HC.33

HC.33-

Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

La vida del Hombre-Caracola. LII

Fábricas-

Hace una tarde maravillosa, la temperatura es ideal, el sol acaricia hasta lo más profundo de mi ser con delicadeza, doy gracias a la vida por permitirme sentirme vivo un día más. Las químicas y refinerías de las comarcas cercanas continúan su labor, no descansan ni para comer, a plena luz del día y por la noche, haya sol o tormenta…. El aroma de las flores disimula el olor a metano, a benceno… y a saber qué otros venenos nos sueltan… Los habitantes de por aquí están acostumbrados y a penas lo aprecian, pero bien sabéis que tengo muy desarrollado el sentido del olfato, aunque depende para qué casos, no me sale a cuenta. Siempre nos dicen que los valores de contaminación están dentro de los límites permitidos para la salud, aunque eso a muchos no nos calma por más que traten de convencernos, el cielo no es puro ni saludable, se ve a leguas. Nadie es culpable pero todos sabemos que los tumores y las clínicas de fertilidad brotan como setas. Aunque sabéis que soy optimista, si en el pasado hemos vivido tanto tiempo sin plástico y sin gasolina, estoy seguro que en el futuro también lo haremos, os prometo que nos saldrá más a cuenta. Soy feliz porque la humanidad comienza a ser consciente de sus errores, y porque sé que hay tantas soluciones como problemas. Suena como una bella melodía el canto de las orcas y el mágico sonido que emite el revoloteo de las limícolas, que sobre las olas, vuelan y juegan… Regresaré a casa, Emi va ha finalizar su jornada, tengo muchas ganas de abrazarla y estar con ella…, le prepararé la cena. Como sabéis, desde que soy hombre-caracola no pruebo bocado pero todavía preparo mis buenas escudellas, sabrosos estofados y deliciosas paellas… A pesar de no ver ni un pimiento todo sabe divino, al menos eso dicen Emi y mis amigos. Regreso a casa, juego con Frida y Chancho mientras espero a la mujer de mis sueños…, seguidamente preparo sopa de verdura y huevos rellenos. Escucho sus llaves de casa por la calle, los gatos esperan en la puerta, está a punto de abrir… Llegó el momento por fin, ella es tan importante para mí…, es la flor más hermosa y preciada de mi jardín.

HC.32

HC.32-

Pintado a ciegas.

Seguiré dibujando lo que veo, siento y escucho. Perdón por la tristeza.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 36×36.

La vida del Hombre-Caracola. LI

zxyx-

Como Pedro por su casa, sigo deambulando de un lado al otro del universo, escuchando el sonido del mar o el más profundo de los silencios. Todavía poseo una concha hueca de caracola como cabeza y continúo esperando el despertar de mi querida bella durmiente, estoy seguro que la humanidad se liberará de su eterno sueño, perdonad la expresión pero ya nos llega la mierda al cuello. Desaparecieron de mi memoria mi buen par de orejas, mi nariz con sus correspondientes agujeros y lo que me quedaba de pelo. Sigo siendo hombre-caracola y estoy orgulloso de ello. Los últimos análisis médicos dicen que me mantengo correctamente en los niveles de litio, aunque he de deciros que ni me acuerdo de mi cerebro, aunque sigo tomándome los medicamentos. Del colesterol y los triglicéridos estoy perfecto, y no me extraña, hace dos años que olvidé por completo los Donuts, el chorizo y la panceta con pimientos… Ya sabéis que básicamente me nutro del amor que recibo de los amigos, que no es poco, me siento tan lleno… Ellos me ayudan a crecer, a conocerme, a definirme…, y además, es una ventaja ver la vida a través de sus miradas, abarcas más visión y el mundo se hace más pequeño. Ellos riegan las macetas de mi morada con consejos, abrazos y besos…, ensanchando mi alma y haciéndome tan grande que a veces creo que no quepo en el firmamento. Mi vida continúa aunque el tiempo no pasa. Las agujas de mi reloj siguen tan locas como siempre, en estos momentos son las reinas de Estambul, últimamente viajan con frecuencia a Turquía, les pirra el Raki y la danza del vientre, me tienen contento. Sigo luchando con las armas que me dieron, continúo dibujando lo que dicta mi silencio, permanezco libre como hoja de río, como el más temible de los vientos… Escucho los llantos de los niños de las guerras, demasiadas personas siguen muriendo de hambre, el fascismo crece como la mala hierba…, sigo consciente de todos los lamentos. Lo que menos soporto es que nos mientan y nos digan que el mundo está montado así, que no tiene remedio, eso a algunos les interesa pero no es cierto. El amor puede cambiar, incluso, el rumbo de los planetas de mi estimado universo.