HC.35

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

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La vida del Hombre-Caracola. LV.

Pasteles-

Crear mis obras no es tarea fácil, os lo aseguro, he de estar interpretando día y noche los mensajes que recibo de mi silencio, y eso, no es moco de pavo amigos. Continuamente resuelvo dificultades, lucho con la luz y la oscuridad, el dibujo y el color…, eso conlleva un gran esfuerzo, creedme. Y además, como sabéis, no veo tres en un burro, dependo mucho de la imaginación, perdonad si a veces he cambiado un verde por un rojo o un azul. Confío en mí y sigo lo que dicta mi corazón, sed compresivos y permitid que cometa de vez en cuando algún error. Mientras creo, disfruto como un niño con piruleta pero también estoy solucionando cientos de problemas, estoy acostumbrado a eso. Los métodos que utilizo en mi trabajo los aplico a cualquier conflicto de mi vida, y la verdad, de esa manera me es más fácil remediarlos. La creatividad es sumamente importante y necesaria para la sociedad, si nuestros líderes la practicaran y la fomentaran…, el planeta lo agradecería, eso no hay ni que dudarlo. Pero de momento no es así, por dar un ejemplo y no ir muy lejos, los artistas contemporáneos de Reus se sienten ignorados, no reciben ninguna ayuda, están indignados con algunas gestiones de su gobierno. Hasta el día de hoy, en esa bella ciudad, que tanto amo, no existe ningún espacio municipal permanente para que el colectivo pueda ejercer sus actividades, es como si no tuvieran hogar y eso es algo inconcebible, mi corazón y mi bastón está desde ahora con ellos. Tampoco hay premios beca para animar a los jóvenes que aman el noble oficio, sufran o no, necesidades económicas, para eso hay que ser torero. En definitiva, presupuesto para mis amigos, cero pelotero. Escucho el armonioso sonido que provoca el revoloteo de los zarcillos y los piqueros, eso no tiene precio. También puedo sentir las voces lejanas de los niños que juegan en la orilla del mar y el ladrido de sus perros. Desde aquí, le pido a la humanidad que cambie las armas por pinceles, la venganza por música, la ambición y el odio por pasteles de color… Y para acabar la función de hoy, os recuerdo que con el arte se vive muchísimo mejor, ¡ante todo es amor!.

La vida del Hombre-Caracola. LIV

iguadad-

Respiro nitrógeno, oxígeno y argón, como cualquier cristiano, ateo, budista o  musulmán. Aposento mis caquitas en el inodoro como los miembros de la monarquía, como lo hace Aznar, Putin o Donald Trump. La música me pone la piel de gallina, exactamente como a cualquier lesbiana, transexual, heterosexual o homosexual…, la guitarra y la batería suenan para todos por igual, la arte es amor, no entiende de desigualdad. Mi corazón late como el del dictador más atroz, igual que el de los que sobreviven a los misiles o el de los que piden auxilio en el mar. Tengo un ombligo y uñas en los dedos de los pies, como el ambicioso empresario que roba a los trabajadores o como el obrero que vive honradamente y no llega a fin de mes. Cuando tenía boca, masticaba la comida como los franceses, los de Huelva o los del Barcelonés…, ya sabéis que ahora me conformo con vuestra amistad, se acabaron las fresas con nata, la butifarra y el paté. Siento una agradable sensación cuando el sol de invierno acaricia mi ser, eso también les pasa a los soldados de ambos lados de la guerra, el universo nos quiere a todos por igual. Río, lloro y odio del mismo modo que el asesino, el ermitaño, la vecina del quinto o Superman, aunque unos padecen menos y otros más. Tenemos los mismos sentidos, somos tan parecidos.., cualquiera diría que estamos creados con el mismo patrón. Físicamente hay personas de todo tipo; con orejas grandes, bajitos, con nariz de Cirano, con pies planos… pero el material del que estamos hechos es el mismo, los científicos lo han comprobado. Todos andamos en el mismo camino, la vida es larga, lo más sensato y justo, sería disfrutar de las vistas, no hacernos la zancadilla y compartir la cantimplora y el bocadillo con los demás, por el bien de todos, seamos amigos. Se hace tarde, no sé exactamente donde estoy, espero a Emi, ella lo sabe mejor que yo. Mientras, imagino que estoy en la playa, tocando una canción con el acordeón, la melodía choca contra las olas, los pelícanos parece que bailan al mismo son. Me siento agradecido por disfrutar de la belleza que se muestra a todas horas, llueva, truene o salga el sol.

HC.34

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Diego Latorre, 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

En la cumbre del éxito

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Diego Latorre. 2019.  De la serie “A través de mis ojos”, del proyecto “El sonido de las caracolas”. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

La vida del Hombre-Caracola. LIII

Castillejos-

Me desprendo de los bellos recuerdos del verano de mil novecientos ochenta y seis, cuando con quince añitos trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, a cien metros de la playa, sin Nivea y sin sol. Me despido de las maletas, de los eternos pasillos, del impertinente director y de las llaves de la recepción… Desaparecen de mi memoria quince hermosos años de mi pasado, cuando trabajaba para una empresa de chico para todo, eso me ayudó a sentirme humilde, a valorar la vida y el esfuerzo, a ser independiente y libre a pesar de trabajar más horas que un reloj. Poco a poco me olvido de las botellas de butano para el sexto sin ascensor, de los paquetes de sábanas sucias de los turistas, de la lavandería, de miles de quejas de clientes sin compasión… Huyen de mí las imágenes de inodoros atascados, de termos que gotean…, de las bombillas, los tornillos, las cisternas, el soplete y del tubo de cobre ya no me acuerdo, pronto diré adiós a todos mis pensamientos. Se escapan de mis sentidos las vivencias del año en el que, forzosamente, me obligaron a vivir en Melilla, para cumplir con el servicio militar. Eso solo me sirvió para hacer grandes amigos, que todavía, por suerte conservo. Marchan de mí, las armas, los gritos de los mandos, las botas limpias, la cara recién afeitada, la obediencia, la patria y su bandera… Me despido por un tiempo de todos los momentos de tristeza que tanto me ayudan a comprender la felicidad, no podría vivir sin ellos. Y por último, abandono todos los problemas que la vida me ha otorgado, aunque solo será un ratito, los necesito porque son los que me hacen luchar, con amor y gratitud los he aceptado. Ahora solo escucho el latir de mi corazón y mi respiración, me he liberado por completo de mis pensamientos. Me desprendo de mi concha, de mi ropa y de mis huesos y vuelo, a la velocidad del diablo, hacia los confines del firmamento. Reina el silencio. La Tierra se hace diminuta y al mismo tiempo se ensancha el dichoso agujero negro, que por suerte lo he esquivado a tiempo. Dejo atrás lo que entendemos por universo y me pierdo entre las estrellas, libre, sin ningún miedo.