La vida del Hombre-caracola. LX

as-

Mis obras son para toda la humanidad, porque necesito que todos me queráis como os quiero yo, soy muy ambicioso en ese aspecto, deseo superar a Chanquete, la madre de Bambi y a Papá Noel… El amor es el tema de mi proyecto, muchos lo conocéis. Para alcanzar mi sueño, no puedo dirigirme solo a las personas que están vinculadas a mi oficio, como los artistas, comisarios de arte, galeristas, coleccionistas, críticos… Ellos, por desgracia para todos son minoría, aunque también necesito, como no, sus corazones, más que su aprobación como pintor, quien se encarga de juzgar mis obras es mi silencio. He de hacerme con el amor de los que se lo curran en la hostelería, la metalúrgica o la construcción… Quiero conquistar a los pasteleros, banqueros, fontaneros, taxistas, ejecutivos, electricistas…, a los que no tienen trabajo, ni casa ni pan.., a los que viven en la miseria o la desesperación. Necesito el amor de los enfermos del riñón, el de los que van a operarse del corazón, el de los bipolares, el de los que sufren de la próstata o por depresión… No haré ninguna excepción, no se salvarán ni las llamas de mi querido y añorado Perú. Aspiro a que me quieran los musulmanes, los cristianos, los adoradores de Satanás, los budistas y los que no creen en ningún dios…, necesito del mundo todo su amor. Quiero alcanzar el corazón de los transexuales, heterosexuales, asexuales, el de todo el colectivo gay…, os advierto que soy muy cabezón. Quiero enamorar, con urgencia, a los dictadores, maltratadores, racistas, pederastas, violadores…, y a los que les importa un bledo que el mar se tiña de rojo o vista de azul. Creo que ellos necesitan el amor más que yo, deseo que encuentren pronto el camino, por el bien de la civilización. Aunque todos somos responsables que el mundo cambie o no. En demasiadas casas reinan los gritos, la falta de respeto, la desigualdad, los guantazos o los insultos…, y luego sale todo al exterior. Para que se produzca una verdadera revolución, o al menos podamos vivir mejor, empecemos por cambiar nuestro mundo,  en todos los hogares debería reinar la paz y el amor. Queda cursi pero el mundo se va al carajo, amigos, si queremos salvar el trasero, no conozco otra solución.

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HC.39

xcv-

Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire . 40×40.

La vida del Hombre-caracola. LIX

XA-

Comprendo a las personas que nacen, apareciendo de la nada, y al morir, desaparecen como paloma de chistera, y sin ninguna duda, no creen en la magia. Aunque para mí la vida sea una gran ilusionista, la mía poco tiene de racional, algunos conocen bien mi historial. Puedo entender a los que por la noche se desconectan de sí mismos, olvidando el DNI, las facturas del banco, su familia y a la vecina…, viviendo y sintiendo ser los protagonistas en otra película…, y no creen en la magia. Aunque me es difícil asimilar, a los que en su mundo onírico, pierden todos los dientes por momentos o pueden volar a Madagascar, sin moverse de la cama…, y no creen en la magia. Trato de ponerme en la piel de los enamorados que se miran a los ojos, y ven en ellos la poesía y el cielo, y aun así, no creen en la magia, aunque sus vidas dependan de la luna y todos los astros del insólito universo.

De nuevo, como por arte de magia me olvido de mí, y automáticamente mi cuerpo yace sin vida sobre la hierba, ni la música de mi acordeón ni la de mi guitarra podría resucitarme. Mi velocidad es abismal, mi amado planeta es un guisante, Venus engrandece, al igual que Marte… Busco un lugar apartado, donde no habiten ni siquiera las estrellas, necesito mi silencio, mi propio espacio, el lugar que me pertenece. Mientras, un niño muere en la Tierra intentando jugar con una metralleta, en muchos países están prohibidas las de juguete pero no las que matan o hieren. Al mismo tiempo, dictadores, mandamases y reyes se frotan las manos, lucrándose con las muertes, ignorando que algún día serán sus propios jueces. Y en el mismo momento, una mujer muere brutalmente asesinada por su exmarido, y un pez globo, enredado en una red de plástico para envolver patatas, también muere…

Me dirijo a casa a la velocidad del diablo, no puedo huir de mis problemas, mi madre sigue siendo mi planeta. La humanidad necesita mi amor con urgencia, tanto como yo el de ella. Me introduzco en mi cuerpo, enciendo un pequeño fuego y seguidamente, comienzo a danzar en círculo alrededor del humo, porque a pesar de las injusticias, celebro mi vida en la Tierra.

 

HC.38

cgsd-

Pintado a ciegas

HC. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 35×35.

“La vida del Hombre-Caracola. LVIII”

Como ya os he comentado en alguna ocasión, yo soy el responsable de mi felicidad y mi tristeza, de mi odio y mi amor…, mis sentimientos y mi vida dependen de mí, me hago cargo. Me sería más fácil culpar a la vida o a los demás de mis fracasos, lo he probado y consuela por momentos pero de esa manera siento que me engaño. Triunfar o fracasar también dependen de mí, no de Sandokan, ni de mi enemigo, ni del cuñado de la vecina del cuarto…, aceptarlo es dar un gran paso. No sé si vosotros estáis diseñados de otra manera pero a mí, así me fabricaron.
La vida continúa, mi piel, mis órganos y mis huesos cumplen, sin prisa pero sin pausa, con la noble función del envejecimiento. Voy muriendo poco a poco, aunque no me importa porque amo y vivo el presente, de verdad os digo que lo demás me trae sin cuidado. Y además, no sé qué haría yo si pudiéramos vivir más de ciento cincuenta años…, ni yo ni nadie podría soportarme durante tanto. Yo quiero disfrutar de mi vida, claro está pero también deseo morir algún día, ¿quién soy yo para evitarlo?. Morir sin miedo y con dignidad es mi trabajo, desde que nací me estoy preparando. Cuando llegue el momento de mi despedida solo podré estar agradecido por el gran privilegio que he tenido, la vida no está al alcance de todos, debe tener una gran potra a quien le toca, como si del Gordo de la Lotería se tratase, cada día deberíamos celebrarlo.
Y ahora, sin el permiso del Rey, de nuevo me desprenderé de mi cuerpo, de mis sentidos, de toda mi información, de mis pensamientos…Olvido uno a uno todos los capítulos de Barrio Sésamo, el nombre del perro de La Casa de la pradera y mis apellidos… Me desprendo de todos los besos que no di, los que me dieron los llevaré siempre conmigo a cualquier parte del universo. Huyen de mí todas las fronteras, estoy preparado, se acerca el momento. Desaparece de mí mi razón y mi respiración, y al mismo tiempo deja de latir mi corazón. Ahora vuelo alto y libre, como el Cóndor, aunque no os preocupéis, volveré pronto, mi momento no ha llegado, seguiremos en conexión.

HC.37

HC.37-

Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 24×24.

La vida del Hombre-Caracola. LVII

Espejo-

El sonido del mar sigue conmigo, soy consciente que parte de mí pertenece a la familia de los moluscos, doy gracias a la vida por ese privilegio y por todo lo que conlleva eso. Hoy las aguas están en calma, hace un día de cine, se escuchan las risas y el canto alegre de los pescadores que se dirigen, con energía y alegría, a alta mar, el sol y una bandada de gaviotas reidoras les escoltan. La paz reina en mí, la suave y cálida brisa acaricia mi rostro, soy afortunado, me siento tan dichoso… Bien sé que hay bocas que mueren de hambre y sed, y que a las aves carroñeras de las guerras, se les deja comer todo lo que deseen… Pero solo el amor de la humanidad puede solucionar esas miserias, por eso y para contrarrestar tanto mal, trato siempre de amar. Como ya os lo he dicho alguna vez, es la mejor manera de luchar, el amor es la auténtica revolución, la que merece la pena. Yo al menos, no puedo ni sé ayudar de otra manera.
Como os podéis imaginar, no sé que aspecto tiene mi cara, aunque solo me importa la belleza del ser que llevo dentro de mi piel y mis huesos. Mi aspecto exterior para mí es lo de menos, nunca quise ser Richard Gere, siempre me acepté, porque para ser feliz, uno no tiene más narices que hacerlo. Y además, mi espejo siempre fue un miserable embustero. Cuando yo era niño, él me decía que yo tenía la piel suave y un precioso flequillo rubio, y a los cuarenta y seis años, a la última edad que lo miré, me contaba todo lo contrario, que era medio calvo y tenía arrugas hasta en el cuello, a ver si se pone de acuerdo… La verdad es que no hay quien lo crea, estoy convencido que lo que aparece en el cristal es puro cuento, lo que realmente soy no sale reflejado en ningún momento.
Cuando me alejo de la Tierra y abandono mi cuerpo, no tengo edad, ni forma, ni peso, ni sexo…, mientras vuelo soy tan libre que sienten envidia de mí lo tornados, los relámpagos y los truenos. Perdonad mi ausencia amigos, volveré en unos momentos.

La vida del Hombre-Caracola. LVI

Reus-

No sé exactamente en qué lugar de las afueras de Reus estoy, espero a Emi, ha ido a una peluquería del centro con su madre, luego tomará un café con las amigas…, todos necesitamos nuestro tiempo, antes que familia o pareja somos individuos. Siempre que puedo, cuando voy a cualquier ciudad, busco un paraje donde pueda pisar tierra, donde haya un mínimo de naturaleza… Da pena pero a veces he de conformarme con las palmeras de las rotondas, las briznas de hierba de los alrededores de los polígonos, o con las escasas flores supervivientes y luchadoras de las aceras…, quién pudiera llorar tanta tristeza…. Mientras a la compañera de mi alma le retocan el flequillo, sigo vivo, y eso, es un gran privilegio que no puedo desaprovechar amigos. Trato de gozar cada instante, cada momento…, bien sé que mi vida y este atardecer son irrepetibles, eso no lo puedo ignorar. Mi tiempo sigue inmóvil, las agujas de mi reloj permanecen libres de su tic tac, en estos momentos, aunque no es carnaval, bailan como posesas la samba en Río de Janeiro, como bien sabéis, nadie les puede arrebatar su felicidad y su libertad. Escucho los grandes estallidos que provocan las enormes olas contra las rocas, el mar hoy parece que no está de buen humor. Pero me encanta de cualquier manera, cuando reina la más terrorífica de las tormentas del frio invierno, o cuando impera en él, la calma y el sol…, acepto todo lo que nos ofrece la madre Tierra, con gratitud. He andado demasiado y me he desorientado por completo pero estad tranquilos, confío en Emi. Por lo visto ha desarrollado el sentido del oído, al menos, puede escuchar mi bocina a algo más de kilómetro y medio de distancia. Eso me da margen de movilidad, aunque dependo de ella, más que nada para no acabar en Manresa o en Santa Coloma de Queralt… Se ha hecho tarde, mi compañera ha cumplido con sus quehaceres y yo con los míos, nos dirigimos a Almoster. Llegamos a casa, Frida y Chancho nos esperan en el recibidor, jugamos un rato con nuestros entrañables amigos…Subo a la terraza, y mientras Emi prepara su cena, a mí me da por tocar el acordeón, con torpeza pero con mucho amor.

HC.35

A1-

Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

La vida del Hombre-Caracola. LV.

Pasteles-

Crear mis obras no es tarea fácil, os lo aseguro, he de estar interpretando día y noche los mensajes que recibo de mi silencio, y eso, no es moco de pavo amigos. Continuamente resuelvo dificultades, lucho con la luz y la oscuridad, el dibujo y el color…, eso conlleva un gran esfuerzo, creedme. Y además, como sabéis, no veo tres en un burro, dependo mucho de la imaginación, perdonad si a veces he cambiado un verde por un rojo o un azul. Confío en mí y sigo lo que dicta mi corazón, sed compresivos y permitid que cometa de vez en cuando algún error. Mientras creo, disfruto como un niño con piruleta pero también estoy solucionando cientos de problemas, estoy acostumbrado a eso. Los métodos que utilizo en mi trabajo los aplico a cualquier conflicto de mi vida, y la verdad, de esa manera me es más fácil remediarlos. La creatividad es sumamente importante y necesaria para la sociedad, si nuestros líderes la practicaran y la fomentaran…, el planeta lo agradecería, eso no hay ni que dudarlo. Pero de momento no es así, por dar un ejemplo y no ir muy lejos, los artistas contemporáneos de Reus se sienten ignorados, no reciben ninguna ayuda, están indignados con algunas gestiones de su gobierno. Hasta el día de hoy, en esa bella ciudad, que tanto amo, no existe ningún espacio municipal permanente para que el colectivo pueda ejercer sus actividades, es como si no tuvieran hogar y eso es algo inconcebible, mi corazón y mi bastón está desde ahora con ellos. Tampoco hay premios beca para animar a los jóvenes que aman el noble oficio, sufran o no, necesidades económicas, para eso hay que ser torero. En definitiva, presupuesto para mis amigos, cero pelotero. Escucho el armonioso sonido que provoca el revoloteo de los zarcillos y los piqueros, eso no tiene precio. También puedo sentir las voces lejanas de los niños que juegan en la orilla del mar y el ladrido de sus perros. Desde aquí, le pido a la humanidad que cambie las armas por pinceles, la venganza por música, la ambición y el odio por pasteles de color… Y para acabar la función de hoy, os recuerdo que con el arte se vive muchísimo mejor, ¡ante todo es amor!.

La vida del Hombre-Caracola. LIV

iguadad-

Respiro nitrógeno, oxígeno y argón, como cualquier cristiano, ateo, budista o  musulmán. Aposento mis caquitas en el inodoro como los miembros de la monarquía, como lo hace Aznar, Putin o Donald Trump. La música me pone la piel de gallina, exactamente como a cualquier lesbiana, transexual, heterosexual o homosexual…, la guitarra y la batería suenan para todos por igual, la arte es amor, no entiende de desigualdad. Mi corazón late como el del dictador más atroz, igual que el de los que sobreviven a los misiles o el de los que piden auxilio en el mar. Tengo un ombligo y uñas en los dedos de los pies, como el ambicioso empresario que roba a los trabajadores o como el obrero que vive honradamente y no llega a fin de mes. Cuando tenía boca, masticaba la comida como los franceses, los de Huelva o los del Barcelonés…, ya sabéis que ahora me conformo con vuestra amistad, se acabaron las fresas con nata, la butifarra y el paté. Siento una agradable sensación cuando el sol de invierno acaricia mi ser, eso también les pasa a los soldados de ambos lados de la guerra, el universo nos quiere a todos por igual. Río, lloro y odio del mismo modo que el asesino, el ermitaño, la vecina del quinto o Superman, aunque unos padecen menos y otros más. Tenemos los mismos sentidos, somos tan parecidos.., cualquiera diría que estamos creados con el mismo patrón. Físicamente hay personas de todo tipo; con orejas grandes, bajitos, con nariz de Cirano, con pies planos… pero el material del que estamos hechos es el mismo, los científicos lo han comprobado. Todos andamos en el mismo camino, la vida es larga, lo más sensato y justo, sería disfrutar de las vistas, no hacernos la zancadilla y compartir la cantimplora y el bocadillo con los demás, por el bien de todos, seamos amigos. Se hace tarde, no sé exactamente donde estoy, espero a Emi, ella lo sabe mejor que yo. Mientras, imagino que estoy en la playa, tocando una canción con el acordeón, la melodía choca contra las olas, los pelícanos parece que bailan al mismo son. Me siento agradecido por disfrutar de la belleza que se muestra a todas horas, llueva, truene o salga el sol.

HC.34

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Diego Latorre, 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

En la cumbre del éxito

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Diego Latorre. 2019.  De la serie “A través de mis ojos”, del proyecto “El sonido de las caracolas”. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40

La vida del Hombre-Caracola. LIII

Castillejos-

Me desprendo de los bellos recuerdos del verano de mil novecientos ochenta y seis, cuando con quince añitos trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, a cien metros de la playa, sin Nivea y sin sol. Me despido de las maletas, de los eternos pasillos, del impertinente director y de las llaves de la recepción… Desaparecen de mi memoria quince hermosos años de mi pasado, cuando trabajaba para una empresa de chico para todo, eso me ayudó a sentirme humilde, a valorar la vida y el esfuerzo, a ser independiente y libre a pesar de trabajar más horas que un reloj. Poco a poco me olvido de las botellas de butano para el sexto sin ascensor, de los paquetes de sábanas sucias de los turistas, de la lavandería, de miles de quejas de clientes sin compasión… Huyen de mí las imágenes de inodoros atascados, de termos que gotean…, de las bombillas, los tornillos, las cisternas, el soplete y del tubo de cobre ya no me acuerdo, pronto diré adiós a todos mis pensamientos. Se escapan de mis sentidos las vivencias del año en el que, forzosamente, me obligaron a vivir en Melilla, para cumplir con el servicio militar. Eso solo me sirvió para hacer grandes amigos, que todavía, por suerte conservo. Marchan de mí, las armas, los gritos de los mandos, las botas limpias, la cara recién afeitada, la obediencia, la patria y su bandera… Me despido por un tiempo de todos los momentos de tristeza que tanto me ayudan a comprender la felicidad, no podría vivir sin ellos. Y por último, abandono todos los problemas que la vida me ha otorgado, aunque solo será un ratito, los necesito porque son los que me hacen luchar, con amor y gratitud los he aceptado. Ahora solo escucho el latir de mi corazón y mi respiración, me he liberado por completo de mis pensamientos. Me desprendo de mi concha, de mi ropa y de mis huesos y vuelo, a la velocidad del diablo, hacia los confines del firmamento. Reina el silencio. La Tierra se hace diminuta y al mismo tiempo se ensancha el dichoso agujero negro, que por suerte lo he esquivado a tiempo. Dejo atrás lo que entendemos por universo y me pierdo entre las estrellas, libre, sin ningún miedo.

HC.33

HC.33-

Pintado a ciegas.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 25×25.

La vida del Hombre-Caracola. LII

Fábricas-

Hace una tarde maravillosa, la temperatura es ideal, el sol acaricia hasta lo más profundo de mi ser con delicadeza, doy gracias a la vida por permitirme sentirme vivo un día más. Las químicas y refinerías de las comarcas cercanas continúan su labor, no descansan ni para comer, a plena luz del día y por la noche, haya sol o tormenta…. El aroma de las flores disimula el olor a metano, a benceno… y a saber qué otros venenos nos sueltan… Los habitantes de por aquí están acostumbrados y a penas lo aprecian, pero bien sabéis que tengo muy desarrollado el sentido del olfato, aunque depende para qué casos, no me sale a cuenta. Siempre nos dicen que los valores de contaminación están dentro de los límites permitidos para la salud, aunque eso a muchos no nos calma por más que traten de convencernos, el cielo no es puro ni saludable, se ve a leguas. Nadie es culpable pero todos sabemos que los tumores y las clínicas de fertilidad brotan como setas. Aunque sabéis que soy optimista, si en el pasado hemos vivido tanto tiempo sin plástico y sin gasolina, estoy seguro que en el futuro también lo haremos, os prometo que nos saldrá más a cuenta. Soy feliz porque la humanidad comienza a ser consciente de sus errores, y porque sé que hay tantas soluciones como problemas. Suena como una bella melodía el canto de las orcas y el mágico sonido que emite el revoloteo de las limícolas, que sobre las olas, vuelan y juegan… Regresaré a casa, Emi va ha finalizar su jornada, tengo muchas ganas de abrazarla y estar con ella…, le prepararé la cena. Como sabéis, desde que soy hombre-caracola no pruebo bocado pero todavía preparo mis buenas escudellas, sabrosos estofados y deliciosas paellas… A pesar de no ver ni un pimiento todo sabe divino, al menos eso dicen Emi y mis amigos. Regreso a casa, juego con Frida y Chancho mientras espero a la mujer de mis sueños…, seguidamente preparo sopa de verdura y huevos rellenos. Escucho sus llaves de casa por la calle, los gatos esperan en la puerta, está a punto de abrir… Llegó el momento por fin, ella es tan importante para mí…, es la flor más hermosa y preciada de mi jardín.

HC.32

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Pintado a ciegas.

Seguiré dibujando lo que veo, siento y escucho. Perdón por la tristeza.

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 36×36.

La vida del Hombre-Caracola. LI

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Como Pedro por su casa, sigo deambulando de un lado al otro del universo, escuchando el sonido del mar o el más profundo de los silencios. Todavía poseo una concha hueca de caracola como cabeza y continúo esperando el despertar de mi querida bella durmiente, estoy seguro que la humanidad se liberará de su eterno sueño, perdonad la expresión pero ya nos llega la mierda al cuello. Desaparecieron de mi memoria mi buen par de orejas, mi nariz con sus correspondientes agujeros y lo que me quedaba de pelo. Sigo siendo hombre-caracola y estoy orgulloso de ello. Los últimos análisis médicos dicen que me mantengo correctamente en los niveles de litio, aunque he de deciros que ni me acuerdo de mi cerebro, aunque sigo tomándome los medicamentos. Del colesterol y los triglicéridos estoy perfecto, y no me extraña, hace dos años que olvidé por completo los Donuts, el chorizo y la panceta con pimientos… Ya sabéis que básicamente me nutro del amor que recibo de los amigos, que no es poco, me siento tan lleno… Ellos me ayudan a crecer, a conocerme, a definirme…, y además, es una ventaja ver la vida a través de sus miradas, abarcas más visión y el mundo se hace más pequeño. Ellos riegan las macetas de mi morada con consejos, abrazos y besos…, ensanchando mi alma y haciéndome tan grande que a veces creo que no quepo en el firmamento. Mi vida continúa aunque el tiempo no pasa. Las agujas de mi reloj siguen tan locas como siempre, en estos momentos son las reinas de Estambul, últimamente viajan con frecuencia a Turquía, les pirra el Raki y la danza del vientre, me tienen contento. Sigo luchando con las armas que me dieron, continúo dibujando lo que dicta mi silencio, permanezco libre como hoja de río, como el más temible de los vientos… Escucho los llantos de los niños de las guerras, demasiadas personas siguen muriendo de hambre, el fascismo crece como la mala hierba…, sigo consciente de todos los lamentos. Lo que menos soporto es que nos mientan y nos digan que el mundo está montado así, que no tiene remedio, eso a algunos les interesa pero no es cierto. El amor puede cambiar, incluso, el rumbo de los planetas de mi estimado universo.

 

La vida del Hombre- Caracola. L

Almendro-

Trato de ser yo mismo aprendiendo a escuchar, incluso me ilustro del sonido que emite el revoloteo de los flamencos, entre el rumor de las olas del mar. La primavera no espera, florecen los almendros en invierno, no sé si el hombre tiene algo que ver con eso, no sé si es buena señal… Aunque la naturaleza nos ama tanto…, que a pesar de no ser lo suficientemente comprendida por nosotros, perdona todos los errores de la humanidad. Hay niños, jóvenes y organizaciones…, que luchan y tratan de solucionar los desaciertos que hemos cometido con nosotros mismos y con La Tierra, esa labor es de admirar. Eso me reconforta y aumenta mis esperanzas por una mundo más digno, más respirable, más comestible…, soy dichoso porque sé que entre todos lo podemos lograr. Mientras, en Tarragona y a pocos metros del mar, a las agujas de mi reloj las han visto juntas, cuchicheando, disfrutando de sus vidas…, dicen que no dejan de sonreír. Pasean al atardecer libres de su tic tac por el anfiteatro romano, entre besos y bromas, sin miedo ni odio ni rencor…, estoy tan orgulloso de ellas… Y ahora, sin el permiso de nadie volveré a mis quehaceres, el arte puede cambiar el mundo y el mío, tengo muchísimo trabajo. Regreso a mi guitarra, mi acordeón, mis lápices…, me rodeo de todas mis armas libres de pólvora y metralla. He de deciros, aunque no siempre acierto, que disparo siempre a vuestro corazón, por favor, no me lo tengáis en cuenta, lo hago con toda la buena intención. El arte me hace sentir grandes momentos y es el primero que me premia por mi trabajo, francamente os digo que por él soy bien recompensado, no necesito más. Pero cuando comparto mis obras con vosotros, me hacéis sentir útil y me ayudáis a ser escuchado y comprendido, en el fondo es lo que necesitamos todos. Aunque para eso, también debemos cumplir con la ardua tarea humanitaria de escuchar y comprender a los demás. Seguiré trabajando hasta que mi cuerpo se desvanezca, mientras mi mano pueda sostener un Pierre Noire… El arte es mi manera de vivir, una necesidad que sobre todo me hace feliz, y eso es contagioso, por eso lo trasmito y lo comparto con los demás.

Las voces de los niños

Hombre-Caracola

Un millón de gracias mi familia Roldán, a la de Domingo – Ramos y Espartero – Ferran. Y sobre todo, estoy muy agradecido a la niña Martina y a los niños Pau y Hugo. No sé si os gustará el vídeo… pero todos los participantes lo hemos pasado genial!!!!.

La vida del Hombre-Caracola. XLIX

Catalunya-

Para los que no me conocéis bien, os he de decir que nací en Jaén, con nueve meses me vine a vivir a Cataluña, no conozco a penas la tierra de mis padres, aunque le tengo muchísimo aprecio y admiración. Gracias a mi familia tengo parte de cultura andaluza y nunca olvido mis orígenes. Pero como bien sabéis, amo todo el suelo que piso y me maravilla, por supuesto, la tierra donde siempre he vivido, se está tan bien… De joven he sido escalador y alpinista, siempre andaba rodeado de cuerdas y mosquetones, entre La Riba, Montserrat y la Mussara…, de La Mola de Colldejou a La Pica d´Estats… Conozco infinidad de caminos y senderos, y amo cada rincón del lugar que me vio crecer. Y qué decir de sus gentes…, nunca he tenido ningún percance con el pueblo catalán, si no todo lo contrario, sobre todo son ciudadanos pacíficos, y los que vienen de fuera, aquí siempre son bien recibidos. Sabéis que no creo en banderas y fronteras pero mucho menos en la violencia. Tengo una considerable cantidad de amigos, familiares y vecinos, que desean formar un nuevo país, como comprenderéis, esté o no de acuerdo con ellos, nunca podría agredir a nadie que luche pacíficamente por su sueño, yo no haría daño ni a un mosquito, no entiendo para nada el artículo 155. Nadie debería enfrentar a los pueblos ni usar la violencia como diálogo, así no se soluciona ningún conflicto, si no todo lo contrario. Es bien fácil, los griegos sabían lo que hacían, la democracia es el mejor invento de la humanidad, usar las urnas debería ser motivo de celebración. Y además, en un estado democrático la voz del pueblo cuenta para algo, ¿no?. Y ahora, sin el permiso de nadie, me desprendo de todas y cada una de las malditas leyes de los hombres, y me alejo a diez mil cuatrocientos kilómetros por hora de mi querida esfera. Sé que soy afortunado, conozco tantas estrellas…, puedo ver tantos bellos planetas… pero bien sabéis que de todos ellos me quedo con La Tierra. A pesar de sus dictadores, sus injusticias y sus guerras…, la humanidad me vuelve loco pero le deseo todo el amor y confío plenamente en ella.

HC.29

HC.29-

Pintado a ciegas

HC. 2019.  Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 40×40.

La vida del Hombre-Caracola. XLVIII

 

Mar esperanza-

La brisa y mi vida pasan sin prisa, me gusta saborear cada momento, bien sé que mi paso por este mundo es un regalo, sería un error rechazarlo. Pero no quiero cumplir doscientos años, comprendo y acepto que mi cuerpo no está diseñado para ser eterno. Tarde o temprano marcharé del planeta y olvidaré mi existencia pero de momento sigo vivo y pretendo disfrutar de la Tierra hasta mi último suspiro. Mi vida es una escalera y subiré hasta el último escalón con dignidad y valentía, quiero recibir a mi atardecer sin miedo, estoy trabajando en ello. A pesar de todos los lamentos, recibo esperanzas de las estrellas, cada día que pasa mi optimismo por un mundo mejor va creciendo. La vida me sonríe porque no dejo de hacerle cosquillas, no me importa ser el payaso de su sonrisa, me dedico practicante a eso. Y os puedo asegurar que uno recoge lo que siembra, en mi casa siempre hemos tenido huerto, y os prometo que las matas de las tomateras nunca nos dieron pimientos. Y ahora, sin el permiso de nadie, me liberaré de mis pensamientos, necesito plena libertad y hallarme a solas con mi silencio, quiero emprender de nuevo el vuelo y perderme por el firmamento. En un santiamén, me deshago de todos los capítulos de Mazinger Z y Orzowei, los versos de Neruda se desprenden de mí como hojas de otoño, al mismo tiempo. Ahora, La vida del Buscón la ignoro por completo y ha desaparecido la enorme nariz de Quevedo… Olvido con mucho agrado, la biografía de Sánchez Dragó, al que tanto le gusta ponerse cara al sol, en verano y en invierno. Ya no sé nada de La Vida de Bryan, creo que el pobre hombre no acabó bien, algo bueno habría hecho… Me desentiendo de las clases de arte contemporáneo y mis conocimientos sobre la ornitología…, pronto me desharé de mi piel y de mis huesos. No escucho el sonido macabro de los misiles y las bocinas de los petroleros… Ahora floto a dos metros por encima de mi cuerpo, solo escucho mi respiración y el latir de mi corazón, se acerca el momento… Por fin solo siento el rotundo silencio, nadie puede frenarme ni alcanzarme, vuelo libre, sin miedo, más allá de los límites del universo.

 

Recuerdos de infancia

Recurdos de infancia-

Te he creado esta obra para que ni el tiempo ni nadie ni nada nos separe. ¡¡¡Felicidades Paqui!!!. Tu hermano Diego.

Diego Latorre. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 38×32.

HC.28

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Pintado a ciegas

HC. 2019. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del Hombre-caracola. XLVII

juguete-

No estoy compuesto de hojalata ni de plástico y de momento, no soy un juguete al alcance de cualquiera, aunque mi intención es confraternizar con toda la humanidad. Los que todavía no conocen el respeto y me zarandean como a un muñeco, no quiero que me utilicen, solo jugaré con los niños y con quien desee ser mi amiga o mi amigo. No necesito que me den cuerda para hallar mi felicidad y mi libertad, para eso yo soy el único responsable, no he de depender de nada ni de nadie, me las apaño solito. No soporto que ningún dictador me toque la bocina, como bien sabéis, nada me pertenece pero yo tampoco soy de nadie, que no me vengan con sandeces. Me indigno cuando pulsan sin mi permiso el botón de mi espalda, para que deje o no de hablar cuando a algunos les plazca, para mí no es nada divertido. No me importa que toquen mi corazón, está diseñado para que todos lo disfruten pero si se hace con cuidado y cariño, tengo sentimientos como todo ser vivo. Aunque la vida me ha enseñado que para ser fuerte, no es tan malo que sufras algún daño, tener el alma encerrada tampoco es de mi agrado. De todas maneras y afortunadamente, reparo con facilidad cualquier desperfecto que me ocasionen, aunque advierto que no tengo piezas de recambio. Almoster, arropado con un manto de estrellas duerme como un niño cansado, sus calles están desiertas, la luna no quiere salir de casa, dice que hace demasiado frío y no está para resfriados. Esta noche los planetas se encargan de proteger a mis vecinos, para que puedan soñar tranquilos y olviden por momentos sus problemas en sus mundos oníricos. Y ahora me toca a mí descansar, es muy tarde incluso para un Hombre-Caracola, he amado, reído y creado lo suficiente por hoy. Bajo las escaleras, juego un rato con Frida y Chancho y seguidamente entro a la habitación. Me acerco con sigilo a Emi, la beso con delicadeza para no despertarla y me dirijo al otro lado de la nave. Sin el permiso de nadie y después de más de media hora de analizarme y juzgarme, me libero de mi cuerpo a través de mis sueños, eso todavía me parece alucinante.

HC.27

HC.27+

Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 20×20

La vida del Hombre- caracola. XLVI

XLVI-

Cuando era más joven vivía entre dos realidades. En una de ellas, durante mi enfermedad, sentía en mí un inmenso bienestar, como una cálida e intensa luz que me llenaba de júbilo. La belleza se apoderaba de mí, de las calles, de cualquier rincón donde me hallase…Mi capacidad de asombro era la de un bebé, todo era nuevo para mí, mis manos, mi piel, el vuelo de una mosca…, era una gozada, estoy seguro que muchos pagarían un dineral por vivir aquella experiencia. En aquella época me olvidé por completo de mí, de mis pensamientos, de mi identidad, de mis responsabilidades…, era yo en estado puro, como un recién nacido. No podía dejar de tocar la guitarra, de cantar, de bailar, de gritarle al mundo con todas mis fuerzas, que estaba más vivo que nunca, bien lo saben mi familia, mis amigos y mis vecinos. Percibía entre mis huesos que yo era parte de todo, de las montañas, los ríos, los animales, las gentes…, todo formaba una sola pieza, comprendí que yo también era el universo. La paz era la protagonista de la película y en mí, reinaba la armonía de un mundo sin maldad, así lo veían mis ojos, solo apreciaba lo bueno de la vida. Por entonces, una euforia desbordante circulaba por mis venas y mi corazón acogía del mundo un amor tan descomunal y poderoso como desconocido, yo amaba en la misma proporción a la vida. Con la imaginación podía huir con facilidad de cualquiera que me impedía sentir de aquella manera, de cualquier centro psiquiátrico, incluso del Haroperidol, era tan libre…. De la otra realidad poco os voy a comentar porque es la que todos conocéis. Volver al mundo de las normas después de aquella libertad, era en parte la causa de mis crueles depresiones, era un cambio muy brusco, lejos de las leyes del hombre se está tan bien… Ahora veo como vosotros, que reinan las guerras, la insolidaridad, el odio, las fronteras, la desigualdad… Pero pienso que podemos variar el rumbo de la humanidad, algo me dice que cambiar la realidad depende de nosotros y es tan fácil como coser y cantar, de nuestros líderes poco podemos esperar. Las agujas de mi reloj tocan la zambomba en la estación de Sants, desde allí os desean una feliz Navidad.

HC.25

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Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 50×50.

 

La vida del hombre-caracola. XLV

HC VENEZIA.-

Mi vida en la Tierra es agua indomable de rio, que se dirige sin hospedarse en ningún lugar y sin pausa, hacia su destino, también son las nubes que aparecen y desaparecen, como el llanto de los niños, sería un grave error desperdiciarla. Mi existencia como ser vivo, se escapa mientras elijo en el supermercado mi marca preferida de gel con PH neutro, o cuando pregunto al dependiente el precio de los pomelos… Parte de mí  se pierde en las guerras, durante el tiempo que duran los gritos de auxilio… Lo que ahora soy, se fuga mientras elijo los colores de mis tizas de pastel o se marcha con las palabras que, con mucho agrado, en este momento os dedico. No me atemoriza la idea de abandonar mi piel y mis huesos, estoy más que acostumbrado, no sé cuantas veces lo habré hecho… El amor que siento no deja espacio para ningún miedo, lo eclipsa todo. Mi destino no me asusta, además, para entender la novela que protagonizo, en el más grande de los escenarios, conocer el final es fundamental y necesario, a pesar de amar con locura lo que toco, veo y respiro a diario. Ya sea en Almoster, en Perú o en Italia, sin miedo me siento libre, puedo jugar, cantar, bailar y crear como un niño, no me importa lo que digan o piensen de mí.  Eso lo aprendí en mi infancia, los más pequeños son un ejemplo a seguir, podrían cambiar el mundo si pudieran gobernar. El revoloteo de las gaviotas y el sonido que provocan las góndolas al cruzar el Gran Canal me dicen que estoy en Venecia. Como sabéis, Emi, la eterna viajera, se encarga de guiarme de maravilla por donde quiera que voy, sin ella, apenas saldría de casa, requiero de su ayuda como ella de la mía. No he nacido para vivir en soledad, necesito el calor de la gente, ser amado y amar a los demás, eso debería ser un producto de primera necesidad, es lo que más precisa la humanidad. Y ahora, sin el permiso de nadie, ocuparemos las plazas y las calles sin perder ni un solo instante, ni una sola coma de nuestras vidas, para llegar al punto y final queda toda la eternidad.

Amore in Venezia

A pesar de todas las guerras, daremos la vuelta al mundo en busca de la amistad, la paz, el respeto y el amor. HC.

Hombre-Caracola, con la colaboración primordial de Emi.

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Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30

La vida del hombre-caracola. XLIV

Manzana.-

Los graznidos de una bandada de chorlitejos patinegros, me despiertan de un profundo sueño, el sonido del mar me dice que existo. Mi corazón no ha dejado de latir y bombear, y a pesar de no tener dos orificios nasales como los demás, sigo respirando a través de mi concha como el que más. El mar está en calma, en mi morada impera la paz, me siento tan bien…, me noto tan vivo y feliz… Mi propósito es amar y ser feliz, y eso es fácil de conseguir, nadie te lo impide y además, no te piden la cartera ni la edad… También deseo mi bien a los demás, si en eso nos pusiéramos de acuerdo, estallaría una revolución, solo hay que perder el miedo y dejarse llevar. Cometería un error si solo pensara en mí y en los míos, olvidándome del resto, si todos fuéramos felices no habrían guerras ni dictadores… Porque odiar y sentir felicidad a la vez es complicado, nunca he logrado conseguir tal proeza. Las agujas de mi reloj se embriagan y bailan la conga en Pachá, la marcha de Ibiza las vuelve locas pero mi vida continúa y la luna sigue girando alrededor del sol. El engranaje del universo funciona a la perfección, no falta ni una sola estrella, parece que se creó con mucho amor, yo no lo habría hecho mejor. Mientras, en la fría noche, Almoster sueña con Saturno y las estrellas, y entre las sábanas o el edredón, los vecinos de mi pueblo continúan con sus diversos caminos pero con un único destino. Al mismo tiempo la vida me sonríe porque no dejo de amarla y la Tierra me ofrece flores y frutos sin pedir nada a cambio, todo un ejemplo de generosidad. Ella es nuestra madre, nunca se me ocurriría dudarlo, conectamos tanto… Y ahora os he de dejar, Emi a terminado su jornada laboral y está a punto de llegar, le prepararé algo de cenar…Y por último, me dirijo a toda la humanidad, a los que piensan que pueden reencarnarse en un animal, a los que certifican que vienen del mono o a los que afirman que descienden de Eva y Adán. El mundo puede cambiar, empezad por vosotros, respetaros, olvidad vuestras diferencias y no dejaros engañar, ¡lo más importante es amar!.

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Pintado a ciegas con la máscara

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del hombre-caracola. XLIII

Arbolí

Como bien sabéis, nada ni nadie me pertenece, ni mi concha, ni mis huesos, ni mis calcetines de payaso…, no pretendo adueñarme de nada porque estoy en este mundo de paso. Soy yo quien pertenezco a la naturaleza, ni los árboles, ni el barro, ni una sola brizna de hierba son de mi propiedad. Por mucho que se empeñe el ser humano, nada de lo que contiene el universo tiene amo. Me encanta pasear por la montaña, aunque a veces como hoy, pierdo la orientación y salgo de mi ruta pero no me importa en absoluto, es señal que sigo caminando. Y además, por mucho que desaparezca de la faz de la Tierra, Emi, siempre acaba encontrándome, no sé cómo logra averiguarlo…Mientras, las agujas de mi reloj están aprendiendo a tocar el piano, no lo hacen nada mal, una se encarga de los agudos y la otra de los bajos. Como ya os conté, desde que soy un nuevo género perdí la noción del tiempo, no sé en qué mes estamos, si es otoño o invierno…, para mí ya no es relevante. Aunque siento el calor del sol de agosto en mi ser y el frío de Enero que cala en mi piel y mis huesos. El mar está en calma, escucho el vuelo raso de los alcatraces y la dulce armonía que provoca la espuma de las olas cuando desvanece en la arena. Solo perturba la paz, el sonido impertinente de las bocinas de los barcos petroleros, hacen que pierda por momentos mi sosiego. Sigo mi sendero después de unos minutos de descanso. No sé dónde podré estar…, comencé la excursión en Arbolí y mi intención era llegar a Ulldemolins pero quizás vaya en dirección contraria, no lo sé… Pero no me importa saber donde acabaré, en mi camino soy feliz y cualquier lugar es mi hogar. El sol me acompaña donde voy, el aire es puro y mi potente olfato se da el festín con miles de deliciosos aromas del campo, romero, tomillo, hinojo, jazmín…, es un gustazo. Aquí no llega el olor de las refinerías ni el de las químicas, y la verdad, prefiero eternamente oler estiércol que a miserable veneno. Espero que nuestros líderes hagan algo, antes que sea irrespirable lo que nos queda de cielo.

 

La vida del hombre-caracola. XLII

 

Perfil parcela-

Ha llovido mucho desde que perdí mis ojos, mi nariz y mis orejas…, desapareció mi boca y con ella, el tocino, la butifarra y las lentejas… Cuando me transformé, dejé de sentirme un enfermo bipolar tipo A, con un cincuenta y nueve por ciento de discapacidad. Me olvidé por completo del segundo pabellón del Hospital Psiquiátrico de Barcelona y de todas las consultas privadas…, ya no recuerdo los componentes del Plenur, de la Lamotrigina, del Ziprexa… Dejé de montarme en la montaña rusa que me elevaba a la luz más intensa y me descendía a la oscuridad más profunda. Olvidé mi desbordante euforia y mis ganas inmensas de llorar, sufrí la más cruel de las tristezas, llegué a perder la esperanza por vivir. Ya no recuerdo la lucidez de la locura, ni las señales de otros mundos, dejé de sentir miedo a los cambios de estación…Y aquí me veis, soy libre de los fantasmas de mi pasado, victorioso y orgulloso de ser lo que soy y lo que era. Los obstáculos en mi vida son retos para mí y hay tantas soluciones como problemas. Aunque no les quito el mérito a mis doctores, todos ellos me ayudaron, siempre lo he tenido en cuenta. Y qué decir del cariño y la atención de mis seres queridos…, ellos siempre han sido la mejor de las medicinas, el amor hace superar cualquier barrera. La vida continúa y sigo plasmando en mis trabajos todo lo que aprendo en mi silencio, mi sueño por un mundo más justo sigue más vivo que nunca, tengo el taller lleno de esperanzas. Soy feliz en mi camino, no quiero saber de donde vengo y me importa un comino mi destino…, solo quiero caminar, amar y sentirme vivo. El sol se desvanece y al mismo tiempo, se encienden las luces de las farolas, se hizo la noche. Aunque eso no puedo percibirlo, como sabéis, solamente veo lo que la imaginación me ofrece. Ahora, solo escucho el estampido de las olas contra las rocas y el revoloteo y los graznidos de los cormoranes y las pardelas. Habito en el mismo mar donde sufrí mis tormentas pero ahora solo se percibe la paz y la belleza, es lo que ocurre cuando acaba cualquier guerra.

 

HC.22

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Pintado a ciegas con la máscara

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 20×20