La vida del Hombre-caracola. XLVII

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No estoy compuesto de hojalata ni de plástico y de momento, no soy un juguete al alcance de cualquiera, aunque mi intención es confraternizar con toda la humanidad. Los que todavía no conocen el respeto y me zarandean como a un muñeco, no quiero que me utilicen, solo jugaré con los niños y con quien desee ser mi amiga o mi amigo. No necesito que me den cuerda para hallar mi felicidad y mi libertad, para eso yo soy el único responsable, no he de depender de nada ni de nadie, me las apaño solito. No soporto que ningún dictador me toque la bocina, como bien sabéis, nada me pertenece pero yo tampoco soy de nadie, que no me vengan con sandeces. Me indigno cuando pulsan sin mi permiso el botón de mi espalda, para que deje o no de hablar cuando a algunos les plazca, para mí no es nada divertido. No me importa que toquen mi corazón, está diseñado para que todos lo disfruten pero si se hace con cuidado y cariño, tengo sentimientos como todo ser vivo. Aunque la vida me ha enseñado que para ser fuerte, no es tan malo que sufras algún daño, tener el alma encerrada tampoco es de mi agrado. De todas maneras y afortunadamente, reparo con facilidad cualquier desperfecto que me ocasionen, aunque advierto que no tengo piezas de recambio. Almoster, arropado con un manto de estrellas duerme como un niño cansado, sus calles están desiertas, la luna no quiere salir de casa, dice que hace demasiado frío y no está para resfriados. Esta noche los planetas se encargan de proteger a mis vecinos, para que puedan soñar tranquilos y olviden por momentos sus problemas en sus mundos oníricos. Y ahora me toca a mí descansar, es muy tarde incluso para un Hombre-Caracola, he amado, reído y creado lo suficiente por hoy. Bajo las escaleras, juego un rato con Frida y Chancho y seguidamente entro a la habitación. Me acerco con sigilo a Emi, la beso con delicadeza para no despertarla y me dirijo al otro lado de la nave. Sin el permiso de nadie y después de más de media hora de analizarme y juzgarme, me libero de mi cuerpo a través de mis sueños, eso todavía me parece alucinante.

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