La vida de Hombre-Caracola. LXXII.

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No soy una estrella de Broadway, no bailo ni muevo mi trasero en ninguna coreografía, no formo parte de ningún espectáculo de Nueva York. Lo que podréis ver desde nuestra terraza, si pasáis por nuestra casa-taller, no es Manhatan. aunque lo parece, sobre todo por la noche cuando soy Adolf.

Desde nuestro balcón podréis apreciar desde lejos, prácticamente todas las fábricas de la provincia, refinerías, químicas… Aunque puedan parecer grandes rascacielos, son nuestros depredadores, monstruos que contaminan el cielo con puro veneno. Y la verdad, los vecinos que vivimos cerca de la Gran Manzana corremos peligro, hace bien poco estalló el reactor de una planta química, hubo tres muertos y ocho heridos. No es la primera desgracia que hemos sufrido, la del año mil novecientos ochenta y siete, fue sonada, Tarragona tembló de terror. Aunque todo queda pronto en el olvido. De la nuclear prefiero no hablar, solo deciros que con ella corremos un enorme peligro.

Pero muchos ayuntamientos de la provincia están tranquilos, las empresas les ofrecen buenos servicios, les subvencionan el alumbrado público, o les montan bonitos polideportivos… A pesar del aumento de las clínicas de fertilidad, muchos habitantes no ven ningún peligro. Les dicen que el mal olor que a veces sentimos y el vómito negro de sus chimeneas, están dentro del límite permitido.

A pesar de la contaminación, amo profundamente a Tarragona, no marcharé de aquí aunque estalle en mil pedazos. A parte de las fábricas, esta tierra es el paraíso, y la contaminación, la podréis encontrar en cualquier lado, en Barcelona, Madrid, Minas de Riotinto o en Bilbao… Por favor, no dejéis de visitarnos, los habitantes de mi querida tierra os aseguro que son hospitalarios. Y además, entre otras maravillas, tenemos de las mejores arenas de playa del mercado, la bella sierra de Prades, las huellas del imperio romano…Gozamos de los Puertos de Tortosa, de la magia del Delta, de sus grullas y flamencos…, no marcharía a otro lado. Nuestra tierra produce de los mejores vinos y aceites…, y además, el sol está de nuestro lado, por algo se instalaron aquí los romanos.

No entiendo a los que convierten los paraísos en lugares grises. Espero que los espíritus hagan justicia, por las noches como sabéis, no puedo controlar mi ira, ya conocéis a Adolf.