La vida del hombre-caracola. XXXIII

Sin cuerpo-

Me desprendo de mis despojos; mi ropa, mi caracola, mis manos, de todos y cada uno de mis dedos… y vuelo alto, sin ningún miedo. El silencio lo invade todo y me impide oír el cantar de los cetáceos, ahora no puedo escuchar ni la bocina de los petroleros, por mucho que me esmero… De nuevo, tan solo siento mi respiración y el latir incansable de mi corazón, una vez más he logrado liberarme de mi cuerpo. Trato de hacerlo cuando Emi no está, aunque a ella, mis cambios de estado no le han importado nunca, solo quiere que yo sea feliz y he de decir que siempre logra su objetivo. Sin el permiso de nadie, me voy alejando de mi querida humanidad, de todos los países, de sus fronteras y sus banderas, que desde aquí ya no se aprecian. La Tierra se hace pequeña después de haber atravesado la estratosfera, siempre busco un lugar lejano del universo donde meditar, comprended que tenga ese gran privilegio. Sé que resulta extraño pero cada ser es sorprendente, el guepardo, por ejemplo, puede alcanzar ciento catorce kilómetros por hora, un roble puede durar mil años de vida y el cóndor sobrevuela el Cañón del Colca, siempre que quiera… La Vía Láctea desaparece a medida que voy descubriendo nuevos planetas, las estrellas iluminan mi camino, busco un lugar donde pueda sentir la luz más intensa. Y al fin lo he encontrado. Ahora estoy totalmente paralizado y abducido, siento en mi ser tanta belleza… El dinero, el hambre, las guerras, el odio, el racismo…, todos y cada uno de los males del hombre moderno quedan tan lejos…Soy libre de todos mis pensamientos, solo habita en mí, la calma y la paz, me costará abandonar este lugar, se está tan bien… Aunque pronto volveré a casa, no hay mejor lugar para un ser humano o un hombre-caracola, que la Tierra, no perdáis el tiempo con otros planetas. La humanidad se perdonará y empezará de nuevo, no lo puedo ver de otra manera, solo necesita amor, desde aquí se ve tan claro…, yo al menos no puedo apreciar nuestras diferencias. Media horita más y os prometo que vuelvo, ya sabéis que me alimento de abrazos y besos, tengo toda una eternidad para estar a solas con las estrellas.