Una flor para Istanbul.

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Diego Latorre. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

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La vida de Hombre-caracola. LXIV

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Desde que soy hombre-caracola me importa una berenjena de Almagro en vinagre mi reputación, me afecta bien poco lo que digan sobre mi. Superar mis complejos me ayudó a alcanzar mi libertad, ahora vuelo alto y me da igual que se rían de mi persona o aspecto. Aunque si os digo la verdad, eso más bien me gusta, por eso en payaso me convertí, porque no hay nada mejor que reír y hacer reír. Lo que importa es que soy feliz, para eso vine a este mundo, estoy seguro. Que se vayan a comer pipas al parque con los monos, los que nos dicen que para sentirse guay hay que conducir un BMW, lucir un Rolex, beber Coca-Cola o vestir de Prada como el maniquí… No quiero que nadie me mienta, la felicidad es una actitud y depende de mí, y para eso no necesito consumir, me basta con sentir la caricia de la brisa marina en mi concha o escuchar el revoloteo del colibrí.


Respecto a la felicidad os he de decir algo más. Pienso que no hay personas malas o buenas, y que todos nacimos inocentes, con la misma condición. Pero a veces actuamos bien y otras mal, según lo felices que seamos. He viajado por varios países, como nuevo ser, y os puedo asegurar que eso es más bien lo que nos diferencia. Los que sienten infelicidad son los que lo estropean todo, suelen sentir envidia, rencor, odio o venganza… Para mí, los infelices son los responsables de todos los conflictos, y a veces, lo he sido yo.


Vosotros me hacéis muy feliz, siento vuestro apoyo, y eso emociona, me da fuerzas para luchar, os estoy agradecido. Cada día tengo más amigos, eso me llena de orgullo y satisfacción, como diría el célebre cazador de elefantes Juan Carlos de Borbón.


Hoy no quiero marchar al universo, quiero estar con vosotros lo más cerca posible, quiero sentir el planeta en mis pies. Necesito el calor de las gentes de todos los países, de todo el universo. Me urge veros unidos de las manos, aunque sea por un minutito, quiero veros cantar y danzar por un mundo nuevo, bajo las estrellas. Deseo veros felices, porque una persona feliz no quiere peleas, ni balas, ni guerra, ni misil…

La vida del Hombre-Caracola. LXIII

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Mi vida es vino tinto entre las manos, el humo de la quema de los rastrojos, el globo que huye por encima de los tejados… Soy consciente que lo que ahora soy tiene los días contados, y que nada será lo mismo una vez que abandone para siempre mi piel, mis huesos, mis seres más queridos y al vecino de al lado… El fin de mis días en la Tierra parece que no puedo evitarlo, trato de asimilarlo, aunque como ya os he dicho en otra ocasión, liberarse de uno mismo no creo que sea nada malo. Para entender mi vida morir es necesario, no pretendo cumplir ciento setenta y siete años. Los miedos son inevitables y necesarios pero temer demasiado a la muerte, es vivir con miedo a la vida, y eso es inadmisible, me niego a aceptarlo. Y aunque la vida sea fugaz, como un brindis por la paz en el Congreso de los Diputados, pienso aprovechar cada momento, mientras pueda respirar seguiré luchando, soñando, amando…

Quiero volver a volar. Me desprendo de mi orgullo, mi sexo, mi odio, mi bondad, de mi bien y mi mal…. Quedan en el olvido las canciones de Jose Luis Perales, todas las interpretaciones sobre la Mona Lisa, mis multas de tráfico y las uñas de mis pies… Ya no siento las piernas como el compañero herido de Rambo, mi corazón deja de percibir el bello atardecer… Se borra de mi memoria todos los trenes que perdí, lo que no hice y tanto deseé, lo que soñé y no alcancé… Ya no recuerdo la sintonía de “Con ocho basta”, ni el nombre del abuelo de “Heidi”, ni la dirección de mi casa-taller de Almoster… Poco a poco olvido, con desahogo, toda la discografía de Bertín Osborne, los chistes que ahora nos cuenta Arévalo y la biografía de Leticia Sabater…

Ahora mi cuerpo yace en el suelo, el fin de mi vida es el principio de mi libertad, y aunque mis palabras parecen sacadas de un libro, esa es mi realidad y mi verdad. Aunque he de reconoceros que a veces pienso que soy un personaje de ficción, que mi vida es un cuento y que algún diablillo escritor se divierte creando mis pasos, mis palabras y mi pensamiento…

La vida del Hombre-caracola. LXII

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Como diría mi querido primo y maestro de la vida Miguel, todos estamos locos, unos más domesticados que otros. Pienso lo mismo que él, el mundo entero, el Congreso de los diputados, el Vaticano, el Palacio de la Zarzuela, los colegios, las casas de todas las gentes, el Pentágono…, son hospitales psiquiátricos. Al menos así lo parece, viendo como le va a la humanidad…, cualquiera que venga de otro planeta bien se percatará que hemos perdido la sensatez, el corazón y la cabeza. Quién no conoce a un amigo neurótico, o algún familiar que se medique para concebir el sueño,  o algún niño que espera su hora en el psicopedagogo, dejando atrás la ilusión y el juego… Quién no sabe de algún vecino que padezca de estrés, ansiedad, histeria, trastornos obsesivos compulsivos, esquizofrenia o complejos… Quién no ha visto a algún ser querido pasar por la consulta del Doctor Beltran, o en la farmacia comprando medicamento, como el que compra medio kilo de pimientos… La sociedad está enferma pero no por un desequilibrio psíquico, como el que sufro yo. Ha perdido la razón más bien por falta de amor y respeto, por la ambición, el racismo, las guerras, la insolidaridad…, no hace falta ser psicólogo o psiquiatra para verlo. Mis compañeros del Hospital Militar y yo íbamos a la nuestra, pasábamos de leyes, normas…, no conocíamos, ni por asomo, la palabra responsabilidad… Nos importaba bien poco la vida de los demás, es algo normal para los que sufren un trastorno mental, no es nada malo, estábamos en nuestro derecho. Lo que no es nada bueno es estar loco de atar y pretender gobernar la Tierra o un país, importándote una berenjena en vinagre tu propio pueblo, a no ser que sea para exprimirlo como a un limón para sacarle todo su jugo sin respetar sus derechos.

Cuando estuve ingresado en el hospital, pensaba que era el único cuerdo en el mundo, aunque nadie me comprendía. Estaba convencido que solo yo era el que razonaba, que mi lucidez era infinitamente mayor que la de cualquiera. En aquel pabellón psiquiátrico, mientras el mundo enfermaba, yo alcanzaba la luz más intensa, era como sentir en la piel el amor de todos los planetas, de todas las estrellas… Me enamoré profundamente del universo.

La vida del Hombre-Caracola. LXI

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Me siento libre, como el alma del cóndor que sobrevuela mi añorado Valle del Colca, como los niños a la hora del patio, lejos de maestros, padres y diccionarios…, como el Lute cuando era el Lute, como las flores de las aceras que riego a diario… Percibo la sensación de libertad que viví en el Hospital Psiquiátrico, allí crucé todas las puertas de seguridad y me burlé de los cristales brindados, tan solo dibujando. Aunque podría ser todavía más libre, el día que todos lo seamos, de esa manera el éxito estaría asegurado. Mi libertad depende de mí y temo que no puedo hacer nada por la de los demás. Me encantaría ver una humanidad libre, como no, nacimos todos con esa condición. Aunque, por mucho que nos enjaulen, podemos sentir la libertad, y eso, nadie te lo puede arrebatar. Puede gozarla todo el mundo, los presos, victimas de guerra, ricos, pobres, marginados…, no hay límite de sexo ni de edad… Al igual que la felicidad, la libertad también es un estado que busco en todo momento. Aunque os he de decir, que para entenderla, antes tuve que sentirme prisionero, reconozco que no me es fácil liberarme de mi propia jaula, de joven, entre otros oficios, trabajé en Salou de cerrajero.

La vida pasa y las agujas de mi reloj siguen disfrutando de su amor y sus vidas. Son envidiables, siempre juntas, dándose besitos y bromas…, les importa un pimiento frito lo que piensen de ellas los demás. La verdad es que son geniales, son la pareja perfecta y hacen lo que realmente les da la gana sin molestar a nadie, estoy orgulloso de ellas. Ahora vuelan rumbo a Nueva York, un amigo que conocieron en Facebook, Charles O´Clock, les quiere dar clases de hip hop. Como sabéis, cualquier música, fiesta o baile…, para ellas es el plan de cada día, pasan por completo del tiempo y de cualquier otra dictadura. Ellas deciden sus vidas, como todos deberíamos hacer con las nuestras, no hemos nacido ni para mandar ni para obedecer. Tengo claro que vine a este planeta para ser libre, tomar el sol, reír, cantar, bailar, amar, respetar…, para ganar lo justo para comer, para no perderme ni un solo amanecer, ni un solo atardecer…

Las voces del universo

Hace unos meses compuse, con mi órgano eléctrico, una canción alegre y rítmica de cuatro minutos con cuarenta y nueve segundos de duración. Al pasarla por mi nuevo programa de música, pulsé una pestaña del editor, no me di cuenta, la función de ésta es la de alargar las melodías, eso lo desconocía. La composición llegó a alcanzar los cuarenta y seis minutos con treinta y seis segundos. Es decir, “LAS VOCES DEL UNIVERSO”, es mi canción original a muy pocas revoluciones. El caso es que a la semana siguiente, sin conocer el cambio que produzco mi torpeza, quise oírla de nuevo, y al empezar a hacerlo creí que me había confundido de archivo. Ni por asomo sospeché que era mi creación, me quedé muy asombrado por la música. Me sorprendió tanto el misterio de las voces y los sonidos, surgidos del azar, que os lo quise enseñar. Las voces misteriosas del final, resultaron ser una corta conversación telefónica que tuve con mi madre, que me llamó mientras grababa, y que por supuesto, no se entiende absolutamente nada. Las imágenes las creé con el fin de acompañar a la canción, aunque surgieron también algunos momentos de magia y misterio, que recomiendo verlos en pantalla grande y a oscuras, para ambientaros mejor en universo que os enseño. Y para disfrutar más de la obra, se requiere que el espíritu goce de paz y calma… Pero de cualquier manera que lo la podáis apreciar, os estaré agradecido por vuestro tiempo, si es que gozáis de ese gran privilegio.

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Hombre-Caracola. 2019

La vida del Hombre-caracola. LX

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Mis obras son para toda la humanidad, porque necesito que todos me queráis como os quiero yo, soy muy ambicioso en ese aspecto, deseo superar a Chanquete, la madre de Bambi y a Papá Noel… El amor es el tema de mi proyecto, muchos lo conocéis. Para alcanzar mi sueño, no puedo dirigirme solo a las personas que están vinculadas a mi oficio, como los artistas, comisarios de arte, galeristas, coleccionistas, críticos… Ellos, por desgracia para todos son minoría, aunque también necesito, como no, sus corazones, más que su aprobación como pintor, quien se encarga de juzgar mis obras es mi silencio. He de hacerme con el amor de los que se lo curran en la hostelería, la metalúrgica o la construcción… Quiero conquistar a los pasteleros, banqueros, fontaneros, taxistas, ejecutivos, electricistas…, a los que no tienen trabajo, ni casa ni pan.., a los que viven en la miseria o la desesperación. Necesito el amor de los enfermos del riñón, el de los que van a operarse del corazón, el de los bipolares, el de los que sufren de la próstata o por depresión… No haré ninguna excepción, no se salvarán ni las llamas de mi querido y añorado Perú. Aspiro a que me quieran los musulmanes, los cristianos, los adoradores de Satanás, los budistas y los que no creen en ningún dios…, necesito del mundo todo su amor. Quiero alcanzar el corazón de los transexuales, heterosexuales, asexuales, el de todo el colectivo gay…, os advierto que soy muy cabezón. Quiero enamorar, con urgencia, a los dictadores, maltratadores, racistas, pederastas, violadores…, y a los que les importa un bledo que el mar se tiña de rojo o vista de azul. Creo que ellos necesitan el amor más que yo, deseo que encuentren pronto el camino, por el bien de la civilización. Aunque todos somos responsables que el mundo cambie o no. En demasiadas casas reinan los gritos, la falta de respeto, la desigualdad, los guantazos o los insultos…, y luego sale todo al exterior. Para que se produzca una verdadera revolución, o al menos podamos vivir mejor, empecemos por cambiar nuestro mundo,  en todos los hogares debería reinar la paz y el amor. Queda cursi pero el mundo se va al carajo, amigos, si queremos salvar el trasero, no conozco otra solución.

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Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire . 40×40.

La vida del Hombre-caracola. LIX

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Comprendo a las personas que nacen, apareciendo de la nada, y al morir, desaparecen como paloma de chistera, y sin ninguna duda, no creen en la magia. Aunque para mí la vida sea una gran ilusionista, la mía poco tiene de racional, algunos conocen bien mi historial. Puedo entender a los que por la noche se desconectan de sí mismos, olvidando el DNI, las facturas del banco, su familia y a la vecina…, viviendo y sintiendo ser los protagonistas en otra película…, y no creen en la magia. Aunque me es difícil asimilar, a los que en su mundo onírico, pierden todos los dientes por momentos o pueden volar a Madagascar, sin moverse de la cama…, y no creen en la magia. Trato de ponerme en la piel de los enamorados que se miran a los ojos, y ven en ellos la poesía y el cielo, y aun así, no creen en la magia, aunque sus vidas dependan de la luna y todos los astros del insólito universo.

De nuevo, como por arte de magia me olvido de mí, y automáticamente mi cuerpo yace sin vida sobre la hierba, ni la música de mi acordeón ni la de mi guitarra podría resucitarme. Mi velocidad es abismal, mi amado planeta es un guisante, Venus engrandece, al igual que Marte… Busco un lugar apartado, donde no habiten ni siquiera las estrellas, necesito mi silencio, mi propio espacio, el lugar que me pertenece. Mientras, un niño muere en la Tierra intentando jugar con una metralleta, en muchos países están prohibidas las de juguete pero no las que matan o hieren. Al mismo tiempo, dictadores, mandamases y reyes se frotan las manos, lucrándose con las muertes, ignorando que algún día serán sus propios jueces. Y en el mismo momento, una mujer muere brutalmente asesinada por su exmarido, y un pez globo, enredado en una red de plástico para envolver patatas, también muere…

Me dirijo a casa a la velocidad del diablo, no puedo huir de mis problemas, mi madre sigue siendo mi planeta. La humanidad necesita mi amor con urgencia, tanto como yo el de ella. Me introduzco en mi cuerpo, enciendo un pequeño fuego y seguidamente, comienzo a danzar en círculo alrededor del humo, porque a pesar de las injusticias, celebro mi vida en la Tierra.

 

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Pintado a ciegas

HC. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 35×35.

“La vida del Hombre-Caracola. LVIII”

Como ya os he comentado en alguna ocasión, yo soy el responsable de mi felicidad y mi tristeza, de mi odio y mi amor…, mis sentimientos y mi vida dependen de mí, me hago cargo. Me sería más fácil culpar a la vida o a los demás de mis fracasos, lo he probado y consuela por momentos pero de esa manera siento que me engaño. Triunfar o fracasar también dependen de mí, no de Sandokan, ni de mi enemigo, ni del cuñado de la vecina del cuarto…, aceptarlo es dar un gran paso. No sé si vosotros estáis diseñados de otra manera pero a mí, así me fabricaron.
La vida continúa, mi piel, mis órganos y mis huesos cumplen, sin prisa pero sin pausa, con la noble función del envejecimiento. Voy muriendo poco a poco, aunque no me importa porque amo y vivo el presente, de verdad os digo que lo demás me trae sin cuidado. Y además, no sé qué haría yo si pudiéramos vivir más de ciento cincuenta años…, ni yo ni nadie podría soportarme durante tanto. Yo quiero disfrutar de mi vida, claro está pero también deseo morir algún día, ¿quién soy yo para evitarlo?. Morir sin miedo y con dignidad es mi trabajo, desde que nací me estoy preparando. Cuando llegue el momento de mi despedida solo podré estar agradecido por el gran privilegio que he tenido, la vida no está al alcance de todos, debe tener una gran potra a quien le toca, como si del Gordo de la Lotería se tratase, cada día deberíamos celebrarlo.
Y ahora, sin el permiso del Rey, de nuevo me desprenderé de mi cuerpo, de mis sentidos, de toda mi información, de mis pensamientos…Olvido uno a uno todos los capítulos de Barrio Sésamo, el nombre del perro de La Casa de la pradera y mis apellidos… Me desprendo de todos los besos que no di, los que me dieron los llevaré siempre conmigo a cualquier parte del universo. Huyen de mí todas las fronteras, estoy preparado, se acerca el momento. Desaparece de mí mi razón y mi respiración, y al mismo tiempo deja de latir mi corazón. Ahora vuelo alto y libre, como el Cóndor, aunque no os preocupéis, volveré pronto, mi momento no ha llegado, seguiremos en conexión.

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 24×24.

La vida del Hombre-Caracola. LVII

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El sonido del mar sigue conmigo, soy consciente que parte de mí pertenece a la familia de los moluscos, doy gracias a la vida por ese privilegio y por todo lo que conlleva eso. Hoy las aguas están en calma, hace un día de cine, se escuchan las risas y el canto alegre de los pescadores que se dirigen, con energía y alegría, a alta mar, el sol y una bandada de gaviotas reidoras les escoltan. La paz reina en mí, la suave y cálida brisa acaricia mi rostro, soy afortunado, me siento tan dichoso… Bien sé que hay bocas que mueren de hambre y sed, y que a las aves carroñeras de las guerras, se les deja comer todo lo que deseen… Pero solo el amor de la humanidad puede solucionar esas miserias, por eso y para contrarrestar tanto mal, trato siempre de amar. Como ya os lo he dicho alguna vez, es la mejor manera de luchar, el amor es la auténtica revolución, la que merece la pena. Yo al menos, no puedo ni sé ayudar de otra manera.
Como os podéis imaginar, no sé que aspecto tiene mi cara, aunque solo me importa la belleza del ser que llevo dentro de mi piel y mis huesos. Mi aspecto exterior para mí es lo de menos, nunca quise ser Richard Gere, siempre me acepté, porque para ser feliz, uno no tiene más narices que hacerlo. Y además, mi espejo siempre fue un miserable embustero. Cuando yo era niño, él me decía que yo tenía la piel suave y un precioso flequillo rubio, y a los cuarenta y seis años, a la última edad que lo miré, me contaba todo lo contrario, que era medio calvo y tenía arrugas hasta en el cuello, a ver si se pone de acuerdo… La verdad es que no hay quien lo crea, estoy convencido que lo que aparece en el cristal es puro cuento, lo que realmente soy no sale reflejado en ningún momento.
Cuando me alejo de la Tierra y abandono mi cuerpo, no tengo edad, ni forma, ni peso, ni sexo…, mientras vuelo soy tan libre que sienten envidia de mí lo tornados, los relámpagos y los truenos. Perdonad mi ausencia amigos, volveré en unos momentos.

La vida del Hombre-Caracola. LVI

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No sé exactamente en qué lugar de las afueras de Reus estoy, espero a Emi, ha ido a una peluquería del centro con su madre, luego tomará un café con las amigas…, todos necesitamos nuestro tiempo, antes que familia o pareja somos individuos. Siempre que puedo, cuando voy a cualquier ciudad, busco un paraje donde pueda pisar tierra, donde haya un mínimo de naturaleza… Da pena pero a veces he de conformarme con las palmeras de las rotondas, las briznas de hierba de los alrededores de los polígonos, o con las escasas flores supervivientes y luchadoras de las aceras…, quién pudiera llorar tanta tristeza…. Mientras a la compañera de mi alma le retocan el flequillo, sigo vivo, y eso, es un gran privilegio que no puedo desaprovechar amigos. Trato de gozar cada instante, cada momento…, bien sé que mi vida y este atardecer son irrepetibles, eso no lo puedo ignorar. Mi tiempo sigue inmóvil, las agujas de mi reloj permanecen libres de su tic tac, en estos momentos, aunque no es carnaval, bailan como posesas la samba en Río de Janeiro, como bien sabéis, nadie les puede arrebatar su felicidad y su libertad. Escucho los grandes estallidos que provocan las enormes olas contra las rocas, el mar hoy parece que no está de buen humor. Pero me encanta de cualquier manera, cuando reina la más terrorífica de las tormentas del frio invierno, o cuando impera en él, la calma y el sol…, acepto todo lo que nos ofrece la madre Tierra, con gratitud. He andado demasiado y me he desorientado por completo pero estad tranquilos, confío en Emi. Por lo visto ha desarrollado el sentido del oído, al menos, puede escuchar mi bocina a algo más de kilómetro y medio de distancia. Eso me da margen de movilidad, aunque dependo de ella, más que nada para no acabar en Manresa o en Santa Coloma de Queralt… Se ha hecho tarde, mi compañera ha cumplido con sus quehaceres y yo con los míos, nos dirigimos a Almoster. Llegamos a casa, Frida y Chancho nos esperan en el recibidor, jugamos un rato con nuestros entrañables amigos…Subo a la terraza, y mientras Emi prepara su cena, a mí me da por tocar el acordeón, con torpeza pero con mucho amor.

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

La vida del Hombre-Caracola. LV.

Pasteles-

Crear mis obras no es tarea fácil, os lo aseguro, he de estar interpretando día y noche los mensajes que recibo de mi silencio, y eso, no es moco de pavo amigos. Continuamente resuelvo dificultades, lucho con la luz y la oscuridad, el dibujo y el color…, eso conlleva un gran esfuerzo, creedme. Y además, como sabéis, no veo tres en un burro, dependo mucho de la imaginación, perdonad si a veces he cambiado un verde por un rojo o un azul. Confío en mí y sigo lo que dicta mi corazón, sed compresivos y permitid que cometa de vez en cuando algún error. Mientras creo, disfruto como un niño con piruleta pero también estoy solucionando cientos de problemas, estoy acostumbrado a eso. Los métodos que utilizo en mi trabajo los aplico a cualquier conflicto de mi vida, y la verdad, de esa manera me es más fácil remediarlos. La creatividad es sumamente importante y necesaria para la sociedad, si nuestros líderes la practicaran y la fomentaran…, el planeta lo agradecería, eso no hay ni que dudarlo. Pero de momento no es así, por dar un ejemplo y no ir muy lejos, los artistas contemporáneos de Reus se sienten ignorados, no reciben ninguna ayuda, están indignados con algunas gestiones de su gobierno. Hasta el día de hoy, en esa bella ciudad, que tanto amo, no existe ningún espacio municipal permanente para que el colectivo pueda ejercer sus actividades, es como si no tuvieran hogar y eso es algo inconcebible, mi corazón y mi bastón está desde ahora con ellos. Tampoco hay premios beca para animar a los jóvenes que aman el noble oficio, sufran o no, necesidades económicas, para eso hay que ser torero. En definitiva, presupuesto para mis amigos, cero pelotero. Escucho el armonioso sonido que provoca el revoloteo de los zarcillos y los piqueros, eso no tiene precio. También puedo sentir las voces lejanas de los niños que juegan en la orilla del mar y el ladrido de sus perros. Desde aquí, le pido a la humanidad que cambie las armas por pinceles, la venganza por música, la ambición y el odio por pasteles de color… Y para acabar la función de hoy, os recuerdo que con el arte se vive muchísimo mejor, ¡ante todo es amor!.

La vida del Hombre-Caracola. LIV

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Respiro nitrógeno, oxígeno y argón, como cualquier cristiano, ateo, budista o  musulmán. Aposento mis caquitas en el inodoro como los miembros de la monarquía, como lo hace Aznar, Putin o Donald Trump. La música me pone la piel de gallina, exactamente como a cualquier lesbiana, transexual, heterosexual o homosexual…, la guitarra y la batería suenan para todos por igual, la arte es amor, no entiende de desigualdad. Mi corazón late como el del dictador más atroz, igual que el de los que sobreviven a los misiles o el de los que piden auxilio en el mar. Tengo un ombligo y uñas en los dedos de los pies, como el ambicioso empresario que roba a los trabajadores o como el obrero que vive honradamente y no llega a fin de mes. Cuando tenía boca, masticaba la comida como los franceses, los de Huelva o los del Barcelonés…, ya sabéis que ahora me conformo con vuestra amistad, se acabaron las fresas con nata, la butifarra y el paté. Siento una agradable sensación cuando el sol de invierno acaricia mi ser, eso también les pasa a los soldados de ambos lados de la guerra, el universo nos quiere a todos por igual. Río, lloro y odio del mismo modo que el asesino, el ermitaño, la vecina del quinto o Superman, aunque unos padecen menos y otros más. Tenemos los mismos sentidos, somos tan parecidos.., cualquiera diría que estamos creados con el mismo patrón. Físicamente hay personas de todo tipo; con orejas grandes, bajitos, con nariz de Cirano, con pies planos… pero el material del que estamos hechos es el mismo, los científicos lo han comprobado. Todos andamos en el mismo camino, la vida es larga, lo más sensato y justo, sería disfrutar de las vistas, no hacernos la zancadilla y compartir la cantimplora y el bocadillo con los demás, por el bien de todos, seamos amigos. Se hace tarde, no sé exactamente donde estoy, espero a Emi, ella lo sabe mejor que yo. Mientras, imagino que estoy en la playa, tocando una canción con el acordeón, la melodía choca contra las olas, los pelícanos parece que bailan al mismo son. Me siento agradecido por disfrutar de la belleza que se muestra a todas horas, llueva, truene o salga el sol.

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Diego Latorre, 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

En la cumbre del éxito

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Diego Latorre. 2019.  De la serie “A través de mis ojos”, del proyecto “El sonido de las caracolas”. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

La vida del Hombre-Caracola. LIII

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Me desprendo de los bellos recuerdos del verano de mil novecientos ochenta y seis, cuando con quince añitos trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, a cien metros de la playa, sin Nivea y sin sol. Me despido de las maletas, de los eternos pasillos, del impertinente director y de las llaves de la recepción… Desaparecen de mi memoria quince hermosos años de mi pasado, cuando trabajaba para una empresa de chico para todo, eso me ayudó a sentirme humilde, a valorar la vida y el esfuerzo, a ser independiente y libre a pesar de trabajar más horas que un reloj. Poco a poco me olvido de las botellas de butano para el sexto sin ascensor, de los paquetes de sábanas sucias de los turistas, de la lavandería, de miles de quejas de clientes sin compasión… Huyen de mí las imágenes de inodoros atascados, de termos que gotean…, de las bombillas, los tornillos, las cisternas, el soplete y del tubo de cobre ya no me acuerdo, pronto diré adiós a todos mis pensamientos. Se escapan de mis sentidos las vivencias del año en el que, forzosamente, me obligaron a vivir en Melilla, para cumplir con el servicio militar. Eso solo me sirvió para hacer grandes amigos, que todavía, por suerte conservo. Marchan de mí, las armas, los gritos de los mandos, las botas limpias, la cara recién afeitada, la obediencia, la patria y su bandera… Me despido por un tiempo de todos los momentos de tristeza que tanto me ayudan a comprender la felicidad, no podría vivir sin ellos. Y por último, abandono todos los problemas que la vida me ha otorgado, aunque solo será un ratito, los necesito porque son los que me hacen luchar, con amor y gratitud los he aceptado. Ahora solo escucho el latir de mi corazón y mi respiración, me he liberado por completo de mis pensamientos. Me desprendo de mi concha, de mi ropa y de mis huesos y vuelo, a la velocidad del diablo, hacia los confines del firmamento. Reina el silencio. La Tierra se hace diminuta y al mismo tiempo se ensancha el dichoso agujero negro, que por suerte lo he esquivado a tiempo. Dejo atrás lo que entendemos por universo y me pierdo entre las estrellas, libre, sin ningún miedo.

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Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

La vida del Hombre-Caracola. LII

Fábricas-

Hace una tarde maravillosa, la temperatura es ideal, el sol acaricia hasta lo más profundo de mi ser con delicadeza, doy gracias a la vida por permitirme sentirme vivo un día más. Las químicas y refinerías de las comarcas cercanas continúan su labor, no descansan ni para comer, a plena luz del día y por la noche, haya sol o tormenta…. El aroma de las flores disimula el olor a metano, a benceno… y a saber qué otros venenos nos sueltan… Los habitantes de por aquí están acostumbrados y a penas lo aprecian, pero bien sabéis que tengo muy desarrollado el sentido del olfato, aunque depende para qué casos, no me sale a cuenta. Siempre nos dicen que los valores de contaminación están dentro de los límites permitidos para la salud, aunque eso a muchos no nos calma por más que traten de convencernos, el cielo no es puro ni saludable, se ve a leguas. Nadie es culpable pero todos sabemos que los tumores y las clínicas de fertilidad brotan como setas. Aunque sabéis que soy optimista, si en el pasado hemos vivido tanto tiempo sin plástico y sin gasolina, estoy seguro que en el futuro también lo haremos, os prometo que nos saldrá más a cuenta. Soy feliz porque la humanidad comienza a ser consciente de sus errores, y porque sé que hay tantas soluciones como problemas. Suena como una bella melodía el canto de las orcas y el mágico sonido que emite el revoloteo de las limícolas, que sobre las olas, vuelan y juegan… Regresaré a casa, Emi va ha finalizar su jornada, tengo muchas ganas de abrazarla y estar con ella…, le prepararé la cena. Como sabéis, desde que soy hombre-caracola no pruebo bocado pero todavía preparo mis buenas escudellas, sabrosos estofados y deliciosas paellas… A pesar de no ver ni un pimiento todo sabe divino, al menos eso dicen Emi y mis amigos. Regreso a casa, juego con Frida y Chancho mientras espero a la mujer de mis sueños…, seguidamente preparo sopa de verdura y huevos rellenos. Escucho sus llaves de casa por la calle, los gatos esperan en la puerta, está a punto de abrir… Llegó el momento por fin, ella es tan importante para mí…, es la flor más hermosa y preciada de mi jardín.

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Pintado a ciegas.

Seguiré dibujando lo que veo, siento y escucho. Perdón por la tristeza.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 36×36.

La vida del Hombre-Caracola. LI

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Como Pedro por su casa, sigo deambulando de un lado al otro del universo, escuchando el sonido del mar o el más profundo de los silencios. Todavía poseo una concha hueca de caracola como cabeza y continúo esperando el despertar de mi querida bella durmiente, estoy seguro que la humanidad se liberará de su eterno sueño, perdonad la expresión pero ya nos llega la mierda al cuello. Desaparecieron de mi memoria mi buen par de orejas, mi nariz con sus correspondientes agujeros y lo que me quedaba de pelo. Sigo siendo hombre-caracola y estoy orgulloso de ello. Los últimos análisis médicos dicen que me mantengo correctamente en los niveles de litio, aunque he de deciros que ni me acuerdo de mi cerebro, aunque sigo tomándome los medicamentos. Del colesterol y los triglicéridos estoy perfecto, y no me extraña, hace dos años que olvidé por completo los Donuts, el chorizo y la panceta con pimientos… Ya sabéis que básicamente me nutro del amor que recibo de los amigos, que no es poco, me siento tan lleno… Ellos me ayudan a crecer, a conocerme, a definirme…, y además, es una ventaja ver la vida a través de sus miradas, abarcas más visión y el mundo se hace más pequeño. Ellos riegan las macetas de mi morada con consejos, abrazos y besos…, ensanchando mi alma y haciéndome tan grande que a veces creo que no quepo en el firmamento. Mi vida continúa aunque el tiempo no pasa. Las agujas de mi reloj siguen tan locas como siempre, en estos momentos son las reinas de Estambul, últimamente viajan con frecuencia a Turquía, les pirra el Raki y la danza del vientre, me tienen contento. Sigo luchando con las armas que me dieron, continúo dibujando lo que dicta mi silencio, permanezco libre como hoja de río, como el más temible de los vientos… Escucho los llantos de los niños de las guerras, demasiadas personas siguen muriendo de hambre, el fascismo crece como la mala hierba…, sigo consciente de todos los lamentos. Lo que menos soporto es que nos mientan y nos digan que el mundo está montado así, que no tiene remedio, eso a algunos les interesa pero no es cierto. El amor puede cambiar, incluso, el rumbo de los planetas de mi estimado universo.

 

La vida del Hombre- Caracola. L

Almendro-

Trato de ser yo mismo aprendiendo a escuchar, incluso me ilustro del sonido que emite el revoloteo de los flamencos, entre el rumor de las olas del mar. La primavera no espera, florecen los almendros en invierno, no sé si el hombre tiene algo que ver con eso, no sé si es buena señal… Aunque la naturaleza nos ama tanto…, que a pesar de no ser lo suficientemente comprendida por nosotros, perdona todos los errores de la humanidad. Hay niños, jóvenes y organizaciones…, que luchan y tratan de solucionar los desaciertos que hemos cometido con nosotros mismos y con La Tierra, esa labor es de admirar. Eso me reconforta y aumenta mis esperanzas por una mundo más digno, más respirable, más comestible…, soy dichoso porque sé que entre todos lo podemos lograr. Mientras, en Tarragona y a pocos metros del mar, a las agujas de mi reloj las han visto juntas, cuchicheando, disfrutando de sus vidas…, dicen que no dejan de sonreír. Pasean al atardecer libres de su tic tac por el anfiteatro romano, entre besos y bromas, sin miedo ni odio ni rencor…, estoy tan orgulloso de ellas… Y ahora, sin el permiso de nadie volveré a mis quehaceres, el arte puede cambiar el mundo y el mío, tengo muchísimo trabajo. Regreso a mi guitarra, mi acordeón, mis lápices…, me rodeo de todas mis armas libres de pólvora y metralla. He de deciros, aunque no siempre acierto, que disparo siempre a vuestro corazón, por favor, no me lo tengáis en cuenta, lo hago con toda la buena intención. El arte me hace sentir grandes momentos y es el primero que me premia por mi trabajo, francamente os digo que por él soy bien recompensado, no necesito más. Pero cuando comparto mis obras con vosotros, me hacéis sentir útil y me ayudáis a ser escuchado y comprendido, en el fondo es lo que necesitamos todos. Aunque para eso, también debemos cumplir con la ardua tarea humanitaria de escuchar y comprender a los demás. Seguiré trabajando hasta que mi cuerpo se desvanezca, mientras mi mano pueda sostener un Pierre Noire… El arte es mi manera de vivir, una necesidad que sobre todo me hace feliz, y eso es contagioso, por eso lo trasmito y lo comparto con los demás.

Amigos del Hombre-Caracola. XI

XCB-

Raquel, David, Crístian, Tomi, Chema, Núria, Pepe, Genís, Ramón, Alberto, Diana, Anabel, Valeria y más amigos-caracola.

 

 

XQ+

Chema, Valeria, Genís, Anabel, Raquel, Diana y más amigos-caracola.

 

 

X-

Rosa, Paqui, Juani, David, José, Ana, Diego, Doris, Helena, Cristina, Mariví, Mari, Víctor y Ariadna.

 

 

vsz-.jpg

Pau, Hugo y Martina.

 

 

XCC-

Paqui y Helena.

 

 

XXCXC-

Encarna y Juani

 

 

XCCV-

Ariadna y Víctor.

 

 

XX-

Cristina y José.

 

 

XZD-

Mari y Diego.

 

 

DORIS Y MARIBÍ+

Mariví y Doris.

 

 

xyt

Jose, Pili, Pau, Cristina, Martina, Álex, Emi y Hugo.

Las voces de los niños

Hombre-Caracola

Un millón de gracias mi familia Roldán, a la de Domingo – Ramos y Espartero – Ferran. Y sobre todo, estoy muy agradecido a la niña Martina y a los niños Pau y Hugo. No sé si os gustará el vídeo… pero todos los participantes lo hemos pasado genial!!!!.

La vida del Hombre-Caracola. XLIX

Catalunya-

Para los que no me conocéis bien, os he de decir que nací en Jaén, con nueve meses me vine a vivir a Cataluña, no conozco a penas la tierra de mis padres, aunque le tengo muchísimo aprecio y admiración. Gracias a mi familia tengo parte de cultura andaluza y nunca olvido mis orígenes. Pero como bien sabéis, amo todo el suelo que piso y me maravilla, por supuesto, la tierra donde siempre he vivido, se está tan bien… De joven he sido escalador y alpinista, siempre andaba rodeado de cuerdas y mosquetones, entre La Riba, Montserrat y la Mussara…, de La Mola de Colldejou a La Pica d´Estats… Conozco infinidad de caminos y senderos, y amo cada rincón del lugar que me vio crecer. Y qué decir de sus gentes…, nunca he tenido ningún percance con el pueblo catalán, si no todo lo contrario, sobre todo son ciudadanos pacíficos, y los que vienen de fuera, aquí siempre son bien recibidos. Sabéis que no creo en banderas y fronteras pero mucho menos en la violencia. Tengo una considerable cantidad de amigos, familiares y vecinos, que desean formar un nuevo país, como comprenderéis, esté o no de acuerdo con ellos, nunca podría agredir a nadie que luche pacíficamente por su sueño, yo no haría daño ni a un mosquito, no entiendo para nada el artículo 155. Nadie debería enfrentar a los pueblos ni usar la violencia como diálogo, así no se soluciona ningún conflicto, si no todo lo contrario. Es bien fácil, los griegos sabían lo que hacían, la democracia es el mejor invento de la humanidad, usar las urnas debería ser motivo de celebración. Y además, en un estado democrático la voz del pueblo cuenta para algo, ¿no?. Y ahora, sin el permiso de nadie, me desprendo de todas y cada una de las malditas leyes de los hombres, y me alejo a diez mil cuatrocientos kilómetros por hora de mi querida esfera. Sé que soy afortunado, conozco tantas estrellas…, puedo ver tantos bellos planetas… pero bien sabéis que de todos ellos me quedo con La Tierra. A pesar de sus dictadores, sus injusticias y sus guerras…, la humanidad me vuelve loco pero le deseo todo el amor y confío plenamente en ella.

HC.29

HC.29-

Pintado a ciegas

HC. 2019.  Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

La vida del Hombre-Caracola. XLVIII

 

Mar esperanza-

La brisa y mi vida pasan sin prisa, me gusta saborear cada momento, bien sé que mi paso por este mundo es un regalo, sería un error rechazarlo. Pero no quiero cumplir doscientos años, comprendo y acepto que mi cuerpo no está diseñado para ser eterno. Tarde o temprano marcharé del planeta y olvidaré mi existencia pero de momento sigo vivo y pretendo disfrutar de la Tierra hasta mi último suspiro. Mi vida es una escalera y subiré hasta el último escalón con dignidad y valentía, quiero recibir a mi atardecer sin miedo, estoy trabajando en ello. A pesar de todos los lamentos, recibo esperanzas de las estrellas, cada día que pasa mi optimismo por un mundo mejor va creciendo. La vida me sonríe porque no dejo de hacerle cosquillas, no me importa ser el payaso de su sonrisa, me dedico practicante a eso. Y os puedo asegurar que uno recoge lo que siembra, en mi casa siempre hemos tenido huerto, y os prometo que las matas de las tomateras nunca nos dieron pimientos. Y ahora, sin el permiso de nadie, me liberaré de mis pensamientos, necesito plena libertad y hallarme a solas con mi silencio, quiero emprender de nuevo el vuelo y perderme por el firmamento. En un santiamén, me deshago de todos los capítulos de Mazinger Z y Orzowei, los versos de Neruda se desprenden de mí como hojas de otoño, al mismo tiempo. Ahora, La vida del Buscón la ignoro por completo y ha desaparecido la enorme nariz de Quevedo… Olvido con mucho agrado, la biografía de Sánchez Dragó, al que tanto le gusta ponerse cara al sol, en verano y en invierno. Ya no sé nada de La Vida de Bryan, creo que el pobre hombre no acabó bien, algo bueno habría hecho… Me desentiendo de las clases de arte contemporáneo y mis conocimientos sobre la ornitología…, pronto me desharé de mi piel y de mis huesos. No escucho el sonido macabro de los misiles y las bocinas de los petroleros… Ahora floto a dos metros por encima de mi cuerpo, solo escucho mi respiración y el latir de mi corazón, se acerca el momento… Por fin solo siento el rotundo silencio, nadie puede frenarme ni alcanzarme, vuelo libre, sin miedo, más allá de los límites del universo.

 

Recuerdos de infancia

Recurdos de infancia-

Te he creado esta obra para que ni el tiempo ni nadie ni nada nos separe. ¡¡¡Felicidades Paqui!!!. Tu hermano Diego.

Diego Latorre. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 38×32.

HC.28

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del Hombre-caracola. XLVII

juguete-

No estoy compuesto de hojalata ni de plástico y de momento, no soy un juguete al alcance de cualquiera, aunque mi intención es confraternizar con toda la humanidad. Los que todavía no conocen el respeto y me zarandean como a un muñeco, no quiero que me utilicen, solo jugaré con los niños y con quien desee ser mi amiga o mi amigo. No necesito que me den cuerda para hallar mi felicidad y mi libertad, para eso yo soy el único responsable, no he de depender de nada ni de nadie, me las apaño solito. No soporto que ningún dictador me toque la bocina, como bien sabéis, nada me pertenece pero yo tampoco soy de nadie, que no me vengan con sandeces. Me indigno cuando pulsan sin mi permiso el botón de mi espalda, para que deje o no de hablar cuando a algunos les plazca, para mí no es nada divertido. No me importa que toquen mi corazón, está diseñado para que todos lo disfruten pero si se hace con cuidado y cariño, tengo sentimientos como todo ser vivo. Aunque la vida me ha enseñado que para ser fuerte, no es tan malo que sufras algún daño, tener el alma encerrada tampoco es de mi agrado. De todas maneras y afortunadamente, reparo con facilidad cualquier desperfecto que me ocasionen, aunque advierto que no tengo piezas de recambio. Almoster, arropado con un manto de estrellas duerme como un niño cansado, sus calles están desiertas, la luna no quiere salir de casa, dice que hace demasiado frío y no está para resfriados. Esta noche los planetas se encargan de proteger a mis vecinos, para que puedan soñar tranquilos y olviden por momentos sus problemas en sus mundos oníricos. Y ahora me toca a mí descansar, es muy tarde incluso para un Hombre-Caracola, he amado, reído y creado lo suficiente por hoy. Bajo las escaleras, juego un rato con Frida y Chancho y seguidamente entro a la habitación. Me acerco con sigilo a Emi, la beso con delicadeza para no despertarla y me dirijo al otro lado de la nave. Sin el permiso de nadie y después de más de media hora de analizarme y juzgarme, me libero de mi cuerpo a través de mis sueños, eso todavía me parece alucinante.

HC.27

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Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 20×20

La vida del Hombre- caracola. XLVI

XLVI-

Cuando era más joven vivía entre dos realidades. En una de ellas, durante mi enfermedad, sentía en mí un inmenso bienestar, como una cálida e intensa luz que me llenaba de júbilo. La belleza se apoderaba de mí, de las calles, de cualquier rincón donde me hallase…Mi capacidad de asombro era la de un bebé, todo era nuevo para mí, mis manos, mi piel, el vuelo de una mosca…, era una gozada, estoy seguro que muchos pagarían un dineral por vivir aquella experiencia. En aquella época me olvidé por completo de mí, de mis pensamientos, de mi identidad, de mis responsabilidades…, era yo en estado puro, como un recién nacido. No podía dejar de tocar la guitarra, de cantar, de bailar, de gritarle al mundo con todas mis fuerzas, que estaba más vivo que nunca, bien lo saben mi familia, mis amigos y mis vecinos. Percibía entre mis huesos que yo era parte de todo, de las montañas, los ríos, los animales, las gentes…, todo formaba una sola pieza, comprendí que yo también era el universo. La paz era la protagonista de la película y en mí, reinaba la armonía de un mundo sin maldad, así lo veían mis ojos, solo apreciaba lo bueno de la vida. Por entonces, una euforia desbordante circulaba por mis venas y mi corazón acogía del mundo un amor tan descomunal y poderoso como desconocido, yo amaba en la misma proporción a la vida. Con la imaginación podía huir con facilidad de cualquiera que me impedía sentir de aquella manera, de cualquier centro psiquiátrico, incluso del Haroperidol, era tan libre…. De la otra realidad poco os voy a comentar porque es la que todos conocéis. Volver al mundo de las normas después de aquella libertad, era en parte la causa de mis crueles depresiones, era un cambio muy brusco, lejos de las leyes del hombre se está tan bien… Ahora veo como vosotros, que reinan las guerras, la insolidaridad, el odio, las fronteras, la desigualdad… Pero pienso que podemos variar el rumbo de la humanidad, algo me dice que cambiar la realidad depende de nosotros y es tan fácil como coser y cantar, de nuestros líderes poco podemos esperar. Las agujas de mi reloj tocan la zambomba en la estación de Sants, desde allí os desean una feliz Navidad.

HC.25

HC.25-

Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 50×50.

 

La vida del hombre-caracola. XLV

HC VENEZIA.-

Mi vida en la Tierra es agua indomable de rio, que se dirige sin hospedarse en ningún lugar y sin pausa, hacia su destino, también son las nubes que aparecen y desaparecen, como el llanto de los niños, sería un grave error desperdiciarla. Mi existencia como ser vivo, se escapa mientras elijo en el supermercado mi marca preferida de gel con PH neutro, o cuando pregunto al dependiente el precio de los pomelos… Parte de mí  se pierde en las guerras, durante el tiempo que duran los gritos de auxilio… Lo que ahora soy, se fuga mientras elijo los colores de mis tizas de pastel o se marcha con las palabras que, con mucho agrado, en este momento os dedico. No me atemoriza la idea de abandonar mi piel y mis huesos, estoy más que acostumbrado, no sé cuantas veces lo habré hecho… El amor que siento no deja espacio para ningún miedo, lo eclipsa todo. Mi destino no me asusta, además, para entender la novela que protagonizo, en el más grande de los escenarios, conocer el final es fundamental y necesario, a pesar de amar con locura lo que toco, veo y respiro a diario. Ya sea en Almoster, en Perú o en Italia, sin miedo me siento libre, puedo jugar, cantar, bailar y crear como un niño, no me importa lo que digan o piensen de mí.  Eso lo aprendí en mi infancia, los más pequeños son un ejemplo a seguir, podrían cambiar el mundo si pudieran gobernar. El revoloteo de las gaviotas y el sonido que provocan las góndolas al cruzar el Gran Canal me dicen que estoy en Venecia. Como sabéis, Emi, la eterna viajera, se encarga de guiarme de maravilla por donde quiera que voy, sin ella, apenas saldría de casa, requiero de su ayuda como ella de la mía. No he nacido para vivir en soledad, necesito el calor de la gente, ser amado y amar a los demás, eso debería ser un producto de primera necesidad, es lo que más precisa la humanidad. Y ahora, sin el permiso de nadie, ocuparemos las plazas y las calles sin perder ni un solo instante, ni una sola coma de nuestras vidas, para llegar al punto y final queda toda la eternidad.

Amore in Venezia

A pesar de todas las guerras, daremos la vuelta al mundo en busca de la amistad, la paz, el respeto y el amor. HC.

Hombre-Caracola, con la colaboración primordial de Emi.