegan las tormentas, ni tan siquiera llueve, ni se mata.

Perdón por la tristeza.

Hombre-Caracola.

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Diego Latorre. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXIX

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El arte es mi vida, querida humanidad, no puedo pasar ni un solo día sin crear, cuando no lo hago me siento malhumorado, me invade la tristeza…, nací así de especial, por eso no suelo abandonar mis lápices y mis colores, ni tan siquiera en días festivos, ni por Navidad… Ruego a los espíritus de los cuatro vientos cada noche, que nada ni nadie me impida crear y soñar, que ningún ser de la Tierra me niegue mi libertad, sería un mal para mí y también para la humanidad. Y no es que vaya a matar a nadie si me arrebatan mis tizas de pastel y mis Pierre Noire, pero sí voy a ser más infeliz, y eso bien sabéis que puede afectar a la sociedad. No voy a ser yo quien propague el virus de la infelicidad.

Siempre he creado como he querido, lo hago todo a mi manera, supongo que como muchos creadores y creadoras lo harán. No sigo las últimas tendencias del arte, aunque por supuesto, entiendo a los artistas que las siguen, para sentirse integrado en ese mundo es lo más correcto. Cuando creo busco la belleza y ante todo trato de sorprenderme y divertirme. Y por supuesto, me dirijo a toda a la humanidad, desde el campesino sin estudios, al intelectual…, necesito que todos entiendan mi mensaje. Así lo hago desde que era niño y creo que nunca voy a cambiar. Cuando era joven aprendiz de pintor, estaba convencido que pintando podía alterar los hechos de la realidad, que con unas pinceladas el mundo podía mejorar, así que hasta ahora no he dejado de pintar. Esa lucha da sentido a mi vida.

No he hallado nada más gratificante que mis momentos creativos, excepto los besos que Mujer-Caracola me da, claro está. No vendo ni unos huevos fritos con chorizo, aunque la venta nunca fue la finalidad, bien lo saben las estrellas, aunque me siento muy recompensado por el arte. Sé que vivo en otro mundo mientras practico mi oficio, quizás sea porque no me gusta la realidad, así que me invento otra, y allí, querida humanidad, soy tan libre como el águila imperial.

Son las cuatro y media de la madrugada, se me ha hecho tarde. Apago las luces del taller, cierro la puerta y bajo las escaleras hasta el distribuidor. Juego con Chancho y con Frida un rato y entro a la habitación. Seguidamente beso a la musa dormida y me dirijo al otro lado del colchón. Me autoanalizo en media hora, planifico en mi mente mi próxima creación…, y finalmente, ingiero a través del orificio de mi caracola la mágica poción.

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Pintado a ciegas.

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 23×23.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVIII

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Hola queridas amigas y amigos. La única condición que pedí a los espíritus, a los que Mujer-Caracola invocó para que yo pudiera regresar a la Tierra, fue que me pudiera librar de Adolf mientras yo viva en nuestro planeta. Como os conté más de una vez, la ira, el odio y el rencor son lo que provocan los conflictos. Y Adolf es demasiado poderoso, como os dije puede crear un infierno en cualquier momento, es capaz de usar su poder, su bastón y sus fauces contra dictadores, nazis y fascistas… Como os he dicho alguna vez, y pido a la vida que nunca lo permita, Adolf está capacitado para crear las más temibles guerras.

La verdad es que los espíritus no pudieron concederme mi deseo, nunca podré escapar de mi odio, mi ira y mi rencor, forma parte de mi naturaleza. Pero me decidí a regresar porque encontré la fórmula para calmar y dominar a mi bestia. Aunque he de luchar diariamente por hacerlo, está en juego mi vida, mi bienestar y el del resto del planeta.

Ahora suelo dormir veinte minutos diarios, aunque toda la noche permanezco con Mujer-Caracola en nuestra nave de los sueños, mientras ella duerme o jugamos con nuestras pieles, entre estrellas y miles de besos… Y he observado y experimentado, querida humanidad, que como he dicho cientos de veces, el amor es lo único que puede anular a Adolf. Mientras amo, me es muy complicado odiar al mismo momento. Él ya no podrá salir nunca a la realidad, como lo hizo, permanecerá siempre en mis sueños, aun así, es posible que allí la pueda liar, no me puedo fiar de él, yo no llevo el timón mientras duermo.

Cuando vivo en la realidad no dejo ni un solo segundo de amar, aunque sé que para eso todavía no está preparada la humanidad, y para tratar de dominar a Adolf en mis sueños, creé un remedio que seguidamente os cuento. Aunque recomiendo que nadie lo intente probar en sus casas, solo yo estoy capacitado para hacerlo.

Ingiero a través del orificio de mi concha, medio litro de Aromas de Montserrat, una copa de Veterano y un chupito de ron negro. Todo ello mezclado con; ocho gramos de laurel en polvo, seis gotas de Haroperidol, doscientos miligramos de litio, una docena de alas de mosquito, una cucharada de aceite de ricino, once Lacasitos de color azul y una pizca de romero.

La formula funciona de momento, a Adolf se le podría acariciar y darle besos, es como un perro manso, obedecería todo lo que le mandaran, es feliz mirando un pimiento, es cariñoso, a veces tanto que se hace empalagoso… Adolf siempre está alegre, eso me da tranquilidad, más vale verle así que buscando guerra, y da gusto verlo, se lo toma todo a cachondeo. Aunque yo me levanto con la cabeza algo turbia, tendré que investigar otra formula, seguro que hay otro remedio.

Noto como el sol deja de calentar mi rostro, el atardecer se despide de todos y cada uno de mis huesos, ya no habrá otro sol igual, nunca volveré a vivir bajo las mismas nubes, ni el mismo cielo… Jamás volveré a sentir este momento, por eso, por nada del mundo quiero perdérmelo. Se está tan bien en la naturaleza…, me estaría toda la noche, aunque prefiero volver al pueblo, con mis seres queridos, a disfrutar de mi hogar, de los abrazos y los besos…

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HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 31×31.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVII.

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Hola mi querida humanidad, he de deciros hoy que todas y todos somos necesarios, excepto los que no entienden de respeto por los demás, aunque todos estamos a tiempo de cambiar y mejorar. Tiene que haber de todo en este mundo amigas y amigos; pesimistas, realistas, soñadores, optimistas…, incluso hay lugar para los fatalistas, entre todos construimos el mundo, faltaría más. Hay millones de maneras de vivir y pensar, tantas como personas, y la mía es una más.

Cuando estudiaba en la escuela de arte, aprendí que la realidad se puede interpretar de muchas maneras, el mismo bodegón, ningún alumno lo dibujábamos igual, y todos teníamos una manera distinta de crear. Deberíamos entender que no solo existe nuestra realidad, que hay miles de miradas y voces, que todas dicen su verdad, que antes de emprender cualquier batalla, es aconsejable al menos escuchar y tratar de entender los demás.

Nadie pasa por las mismas experiencias, ni nacemos con las mismas condiciones, ni tenemos el mismo sexo ni el mismo color de piel… No puede interpretar del mismo modo la realidad los que viven en el barrio de Salamanca, que los que habitan en Bangladesh o Madagascar… No son los mismos ojos los del jornalero que los del burgués…, no puede ver la misma realidad al que le van a arrebatar la vida que su verdugo o su juez.

La desigualdad no favorece en absoluto al entendimiento entre los seres humanos, y es un veneno para la Paz, y además crea la esclavitud. Todos nacemos y morimos libres, aunque todos deberíamos vivir toda nuestra vida en libertad, es nuestra condición de ser. Os lo he dicho más de una vez, no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece, esa es mi manera de interpretar la realidad. Y esa es mi batalla, quiero veros a todas y todos libres como el águila imperial, en eso los animales nos llevan mucha ventaja. Se que es un sueño que parece imposible de lograr, pero no puedo evitarlo, siempre aspiro a lo más alto, cuando era joven y montañero buscaba las cumbres más altas, las más difíciles de escalar.

No os puedo asegurar que la humanidad algún día sea libre, pero permaneceré siempre en la lucha, esa es una de mis funciones como chamán.

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Como muchos sabéis, desde hace años dibujo llantos de niños del genocidio sirio. Ellos llevan nueve años confinados en una guerra, por no decir siglos. La guerra y la insolidaridad son los peores virus que sufre la humanidad.

HC.

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 23×23.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVII

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Hola mi querida humanidad. Pronto podréis salir de vuestras casas, no lo dudéis, sed creativos y tened paciencia, todo llega. Como he dicho alguna vez, siento tristeza por los que han quedado en el camino y entrego mi corazón, a los que se juegan la vida por los demás. Pero no entiendo a los que egoístamente, lejos de la solidaridad y del respeto por los demás, han pasado por completo de la ley, aunque posiblemente la vida pondrá a todos en su lugar.

Como os dije, mi parte animal me libra de toda pandemia, no pongo en riesgo la vida de ningún ciudadano. Paso la mayoría de mi tiempo en casa, con Mujer-Caracola y mis gatos pero tengo la obligación, como chamán, de ir a la naturaleza de vez en cuando, he de escuchar la voz de nuestro planeta. Y para eso, he de estar cerca de los árboles, de los cuervos…, lejos de las leyes de los hombres, entre saltamontes y escarabajos, en contacto con la tierra…

Nuestro planeta me habla sin palabras, sin conjunciones ni verbos…, aunque perfectamente le entiendo. Me dice que estamos solos en el universo, que de nada sirve pedir a los dioses compasión ni misericordia, siempre buscamos culpables y responsables, la Tierra me asegura que ellos no tienen nada que ver con esto. Nuestra madre me explica que la mejor manera de luchar contra el virus es con amor, solidaridad, generosidad, altruismo…, y sobre todo, respetando el confinamiento. Ella me pide que os diga, que de nada vale poner una vela a la Virgen si nos saltamos la ley de estado de alarma, que por la seguridad de todos se ha impuesto. Como os he dicho en alguna ocasión, solo la humanidad es responsable de la humanidad, ya me gustaría a mí que alguien nos ayudara desde el cielo… Queridas y queridos amigos, los verdaderos ángeles son entre otros, los que se juegan la piel en los hospitales, son doctoras y doctores, enfermeras y enfermeros…

La Tierra tiene ganas de veros libres, aunque teme que volvamos a la normalidad, a volver a tirar la botella de plástico al mar, a arrojar sin piedad la colilla al suelo… Teme al aire acondicionado de agosto y a la calefacción de gasoil de enero… Jugamos a ser dioses y quisimos convertir los inviernos en verano y los veranos en inviernos…, y el confort, querida humanidad, tiene un alto precio.

La Tierra espera con ganas la revolución de la humanidad, pide cambio, necesita y nos ruega que comencemos un mundo nuevo. No hace falta ser chamán para ver que el camino que llevamos, no nos lleva a buen puerto.

 

Pronto el sol se irá a hacer puñetas, perdonad la expresión, todavía soy aprendiz de poeta, aunque no tengo ninguna prisa en marchar, se está tan bien en la naturaleza… Y además, como bien sabéis vivo lejos de la tiranía del tiempo, las agujas de mi reloj beben cerveza y bailan la polca en la República Checa, aunque esta vez lo celebran con las vuestras. Disfrutad, porque esa libertad no tiene precio, el tiempo es el mayor de los tesoros, os lo digo con toda certeza.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVI.

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Hola mi queridísima humanidad. Como muchas y muchos sabéis he regresado a la Tierra, la madre que me dio la vida y me ayudó a crecer, la misma que me ofreció sus frutos cuando sentía hambre y agua para calmar mi sed. De nuevo estoy en el lugar donde las flores regalan su belleza sin pedir nada a cambio. Incluso las que brotan en las autopistas entre las grietas del asfalto, o las de las aceras que sobreviven a los sulfatos…, eso es un ejemplo de lucha digno de ver.

Sé que, en cuanto a respeto por la naturaleza, habéis hecho bien vuestro deber, os agradezco de corazón vuestro enorme esfuerzo. Aunque queda muchísimo que hacer, deseo una Tierra bien guapa, con una amplia sonrisa, limpia, de aguas cristalinas…, donde imperen los árboles y las flores, donde la hierba brote por doquier…

Sé que la humanidad está pasando un mal momento, he vuelto por ese motivo, y porque Mujer-Caracola pidió ayuda a los espíritus, aunque en un principio no era mi intención volver.

Soy feliz porque vivo de nuevo con mi seres más queridos y por volver a formar parte de la humanidad, aunque como algunos sabéis, mi alma es libre, vive muy lejos de la leyes de los hombres. Las mismas que permiten que unos naden en la abundancia mientras otros duermen, con el estómago vació, en la calle. Las mismas leyes que no amparan a la mujer del machismo, el maltrato y la misoginia…, en un sistema patriarcal, capitalista, donde entre todos los jueces pocas mujeres se ven. Y que decir de la Santa madre Iglesia, con la mujer es sabido que nunca se portó nada bien, no hay monja superior a ningún fraile y nunca permitirán que ningún Papa se llame Josefa, Judit o Maribel… Deben tenerles miedo, saben que las mujeres son seres inteligentes y extraordinarios, de gran poder… Desde aquí os animo a todas y a todos los hombres que crean en un mundo justo, a luchar entre todos por los derechos de nuestras madres, hijas, hermanas y amigas…, sería algo digno de ver. Las almas no tienen sexo queridas amigas y amigos, estoy seguro que algún día no apreciaréis la diferencia entre Manolito e Isabel…

Respecto a la pandemia que ahora sufre la humanidad, me duele en el alma las perdidas de vuestros seres queridos, y tienen mi admiración los que trabajan y luchan por el bienestar de todos jugándose la piel. Siento deciros que no puedo hacer nada por acabar con el dichoso virus. Personalmente soy inmune a él, soy mitad hombre pero mitad animal, eso me libra del peligro, y no soy portador, soy de los más afortunados, cualquiera me puede abrazar y besar a tutiplén.

Si no se me ocurre nada más, yo solo os puedo ayudar con mis colores y mi palabras…, a escaparos de vuestros balcones y vuestras casas, aunque solo sea por momentos os puedo hacer sentir libres. El arte libera, os lo puedo asegurar, no dejéis de practicar la creatividad. Y no olvidéis que en cuestión de libertad soy una autoridad, fui tan libre como el cuervo o el águila imperial, encerrado, sin balcón donde respirar, durante un tiempo considerable, con las puertas y las ventanas brindadas…, en el Hospital Psiquiátrico Militar.

“La vida de Hombre-Caracola. LXXV”. El último adiós.

EL ÚLTIMO ADIÓS

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Hoy es el día más amargo y alegre de mi vida, el más umbrío y luminoso de mi existencia, que no os quepa la menor duda. Siento una inmensa tristeza, bien sabéis que a nadie le gusta las despedidas, y os lo digo entre miles de lágrimas, hace demasiado que no lloraba como un niño, lo necesitaba tanto…, ese fue mi último deseo como Chamán. Y siento a la vez euforia, como la del bipolar que no aceptó la normalidad y alcanzó la lucidez en la locura, el mismo que gozó como pocos de la luz y de las flores más bellas del jardín de la realidad. Vivo ese júbilo porque la muerte es otra fiesta más donde bailar, y porque he muerto con entereza, valentía y dignidad.

Hoy he tenido que afrontar una muy difícil determinación, no he tenido más remedio, os lo puedo asegurar. Adolf, surgió de mis sueños y logró aparecer en la realidad. Quería vengarse y acabar con sus enemigos, su poder era tan inmenso que iba a crear la más temible de las guerras, no lo pude tolerar. Como os he dicho muchas veces, la única arma que puede acabar con la tiranía es el amor, bien lo sabe Júpiter y Plutón. Y Adolf, ya sabéis que solo entiende de odio, venganza y rencor, eso solo le crea a la humanidad más dolor.

La única manera de combatir con Adolf era alejándome de mi amada madre Tierra, abandonando para siempre mi cuerpo, mi familia y mis amigos…, tuve que elegir entre vivir como él y crear la guerra, o acabar con mi vida en la Tierra. Él no era libre y mi libertad es el segundo tesoro más preciado, mi única patria y bandera, no quise la guerra ni verme enjaulado así que preferí luchar contra él y morir por mi libertad, a pesar de mi tristeza.

He podido comprobar con mi muerte que no hay ninguna diferencia entre la luz y la oscuridad, ente el vacío y la materia, lo debí imaginar. No me convertiré en  hoja ni en rama ni en ningún animal, lo seré todo, desde la Luna o la cumbres más altas de las montañas, hasta el fuego o el agua que baja del río para morir en la mar, era de esperar. También formaré parte de todos los seres, de todas las pieles, de todas las almas, incluso la de cualquier planta o animal. Estaré en la vecina aburrida del cuarto, que nunca sale de casa por no gastar, en el pescador que madruga para adentrarse en la mar, en el crítico de arte que nunca me quiso aceptar, en la anciana que baila en Benidorm con unas copas de más… Permaneceré en la joven estudiante que sueña con conquistar el corazón de su compañera de universidad, en el emigrante que se deja la piel en las vallas, en el niño que injustamente no tiene para comer ni para cenar… Formaré parte de Miguel, el amable y paciente taxista del parlamento, que tantas gilipolleces tuvo que escuchar…

Lo que más voy ha añorar en la soledad de mi universo serán los besos, los consejos, la piel y la sonrisa de Mujer-Caracola. Ella es mi tesoro más preciado amigas y amigos, y en gran parte lo seguirá siendo. Ella es una flor sincera y verdadera, con espinas, como las que tenía yo, pero así me gusta y me gustó. Es mucho más bondadosa que yo, rebosa de ternura y cariño, bien lo saben los cometas, aunque no lo diga Google ni la televisión. Echaré en falta su voz y su mirada, pero bien sabe que nunca la dejaré sola, siempre me dolieron sus lágrimas, la haré feliz mientras pueda, me duele su tristeza en mi interior. Y aunque no pueda abrazarla nunca más, podremos sentir juntos el atardecer, como siempre lo hemos hecho, y seguir admirando el universo bajo las estrellas o bajo el sol. Eso es fácil de hacer para un chamán, que podría cambiar incluso el dibujo de la constelación Orión.

Me voy de la Tierra sin haber realizado mi sueño, aunque estoy seguro que se cumplirá, cuando la sociedad avance y entienda mi mensaje, y la importancia de las tres palabras que no dejé de nombrar, AMOR, RESPETO Y PAZ. No esperéis un milagro, ni que baje del cielo ningún mesías, los dos que quedan no lograron salir del Hospital Psiquiátrico Militar, para que cambie el mundo dependerá solo de vuestro esfuerzo, solo la humanidad es responsable de la humanidad, nadie más, así que ya podéis espabilar.

Soy muy feliz porque no he podido ver mi sueño pero he cumplido mi misión, canté a la vida mis versos del alma, creé cientos de obras para que mis huellas y mi mensaje quedaran para siempre en vuestros corazones. Me voy con la cabeza bien alta, con el alma llena de cariño y comprensión de mi familia, mis de amigas y amigos, con el querer eterno de Mujer-Caracola… A pesar de mi dolor, estoy más que contento que una abeja en una flor.

Y ya no os hablaré más, aprendí de mi Maestro Chamán, que las palabras son mentira y el silencio es la única verdad. No os preocupéis por mí, solo tengo amor pero es lo único que necesito, todo lo demás está demás. ¡Hasta la eternidad, mi querida humanidad!.

 

Hombre-Caracola, 11 de Marzo de 2020

La vida de Hombre-Caracola. LXXIV.

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Que fascinante es el mundo cuando descubres que la luna habla. También lo hace la Tierra, claro, el mar y las montañas, las rocas, las flores, incluso las de las aceras… Aprendí a escuchar la luna en mi silencio, pongo mucha atención, si no, no me entero de ninguna información. Siempre es ella la que habla, siento su voz en mi universo interior, y aunque nunca lo hace con palabras, la entiendo a la perfección, lo saben los curiosos planetas de alrededor.

La luna esta noche goza de su máximo esplendor, irradia con enorme energía sus influencias hacia todas las direcciones del universo, hasta llegar a nuestro planeta. No se escapa de ella ni el portero de la discoteca, ni la vecina ciclista del ático, ni los miserables que venden las malditas metralletas…

El poder y la magia de la luna nos afecta, entra dentro de nuestra naturaleza, puede alterar nuestras vidas al igual que lo hace con las mareas, mientras compramos las acelgas o compartimos con un amigo inmigrante una buena jarra de cerveza.

La luna llora de tristeza porque bien sabe que andamos por el camino equivocado, es consciente que no nos amamos ni respetamos a la naturaleza, que la humanidad está mucho más desequilibrada que un bipolar sin litio ni Ziprexa. Ella es consciente que el único camino es el amor, piensa que deberíamos tomar ejemplo de las estrellas, ellas no se medican ni tienen visita con el Doctor Beltrán, no conocen la ansiedad, la depresión, el estrés ni las camisas de fuerza…, eso es cosa nuestra.

La luna se siente abandonada, pocos la observan y prácticamente ninguno la escucha, estamos tan atareados con nuestros problemas…, que no tenemos tiempo ni para cantar en la ducha. Ella tiene celos de Facebook, Instagram, la televisión y los blogs de cocina Turca… Aunque no pierde las esperanzas, sabe que no nos quedará otra, que algún día miraremos al cielo para pedir ayuda.

Adolf no escucha su voz interior, no tiene disponible ni un segundo para la Luna, su odio, rencor y venganza le impide disfrutar de ella, de su grandeza. Él no cumple la ley del universo, amar es nuestra única misión, sufre porque no alcanza su objetivo, porque no conoce el respeto, los abrazos, los besos ni el perdón.

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 37×37.

La vida de Hombre-Caracola. LXXIII.

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No es nada fácil convivir con Adolf, como he dicho en alguna ocasión, el odio duele mucho os lo puedo asegurar y de la ira, el rencor y la venganza prefiero no hablar. Yo lo llevo mejor que otros porque esos malestares, de momento, solo habitan en mis sueños. Hay personas que por la noche son angelitos pero por el día tienen que convivir con su bestia, algunas le dan permiso para que haga lo que quiera en las calles, en sus casas, en el parlamento o en el bar… El Adolf de algunos seres crean las guerras y conflictos porque no lo saben gestionar ni dominar, sufriendo ellos y complicándoles la vida a los demás.
Por las noches no conozco el perdón ni la compasión…, se cumplen mis deseos y tengo el poder supremo, siento que estoy por encima de los demás, mi único objetivo es la derrota de mis enemigos. Eso, tristemente, conlleva a perder a la familia o los amigos. Adolf vive en la más profunda soledad, de momento nadie aparece en mi mundo onírico, ni tan siquiera Emi, Chancho o Frida, a no ser que invoque a los espíritus, esa es mi triste realidad.
Mi odio es mi peor enemigo, os lo puedo confirmar, y que yo sepa, solo se combate con amor. Cuando amo a la vida aparece la luz más intensa que ciega cualquier oscuridad, desaparece de mi todo mal…, y nunca me siento solo, aunque Mujer-Caracola esté de viaje en Gibraltar.
Ojalá fuéramos bebés, a los que todavía no les han enseñado a odiar, pero hemos crecido y aprendimos demasiado en el colegio, la televisión, las calles o en nuestro propio hogar…, ni los monjes tibetanos se pudieron librar. No os sintáis culpables por vuestro Adolf, aceptadlo y dominadlo cuanto antes, todos éramos inocentes niños, la culpa en gran parte la tiene el sistema establecido. Nos dicen desde bien pequeños que no somos iguales, que Jaimito es superior a Manolito porque es más rico, o que Nasha es inferior a Josefita, que tiene la piel más blanquita… Nos tratan de convencer que Carla es menos que Javier por el hecho de ser mujer…

  No lo deberíamos olvidar, el amor es el antídoto y el odio es el veneno de la humanidad.

La vida sin dormir.

Las pinturas creadas en la noche, por Adolf, son parte de sus rituales. Son obras que solo existen en los sueños de Hombre-Caracola.

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Adolf. 2020. Óleo sobre tablilla entelada. 17×14.

La vida de Hombre-Caracola. LXXII.

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No soy una estrella de Broadway, no bailo ni muevo mi trasero en ninguna coreografía, no formo parte de ningún espectáculo de Nueva York. Lo que podréis ver desde nuestra terraza, si pasáis por nuestra casa-taller, no es Manhatan. aunque lo parece, sobre todo por la noche cuando soy Adolf.

Desde nuestro balcón podréis apreciar desde lejos, prácticamente todas las fábricas de la provincia, refinerías, químicas… Aunque puedan parecer grandes rascacielos, son nuestros depredadores, monstruos que contaminan el cielo con puro veneno. Y la verdad, los vecinos que vivimos cerca de la Gran Manzana corremos peligro, hace bien poco estalló el reactor de una planta química, hubo tres muertos y ocho heridos. No es la primera desgracia que hemos sufrido, la del año mil novecientos ochenta y siete, fue sonada, Tarragona tembló de terror. Aunque todo queda pronto en el olvido. De la nuclear prefiero no hablar, solo deciros que con ella corremos un enorme peligro.

Pero muchos ayuntamientos de la provincia están tranquilos, las empresas les ofrecen buenos servicios, les subvencionan el alumbrado público, o les montan bonitos polideportivos… A pesar del aumento de las clínicas de fertilidad, muchos habitantes no ven ningún peligro. Les dicen que el mal olor que a veces sentimos y el vómito negro de sus chimeneas, están dentro del límite permitido.

A pesar de la contaminación, amo profundamente a Tarragona, no marcharé de aquí aunque estalle en mil pedazos. A parte de las fábricas, esta tierra es el paraíso, y la contaminación, la podréis encontrar en cualquier lado, en Barcelona, Madrid, Minas de Riotinto o en Bilbao… Por favor, no dejéis de visitarnos, los habitantes de mi querida tierra os aseguro que son hospitalarios. Y además, entre otras maravillas, tenemos de las mejores arenas de playa del mercado, la bella sierra de Prades, las huellas del imperio romano…Gozamos de los Puertos de Tortosa, de la magia del Delta, de sus grullas y flamencos…, no marcharía a otro lado. Nuestra tierra produce de los mejores vinos y aceites…, y además, el sol está de nuestro lado, por algo se instalaron aquí los romanos.

No entiendo a los que convierten los paraísos en lugares grises. Espero que los espíritus hagan justicia, por las noches como sabéis, no puedo controlar mi ira, ya conocéis a Adolf.

La vida de Hombre-Caracola. LXXI

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El reloj de la cocina marca las cuatro de la mañana, aunque como sabéis, a las agujas del mío el tiempo les importa un torrezno, viven el presente disfrutando cada momento.

Por el día sabéis que me alimento de amistad pero cuando reina Adolf, tengo un apetito atroz. Adolf, es el nombre que me he puesto cuando reina la luna y siento venganza, odio o rencor… He abierto la nevera, he arrasado con toda la comida que había en su interior, me he zampado incluso el apio, la lechuga y la coliflor.

Ya sabéis que paso la noche odiando, probando mis poderes, invocando… El caso es que de tanto investigar surgió la magia, apareció ante mí el espíritu de un dictador. Me llamó la atención que su alma fuera la de un niño. Me contó entre lágrimas que murió cara a la oscuridad, como todos los dictadores, que lleva demasiados años angustiado y deambulando por la Tierra, y mientras le recuerden, no podrá alcanzar su lugar. Me dijo que entre los que le odian y los que le adoran, le impiden continuar su camino, me rogó que os suplicara que nadie siga sus pasos y que le olvidemos para siempre. Se disculpó, con enorme tristeza, por todas sus barbaridades y asesinatos. Me contó que nació bueno, como todos los niños, pero tuvo una nefasta educación, su padre fue maltratador. Eso ayudó a convertirlo en dictador, nadie lo pudo evitar, dijo que ese fue su destino. Comentó que el fascismo es una lacra que debe desaparecer de la faz de la Tierra. Me pidió que olvidemos el pasado, que lo único que necesita el humano es amar y tener amigos. Luego desapareció.

Creé un fuego en mi maceta con tomillo, y estuve una hora danzando alrededor, perdí la consciencia… Pedí a los espíritus de los cuatro vientos, que aquel niño marchara muy lejos de la humanidad, lejos de los recuerdos de los demás. Ahora, quien adore o odie a ese niño, de nada le servirá, será como adorar o odiar a un pimiento frito, o a una butifarra del Empordà.

Ayudé a ese espíritu, porque a los niños los respeto de día y de noche, esa es mi condición. Mi familia no mereció una dictadura pero ningún niño merece ser dictador.

HC.45

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 37×37.