HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO VIII.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo VIII.

EL DÍA QUE HOMBRE-CARACOLA DESCUBRE EL CORAZÓN MÁGICO.

Nos hemos levantado mucho antes del amanecer gracias a Mujer-Caracola, ya que a mí si no me despiertan no me levantaría jamás de los jamases y tengo mis razones. En mi mundo onírico me olvido de mí, no tengo ninguna responsabilidad, me siento libre como Manolito a la hora del patio y puedo prescindir de mi cuerpo. Os juro que por mucho que me duelan a horrores los pies soy capaz de bailar como Gen Kelly o John Travolta sin mover ni un solo hueso. Me siento tan bien cuando sueño… Soñando he salvado muchas veces el planeta, bien lo saben los espíritus, he llegado a ver unidas todas las manos y he escuchado la música por las calles…, os puedo asegurar que desde mi cama he detenido todas las guerras del mundo entero… No sé si vosotros habéis soñado con algo parecido, yo al menos empiezo a tener complejo de súper héroe, aunque bien sé que ya no tengo poderes, los dejé enterrados en Almoster, ni tan siquiera puedo volar al universo como lo hacía. Os prometo que nada tengo que ver con Supermán, el Zorro o Lobezno…
Es normal que al despertar después de haber conseguido la Paz mundial en mis sueños me lleve una gran desilusión, por eso a veces a primera hora de la mañana sufro un humor de perros. Aunque la naturaleza sana y busco enseguida la cura y la calma entre las flores, las encinas y los cedros… Trato de iluminar mi oscuridad lo más rápidamente posible, no me gusto para nada con mi odio matutino aunque no puedo evitar ese estado, por lo visto forma parte de mí y si me quiero amar entero he de aceptarme con lo malo y lo bueno. Tengo muy claro que soy frágil e imperfecto, no soy el dueño de mis sentimientos, aunque suelo acabar cuanto antes con mi mal genio.

El cielo está despejado, la tormenta pasó como lo hacen todas y ahora en la Isla del Corazón Mágico se goza de la calma, la temperatura es perfecta y no hace nada de viento.
Acompañados por la luz de la luna cogemos el sendero que baja al lago, el suelo está embarrado por la lluvia, resulta difícil el descenso, suerte que hemos salido con tiempo.

Después de muchas fatigas llegamos al lugar de encuentro, el lago refleja la luz de la luna aunque pronto la bella esfera acabará su reinado porque en breves momentos el sol será el dueño y señor de los cielos. Aunque se nos puede hacer larga la espera, el tiempo es relativo, a veces un minuto es una eternidad y veinte años son un suspiro. Por eso no me gusta esperar y trato de vivir cada instante, como me dijo mi maestro chamán: “Es importante todo momento”.

Mi compañera dibuja en mi caracola un corazón con pigmento rojo de alitas de mariposa mientras yo entierro excrementos de rata en el suelo. Orino sobre la tierra que cubre la caquita del roedor y a la vez toco mi bocina al ritmo de La Cucaracha, de esa original manera pido a los espíritus protección para el nuevo viaje. No se me ocurre otro modo de hacerlo con el material del que dispongo, en mis rituales suelo improvisar, no es mi intención copiar de los chamanes. Considero que cada maestrillo tiene su librillo, aunque creo que siempre seré aprendiz porque ante los enigmas de la vida soy un ignorante en el mundo de la realidad y en el de los sueños. Lo bueno de eso es que siempre estaré aprendiendo, aunque trato de trabajar siempre en el oficio como si fuera un profesional con mi humilde criterio, sea malo o bueno. Una de las chumberas me dijo que yo tenía que ser siempre yo mismo y en eso estoy de acuerdo.

Las primeras luces que aparecen en el cielo del mundo de los sueños comienzan a batallar con la oscuridad. Los colores anaranjados derrotan a los negros y al momento un sol rojizo aparece deslumbrante en el hermoso horizonte, ¡ya está aquí el deseado amanecer!.
Se escuchan en la lejanía los inconfundibles graznidos del cuervo, suenan como una bella melodía que alegra nuestras almas obligándonos a bailar.
Se acerca la preciosa ave y sin andarse por las ramas me dice que me tumbe en una gran roca y que trate de conciliar el sueño y yo con mucho agrado trato de obedecerle. Aunque me cuesta dormir y el animal para ayudarme me canta una canción de Paul Simon y Garfunkel que irremediablemente me hace introducir en mi mundo onírico.

En este momento estoy viendo mi cuerpo tendido en la roca, ¡es alucinante!. Mi compañera rellena el hueco de mi caracola con hojas de laurel y alitas secas de escarabajo pelotero como le pedí, eso me puede mantener a salvo de embrujos no deseados.
El pájaro ha comenzado a volar y mi cuerpo, Mujer-Caracola y los árboles… se empequeñecen a medida que mi aliado se aleja hacia el cielo. Y al llegar a la altura de las nubes mi compañero de vuelo mira hacia abajo y seguidamente me llevo una enorme y agradable sorpresa. Se aprecia claramente que la isla tiene forma de corazón, sin duda alguna lo he logrado, ¡¡¡por fin he descubierto el Corazón Mágico!!!.

Despierto asombrado del sueño, me toco el cuerpo y la caracola para comprobar que nada me falte y para saber si estoy durmiendo o despierto. Luego abrazo a mi compañera mientras le cuento emocionado y jubiloso el gran hallazgo que he descubierto a través de los ojos del mágico cuervo.

HOMBRE-CARACOLA.

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2 respuestas a «HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO VIII.»

  1. Acabo de ver la sonrisa etrusca. Junto a tu preciosa historia y el buen sabor que me ha dejado la película, creo que dormiré muy agusto, hoy ha sido un sábado agradable, hoy he amado totalmente las 24h.gracias Diego.

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