La vida de Hombre-Caracola. LXXXI

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Hola querida humanidad. Ha llovido mucho desde que no tengo orejas, desde que dejé de ser Diego Latorre Roldán transformándome en un nuevo ser. He creado cientos de obras con mucho amor y he pensado qué hacer con ellas, con tanto color. He dibujado mi horizonte, he buscado mí propósito como creador y he tomado, junto con Mujer-Caracola, una sabia determinación. Y digo sabia, porque en el mismo momento que la hemos tomado, de nuestros corazones una sonrisa surgió.

Trabajaré al servicio de los más necesitados, aunque daré prioridad a las niñas y a los niños, son los más vulnerables, el futuro de la humanidad y además, los quiero a todos como si fueran míos, para qué os voy a contar más… Mis exposiciones serán 100% solidarias, todo el dinero recaudado en ellas, mucho o poco, deseo que se convierta en alimentos y en agua para el que sufra hambre o sed… Lucharé para que mis Pierre Noire y mis tizas de pastel se transformen en mantas y medicamentos…, trataré de ayudar a los que sufren las guerras, a los que malviven en los campos de refugiados…, aunque por desgracia, para todos no tengo tanto lápiz y papel. Al menos trataré de aportar mi granito de arena. Lucharé por un mundo altruista y solidario, donde reine el amor y la generosidad, ante el egoísmo y la ambición, ya me conocéis. La solidaridad debería ser el futuro de la humanidad, lo demás es caminar hacia atrás.

La vida continúa y las agujas de mi reloj, en estos mismos instantes bailan como posesas y se inflan de mojitos en La Bodeguita del Medio. Como sabéis les vuelve locas el son cubano, bien lo sabe media Habana, para ellas Compay es su único dios. Mientras, en Castellvell, al otro lado del planeta, la joven cajera del supermercado sueña con ser la princesa del rubio de ojos saltones que reparte el pescado. Y aunque el chico no le hace ni caso porque prefiere que las chicas sean guerreras, ella solo tiene ojos para él. Y dos aceras más arriba, la anciana del segundo primera espera con ansiedad la telenovela, hoy se besan los protagonistas, aunque ni él ni ella saben que son hermanos, se conocieron en una fiesta sin saber quién era quién. Y al mismo tiempo, a unas horas de vuelo, estalla un misil en Siria dejando sin vida a dos hombres, tres mujeres y cuatro niños que jugaban entre los escombros, mientras Donald Trump se arregla el tupé.

El cielo huele a podrido, los mares están contaminados, no cesan las guerras, aumenta el fascismo, la vida para muchos es muy injusta y reina ante todo el dinero…, bien lo sabéis amigas y amigos, parece que nada se pueda cambiar ni mover. Por eso puedo comprender a los que lo dais todo por perdido, aunque pienso que el amor es el máximo poder, puede cambiar nuestras vidas en un santiamén. Y además, regresé del universo para ayudar a la humanidad, esa es mi condición de ser.

 

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXX

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El mar está encabronado, las olas se estampan con más fuerza que nunca contra las rocas. Se escuchan las impertinentes bocinas de los petroleros, el revoloteo de cientos de gaviotas y alcatraces que buscan alimento para desayunar…, y los gritos de auxilio de las personas que luchan por su vida en el mar.

No hace falta tener el oído muy fino para sentir los ladridos de odio de Donald Trump, y de todos los que tienen por bandera el racismo o la insolidaridad, creo que lo ha escuchado toda la humanidad, me sabe tan mal… Es lamentable que unos pocos infelices rompan con el bienestar de la sociedad. Pero el odio no se combate con odio, y a mi Adolf lo puedo controlar, hay personas que no pueden hacerlo, no conocen el amor y ni por asomo, la bondad…, en el alma de un racista solo puede aflorar el mal.

Huele a tomillo, romero y a flor de retama…, el sol calienta con dulzura mi cuerpo y alegra mi alma, pero como bien sabéis, estoy condenado a escuchar el sonido del mar, y a veces, no me gusta lo que oigo y la tristeza no la puedo evitar. Por eso siempre estoy en la búsqueda de la luz y la belleza, del amor y la amistad…, ya me conocéis, es mi mejor manera de luchar.

Hace más de dos horas que permanezco en este paraje, Mujer-Caracola me dijo que vendría en seguida pero tarda más de lo normal. Aunque no estoy preocupado, confío en ella, y mientras espero, disfruto de mi vida y la naturaleza…, y me pongo a soñar. Imagino un mundo digno, una humanidad que prefiere caminar a quedarse estancada en el camino de la destrucción, la ambición y la desigualdad… Sueño con el día que el racista, el insolidario y el dictador…, sueñe como yo, faltaría más. Y en mis sueños no puede faltar el arte y la creatividad, e imagino un planeta donde la música brota por cualquier lugar… Parece que ese mundo lo pueda ver y tocar, aunque sé que habita en mi universo, y seguro que en el de muchas y muchos más.

Y sueño porque no acepto la normalidad y la realidad impuesta por un sistema donde solo por tener dinero te llaman Don Tomás.