La vida de Hombre-Caracola. XCIII.

Hola queridísima Humanidad. Mujer-Caracola y yo nos estamos despidiendo de nuestros vecinos, aunque siempre estaremos unidos con el corazón. Aprovecho desde aquí para despedirnos de todos, aunque si no encontramos antes nuestro destino, tenemos tres meses y medio para abandonar nuestro hogar, lo podemos hacer con tranquilidad. Decimos también adiós a nuestro querido Almoster, a sus montañas, a todas sus calles y rincones… Hemos sido muy dichosos en este pueblo, se puede hallar la paz y escuchar el silencio, se nos encoje el alma, creedme, no resulta fácil largarse de aquí. También nos despedimos del hogar donde hemos pasado los quince años más felices de nuestras vidas, cada día que pasa le digo ciao y le doy gracias a mi estudio y a la luz que lo ilumina, entre alguna lagrimilla.

Hemos vendido a la primera nuestro hogar, la suerte nos acompaña y el arte nos ha ayudado, aunque los espíritus de nuestros antepasados, que siempre nos protegen, seguro que han tenido algo que ver.

Como es habitual en la venta de inmuebles, los nuevos propietarios, si es que las casas son de alguien, hicieron una contra oferta y nos pidieron un descuento de una cantidad considerable, que encontramos razonable. Aunque vieron mi obra colgada en las paredes y prefirieron arte en vez de dinero, eso nos hace enormemente felices. Tienen la intención de vivir en la casa tal y como está, eso nos dijeron, con las obras que tenemos expuestas que no piensan nunca vender, aunque si lo hacen, bien les comprenderé. Incluso nuestros muebles y electrodomésticos quedarán en la misma posición, no quieren cambiar nada, y tal como está se quedará. Tienen la intención de vivir en una casa-museo, aunque privado, entre las creativas decoraciones de Emi y las obras del tal Diego Latorre Roldán, y eso nos llena el alma de júbilo, quedará una buena parte de nuestra esencia en Almoster, nos sentimos tan afortunados… Personas como ellos no se encuentran fácilmente, los amantes del arte aunque no toquen pincel son tan importantes como los creadores, sin ellos no existirían los museos ni las galerías, ni muchos de los artistas… Les estamos inmensamente agradecidos y estoy seguro que seremos buenos amigos.

Ahora estamos en el aire, no sabemos dónde nos llevará el destino. Buscamos un hogar más introducido en la naturaleza, esa es la intención, queremos despertar con el canto de los pájaros y estar rodeados de encinas o pinos, estamos tan ilusionados… Deseamos plantar árboles, tocar la tierra con los pies descalzos y sembrar, para hacer un buen gazpacho, cuatro pimientos, cuatro tomates y cuatro pepinos…, la verdura que venden en los supermercados brilla y es muy bonita pero no sabe a nada y la piel es de plástico fino. Y además, como seguro que diría mi amigo Álvaro Zamora, el huerto puede ser la revolución, la autosuficiencia nos puede librar entre otras cosas, del consumismo. Plantar un árbol es el mayor acto de rebeldía, por suerte no soy el único que lo pienso.

Por supuesto, antes que en ningún otro sitio hemos buscado nuestro próximo hogar en el territorio de Almoster, pero no hemos encontrado nada que pueda cumplir nuestro sueño. No queremos salir del Baix Camp, a esa comarca le tenemos mucho afecto, hemos buscado en casi todos sus pueblos; Alforja, Vilaplana, Les Borges del Camp, L´Aleixar, La Selva del Camp, Castellvell, Botarell…, y de momento no hemos hallado nada, pero seguimos buscando. No sabemos dónde pero estamos seguros que nuestro hogar nos espera, ya estoy imaginando donde irá el estudio… Aunque bien sé que mi verdadero hogar es Mujer-Caracola, mi familia, mis gatos y mis amigos, estando cerca de ellos no me importa donde viva. Lo más importante en este loco pero maravilloso mundo es el afecto y el cariño… Y además, el amor es lo único que nos pertenece, las casas, las tierras y todos los bienes son de alquiler. Sí amigas y amigos, ni tan siquiera son de nuestra propiedad nuestros huesos ni punta de la nariz ni la piel…

Sabemos que estamos locos y que es toda una aventura dejarlo todo y empezar una nueva vida, pero los cambios que he tenido en mi vida siempre han sido buenos y necesarios. No tenemos miedo absolutamente a nada, entregamos al amor nuestras vidas.

Aunque he deciros que no vamos a vivir como monos en las cuevas, ni como los monjes del Priorato, el humano necesita estar acompañado. No nos vamos a la selva, tendremos Internet y comeremos sobre una mesa, habrá agua caliente en la cocina y en el lavabo…, simplemente nos acercaremos con respeto a la naturaleza. Nuestra intención no es construir, las flores no necesitan más cemento y hay miles de casas vacías, buscaremos un trozo de tierra y una casa ya hecha, trataremos de dañar lo menos posible a nuestra madre Tierra.

 

 

2 respuestas para “La vida de Hombre-Caracola. XCIII.”

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