La vida del hombre-caracola. X

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No me gusta ir por el mundo en soledad, es lo que más rabia me da, siempre voy acompañado de Emi, de la familia o de los amigos, que por suerte, cada día que pasa son más. El cantante, Roberto Carlos, quería tener un millón de amigos, yo quiero tener seis mil millones más. Dedico gran parte de mi tiempo a mi trabajo, casi todo pero también me gusta pasear, sentir el viento a través de mi piel y de mi concha, gozar del sol…, hoy ha sido un día genial. Siento que el alma de todos los seres que he conocido es prácticamente la misma, ya sea un árbol, una persona o cualquier otro animal, cambia la carcasa y poca cosa más. Los caminos de cada uno nos dirigen al mismo lugar, todos somos mucho más que hermanos, al menos eso es lo que aprecio con mi hipersensibilidad. Me he sentido muy bien acompañado, los amigos-caracola de hoy, al igual que muchísimas personas, sueñan con un mundo donde reine, la paz, el amor y el respeto, basta con eso. El tema de conversación, cómo no, ha sido el sonido del mar, entre grandes amigos sobran las palabras, bastó con el amor de la amistad y el rumor de las olas, no hizo falta nada más.

La vida del hombre-caracola. IX

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Desde que soy hombre-caracola, las agujas del reloj están de parranda, el tiempo dejó de ser una tortura y el horizonte no queda tan lejos. Cada día que pasa soy más feliz, existen muchísimas personas que sueñan por un mundo mejor. Me siento querido porque cada vez tengo más amigos-caracola, por ponerles un nombre, lo que está escrito en el D.N.I es una gran mentira y no me interesa. Nos identifica mucho más una simple mirada, los ojos nunca mienten, lo dicen todo. Y además, en ellos se refleja el alma y, a esa, ningún gobierno la puede controlar, está programada para ser libre. Mis obras no tendrían ningún sentido sin la aceptación de los amigos, me sentiría ridículo. La motivación que éstos me provocan no tiene precio, el sonido de sus caracolas lo llevo dentro, les estoy eternamente agradecido.