No es música para niños

Hombre-Caracola. 2019.

La vida de Hombre-Caracola. LXV.

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Mi vida, pasa sin pausa y sin prisa como un tren de mercancías, así pasó mi infancia y mi juventud, y espero que siga trascurriendo hasta que me haga muy mayor. La belleza sigue habitando en mi morada, a pesar de todas mis tristezas, brotan hermosas flores de colores de mis macetas. Me resulta complicado luchar por mi sueño, viendo como en medio mundo reina la violencia y las guerras, me duele en el alma todos vuestros llantos, sin olvidar los de mi tierra. Pero poco puedo hacer por vuestras penas, cada una o uno es responsable de su vida, bastante tengo yo con la mía, os aseguro que no es fácil ser bipolar en tiempos de guerra. Aunque si os sirve de consejo, ya sabéis que la felicidad y el amor es mi respuesta a cualquiera de mis guerras, apostaría mi vida a que es mucho mejor propuesta que la de rompernos la cabeza.
Dejando atrás las tristezas y cambiando de tema, os he de decir que busco un país donde no hay lugar para reyes, jefes, presidentes, militares, mandamases…, donde nadie es más que nadie. Quiero encontrar el país donde manda en las calles la música y el arte…, donde todos disfrutan de la calma del amanecer y el atardecer, donde no existen relojes ni prisas… Allí me han dicho, que no requieren de las fuerzas de seguridad, ni de las armas, ni de la cabra de la Legión…, por lo visto impera la paz, es algo insólito, tengo curiosidad por conocerlo. Debe resultar extraño que el sol allí sea el único canal de televisión, eso me han contado, y que sus habitantes prefieren reír y amar que buscarse problemas. Me han asegurado que existe, quizás es tan pequeño que no se puede ver a simple vista, no lo sé… Trato por todos los medios de localizarlo, he buscado por muchos lugares de la Tierra, pero todos los países que he visitado tienen amo y al pueblo lo tienen olvidado, maltratado o explotado. Quizás ese país habite en mí, tal vez mi utopía no está tan lejos, a lo mejor mi sueño siempre lo he llevado dentro. Tal vez circule por mi sangre, o quizás ha habitado siempre en mi corazón, a veces eso es lo que pienso.

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“HC.42”. Pintado a ciegas. Niño víctima de guerra. 24×24.

Mi deseo es que los jóvenes, niñas y niños, no sepan nada de las guerras, eso es cosa de los mayores, no deberíamos enseñarles a odiar, ni cambiarles las piruletas por balas y  metralletas, ni quitarles la vidas… No es conveniente ni tan siquiera hacerles sufrir, por nuestro escaso corazón y nuestra poca cabeza. No es nada bueno hacerles infelices, ellos son el futuro que nos espera. Por favor, no les arrebatemos el amor, la ternura y la inocencia.

HC

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HC.41

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Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 24×24.

 

La vida de Hombre-caracola. LXIV

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Desde que soy hombre-caracola me importa una berenjena de Almagro en vinagre mi reputación, me afecta bien poco lo que digan sobre mi. Superar mis complejos me ayudó a alcanzar mi libertad, ahora vuelo alto y me da igual que se rían de mi persona o aspecto. Aunque si os digo la verdad, eso más bien me gusta, por eso en payaso me convertí, porque no hay nada mejor que reír y hacer reír. Lo que importa es que soy feliz, para eso vine a este mundo, estoy seguro. Que se vayan a comer pipas al parque con los monos, los que nos dicen que para sentirse guay hay que conducir un BMW, lucir un Rolex, beber Coca-Cola o vestir de Prada como el maniquí… No quiero que nadie me mienta, la felicidad es una actitud y depende de mí, y para eso no necesito consumir, me basta con sentir la caricia de la brisa marina en mi concha o escuchar el revoloteo del colibrí.


Respecto a la felicidad os he de decir algo más. Pienso que no hay personas malas o buenas, y que todos nacimos inocentes, con la misma condición. Pero a veces actuamos bien y otras mal, según lo felices que seamos. He viajado por varios países, como nuevo ser, y os puedo asegurar que eso es más bien lo que nos diferencia. Los que sienten infelicidad son los que lo estropean todo, suelen sentir envidia, rencor, odio o venganza… Para mí, los infelices son los responsables de todos los conflictos, y a veces, lo he sido yo.


Vosotros me hacéis muy feliz, siento vuestro apoyo, y eso emociona, me da fuerzas para luchar, os estoy agradecido. Cada día tengo más amigos, eso me llena de orgullo y satisfacción, como diría el célebre cazador de elefantes Juan Carlos de Borbón.


Hoy no quiero marchar al universo, quiero estar con vosotros lo más cerca posible, quiero sentir el planeta en mis pies. Necesito el calor de las gentes de todos los países, de todo el universo. Me urge veros unidos de las manos, aunque sea por un minutito, quiero veros cantar y danzar por un mundo nuevo, bajo las estrellas. Deseo veros felices, porque una persona feliz no quiere peleas, ni balas, ni guerra, ni misil…