La vida de Hombre-Caracola. XCI

No soy un súper héroe de ciencia ficción, aunque a veces pienso, como ya os dije una vez, que mi vida está en manos de un travieso escritor, que tecla a tecla de su ordenador inventa mi vida, mis éxitos y mis fracasos, mi alegría, mi pena, mi placer y mi dolor…

No tengo más poder que nadie y nadie tiene más poder que el amor, yo tan solo vuelo alto y puedo inventar nuevos mundos con la imaginación, aunque cualquiera puede hacerlo como yo. No soy ni quiero ser el number one si para ello he de desprestigiar a los demás, tampoco deseo ser el último de la fila, sueño con un mundo donde todos tengan las mismas condiciones, la misma posición. No soy el chico de nadie, aunque lo fui para el Director cuando trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, allí aprendí que unos mandaban y otros obedecían, como yo. No soy ningún poeta, mis palabras están repletas de faltas de ortografía, a pesar de utilizar continuamente el corrector. No tuve la oportunidad de posar con el birrete para que mi madre pusiera con orgullo la foto encima del televisor. Bien sabéis que no soy intelectual, tengo como medallas galletas María Fontaneda y soy diplomado en nada, aunque no estoy nada orgulloso por eso pero tampoco voy a coger una depresión. Admiro al músico que llena los conciertos sin tener todos los grados de piano, eso me parece maravilloso, no es necesario pertenecer a la clase alta ni a la burguesía, ni hace falta ser un Vivaldi para que el público estalle de emoción. El talento no se compra con dinero, hasta el más pobre puede dominar la trompeta o el saxofón. Aunque también admiro a todos los artistas de cualquier condición, nadie elige el lugar de nacimiento, nadie es culpable de nacer en la familia que le tocó. El éxito de cualquier artista debería ser el éxito de todos los que se dedican a la creación, al menos es el mío, cómo no.

Y mientras os revelo mis pensamientos, la vida sigue corriendo como el contador de la luz para José Manuel, el jefe de mantenimiento del Carrefour. Sufre porque no se ama, y por consiguiente, ni el mundo ni nadie le ama, se siente tan infeliz… y a veces furioso, la paga con cualquiera, ya le han bloqueado cinco veces la cuenta de Facebook por incitación al odio. Espero que encuentre cuanto antes alguna solución, el pobre chico odia al mundo entero cuando se levanta, en el trabajo, durante la siesta y frente al televisor… Nadie merece ni debería sufrir esa situación, el mal de amor no es nada agradable, alguna vez lo he padecido yo.

Y al mismo tiempo Zareb trata de superar las vallas, y no os hablo de un atleta, es un ser humano que lucha, como cualquiera lo haría, por su libertad y por su familia. Huye de una guerra y prefiere dejarse la piel en las alambradas con la esperanza de encontrar un mundo mejor. Aunque todos sabemos que lo tiene crudo, en este injusto mundo la insolidaridad gobierna por encima de la hospitalidad, la humanidad y la compasión…

Todos somos inmigrantes amigas y amigos, algunos no se acuerdan de sus orígenes pero he de deciros que todo quisqui tiene sangre africana, lo siento por los racistas pero estamos todos mezcladitos como la leche con el Nesquik, os lo pueden demostrar los científicos. Y sí, somos diferentes, unos tienen la piel oscura y otros la tienen clara, otros creen en Alá y otros en San Pedro, en el niño Jesús o en la Virgen Santa… Pero todos somos hijos de la Tierra y del sol, tan hermanos como Estopa o Pimpinela…, es bueno que queden las cosas claras.

Bien sé que gran parte de la sociedad padece aporofobia, no se le tiene miedo a nadie por ser de Ghana, ni se construyen murallas para los que tienen el color de la piel diferente o para los que vengan de cualquier país ajeno al nuestro, se le tiene miedo al pobre. Algunos piensan que los más necesitados que buscan ayuda nos quieren robar el pan y el trabajo. Y bien sabemos muchos que los que verdaderamente nos roban son los que llevan traje y maletín, los políticos que solo se dedican a calentar con el trasero el sillón del parlamento…, las ambiciosas multinacionales, las farmacéuticas y los bancos… Por desgracia para la mayoría, demasiada gente no sabe quien es su enemigo y quien es su hermano.

Bueno, os he dejar, ya he hablado demasiado, sin el permiso de nadie marcharé al planeta Democracia, es el nombre que le he puesto al lugar del universo más lejano de la Tierra. Donde las arenas de las playas son de caobina, como algunos sabéis, es también el taller donde últimamente creo, me siento tan bien allí… Aunque, a pesar que en ningún rincón de nuestro planeta exista la democracia, prefiero vivir con los humanos. Tengo la esperanza de ver sonreír a la humanidad, de oír la música por las calles, de escuchar el fin de las guerras por la radio, sé que sueño muy alto, a veces creo que puedo alcanzar la luna con las manos.

“La vida de Hombre-Caracola. XC”.

Hoy estoy triste y no sé porqué. Tengo a mi alrededor muchas personas que me aprecian y me quieren, en nuestra despensa hay para comer…, aunque ya sabéis que no pruebo bocado por mi condición de ser. Y en nuestra habitación hay un buen colchón donde descansar…, incluso tengo luz, agua corriente e Internet… Mujer-Caracola continuamente me abraza y me besa, me da el calor, la ternura y su piel…, y los amigos siempre se dejan ver… Puedo dedicar mi tiempo y mi esfuerzo al arte, aunque creo por pasión, para mí es un gran placer. Sí amigas y amigos, mi vida es lo que de pequeño soñé pero como ya os he dicho, hoy estoy triste y no sé porqué.
No todos los días son domingo y hoy no puedo disfrutar de la luz del sol ni de su amanecer…, no puedo sentir las estrellas en mi ser. Hoy mi vida no tiene sentido, me ha abandonado mi ilusión y mis esperanzas, mi libertad, mis sueños y mi fe…, no siempre se despierta uno como desea, y hoy por lo visto me levanté con mal pie.
Mi Maestro Chamán me dijo con palabras parecidas, que nosotros somos los responsables de las barcas de nuestras vidas pero no sabemos bien cómo navegar. Yo pienso que cuando perdemos el timón poco hay que hacer contras las corrientes del mar, solo dejarse llevar. Cuando hay fuerte tempestad no puedo hacer otra cosa que aceptarla, porque lo haga o no, me mojaré. Bien sé que después de la lluvia y las nubes negras siempre sale el sol, es matemático, lo he comprobado miles de veces, en naufragios soy experto de alto nivel. Y os he de decir que cuanto más temibles son las tormentas, el astro rey calienta con más fuerza, aunque a nadie le gusta perder el norte y que el viento rompa su mástil y su vela, se puede perfectamente comprender.
A pesar de mi tristeza, la vida sin culpa alguna continúa y la luna sigue emitiendo sus influencias a todos por igual, no se libra ni el Quico aunque se envuelva como un bocadillo de chorizo en papel Albal. Saturno sigue siendo como un niño chico, continua moviendo las caderas con su Hula Hoop, y las estrellas fugaces siguen ofreciendo deseos a los que creen en la magia del universo, como yo. Ramón, el conserje de los apartamentos Pitosol de Salou, ensaya en su casa frente al espejo de qué manera le dirá a Manoli, te quiero, es tan tímido…, aunque se muere por abrir la jaula de su corazón. Maribel, la hija pequeña del señor Gil, el más respetable empresario de Vilaseca, sueña con el chalet de su vida. Pronto se casará con Nicolás, a pesar que sus padres no aceptan del todo al chico, poco le gusta trabajar en la empresa familiar y su única pasión es el Punk, es el bajista de Los Cojones de Satanás, no suenan nada mal. Y al mismo tiempo María del Carmen sueña con montar un huerto ecológico, quiere comprar un pequeño terreno en Pradell. Desea huir del caos de la ciudad y de su trabajo, su jefe no le trata nada bien. Y ella no puede soportarlo más, está hasta el gorro de que le mire el escote, de limpiarle la oficina, de ordenar millones de archivos, de atender a los clientes y de hacerle el café… Sé perfectamente que no es nada fácil trabajar en lo que no nos gusta, comprendo la decisión de esa mujer, espero que le vaya bien.
Sí, querida humanidad, la vida continúa a pesar de mi pena, mientras la paso, otros se comen bien a gusto unos calamares con all i oli con vino y casera…, mientras me lamento, otros se zampan unas porras con chocolate y bailan con unos finos de más en la verbena…
Y siempre queremos estar bien, claro, pero bien sabemos que la vida es reír y llorar, lo saben hasta los bebés. No se entiende la risa sin el llanto, nadie se libra de la felicidad ni de la tristeza, ya seas pobre o adinerado, de Oklahoma o Antequera… Algunos sufren más que otros, cómo no, mientras yo paso este mal día desde mi sillón, otros escuchan el zumbido de las balas en la guerra.
La humanidad podría ser más feliz, no entiendo qué narices hacen los líderes de la Tierra, no comprendo porqué permitimos que unos locos de remate dirijan nuestro planeta. Ellos son los que deberían tomar unas gotitas de Haroperidol, ellos son los que necesitan camisa de fuerza.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXIX.

El mar y yo gozamos del sol y la plena calma, es una maravilla, se está tan bien… Barcas de pescadores se pierden en el horizonte, se escucha en la lejanía las guitarras de unos jóvenes que hacen vida en la playa, los muchachos alegran el alma, no tocan nada mal… Los cangrejos, las nécoras y las lapas son los dueños de las rocas, y el sonido que provoca el revoloteo de una bandada de pardelas, me despierta y me hace volver a la realidad.
Me desprendo de mi báculo, mi margarita, mi piel, mi odio y mi bondad… Me olvido de la trilogía de Regreso al Futuro, del estribillo de la Macarena y del ridículo flequillo de Trump… Me libero de mi placer y mi dolor, de mis sueños y de mi bolígrafo Bic multicolor… Me deshago de mi sombra, del vecino que siempre ronca, de las pistolas de Clint Eastwood, de las bellotas de Banner y Flappy…, y con mucho agrado, me desprendo por completo de todos los programas de televisión de Sánchez Dragó.
No sé realmente lo que soy ahora, quizás nadie nunca lo sepa, solo sé que siento amor.
Sí, amigas y amigos, marcho de nuevo al universo, y ahora me dirijo hacia él a tropecientos mil millones de kilómetros por hora, es algo inhumano, lo sé, soy un privilegiado. Permitidme ese lujo, vosotros también tenéis los vuestros, sois tan especiales como yo, cada cual con su locura y profesión. Hay tantas vidas como personas y muy pocas, por no decir ninguna, nacen con la misma condición.
La Tierra se pierde de mi vista en un santiamén, Venus y Júpiter me saludan, yo a ellos también, no hay nada como ser amable y cortés. Me basta con un guiño vuestro, un hola, un adiós…, o un, qué te vaya bien, para sentirme humano como vosotros, a veces no es nada fácil ser un nuevo ser.
Las estrellas indican e iluminan mi camino, yo me dejo llevar como barca de náufrago en alta mar, poco más puedo hacer, esa es la verdad. La velocidad aminora progresivamente, me acerco a un planeta desconocido por la inteligencia del hombre moderno. En media hora y tres segundos llego hasta él, aunque hablar del tiempo aquí es absurdo, no tiene ningún sentido razonable, es como querer besarte tu propio codo o hablar con un huevo duro en la boca en portugués. En el cielo hay algo parecido al sol y los mares son como los de la Tierra. En las playas en vez de arena hay caobina, aunque parezca extraño, bien me podéis creer. Es un lugar idóneo para la creación, hay material de sobra y buena luz, los paisajes son alucinantes… Parece que vivo en una novela de ciencia ficción, aunque por mucho que quiera explicarlo todo, es de difícil comprensión, para ello deberíais abandonar entre otras cosas la razón.
Trataré de pintar con caobina a la vida, me refiero, a todo; un país, una persona, una flor, una estación del año, mi taller, los ojos de Mujer-Caracola, las rocas, el viento… Aunque he de deciros que desde aquí todo parece lo mismo, desde un mosquito a una vaca o a una roca, desde Abdul a Manolo… Por eso posiblemente las obras serán parecidas, tendrán más o menos los mismos tonos, una mancha de menos o una mancha de más, poco variamos los que existimos en el mismo meollo. De verdad, desde este planeta apenas logro diferenciar un berberecho de mi vecina María del Mar, ni un calamar de mi amigo Bartolo. Sí, habitantes de la Tierra, apenas puedo distinguir desde este paraje a mi madre de una rosa, a Abascal de un percebe, al Papa de Roma de un boniato, o a Felipe VI de un mono.
Definitivamente, éste es el lugar donde crearé mi nueva serie de pinturas que se llamará, La Vida, ya está decidido. Viajaré a este planeta siempre que tenga la necesidad de crear en estos inhóspitos paisajes. Aunque prefiero vivir en la Tierra, claro, amo sus montañas, sus ríos y sus mares… Y como sabéis, lo que más me ata a nuestro querido planeta es el amor que siento por la Humanidad, por Mujer-Caracola, mi familia y mis amigos… Sin todos vosotros no sería nadie, os llevo en el alma allá donde vaya, en todos los lugares os siento conmigo, sin todos vosotros mi vida no tendría sentido.