HC.51

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Pintado a ciegas.

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 29×29.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXII.

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No me pertenece ningún río, ninguna montaña, ni el cielo ni el mar…, no es mío ningún país, no soy ni el dueño del hogar donde vivo, de ningún lugar. Como bien sabéis, me deshice de mi documento nacional de identidad, del número de la seguridad social, de toda la burocracia…, ya nadie jamás me puede controlar. Dejé en el olvido las fronteras, las patrias y las banderas… Pude librarme de todas las leyes de los hombres, de sus gobiernos, sus mentiras y sus falsas democracias, de la jerarquía, la monarquía y los mandamases… Me abstuve de todos los dictadores, que solo sirven para estorbar y frenar el paso de la humanidad, que ante todo le conviene caminar.

No es de mi propiedad Mujer-Caracola, y ninguna mujer debería pertenecer a nadie, el machismo es una lacra que nos hace avanzar. Por supuesto ninguna persona debe ser de nadie, todos deberíamos ser libres y yo, como sabéis, no soy nada partidario del verbo esclavizar, es muy injusto que solo unos pocos sean los propietarios de todos los demás

No soy el amo de Chancho ni de Frida, ni de un mosquito o un águila imperial…, de ningún ser vivo del reino animal. No entiendo porqué se les tortura por placer, es un gesto de inferioridad, una humanidad que no respeta a las almas de los animales no puede evolucionar.

No son míos los brazos que me cuelgan de los hombros, ni el cabello que me surge de la cabeza, ni la piel que me cubre los huesos, ni las uñas de los pies… Sí, querida humanidad, solo podemos disfrutar de nuestro cuerpo unos años, porque hasta las arrugas son de alquiler.

Sé que me puedo hacer pesado porque os cuento cientos de veces el mismo mensaje pero con diferentes palabras o frases. Pero no lo puedo evitar, de otra manera sería escribir el verbo amar miles de veces. Mientras exista la ambición, el odio y el rencor… seguiré deseando que el amor reine en vuestras vidas, si conseguimos eso todas las guerras y conflictos de la humanidad desaparecen.

Llevo dos horas esperando a Mujer-Caracola en este hermoso paraje, ha ido a hablar con los paletas, queremos hacer unas pequeñas reformas en el hogar. Por suerte para ella no salió princesa, se puede encargar de cualquier gestión, hace cualquier cosa que pueda hacer un hombre incluso mejor. Aunque todo lo hacemos a medias, es lo más justo para los dos. Ella es responsable de su felicidad, en eso somos autosuficientes, aunque la compartimos siempre. Y lo mejor de todo es que no necesita protección, eso me libra de ser perro guardián, bien se sabe defender. Ni San Pedro la puede comprar con flores o joyas… y además no necesita que nadie la mantenga, bien lo podéis creer. Todo lo que os he contado sobre ella le hace ser libre y eso es lo que más admiro de toda mujer.

La vida de Hombre-Caracola. LXXXI

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Hola querida humanidad. Ha llovido mucho desde que no tengo orejas, desde que dejé de ser Diego Latorre Roldán transformándome en un nuevo ser. He creado cientos de obras con mucho amor y he pensado qué hacer con ellas, con tanto color. He dibujado mi horizonte, he buscado mí propósito como creador y he tomado, junto con Mujer-Caracola, una sabia determinación. Y digo sabia, porque en el mismo momento que la hemos tomado, de nuestros corazones una sonrisa surgió.

Trabajaré al servicio de los más necesitados, aunque daré prioridad a las niñas y a los niños, son los más vulnerables, el futuro de la humanidad y además, los quiero a todos como si fueran míos, para qué os voy a contar más… Mis exposiciones serán 100% solidarias, todo el dinero recaudado en ellas, mucho o poco, deseo que se convierta en alimentos y en agua para el que sufra hambre o sed… Lucharé para que mis Pierre Noire y mis tizas de pastel se transformen en mantas y medicamentos…, trataré de ayudar a los que sufren las guerras, a los que malviven en los campos de refugiados…, aunque por desgracia, para todos no tengo tanto lápiz y papel. Al menos trataré de aportar mi granito de arena. Lucharé por un mundo altruista y solidario, donde reine el amor y la generosidad, ante el egoísmo y la ambición, ya me conocéis. La solidaridad debería ser el futuro de la humanidad, lo demás es caminar hacia atrás.

La vida continúa y las agujas de mi reloj, en estos mismos instantes bailan como posesas y se inflan de mojitos en La Bodeguita del Medio. Como sabéis les vuelve locas el son cubano, bien lo sabe media Habana, para ellas Compay es su único dios. Mientras, en Castellvell, al otro lado del planeta, la joven cajera del supermercado sueña con ser la princesa del rubio de ojos saltones que reparte el pescado. Y aunque el chico no le hace ni caso porque prefiere que las chicas sean guerreras, ella solo tiene ojos para él. Y dos aceras más arriba, la anciana del segundo primera espera con ansiedad la telenovela, hoy se besan los protagonistas, aunque ni él ni ella saben que son hermanos, se conocieron en una fiesta sin saber quién era quién. Y al mismo tiempo, a unas horas de vuelo, estalla un misil en Siria dejando sin vida a dos hombres, tres mujeres y cuatro niños que jugaban entre los escombros, mientras Donald Trump se arregla el tupé.

El cielo huele a podrido, los mares están contaminados, no cesan las guerras, aumenta el fascismo, la vida para muchos es muy injusta y reina ante todo el dinero…, bien lo sabéis amigas y amigos, parece que nada se pueda cambiar ni mover. Por eso puedo comprender a los que lo dais todo por perdido, aunque pienso que el amor es el máximo poder, puede cambiar nuestras vidas en un santiamén. Y además, regresé del universo para ayudar a la humanidad, esa es mi condición de ser.

 

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXX

ja+

El mar está encabronado, las olas se estampan con más fuerza que nunca contra las rocas. Se escuchan las impertinentes bocinas de los petroleros, el revoloteo de cientos de gaviotas y alcatraces que buscan alimento para desayunar…, y los gritos de auxilio de las personas que luchan por su vida en el mar.

No hace falta tener el oído muy fino para sentir los ladridos de odio de Donald Trump, y de todos los que tienen por bandera el racismo o la insolidaridad, creo que lo ha escuchado toda la humanidad, me sabe tan mal… Es lamentable que unos pocos infelices rompan con el bienestar de la sociedad. Pero el odio no se combate con odio, y a mi Adolf lo puedo controlar, hay personas que no pueden hacerlo, no conocen el amor y ni por asomo, la bondad…, en el alma de un racista solo puede aflorar el mal.

Huele a tomillo, romero y a flor de retama…, el sol calienta con dulzura mi cuerpo y alegra mi alma, pero como bien sabéis, estoy condenado a escuchar el sonido del mar, y a veces, no me gusta lo que oigo y la tristeza no la puedo evitar. Por eso siempre estoy en la búsqueda de la luz y la belleza, del amor y la amistad…, ya me conocéis, es mi mejor manera de luchar.

Hace más de dos horas que permanezco en este paraje, Mujer-Caracola me dijo que vendría en seguida pero tarda más de lo normal. Aunque no estoy preocupado, confío en ella, y mientras espero, disfruto de mi vida y la naturaleza…, y me pongo a soñar. Imagino un mundo digno, una humanidad que prefiere caminar a quedarse estancada en el camino de la destrucción, la ambición y la desigualdad… Sueño con el día que el racista, el insolidario y el dictador…, sueñe como yo, faltaría más. Y en mis sueños no puede faltar el arte y la creatividad, e imagino un planeta donde la música brota por cualquier lugar… Parece que ese mundo lo pueda ver y tocar, aunque sé que habita en mi universo, y seguro que en el de muchas y muchos más.

Y sueño porque no acepto la normalidad y la realidad impuesta por un sistema donde solo por tener dinero te llaman Don Tomás.

El crimen de la inocencia.

“EL CRIMEN DE LA INOCENCIA”.

“El crimen de la inocencia”, es una de las obras más injustas que he creado hasta ahora. Mientras la dibujaba he sentido impotencia y el nudo en la garganta…, han brotado entre las luces y las sombras, mis lágrimas. Aunque me he refugiado en el Arte con mis Pierre Noire y mis pasteles, allí no llegan las tormentas, ni tan siquiera llueve, ni se mata.

Perdón por la tristeza.

Hombre-Caracola.

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Diego Latorre. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

 

La vida de Hombre-Caracola. LXXIX

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El arte es mi vida, querida humanidad, no puedo pasar ni un solo día sin crear, cuando no lo hago me siento malhumorado, me invade la tristeza…, nací así de especial, por eso no suelo abandonar mis lápices y mis colores, ni tan siquiera en días festivos, ni por Navidad… Ruego a los espíritus de los cuatro vientos cada noche, que nada ni nadie me impida crear y soñar, que ningún ser de la Tierra me niegue mi libertad, sería un mal para mí y también para la humanidad. Y no es que vaya a matar a nadie si me arrebatan mis tizas de pastel y mis Pierre Noire, pero sí voy a ser más infeliz, y eso bien sabéis que puede afectar a la sociedad. No voy a ser yo quien propague el virus de la infelicidad.

Siempre he creado como he querido, lo hago todo a mi manera, supongo que como muchos creadores y creadoras lo harán. No sigo las últimas tendencias del arte, aunque por supuesto, entiendo a los artistas que las siguen, para sentirse integrado en ese mundo es lo más correcto. Cuando creo busco la belleza y ante todo trato de sorprenderme y divertirme. Y por supuesto, me dirijo a toda a la humanidad, desde el campesino sin estudios, al intelectual…, necesito que todos entiendan mi mensaje. Así lo hago desde que era niño y creo que nunca voy a cambiar. Cuando era joven aprendiz de pintor, estaba convencido que pintando podía alterar los hechos de la realidad, que con unas pinceladas el mundo podía mejorar, así que hasta ahora no he dejado de pintar. Esa lucha da sentido a mi vida.

No he hallado nada más gratificante que mis momentos creativos, excepto los besos que Mujer-Caracola me da, claro está. No vendo ni unos huevos fritos con chorizo, aunque la venta nunca fue la finalidad, bien lo saben las estrellas, aunque me siento muy recompensado por el arte. Sé que vivo en otro mundo mientras practico mi oficio, quizás sea porque no me gusta la realidad, así que me invento otra, y allí, querida humanidad, soy tan libre como el águila imperial.

Son las cuatro y media de la madrugada, se me ha hecho tarde. Apago las luces del taller, cierro la puerta y bajo las escaleras hasta el distribuidor. Juego con Chancho y con Frida un rato y entro a la habitación. Seguidamente beso a la musa dormida y me dirijo al otro lado del colchón. Me autoanalizo en media hora, planifico en mi mente mi próxima creación…, y finalmente, ingiero a través del orificio de mi caracola la mágica poción.

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Pintado a ciegas.

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 23×23.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVIII

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Hola queridas amigas y amigos. La única condición que pedí a los espíritus, a los que Mujer-Caracola invocó para que yo pudiera regresar a la Tierra, fue que me pudiera librar de Adolf mientras yo viva en nuestro planeta. Como os conté más de una vez, la ira, el odio y el rencor son lo que provocan los conflictos. Y Adolf es demasiado poderoso, como os dije puede crear un infierno en cualquier momento, es capaz de usar su poder, su bastón y sus fauces contra dictadores, nazis y fascistas… Como os he dicho alguna vez, y pido a la vida que nunca lo permita, Adolf está capacitado para crear las más temibles guerras.

La verdad es que los espíritus no pudieron concederme mi deseo, nunca podré escapar de mi odio, mi ira y mi rencor, forma parte de mi naturaleza. Pero me decidí a regresar porque encontré la fórmula para calmar y dominar a mi bestia. Aunque he de luchar diariamente por hacerlo, está en juego mi vida, mi bienestar y el del resto del planeta.

Ahora suelo dormir veinte minutos diarios, aunque toda la noche permanezco con Mujer-Caracola en nuestra nave de los sueños, mientras ella duerme o jugamos con nuestras pieles, entre estrellas y miles de besos… Y he observado y experimentado, querida humanidad, que como he dicho cientos de veces, el amor es lo único que puede anular a Adolf. Mientras amo, me es muy complicado odiar al mismo momento. Él ya no podrá salir nunca a la realidad, como lo hizo, permanecerá siempre en mis sueños, aun así, es posible que allí la pueda liar, no me puedo fiar de él, yo no llevo el timón mientras duermo.

Cuando vivo en la realidad no dejo ni un solo segundo de amar, aunque sé que para eso todavía no está preparada la humanidad, y para tratar de dominar a Adolf en mis sueños, creé un remedio que seguidamente os cuento. Aunque recomiendo que nadie lo intente probar en sus casas, solo yo estoy capacitado para hacerlo.

Ingiero a través del orificio de mi concha, medio litro de Aromas de Montserrat, una copa de Veterano y un chupito de ron negro. Todo ello mezclado con; ocho gramos de laurel en polvo, seis gotas de Haroperidol, doscientos miligramos de litio, una docena de alas de mosquito, una cucharada de aceite de ricino, once Lacasitos de color azul y una pizca de romero.

La formula funciona de momento, a Adolf se le podría acariciar y darle besos, es como un perro manso, obedecería todo lo que le mandaran, es feliz mirando un pimiento, es cariñoso, a veces tanto que se hace empalagoso… Adolf siempre está alegre, eso me da tranquilidad, más vale verle así que buscando guerra, y da gusto verlo, se lo toma todo a cachondeo. Aunque yo me levanto con la cabeza algo turbia, tendré que investigar otra formula, seguro que hay otro remedio.

Noto como el sol deja de calentar mi rostro, el atardecer se despide de todos y cada uno de mis huesos, ya no habrá otro sol igual, nunca volveré a vivir bajo las mismas nubes, ni el mismo cielo… Jamás volveré a sentir este momento, por eso, por nada del mundo quiero perdérmelo. Se está tan bien en la naturaleza…, me estaría toda la noche, aunque prefiero volver al pueblo, con mis seres queridos, a disfrutar de mi hogar, de los abrazos y los besos…

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HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 31×31.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVII.

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Hola mi querida humanidad, he de deciros hoy que todas y todos somos necesarios, excepto los que no entienden de respeto por los demás, aunque todos estamos a tiempo de cambiar y mejorar. Tiene que haber de todo en este mundo amigas y amigos; pesimistas, realistas, soñadores, optimistas…, incluso hay lugar para los fatalistas, entre todos construimos el mundo, faltaría más. Hay millones de maneras de vivir y pensar, tantas como personas, y la mía es una más.

Cuando estudiaba en la escuela de arte, aprendí que la realidad se puede interpretar de muchas maneras, el mismo bodegón, ningún alumno lo dibujábamos igual, y todos teníamos una manera distinta de crear. Deberíamos entender que no solo existe nuestra realidad, que hay miles de miradas y voces, que todas dicen su verdad, que antes de emprender cualquier batalla, es aconsejable al menos escuchar y tratar de entender los demás.

Nadie pasa por las mismas experiencias, ni nacemos con las mismas condiciones, ni tenemos el mismo sexo ni el mismo color de piel… No puede interpretar del mismo modo la realidad los que viven en el barrio de Salamanca, que los que habitan en Bangladesh o Madagascar… No son los mismos ojos los del jornalero que los del burgués…, no puede ver la misma realidad al que le van a arrebatar la vida que su verdugo o su juez.

La desigualdad no favorece en absoluto al entendimiento entre los seres humanos, y es un veneno para la Paz, y además crea la esclavitud. Todos nacemos y morimos libres, aunque todos deberíamos vivir toda nuestra vida en libertad, es nuestra condición de ser. Os lo he dicho más de una vez, no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece, esa es mi manera de interpretar la realidad. Y esa es mi batalla, quiero veros a todas y todos libres como el águila imperial, en eso los animales nos llevan mucha ventaja. Se que es un sueño que parece imposible de lograr, pero no puedo evitarlo, siempre aspiro a lo más alto, cuando era joven y montañero buscaba las cumbres más altas, las más difíciles de escalar.

No os puedo asegurar que la humanidad algún día sea libre, pero permaneceré siempre en la lucha, esa es una de mis funciones como chamán.

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Como muchos sabéis, desde hace años dibujo llantos de niños del genocidio sirio. Ellos llevan nueve años confinados en una guerra, por no decir siglos. La guerra y la insolidaridad son los peores virus que sufre la humanidad.

HC.

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 23×23.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVII

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Hola mi querida humanidad. Pronto podréis salir de vuestras casas, no lo dudéis, sed creativos y tened paciencia, todo llega. Como he dicho alguna vez, siento tristeza por los que han quedado en el camino y entrego mi corazón, a los que se juegan la vida por los demás. Pero no entiendo a los que egoístamente, lejos de la solidaridad y del respeto por los demás, han pasado por completo de la ley, aunque posiblemente la vida pondrá a todos en su lugar.

Como os dije, mi parte animal me libra de toda pandemia, no pongo en riesgo la vida de ningún ciudadano. Paso la mayoría de mi tiempo en casa, con Mujer-Caracola y mis gatos pero tengo la obligación, como chamán, de ir a la naturaleza de vez en cuando, he de escuchar la voz de nuestro planeta. Y para eso, he de estar cerca de los árboles, de los cuervos…, lejos de las leyes de los hombres, entre saltamontes y escarabajos, en contacto con la tierra…

Nuestro planeta me habla sin palabras, sin conjunciones ni verbos…, aunque perfectamente le entiendo. Me dice que estamos solos en el universo, que de nada sirve pedir a los dioses compasión ni misericordia, siempre buscamos culpables y responsables, la Tierra me asegura que ellos no tienen nada que ver con esto. Nuestra madre me explica que la mejor manera de luchar contra el virus es con amor, solidaridad, generosidad, altruismo…, y sobre todo, respetando el confinamiento. Ella me pide que os diga, que de nada vale poner una vela a la Virgen si nos saltamos la ley de estado de alarma, que por la seguridad de todos se ha impuesto. Como os he dicho en alguna ocasión, solo la humanidad es responsable de la humanidad, ya me gustaría a mí que alguien nos ayudara desde el cielo… Queridas y queridos amigos, los verdaderos ángeles son entre otros, los que se juegan la piel en los hospitales, son doctoras y doctores, enfermeras y enfermeros…

La Tierra tiene ganas de veros libres, aunque teme que volvamos a la normalidad, a volver a tirar la botella de plástico al mar, a arrojar sin piedad la colilla al suelo… Teme al aire acondicionado de agosto y a la calefacción de gasoil de enero… Jugamos a ser dioses y quisimos convertir los inviernos en verano y los veranos en inviernos…, y el confort, querida humanidad, tiene un alto precio.

La Tierra espera con ganas la revolución de la humanidad, pide cambio, necesita y nos ruega que comencemos un mundo nuevo. No hace falta ser chamán para ver que el camino que llevamos, no nos lleva a buen puerto.

 

Pronto el sol se irá a hacer puñetas, perdonad la expresión, todavía soy aprendiz de poeta, aunque no tengo ninguna prisa en marchar, se está tan bien en la naturaleza… Y además, como bien sabéis vivo lejos de la tiranía del tiempo, las agujas de mi reloj beben cerveza y bailan la polca en la República Checa, aunque esta vez lo celebran con las vuestras. Disfrutad, porque esa libertad no tiene precio, el tiempo es el mayor de los tesoros, os lo digo con toda certeza.

La vida de Hombre-Caracola. LXXVI.

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Hola mi queridísima humanidad. Como muchas y muchos sabéis he regresado a la Tierra, la madre que me dio la vida y me ayudó a crecer, la misma que me ofreció sus frutos cuando sentía hambre y agua para calmar mi sed. De nuevo estoy en el lugar donde las flores regalan su belleza sin pedir nada a cambio. Incluso las que brotan en las autopistas entre las grietas del asfalto, o las de las aceras que sobreviven a los sulfatos…, eso es un ejemplo de lucha digno de ver.

Sé que, en cuanto a respeto por la naturaleza, habéis hecho bien vuestro deber, os agradezco de corazón vuestro enorme esfuerzo. Aunque queda muchísimo que hacer, deseo una Tierra bien guapa, con una amplia sonrisa, limpia, de aguas cristalinas…, donde imperen los árboles y las flores, donde la hierba brote por doquier…

Sé que la humanidad está pasando un mal momento, he vuelto por ese motivo, y porque Mujer-Caracola pidió ayuda a los espíritus, aunque en un principio no era mi intención volver.

Soy feliz porque vivo de nuevo con mi seres más queridos y por volver a formar parte de la humanidad, aunque como algunos sabéis, mi alma es libre, vive muy lejos de la leyes de los hombres. Las mismas que permiten que unos naden en la abundancia mientras otros duermen, con el estómago vació, en la calle. Las mismas leyes que no amparan a la mujer del machismo, el maltrato y la misoginia…, en un sistema patriarcal, capitalista, donde entre todos los jueces pocas mujeres se ven. Y que decir de la Santa madre Iglesia, con la mujer es sabido que nunca se portó nada bien, no hay monja superior a ningún fraile y nunca permitirán que ningún Papa se llame Josefa, Judit o Maribel… Deben tenerles miedo, saben que las mujeres son seres inteligentes y extraordinarios, de gran poder… Desde aquí os animo a todas y a todos los hombres que crean en un mundo justo, a luchar entre todos por los derechos de nuestras madres, hijas, hermanas y amigas…, sería algo digno de ver. Las almas no tienen sexo queridas amigas y amigos, estoy seguro que algún día no apreciaréis la diferencia entre Manolito e Isabel…

Respecto a la pandemia que ahora sufre la humanidad, me duele en el alma las perdidas de vuestros seres queridos, y tienen mi admiración los que trabajan y luchan por el bienestar de todos jugándose la piel. Siento deciros que no puedo hacer nada por acabar con el dichoso virus. Personalmente soy inmune a él, soy mitad hombre pero mitad animal, eso me libra del peligro, y no soy portador, soy de los más afortunados, cualquiera me puede abrazar y besar a tutiplén.

Si no se me ocurre nada más, yo solo os puedo ayudar con mis colores y mi palabras…, a escaparos de vuestros balcones y vuestras casas, aunque solo sea por momentos os puedo hacer sentir libres. El arte libera, os lo puedo asegurar, no dejéis de practicar la creatividad. Y no olvidéis que en cuestión de libertad soy una autoridad, fui tan libre como el cuervo o el águila imperial, encerrado, sin balcón donde respirar, durante un tiempo considerable, con las puertas y las ventanas brindadas…, en el Hospital Psiquiátrico Militar.

“La vida de Hombre-Caracola. LXXV”. El último adiós.

EL ÚLTIMO ADIÓS

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Hoy es el día más amargo y alegre de mi vida, el más umbrío y luminoso de mi existencia, que no os quepa la menor duda. Siento una inmensa tristeza, bien sabéis que a nadie le gusta las despedidas, y os lo digo entre miles de lágrimas, hace demasiado que no lloraba como un niño, lo necesitaba tanto…, ese fue mi último deseo como Chamán. Y siento a la vez euforia, como la del bipolar que no aceptó la normalidad y alcanzó la lucidez en la locura, el mismo que gozó como pocos de la luz y de las flores más bellas del jardín de la realidad. Vivo ese júbilo porque la muerte es otra fiesta más donde bailar, y porque he muerto con entereza, valentía y dignidad.

Hoy he tenido que afrontar una muy difícil determinación, no he tenido más remedio, os lo puedo asegurar. Adolf, surgió de mis sueños y logró aparecer en la realidad. Quería vengarse y acabar con sus enemigos, su poder era tan inmenso que iba a crear la más temible de las guerras, no lo pude tolerar. Como os he dicho muchas veces, la única arma que puede acabar con la tiranía es el amor, bien lo sabe Júpiter y Plutón. Y Adolf, ya sabéis que solo entiende de odio, venganza y rencor, eso solo le crea a la humanidad más dolor.

La única manera de combatir con Adolf era alejándome de mi amada madre Tierra, abandonando para siempre mi cuerpo, mi familia y mis amigos…, tuve que elegir entre vivir como él y crear la guerra, o acabar con mi vida en la Tierra. Él no era libre y mi libertad es el segundo tesoro más preciado, mi única patria y bandera, no quise la guerra ni verme enjaulado así que preferí luchar contra él y morir por mi libertad, a pesar de mi tristeza.

He podido comprobar con mi muerte que no hay ninguna diferencia entre la luz y la oscuridad, ente el vacío y la materia, lo debí imaginar. No me convertiré en  hoja ni en rama ni en ningún animal, lo seré todo, desde la Luna o la cumbres más altas de las montañas, hasta el fuego o el agua que baja del río para morir en la mar, era de esperar. También formaré parte de todos los seres, de todas las pieles, de todas las almas, incluso la de cualquier planta o animal. Estaré en la vecina aburrida del cuarto, que nunca sale de casa por no gastar, en el pescador que madruga para adentrarse en la mar, en el crítico de arte que nunca me quiso aceptar, en la anciana que baila en Benidorm con unas copas de más… Permaneceré en la joven estudiante que sueña con conquistar el corazón de su compañera de universidad, en el emigrante que se deja la piel en las vallas, en el niño que injustamente no tiene para comer ni para cenar… Formaré parte de Miguel, el amable y paciente taxista del parlamento, que tantas gilipolleces tuvo que escuchar…

Lo que más voy ha añorar en la soledad de mi universo serán los besos, los consejos, la piel y la sonrisa de Mujer-Caracola. Ella es mi tesoro más preciado amigas y amigos, y en gran parte lo seguirá siendo. Ella es una flor sincera y verdadera, con espinas, como las que tenía yo, pero así me gusta y me gustó. Es mucho más bondadosa que yo, rebosa de ternura y cariño, bien lo saben los cometas, aunque no lo diga Google ni la televisión. Echaré en falta su voz y su mirada, pero bien sabe que nunca la dejaré sola, siempre me dolieron sus lágrimas, la haré feliz mientras pueda, me duele su tristeza en mi interior. Y aunque no pueda abrazarla nunca más, podremos sentir juntos el atardecer, como siempre lo hemos hecho, y seguir admirando el universo bajo las estrellas o bajo el sol. Eso es fácil de hacer para un chamán, que podría cambiar incluso el dibujo de la constelación Orión.

Me voy de la Tierra sin haber realizado mi sueño, aunque estoy seguro que se cumplirá, cuando la sociedad avance y entienda mi mensaje, y la importancia de las tres palabras que no dejé de nombrar, AMOR, RESPETO Y PAZ. No esperéis un milagro, ni que baje del cielo ningún mesías, los dos que quedan no lograron salir del Hospital Psiquiátrico Militar, para que cambie el mundo dependerá solo de vuestro esfuerzo, solo la humanidad es responsable de la humanidad, nadie más, así que ya podéis espabilar.

Soy muy feliz porque no he podido ver mi sueño pero he cumplido mi misión, canté a la vida mis versos del alma, creé cientos de obras para que mis huellas y mi mensaje quedaran para siempre en vuestros corazones. Me voy con la cabeza bien alta, con el alma llena de cariño y comprensión de mi familia, mis de amigas y amigos, con el querer eterno de Mujer-Caracola… A pesar de mi dolor, estoy más que contento que una abeja en una flor.

Y ya no os hablaré más, aprendí de mi Maestro Chamán, que las palabras son mentira y el silencio es la única verdad. No os preocupéis por mí, solo tengo amor pero es lo único que necesito, todo lo demás está demás. ¡Hasta la eternidad, mi querida humanidad!.

 

Hombre-Caracola, 11 de Marzo de 2020

La vida de Hombre-Caracola. LXXIV.

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Que fascinante es el mundo cuando descubres que la luna habla. También lo hace la Tierra, claro, el mar y las montañas, las rocas, las flores, incluso las de las aceras… Aprendí a escuchar la luna en mi silencio, pongo mucha atención, si no, no me entero de ninguna información. Siempre es ella la que habla, siento su voz en mi universo interior, y aunque nunca lo hace con palabras, la entiendo a la perfección, lo saben los curiosos planetas de alrededor.

La luna esta noche goza de su máximo esplendor, irradia con enorme energía sus influencias hacia todas las direcciones del universo, hasta llegar a nuestro planeta. No se escapa de ella ni el portero de la discoteca, ni la vecina ciclista del ático, ni los miserables que venden las malditas metralletas…

El poder y la magia de la luna nos afecta, entra dentro de nuestra naturaleza, puede alterar nuestras vidas al igual que lo hace con las mareas, mientras compramos las acelgas o compartimos con un amigo inmigrante una buena jarra de cerveza.

La luna llora de tristeza porque bien sabe que andamos por el camino equivocado, es consciente que no nos amamos ni respetamos a la naturaleza, que la humanidad está mucho más desequilibrada que un bipolar sin litio ni Ziprexa. Ella es consciente que el único camino es el amor, piensa que deberíamos tomar ejemplo de las estrellas, ellas no se medican ni tienen visita con el Doctor Beltrán, no conocen la ansiedad, la depresión, el estrés ni las camisas de fuerza…, eso es cosa nuestra.

La luna se siente abandonada, pocos la observan y prácticamente ninguno la escucha, estamos tan atareados con nuestros problemas…, que no tenemos tiempo ni para cantar en la ducha. Ella tiene celos de Facebook, Instagram, la televisión y los blogs de cocina Turca… Aunque no pierde las esperanzas, sabe que no nos quedará otra, que algún día miraremos al cielo para pedir ayuda.

Adolf no escucha su voz interior, no tiene disponible ni un segundo para la Luna, su odio, rencor y venganza le impide disfrutar de ella, de su grandeza. Él no cumple la ley del universo, amar es nuestra única misión, sufre porque no alcanza su objetivo, porque no conoce el respeto, los abrazos, los besos ni el perdón.

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 37×37.

La vida de Hombre-Caracola. LXXIII.

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No es nada fácil convivir con Adolf, como he dicho en alguna ocasión, el odio duele mucho os lo puedo asegurar y de la ira, el rencor y la venganza prefiero no hablar. Yo lo llevo mejor que otros porque esos malestares, de momento, solo habitan en mis sueños. Hay personas que por la noche son angelitos pero por el día tienen que convivir con su bestia, algunas le dan permiso para que haga lo que quiera en las calles, en sus casas, en el parlamento o en el bar… El Adolf de algunos seres crean las guerras y conflictos porque no lo saben gestionar ni dominar, sufriendo ellos y complicándoles la vida a los demás.
Por las noches no conozco el perdón ni la compasión…, se cumplen mis deseos y tengo el poder supremo, siento que estoy por encima de los demás, mi único objetivo es la derrota de mis enemigos. Eso, tristemente, conlleva a perder a la familia o los amigos. Adolf vive en la más profunda soledad, de momento nadie aparece en mi mundo onírico, ni tan siquiera Emi, Chancho o Frida, a no ser que invoque a los espíritus, esa es mi triste realidad.
Mi odio es mi peor enemigo, os lo puedo confirmar, y que yo sepa, solo se combate con amor. Cuando amo a la vida aparece la luz más intensa que ciega cualquier oscuridad, desaparece de mi todo mal…, y nunca me siento solo, aunque Mujer-Caracola esté de viaje en Gibraltar.
Ojalá fuéramos bebés, a los que todavía no les han enseñado a odiar, pero hemos crecido y aprendimos demasiado en el colegio, la televisión, las calles o en nuestro propio hogar…, ni los monjes tibetanos se pudieron librar. No os sintáis culpables por vuestro Adolf, aceptadlo y dominadlo cuanto antes, todos éramos inocentes niños, la culpa en gran parte la tiene el sistema establecido. Nos dicen desde bien pequeños que no somos iguales, que Jaimito es superior a Manolito porque es más rico, o que Nasha es inferior a Josefita, que tiene la piel más blanquita… Nos tratan de convencer que Carla es menos que Javier por el hecho de ser mujer…

  No lo deberíamos olvidar, el amor es el antídoto y el odio es el veneno de la humanidad.

La vida sin dormir.

Las pinturas creadas en la noche, por Adolf, son parte de sus rituales. Son obras que solo existen en los sueños de Hombre-Caracola.

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Adolf. 2020. Óleo sobre tablilla entelada. 17×14.

La vida de Hombre-Caracola. LXXII.

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No soy una estrella de Broadway, no bailo ni muevo mi trasero en ninguna coreografía, no formo parte de ningún espectáculo de Nueva York. Lo que podréis ver desde nuestra terraza, si pasáis por nuestra casa-taller, no es Manhatan. aunque lo parece, sobre todo por la noche cuando soy Adolf.

Desde nuestro balcón podréis apreciar desde lejos, prácticamente todas las fábricas de la provincia, refinerías, químicas… Aunque puedan parecer grandes rascacielos, son nuestros depredadores, monstruos que contaminan el cielo con puro veneno. Y la verdad, los vecinos que vivimos cerca de la Gran Manzana corremos peligro, hace bien poco estalló el reactor de una planta química, hubo tres muertos y ocho heridos. No es la primera desgracia que hemos sufrido, la del año mil novecientos ochenta y siete, fue sonada, Tarragona tembló de terror. Aunque todo queda pronto en el olvido. De la nuclear prefiero no hablar, solo deciros que con ella corremos un enorme peligro.

Pero muchos ayuntamientos de la provincia están tranquilos, las empresas les ofrecen buenos servicios, les subvencionan el alumbrado público, o les montan bonitos polideportivos… A pesar del aumento de las clínicas de fertilidad, muchos habitantes no ven ningún peligro. Les dicen que el mal olor que a veces sentimos y el vómito negro de sus chimeneas, están dentro del límite permitido.

A pesar de la contaminación, amo profundamente a Tarragona, no marcharé de aquí aunque estalle en mil pedazos. A parte de las fábricas, esta tierra es el paraíso, y la contaminación, la podréis encontrar en cualquier lado, en Barcelona, Madrid, Minas de Riotinto o en Bilbao… Por favor, no dejéis de visitarnos, los habitantes de mi querida tierra os aseguro que son hospitalarios. Y además, entre otras maravillas, tenemos de las mejores arenas de playa del mercado, la bella sierra de Prades, las huellas del imperio romano…Gozamos de los Puertos de Tortosa, de la magia del Delta, de sus grullas y flamencos…, no marcharía a otro lado. Nuestra tierra produce de los mejores vinos y aceites…, y además, el sol está de nuestro lado, por algo se instalaron aquí los romanos.

No entiendo a los que convierten los paraísos en lugares grises. Espero que los espíritus hagan justicia, por las noches como sabéis, no puedo controlar mi ira, ya conocéis a Adolf.

La vida de Hombre-Caracola. LXXI

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El reloj de la cocina marca las cuatro de la mañana, aunque como sabéis, a las agujas del mío el tiempo les importa un torrezno, viven el presente disfrutando cada momento.

Por el día sabéis que me alimento de amistad pero cuando reina Adolf, tengo un apetito atroz. Adolf, es el nombre que me he puesto cuando reina la luna y siento venganza, odio o rencor… He abierto la nevera, he arrasado con toda la comida que había en su interior, me he zampado incluso el apio, la lechuga y la coliflor.

Ya sabéis que paso la noche odiando, probando mis poderes, invocando… El caso es que de tanto investigar surgió la magia, apareció ante mí el espíritu de un dictador. Me llamó la atención que su alma fuera la de un niño. Me contó entre lágrimas que murió cara a la oscuridad, como todos los dictadores, que lleva demasiados años angustiado y deambulando por la Tierra, y mientras le recuerden, no podrá alcanzar su lugar. Me dijo que entre los que le odian y los que le adoran, le impiden continuar su camino, me rogó que os suplicara que nadie siga sus pasos y que le olvidemos para siempre. Se disculpó, con enorme tristeza, por todas sus barbaridades y asesinatos. Me contó que nació bueno, como todos los niños, pero tuvo una nefasta educación, su padre fue maltratador. Eso ayudó a convertirlo en dictador, nadie lo pudo evitar, dijo que ese fue su destino. Comentó que el fascismo es una lacra que debe desaparecer de la faz de la Tierra. Me pidió que olvidemos el pasado, que lo único que necesita el humano es amar y tener amigos. Luego desapareció.

Creé un fuego en mi maceta con tomillo, y estuve una hora danzando alrededor, perdí la consciencia… Pedí a los espíritus de los cuatro vientos, que aquel niño marchara muy lejos de la humanidad, lejos de los recuerdos de los demás. Ahora, quien adore o odie a ese niño, de nada le servirá, será como adorar o odiar a un pimiento frito, o a una butifarra del Empordà.

Ayudé a ese espíritu, porque a los niños los respeto de día y de noche, esa es mi condición. Mi familia no mereció una dictadura pero ningún niño merece ser dictador.

HC.45

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Pintado a ciegas

HC. 2020. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 37×37.

HC.44

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Pintado a ciegas.

HC. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

“Los llantos, el hambre, las guerras, la esclavitud y la insolidaridad…, también existen en estos tiempos de bondad. Deseo a los espíritus de los cuatro vientos que no solo en el Corte Inglés sea Navidad”.

HC.

La vida de Hombre-Caracola. LXX.

pa-

Emi ha llegado a casa y le he explicado, con toda delicadeza, lo que me ocurre últimamente por las noches. Ha quedado muy asombrada, y en un principio, el miedo se ha apoderado de ella pero ha tratado de buscar una explicación razonable. Hemos decidido enfrentarnos a la bestia en la que me convierto por las noches. Le he pedido a Emi, antes que desaparezca la luz del día, que me ate de pies y manos a la cama, lo ha hecho como ha podido. Luego le he dicho que bloquee la puerta de la habitación y me vigile desde la pequeña ventana del distribuidor que da al dormitorio. Cuando soy una fiera, mi furia va dirigida a los indeseables pero no puedo fiarme, podría crear una guerra. El poder que siento por las noches es incontrolable e indirectamente podría causar daños colaterales, incluso a la buena gente.
Se ha hecho la noche, me he deshecho de la ataduras con mis fauces y de nuevo me han surgido las alas… Siento odio, ira y rencor contra los responsables de las vidas de los niños que mueren en la guerras y en el mar. He creado un ritual y he pedido a los espíritus de los cuatro vientos, que esos asesinos vivan lo que tengan que vivir pero cuando mueran, que sea cara a la oscuridad. Lo he gritado con fuerza, en el silencio y la paz de la noche. Hasta que la primera luz del día, a través de las rejillas de las persianas ha comenzado, con delicadeza, a iluminar la habitación.
Emi ha apartado los muebles que bloquean la puerta, y al momento, ésta se abre. Me desata, ríe, me abraza y me cuenta que he permanecido toda la noche atado, roncando y durmiendo como un bebé. Es decir, lo que siento por las noches, para una persona razonable son pesadillas. Aunque el Maestro me advirtió que tuviera cuidado con la magia, que podría alterar mi vida, incluso acabar con ella. Y ha cambiado mis sueños y éstos, también forma parte de mi realidad. Mi bestia es mi lado oscuro, mi ira, mi odio, mi venganza y mi rencor… Tendré que convivir con ella, aunque ahora tengo más claro, que mi peor enemigo soy yo.

La vida de Hombre-Caracola. LXIX

BESTIA 2-

Demasiado tiempo en la oscuridad, aislado y escuchando un silencio eterno, me llevó a alcanzar la máxima luz, la enorme felicidad, me sentí tan vivo… Mi alma cantaba, danzaba, lloraba de euforia…, lo necesitaba. Aunque para lograr esa luz tuve que sentir de nuevo la plena oscuridad, las lágrimas más negras…, era necesario. No tratéis de imitarme si tenéis miedo a la locura, yo estoy preparado para esas experiencias, tengo papeles que lo demuestran. Ahora busco esa luz cuando me pierdo por el firmamento, si lo hiciera en la Tierra posiblemente acabaría en un hospital o en la consulta del Doctor Beltrán, prefiero alejarme de la humanidad.
Hace cuatro días que regresé. Al llegar a casa probé la magia que el Maestro me ayudó a conseguir. Utilicé sus métodos para elaborar un ritual, seguí paso a paso sus instrucciones…, busqué las hierbas, los bálsamos…, y otros elementos que me sugirió, que jamás podré desvelar. Hice un pequeño fuego en una maceta, con laurel y tomillo seco. Estuve demasiado tiempo danzando alrededor del humo, tanto, que perdí el sentido, caí redondo al suelo.
A la noche siguiente tuve la inmensa necesidad de dibujar, creé muchísimos dibujos… En las obras aparece una especie de monstruo, muchas veces alado y enfurecido, con cabeza de caballo, fauces de lobo…, un ser muy extraño… El caso es que de tanto dibujar ese personaje, supongo que la magia tuvo algo que ver…, en él me convertí, al menos por las noches. Ahora no duermo. Aunque de día soy el que era, mi cabeza es una caracola y sigo escuchando el sonido del mar… Pero por mucho que no quiera, cuando reina la luna, soy una fiera. No creáis que ha sido un castigo divino por traspasar el límite del universo, quizás las proporciones de los elementos del ritual eran incorrectas… Aunque me acepto, y me importa un café con leche y un croissant, hay tantas maneras de vivir como personas y la mía es una más.
Emi está en París con las amigas, no sabe nada, sé que me aceptará, está enamorada de mi alma, espero no asustarla…
Con la magia de la noche y mis dibujos, lucho con más fuerza que nunca, lo saben los cometas, utilizaré mi furia contra los miserables que gobiernan el planeta.

 

La vida del Hombre-Caracola.LXVIII

00-

Señoras y señores, Ladies and Gentleman, niños y niñas, monstruos y monstruas…, hace casi una semana marché de la Tierra y no puedo volver, nunca había permanecido tanto tiempo fuera. No sé si eso tiene algo que ver con la magia y el poder que el Maestro chaman me trasmitió, me dijo que aunque no sintiera nada, yo renacería como un auténtico chamán. Estoy tranquilo porque Emi sabe donde estoy, sino me buscará y además, por muy lejos que esté siempre estoy en su corazón. Y en el corazón, por supuesto, de mi familia, mis amigos, de mi Chancho y de mi Frida…, habitaré en el corazón de todos los que prefieran el amor, la paz y la libertad.

El silencio lo invade todo y a pesar de la eterna oscuridad, siento la luz más intensa, se está tan bien…, que me cuesta bajar. Pero os prometo que lo haré, sabéis que no podría vivir sin la humanidad. Ella está enferma, necesita Litio, está desequilibrada y eso lo causa la esclavitud, la insolidaridad, la ambición, el machismo, el fascismo, la desigualdad, las miserables guerras…. No quiero saber nada de dictadores que hacen la vida imposible a la humanidad, ellos la han enfermado sin piedad. Utilizaré mi poder si hace falta, los dejaré ciegos de amor cuando me vean pasar…, nada malo les pasará. Confío en el poder de mi báculo y en el viejo chamán, el me cedió todos los artilugios que hacen falta para luchar contra el mal.

Vivir solo y lejos del mundo es cansado queridos amigos, aunque merece la pena, trato de pasármelo bien. Me dedico básicamente a reír y llorar de tristeza o euforia, lo echaba tanto de menos… Aunque no dejo de cantar y bailar con Compay, claro está, me vuelve loco su son y eso se agradece. Soy fiel a las palabras que dicta mi silencio, me dice que he de trabajar duro y que soy el único responsable para lograr mi sueño.

Estoy orgulloso y soy privilegiado, y el único que puede ocupar mi puesto. Estoy preparado para soportarlo todo, sentiría mi libertad aunque me ingresaran de nuevo en el hospital. Y aunque todo el mundo me quisiera encerrar, ya nadie jamás me atrapará. Soy libre como el alma del águila imperial.

HC.43

“HC.43”. Pintado a ciegas. Niño victima de guerra. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

“Pido a gritos y llantos de niño, desde mis dibujos y mi humilde taller, la paz para los pueblos de oriente. Ese es mi sueño y fue uno de los deseos del Maestro chamán. Me dirijo a los oídos sordos y a los que me puedan escuchar y ayudar desde cualquier rincón del universo. Esa pobre gente necesita con urgencia acabar con el odio y el rencor del pasado y presente. Necesitan la calma, respirar profundamente y renacer de nuevo… Necesitan hallar el amor y la felicidad, los niños de esas guerras lo echan muchísimo de menos.”

HC.

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

 

La vida de Hombre-Caracola. LXVII

(La obra de la imagen forma parte de un proyecto de Rufino Mesa, amigo y Maestro del Arte y de la vida).

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He salido del cascarón, no he sentido nada especial que me dijera que estuviera preparado para una nueva vida, el maestro chamán no ha aparecido desde que marchó. El frío caló en mis huesos y se me durmió la pierna izquierda, tenía muchas ganas de volver a casa y no pude esperar más. De todas maneras, no sé si uno puede convertirse en chamán de la noche a la mañana. Aunque poco sé sobre chamanismo, estoy en ello, pero comprendo y respeto todas las maneras de vivir, mientras se guarde respeto a los demás. Y además, a aquel hombre le hice muy feliz y yo nada perdí. Creo que el mundo necesita más chamanes que aman a la Tierra y miran por su tribu, que dictadores asesinos que nos dirigen al abismo. Amo a la Tierra, bien sé que es nuestra madre y me gustaría cambiar la realidad de este mundo de locura, ambición y destrucción, pero eso no me convierte en chamán, muchos tienen el mismo deseo que yo. He sentido momentos mágicos dentro de aquella escultura, no os digo que no pero también los siento cuando la brisa del mar acaricia mi concha, o cuando Mujer-Caracola me abraza, me mira o me besa. Creo que sigo siendo el que era, no os puedo mentir, tampoco quiero ser otro, me ha costado mucho llegar hasta aquí. Hace tiempo que me acepté, con mis fallos y mis aciertos, con mi luz y mi oscuridad, con mi bien y mi mal… Aunque recordaré siempre con cariño la experiencia y guardaré siempre a aquel anciano y su legado en mi corazón.
No me preguntéis cómo pero mi suerte y mis pasos me han llevado a mi hogar. Emi no está en casa, seguro que anda buscándome. Subo las escaleras, juego un rato con Chancho y Frida y me dirijo al taller. Para mí el arte también es magia, con un lápiz y papel pude cambiar mi mundo, de momento ese es mi auténtico poder que cultivé desde mi niñez.
Pongo una lámina en blanco sobre mi mesa de dibujo, me armo de pasteles, lápices…, y trato de dibujar con los recuerdos y la imaginación lo que me pasó. Y al poco tiempo, caigo rendido en el suelo del cansancio y del sueño.

La vida de Hombre-Caracola. LXVI

“Ha sido todo un lujo habitar dentro de la escultura que veis en la imagen del capítulo de hoy, es una pieza de Rufino Mesa, amigo y Maestro del arte y de la vida. La obra forma parte de un proyecto que creó, exclusivamente para Hombre-Caracola”

D.L.

 

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  He salido a pasear por la naturaleza, mi cuerpo y lo que habita en su interior lo necesitaban. Pensando en mis cosas me desorienté, no es nada extraño, bien lo sabéis… Fui tropezando entre la maleza contra grandes rocas, que al tacto parecían esculturas que apuntaban al cielo de miles de años de antigüedad. Pasaron las horas y bajó desorbitadamente la temperatura. Me aseguré que no hubieran cerca de mí árboles ni vegetación y por extrema necesidad encendí una hoguera. A pesar de estar perdido, era feliz por el simple hecho de vivir, comencé a danzar alrededor del fuego para agradecérselo a la vida. Fue entonces cuando conocí a un personaje peculiar, era un hombre de avanzada edad, vital, risueño, amable, bajito y de complexión fuerte. Se acercó, me estrechó las manos con energía e hizo un gesto de agradecimiento por mi visita. Vive solo y aislado del mundo en este lugar, aunque no se considera dueño de ninguna tierra. Es muy parlanchín, me habló de su vida y de un deseo. Deduje que era un artista chamán, aquellas esculturas eran suyas y me contó que podía comunicarse con los espíritus, aunque pensé por momentos que podría tener una enfermedad como la mía. Dijo que tenía que dejar en las manos de alguien sus conocimientos sobre un legado, que heredó de sus antepasados, y ese alguien por lo visto era yo. Me lo pidió y accedí, no sé si por adquirir conocimientos, por pena o porque no sé decir que no…, fue tan amable… Me dijo que yo tenía que morir para renacer como chamán. Comenzó a colocar piedras a mi alrededor hasta cubrirme por completo y ahora, me siento como un embrión dentro del huevo. El sonido de los pájaros y las rocas, el olor a tierra húmeda y la paz del atardecer mientras el Maestro trabajaba y tarareaba palabras inteligibles, al ritmo de una extraña jota aragonesa, formaron un ritual donde pude sentir la magia, eso me pareció. El maestro me ha dicho que cuando esté preparado rompa el cascarón. Me rogó mientras marchaba, que le explicara a la humanidad, que ella tiene la necesidad de volver a la naturaleza pero con respeto. Han pasado horas desde que el Maestro chamán desapareció, espero renacer pronto, seguro que Emi me echa de menos.
HC.

La vida de Hombre-Caracola. LXV.

SZ-

Mi vida, pasa sin pausa y sin prisa como un tren de mercancías, así pasó mi infancia y mi juventud, y espero que siga trascurriendo hasta que me haga muy mayor. La belleza sigue habitando en mi morada, a pesar de todas mis tristezas, brotan hermosas flores de colores de mis macetas. Me resulta complicado luchar por mi sueño, viendo como en medio mundo reina la violencia y las guerras, me duele en el alma todos vuestros llantos, sin olvidar los de mi tierra. Pero poco puedo hacer por vuestras penas, cada una o uno es responsable de su vida, bastante tengo yo con la mía, os aseguro que no es fácil ser bipolar en tiempos de guerra. Aunque si os sirve de consejo, ya sabéis que la felicidad y el amor es mi respuesta a cualquiera de mis guerras, apostaría mi vida a que es mucho mejor propuesta que la de rompernos la cabeza.
Dejando atrás las tristezas y cambiando de tema, os he de decir que busco un país donde no hay lugar para reyes, jefes, presidentes, militares, mandamases…, donde nadie es más que nadie. Quiero encontrar el país donde manda en las calles la música y el arte…, donde todos disfrutan de la calma del amanecer y el atardecer, donde no existen relojes ni prisas… Allí me han dicho, que no requieren de las fuerzas de seguridad, ni de las armas, ni de la cabra de la Legión…, por lo visto impera la paz, es algo insólito, tengo curiosidad por conocerlo. Debe resultar extraño que el sol allí sea el único canal de televisión, eso me han contado, y que sus habitantes prefieren reír y amar que buscarse problemas. Me han asegurado que existe, quizás es tan pequeño que no se puede ver a simple vista, no lo sé… Trato por todos los medios de localizarlo, he buscado por muchos lugares de la Tierra, pero todos los países que he visitado tienen amo y al pueblo lo tienen olvidado, maltratado o explotado. Quizás ese país habite en mí, tal vez mi utopía no está tan lejos, a lo mejor mi sueño siempre lo he llevado dentro. Tal vez circule por mi sangre, o quizás ha habitado siempre en mi corazón, a veces eso es lo que pienso.

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“HC.42”. Pintado a ciegas. Niño víctima de guerra. 24×24.

Mi deseo es que los jóvenes, niñas y niños, no sepan nada de las guerras, eso es cosa de los mayores, no deberíamos enseñarles a odiar, ni cambiarles las piruletas por balas y  metralletas, ni quitarles la vidas… No es conveniente ni tan siquiera hacerles sufrir, por nuestro escaso corazón y nuestra poca cabeza. No es nada bueno hacerles infelices, ellos son el futuro que nos espera. Por favor, no les arrebatemos el amor, la ternura y la inocencia.

HC

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HC.41

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Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 24×24.

 

La vida de Hombre-caracola. LXIV

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Desde que soy hombre-caracola me importa una berenjena de Almagro en vinagre mi reputación, me afecta bien poco lo que digan sobre mi. Superar mis complejos me ayudó a alcanzar mi libertad, ahora vuelo alto y me da igual que se rían de mi persona o aspecto. Aunque si os digo la verdad, eso más bien me gusta, por eso en payaso me convertí, porque no hay nada mejor que reír y hacer reír. Lo que importa es que soy feliz, para eso vine a este mundo, estoy seguro. Que se vayan a comer pipas al parque con los monos, los que nos dicen que para sentirse guay hay que conducir un BMW, lucir un Rolex, beber Coca-Cola o vestir de Prada como el maniquí… No quiero que nadie me mienta, la felicidad es una actitud y depende de mí, y para eso no necesito consumir, me basta con sentir la caricia de la brisa marina en mi concha o escuchar el revoloteo del colibrí.


Respecto a la felicidad os he de decir algo más. Pienso que no hay personas malas o buenas, y que todos nacimos inocentes, con la misma condición. Pero a veces actuamos bien y otras mal, según lo felices que seamos. He viajado por varios países, como nuevo ser, y os puedo asegurar que eso es más bien lo que nos diferencia. Los que sienten infelicidad son los que lo estropean todo, suelen sentir envidia, rencor, odio o venganza… Para mí, los infelices son los responsables de todos los conflictos, y a veces, lo he sido yo.


Vosotros me hacéis muy feliz, siento vuestro apoyo, y eso emociona, me da fuerzas para luchar, os estoy agradecido. Cada día tengo más amigos, eso me llena de orgullo y satisfacción, como diría el célebre cazador de elefantes Juan Carlos de Borbón.


Hoy no quiero marchar al universo, quiero estar con vosotros lo más cerca posible, quiero sentir el planeta en mis pies. Necesito el calor de las gentes de todos los países, de todo el universo. Me urge veros unidos de las manos, aunque sea por un minutito, quiero veros cantar y danzar por un mundo nuevo, bajo las estrellas. Deseo veros felices, porque una persona feliz no quiere peleas, ni balas, ni guerra, ni misil…

La vida del Hombre-Caracola. LXIII

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Mi vida es vino tinto entre las manos, el humo de la quema de los rastrojos, el globo que huye por encima de los tejados… Soy consciente que lo que ahora soy tiene los días contados, y que nada será lo mismo una vez que abandone para siempre mi piel, mis huesos, mis seres más queridos y al vecino de al lado… El fin de mis días en la Tierra parece que no puedo evitarlo, trato de asimilarlo, aunque como ya os he dicho en otra ocasión, liberarse de uno mismo no creo que sea nada malo. Para entender mi vida morir es necesario, no pretendo cumplir ciento setenta y siete años. Los miedos son inevitables y necesarios pero temer demasiado a la muerte, es vivir con miedo a la vida, y eso es inadmisible, me niego a aceptarlo. Y aunque la vida sea fugaz, como un brindis por la paz en el Congreso de los Diputados, pienso aprovechar cada momento, mientras pueda respirar seguiré luchando, soñando, amando…

Quiero volver a volar. Me desprendo de mi orgullo, mi sexo, mi odio, mi bondad, de mi bien y mi mal…. Quedan en el olvido las canciones de Jose Luis Perales, todas las interpretaciones sobre la Mona Lisa, mis multas de tráfico y las uñas de mis pies… Ya no siento las piernas como el compañero herido de Rambo, mi corazón deja de percibir el bello atardecer… Se borra de mi memoria todos los trenes que perdí, lo que no hice y tanto deseé, lo que soñé y no alcancé… Ya no recuerdo la sintonía de “Con ocho basta”, ni el nombre del abuelo de “Heidi”, ni la dirección de mi casa-taller de Almoster… Poco a poco olvido, con desahogo, toda la discografía de Bertín Osborne, los chistes que ahora nos cuenta Arévalo y la biografía de Leticia Sabater…

Ahora mi cuerpo yace en el suelo, el fin de mi vida es el principio de mi libertad, y aunque mis palabras parecen sacadas de un libro, esa es mi realidad y mi verdad. Aunque he de reconoceros que a veces pienso que soy un personaje de ficción, que mi vida es un cuento y que algún diablillo escritor se divierte creando mis pasos, mis palabras y mi pensamiento…

La vida del Hombre-caracola. LXII

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Como diría mi querido primo y maestro de la vida Miguel, todos estamos locos, unos más domesticados que otros. Pienso lo mismo que él, el mundo entero, el Congreso de los diputados, el Vaticano, el Palacio de la Zarzuela, los colegios, las casas de todas las gentes, el Pentágono…, son hospitales psiquiátricos. Al menos así lo parece, viendo como le va a la humanidad…, cualquiera que venga de otro planeta bien se percatará que hemos perdido la sensatez, el corazón y la cabeza. Quién no conoce a un amigo neurótico, o algún familiar que se medique para concebir el sueño,  o algún niño que espera su hora en el psicopedagogo, dejando atrás la ilusión y el juego… Quién no sabe de algún vecino que padezca de estrés, ansiedad, histeria, trastornos obsesivos compulsivos, esquizofrenia o complejos… Quién no ha visto a algún ser querido pasar por la consulta del Doctor Beltran, o en la farmacia comprando medicamento, como el que compra medio kilo de pimientos… La sociedad está enferma pero no por un desequilibrio psíquico, como el que sufro yo. Ha perdido la razón más bien por falta de amor y respeto, por la ambición, el racismo, las guerras, la insolidaridad…, no hace falta ser psicólogo o psiquiatra para verlo. Mis compañeros del Hospital Militar y yo íbamos a la nuestra, pasábamos de leyes, normas…, no conocíamos, ni por asomo, la palabra responsabilidad… Nos importaba bien poco la vida de los demás, es algo normal para los que sufren un trastorno mental, no es nada malo, estábamos en nuestro derecho. Lo que no es nada bueno es estar loco de atar y pretender gobernar la Tierra o un país, importándote una berenjena en vinagre tu propio pueblo, a no ser que sea para exprimirlo como a un limón para sacarle todo su jugo sin respetar sus derechos.

Cuando estuve ingresado en el hospital, pensaba que era el único cuerdo en el mundo, aunque nadie me comprendía. Estaba convencido que solo yo era el que razonaba, que mi lucidez era infinitamente mayor que la de cualquiera. En aquel pabellón psiquiátrico, mientras el mundo enfermaba, yo alcanzaba la luz más intensa, era como sentir en la piel el amor de todos los planetas, de todas las estrellas… Me enamoré profundamente del universo.