El crimen de la inocencia.

“EL CRIMEN DE LA INOCENCIA”.

“El crimen de la inocencia”, es una de las obras más injustas que he creado hasta ahora. Mientras la dibujaba he sentido impotencia y el nudo en la garganta…, han brotado entre las luces y las sombras, mis lágrimas. Aunque me he refugiado en el Arte con mis Pierre Noire y mis pasteles, allí no llegan las tormentas, ni tan siquiera llueve, ni se mata.

Perdón por la tristeza.

Hombre-Caracola.

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Diego Latorre. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXIX

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El arte es mi vida, querida humanidad, no puedo pasar ni un solo día sin crear, cuando no lo hago me siento malhumorado, me invade la tristeza…, nací así de especial, por eso no suelo abandonar mis lápices y mis colores, ni tan siquiera en días festivos, ni por Navidad… Ruego a los espíritus de los cuatro vientos cada noche, que nada ni nadie me impida crear y soñar, que ningún ser de la Tierra me niegue mi libertad, sería un mal para mí y también para la humanidad. Y no es que vaya a matar a nadie si me arrebatan mis tizas de pastel y mis Pierre Noire, pero sí voy a ser más infeliz, y eso bien sabéis que puede afectar a la sociedad. No voy a ser yo quien propague el virus de la infelicidad.

Siempre he creado como he querido, lo hago todo a mi manera, supongo que como muchos creadores y creadoras lo harán. No sigo las últimas tendencias del arte, aunque por supuesto, entiendo a los artistas que las siguen, para sentirse integrado en ese mundo es lo más correcto. Cuando creo busco la belleza y ante todo trato de sorprenderme y divertirme. Y por supuesto, me dirijo a toda a la humanidad, desde el campesino sin estudios, al intelectual…, necesito que todos entiendan mi mensaje. Así lo hago desde que era niño y creo que nunca voy a cambiar. Cuando era joven aprendiz de pintor, estaba convencido que pintando podía alterar los hechos de la realidad, que con unas pinceladas el mundo podía mejorar, así que hasta ahora no he dejado de pintar. Esa lucha da sentido a mi vida.

No he hallado nada más gratificante que mis momentos creativos, excepto los besos que Mujer-Caracola me da, claro está. No vendo ni unos huevos fritos con chorizo, aunque la venta nunca fue la finalidad, bien lo saben las estrellas, aunque me siento muy recompensado por el arte. Sé que vivo en otro mundo mientras practico mi oficio, quizás sea porque no me gusta la realidad, así que me invento otra, y allí, querida humanidad, soy tan libre como el águila imperial.

Son las cuatro y media de la madrugada, se me ha hecho tarde. Apago las luces del taller, cierro la puerta y bajo las escaleras hasta el distribuidor. Juego con Chancho y con Frida un rato y entro a la habitación. Seguidamente beso a la musa dormida y me dirijo al otro lado del colchón. Me autoanalizo en media hora, planifico en mi mente mi próxima creación…, y finalmente, ingiero a través del orificio de mi caracola la mágica poción.

HC.49

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Pintado a ciegas.

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 23×23.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVIII

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Hola queridas amigas y amigos. La única condición que pedí a los espíritus, a los que Mujer-Caracola invocó para que yo pudiera regresar a la Tierra, fue que me pudiera librar de Adolf mientras yo viva en nuestro planeta. Como os conté más de una vez, la ira, el odio y el rencor son lo que provocan los conflictos. Y Adolf es demasiado poderoso, como os dije puede crear un infierno en cualquier momento, es capaz de usar su poder, su bastón y sus fauces contra dictadores, nazis y fascistas… Como os he dicho alguna vez, y pido a la vida que nunca lo permita, Adolf está capacitado para crear las más temibles guerras.

La verdad es que los espíritus no pudieron concederme mi deseo, nunca podré escapar de mi odio, mi ira y mi rencor, forma parte de mi naturaleza. Pero me decidí a regresar porque encontré la fórmula para calmar y dominar a mi bestia. Aunque he de luchar diariamente por hacerlo, está en juego mi vida, mi bienestar y el del resto del planeta.

Ahora suelo dormir veinte minutos diarios, aunque toda la noche permanezco con Mujer-Caracola en nuestra nave de los sueños, mientras ella duerme o jugamos con nuestras pieles, entre estrellas y miles de besos… Y he observado y experimentado, querida humanidad, que como he dicho cientos de veces, el amor es lo único que puede anular a Adolf. Mientras amo, me es muy complicado odiar al mismo momento. Él ya no podrá salir nunca a la realidad, como lo hizo, permanecerá siempre en mis sueños, aun así, es posible que allí la pueda liar, no me puedo fiar de él, yo no llevo el timón mientras duermo.

Cuando vivo en la realidad no dejo ni un solo segundo de amar, aunque sé que para eso todavía no está preparada la humanidad, y para tratar de dominar a Adolf en mis sueños, creé un remedio que seguidamente os cuento. Aunque recomiendo que nadie lo intente probar en sus casas, solo yo estoy capacitado para hacerlo.

Ingiero a través del orificio de mi concha, medio litro de Aromas de Montserrat, una copa de Veterano y un chupito de ron negro. Todo ello mezclado con; ocho gramos de laurel en polvo, seis gotas de Haroperidol, doscientos miligramos de litio, una docena de alas de mosquito, una cucharada de aceite de ricino, once Lacasitos de color azul y una pizca de romero.

La formula funciona de momento, a Adolf se le podría acariciar y darle besos, es como un perro manso, obedecería todo lo que le mandaran, es feliz mirando un pimiento, es cariñoso, a veces tanto que se hace empalagoso… Adolf siempre está alegre, eso me da tranquilidad, más vale verle así que buscando guerra, y da gusto verlo, se lo toma todo a cachondeo. Aunque yo me levanto con la cabeza algo turbia, tendré que investigar otra formula, seguro que hay otro remedio.

Noto como el sol deja de calentar mi rostro, el atardecer se despide de todos y cada uno de mis huesos, ya no habrá otro sol igual, nunca volveré a vivir bajo las mismas nubes, ni el mismo cielo… Jamás volveré a sentir este momento, por eso, por nada del mundo quiero perdérmelo. Se está tan bien en la naturaleza…, me estaría toda la noche, aunque prefiero volver al pueblo, con mis seres queridos, a disfrutar de mi hogar, de los abrazos y los besos…

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HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 31×31.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVII.

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Hola mi querida humanidad, he de deciros hoy que todas y todos somos necesarios, excepto los que no entienden de respeto por los demás, aunque todos estamos a tiempo de cambiar y mejorar. Tiene que haber de todo en este mundo amigas y amigos; pesimistas, realistas, soñadores, optimistas…, incluso hay lugar para los fatalistas, entre todos construimos el mundo, faltaría más. Hay millones de maneras de vivir y pensar, tantas como personas, y la mía es una más.

Cuando estudiaba en la escuela de arte, aprendí que la realidad se puede interpretar de muchas maneras, el mismo bodegón, ningún alumno lo dibujábamos igual, y todos teníamos una manera distinta de crear. Deberíamos entender que no solo existe nuestra realidad, que hay miles de miradas y voces, que todas dicen su verdad, que antes de emprender cualquier batalla, es aconsejable al menos escuchar y tratar de entender los demás.

Nadie pasa por las mismas experiencias, ni nacemos con las mismas condiciones, ni tenemos el mismo sexo ni el mismo color de piel… No puede interpretar del mismo modo la realidad los que viven en el barrio de Salamanca, que los que habitan en Bangladesh o Madagascar… No son los mismos ojos los del jornalero que los del burgués…, no puede ver la misma realidad al que le van a arrebatar la vida que su verdugo o su juez.

La desigualdad no favorece en absoluto al entendimiento entre los seres humanos, y es un veneno para la Paz, y además crea la esclavitud. Todos nacemos y morimos libres, aunque todos deberíamos vivir toda nuestra vida en libertad, es nuestra condición de ser. Os lo he dicho más de una vez, no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece, esa es mi manera de interpretar la realidad. Y esa es mi batalla, quiero veros a todas y todos libres como el águila imperial, en eso los animales nos llevan mucha ventaja. Se que es un sueño que parece imposible de lograr, pero no puedo evitarlo, siempre aspiro a lo más alto, cuando era joven y montañero buscaba las cumbres más altas, las más difíciles de escalar.

No os puedo asegurar que la humanidad algún día sea libre, pero permaneceré siempre en la lucha, esa es una de mis funciones como chamán.