Me alejé del televisor y comencé a escuchar mi voz

mE ALEJÉ....-

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HC.24

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Pintado a ciegas

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30

La vida del hombre-caracola. XLIV

Manzana.-

Los graznidos de una bandada de chorlitejos patinegros, me despiertan de un profundo sueño, el sonido del mar me dice que existo. Mi corazón no ha dejado de latir y bombear, y a pesar de no tener dos orificios nasales como los demás, sigo respirando a través de mi concha como el que más. El mar está en calma, en mi morada impera la paz, me siento tan bien…, me noto tan vivo y feliz… Mi propósito es amar y ser feliz, y eso es fácil de conseguir, nadie te lo impide y además, no te piden la cartera ni la edad… También deseo mi bien a los demás, si en eso nos pusiéramos de acuerdo, estallaría una revolución, solo hay que perder el miedo y dejarse llevar. Cometería un error si solo pensara en mí y en los míos, olvidándome del resto, si todos fuéramos felices no habrían guerras ni dictadores… Porque odiar y sentir felicidad a la vez es complicado, nunca he logrado conseguir tal proeza. Las agujas de mi reloj se embriagan y bailan la conga en Pachá, la marcha de Ibiza las vuelve locas pero mi vida continúa y la luna sigue girando alrededor del sol. El engranaje del universo funciona a la perfección, no falta ni una sola estrella, parece que se creó con mucho amor, yo no lo habría hecho mejor. Mientras, en la fría noche, Almoster sueña con Saturno y las estrellas, y entre las sábanas o el edredón, los vecinos de mi pueblo continúan con sus diversos caminos pero con un único destino. Al mismo tiempo la vida me sonríe porque no dejo de amarla y la Tierra me ofrece flores y frutos sin pedir nada a cambio, todo un ejemplo de generosidad. Ella es nuestra madre, nunca se me ocurriría dudarlo, conectamos tanto… Y ahora os he de dejar, Emi a terminado su jornada laboral y está a punto de llegar, le prepararé algo de cenar…Y por último, me dirijo a toda la humanidad, a los que piensan que pueden reencarnarse en un animal, a los que certifican que vienen del mono o a los que afirman que descienden de Eva y Adán. El mundo puede cambiar, empezad por vosotros, respetaros, olvidad vuestras diferencias y no dejaros engañar, ¡lo más importante es amar!.

HC.23

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Pintado a ciegas con la máscara

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del hombre-caracola. XLIII

Arbolí

Como bien sabéis, nada ni nadie me pertenece, ni mi concha, ni mis huesos, ni mis calcetines de payaso…, no pretendo adueñarme de nada porque estoy en este mundo de paso. Soy yo quien pertenezco a la naturaleza, ni los árboles, ni el barro, ni una sola brizna de hierba son de mi propiedad. Por mucho que se empeñe el ser humano, nada de lo que contiene el universo tiene amo. Me encanta pasear por la montaña, aunque a veces como hoy, pierdo la orientación y salgo de mi ruta pero no me importa en absoluto, es señal que sigo caminando. Y además, por mucho que desaparezca de la faz de la Tierra, Emi, siempre acaba encontrándome, no sé cómo logra averiguarlo…Mientras, las agujas de mi reloj están aprendiendo a tocar el piano, no lo hacen nada mal, una se encarga de los agudos y la otra de los bajos. Como ya os conté, desde que soy un nuevo género perdí la noción del tiempo, no sé en qué mes estamos, si es otoño o invierno…, para mí ya no es relevante. Aunque siento el calor del sol de agosto en mi ser y el frío de Enero que cala en mi piel y mis huesos. El mar está en calma, escucho el vuelo raso de los alcatraces y la dulce armonía que provoca la espuma de las olas cuando desvanece en la arena. Solo perturba la paz, el sonido impertinente de las bocinas de los barcos petroleros, hacen que pierda por momentos mi sosiego. Sigo mi sendero después de unos minutos de descanso. No sé dónde podré estar…, comencé la excursión en Arbolí y mi intención era llegar a Ulldemolins pero quizás vaya en dirección contraria, no lo sé… Pero no me importa saber donde acabaré, en mi camino soy feliz y cualquier lugar es mi hogar. El sol me acompaña donde voy, el aire es puro y mi potente olfato se da el festín con miles de deliciosos aromas del campo, romero, tomillo, hinojo, jazmín…, es un gustazo. Aquí no llega el olor de las refinerías ni el de las químicas, y la verdad, prefiero eternamente oler estiércol que a miserable veneno. Espero que nuestros líderes hagan algo, antes que sea irrespirable lo que nos queda de cielo.

 

La vida del hombre-caracola. XLII

 

Perfil parcela-

Ha llovido mucho desde que perdí mis ojos, mi nariz y mis orejas…, desapareció mi boca y con ella, el tocino, la butifarra y las lentejas… Cuando me transformé, dejé de sentirme un enfermo bipolar tipo A, con un cincuenta y nueve por ciento de discapacidad. Me olvidé por completo del segundo pabellón del Hospital Psiquiátrico de Barcelona y de todas las consultas privadas…, ya no recuerdo los componentes del Plenur, de la Lamotrigina, del Ziprexa… Dejé de montarme en la montaña rusa que me elevaba a la luz más intensa y me descendía a la oscuridad más profunda. Olvidé mi desbordante euforia y mis ganas inmensas de llorar, sufrí la más cruel de las tristezas, llegué a perder la esperanza por vivir. Ya no recuerdo la lucidez de la locura, ni las señales de otros mundos, dejé de sentir miedo a los cambios de estación…Y aquí me veis, soy libre de los fantasmas de mi pasado, victorioso y orgulloso de ser lo que soy y lo que era. Los obstáculos en mi vida son retos para mí y hay tantas soluciones como problemas. Aunque no les quito el mérito a mis doctores, todos ellos me ayudaron, siempre lo he tenido en cuenta. Y qué decir del cariño y la atención de mis seres queridos…, ellos siempre han sido la mejor de las medicinas, el amor hace superar cualquier barrera. La vida continúa y sigo plasmando en mis trabajos todo lo que aprendo en mi silencio, mi sueño por un mundo más justo sigue más vivo que nunca, tengo el taller lleno de esperanzas. Soy feliz en mi camino, no quiero saber de donde vengo y me importa un comino mi destino…, solo quiero caminar, amar y sentirme vivo. El sol se desvanece y al mismo tiempo, se encienden las luces de las farolas, se hizo la noche. Aunque eso no puedo percibirlo, como sabéis, solamente veo lo que la imaginación me ofrece. Ahora, solo escucho el estampido de las olas contra las rocas y el revoloteo y los graznidos de los cormoranes y las pardelas. Habito en el mismo mar donde sufrí mis tormentas pero ahora solo se percibe la paz y la belleza, es lo que ocurre cuando acaba cualquier guerra.

 

HC.22

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Pintado a ciegas con la máscara

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 20×20

La vida del hombre-caracola. XLI

mesa-

Sigo vivo a pesar de todas las guerras y eso, como bien sabéis no es moco de pavo, la vida es el mayor de los éxitos, deberíamos ser felices solo por el hecho de existir. Vuelvo a desprenderme de toda la información y de todos los pensamientos, quiero liberarme de mi propia prisión, deseo volver a ser lo que soy. Ya no recuerdo la altura del Everest, ni el contenido de las cartas que Cézanne le escribía a Zola…Han desaparecido del archivo número diez de mi memoria todas las teorías de Arquímides, Einstein y Hawking… He olvidado todos los capítulos de Verano Azul, la biografía del Cardenal Richelieu y la colección completa de los vídeos del capitán Cousteau…Ya no sé nada de la huida del Conde de Montecristo y no queda ni un punto ni una coma en mi ser, de la Biblia y el Corán, por suerte todo ha desaparecido. Vuelvo a ser libre, ni el sonido de la bocina de un transatlántico podría desposeerme de mi silencio, ni nada ni nadie puede arrebatarme mi libertad. Ahora siento un ligero cosquilleo en el estómago, no siento las piernas ni los brazos… Por fin y sin el permiso de nadie, me desprendo de mi cuerpo y en cuestión de segundos, vuelo alto, la Tierra se encoge y se pierde en el firmamento. La velocidad que llego a alcanzar es abismal, no hay Dios ni Alá en el universo que me frenen. En el planeta azul quedó gran parte de mi amor, el resto, ahora está esparcido por todos los planetas y una pequeña porción, un agujero negro la absorbió. Por mucho que a veces me pierda entre las estrellas, en mi querida esfera siempre está mi corazón. Como sabéis, no puedo pasar mucho tiempo fuera de mi hogar, enseguida echo de menos a Emi, mi familia, mis amigos, mis gatos y el mar… Soy adicto al género humano, aunque eso me conlleve a sufrir sus guerras y sus conflictos, la pena y el dolor…, por suerte, al otro lado de la moneda se halla la paz, la felicidad y el amor…Brindo desde el infinito por un mundo mejor.

 

HC.21

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Pintado a ciegas con la máscara.

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 20×20.

La vida del hombre-caracola. XL

vara+

Yo no quiero irme a vivir a la Luna, ni a Kepler-62e y ni mucho menos a Marte…, podría hacerlo pero están demasiado lejos y además, no hay suficientes cohetes espaciales para todos. Sería un gran egoísta si solo pensara en mí y en los míos, olvidándome del resto de los seres vivos. Si la humanidad no despierta y hace del todo inhabitable su propio hogar, elegiría quedarme aquí, preferiría morir en los brazos de nuestra madre Tierra. Solo por el hecho de pensar en despedirme para siempre de sus gentes, sus mares, sus montañas, sus ciudades…, se me eriza el vello, se me crea un nudo en la garganta y mi corazón es invadido por la tristeza. Amo a todos los planetas pero la Tierra me dio la vida y le estoy muy agradecido, porque lo que soy, es gracias a ella. He encontrado una vara enterrada en la arena de la playa, está decorada con conchas de almejas y estrellas de mar, por momentos pensé que era del mismísimo Neptuno. Estoy investigando con ella, quiero saber si tiene algún poder o solo me servirá de apoyo para cuando sea más viejo y de guía para mi ceguera. La he sumergido en el agua, la he lanzado con todas mis fuerzas hacia el cielo, la he estampado contra las rocas y la he rociado con humo de habano cubano. De momento no hace nada extraño, quizás con el tiempo sepa como utilizarla, la verdad es que esa vara es para mí todo un misterio. Y ahora, sin el permiso de nadie, de nuevo buscaré mi silencio, me desprenderé de mi ropa, de mi piel, de mis huesos… y me desharé de todos mis pensamientos, quiero volver a sentir por momentos lo que soy. De nuevo daré una vuelta por el universo, estoy un ratito y vuelvo. Mientras, las horas siguen sin pasar para las agujas de mi reloj, ni mucho menos encuentran a faltar el paso del tiempo. Dedican su vida a reír y amar, esa es ahora su única función, son envidiables, todos deberíamos tomar ejemplo.

HC.20

HC.20-

Pintado a ciegas con la máscara.

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

A rumbo fijo

A rumbo fijo-

Despues...2

Diego Latorre. 2018. Arcilla, arena del mediterráneo, caracolas naturales y betún de Judea. Altura, 15, ancho, 12, longitud, 27.

HC.19

HC.19-

Pintado a ciegas con la máscara.

HC.2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30

La vida de hombre-caracola. XXXIX

piri...-

Cuando era niño y poseía toda mi inocencia, soñaba con ser útil para la sociedad, no me gustaban ni entendía las guerras, entre otras cosas. Quería cambiar con mis pinceles la gris herencia recibida de los mayores. Considero que deberíamos aprender de los niños, ellos actúan con el corazón. Si sois jóvenes y todavía no habéis elegido vuestra  profesión, os aconsejo, si podéis elegir, que escojáis un oficio que ayude o haga feliz a los demás, de esa manera aseguraréis vuestra felicidad, sé de lo que hablo. Si vuestro sueño es la política y tenéis intención de mejorar el mundo, me tendréis a vuestra disposición pero si algún día gobernáis y ni pensáis en ayudar, solo mereceréis del pueblo su rebelión. Pensad que el mundo no requiere más líderes que provoquen guerras y conflictos o se dediquen a calentar butaca con las manos bien abiertas. Si buscáis el verdadero poder, preguntadle, por ejemplo, a Rosalina Franklin o a Ramón y Cajal, qué sentían a través de su microscopio, cuestionadle a Patti Smith o a Angus Young, qué le proporcionan sus guitarras, descubrid qué percibían al lado de su pluma y su papel, Gloria Fuertes o Saramago…Jóvenes, averiguad qué recibía Frida Kahlo o Vang Gogh, a través de sus pinceles…, amor y más amor, ese es el poder absoluto. Almoster, los gatos, San Pedro, Emi y yo, nos derretimos como chocolate al sol, a causa de una ola de calor, quién me mandó situar el taller justo debajo del tejado…, aunque nada me impedirá continuar mi trabajo y cumplir mi misión. Las agujas de mi reloj han llegado de Cuba, están cansadas del largo viaje y de mover las caderas. Dicen que es un gran país y que a pesar de la falta de libertad y la pobreza, no han conocido un pueblo más feliz, cuentan que el sabroso Son se escucha hasta debajo de las piedras. La felicidad es una actitud,  se puede ser feliz en un mundo injusto, en la riqueza o en la pobreza… Por suerte, también se ama, se ríe y se baila en tiempos de guerra. Y ahora, sin el permiso de nadie, me echaré una merecida siesta, no os daré más la monserga.

HC. 17

HC.17-

Pintado a ciegas con la máscara.

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30

La vida del hombre-caracola.XXXVIII

Habitación.-

El protagonista de mis sueños suelo ser yo, cuando era del todo humano, todavía no guardo muchos recuerdos en los archivos de mi memoria, como nuevo ser. El guion es interpretado por el mismo personaje que poseía el documento nacional de identidad número, 38869057q, la misma persona que cada nueve de mayo cumplía los años. Ahora, como sabéis, no creo en el viejo cuento del tiempo, las agujas de mi reloj están disfrutando de lo lindo en Cuba, soñaban con emborracharse de ron y mover las caderas al ritmo del rico Son, no tienen solución. Como ya os conté, lograron librarse de la tiranía de las horas, los minutos y los segundos, ya no escuchan el insistente e impertinente tic-tac, son totalmente libres del tiempo, me siento orgulloso por ellas, me hacen tan feliz… Cuando solo era humano tenía menos virtudes que defectos y más fallos que aciertos… pero era la estrella principal de la película de mi vida, nadie podía sustituirme, ni Jack Nicholson ni John Wayne lo podrían hacer mejor que yo. Son las cuatro de la tarde y Almoster ahora es una sinfonía de sintonías de series y telenovelas y algún que otro ronquido, hay quien no perdona la hora de la siesta… Aunque tan solo logro escuchar el revoloteo de los flamencos y el estallido de las olas contra el espigón, ya hace más de un año que no pierdo el tiempo con la televisión. Prefiero crear o estar más con los amigos, éstos me ayudan a crecer, logro ver la vida a través de sus miradas, esa es una de las mejores maneras de aprender y avanzar, las amistades son tan necesarias como el agua o el pan. Y en el sueño de la tarde, un grupo de niños salva el mundo, la música se apodera de las calles y ya no se escuchan los llantos de las guerras… El agua es pura y el cielo solo contiene nitrógeno, oxígeno y argón. En mi mundo onírico, reina en todo el planeta la paz, el respeto y el amor.

HC.12

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HC. 2018. Pintado a ciegas. Siria sigue llorando. Pintado a ciegas.

Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del Hombre-caracola. XXXVII

Almoster-

Calzo siempre zapatillas de estar por casa, de paño, porque son cómodas y calentitas, de las que cierran por detrás, así me siento más seguro, por si he de salir corriendo, nunca se sabe… También las uso, más que nada, porque cualquier lugar es mi hogar y quiero sentirme como en casa, donde quiera que vaya. Sé que no voy a la moda, pero eso nunca me importó, la fachada de una persona no tiene nada que ver con lo que hay en su interior, y eso, es lo único que importa. Ya hace doce años que vivimos en Almoster, pueblo tranquilo, de paz y silencio, un lugar ideal donde poder amar y ejercer la creatividad, era lo que buscábamos, estoy seguro que aquí se puede curar más de una enfermedad… En nuestro pueblo no existe ninguna prisa, no hay semáforos, ni largas colas de tráfico, ni policía…, a cambio hay caminos, montañas, todo tipo de pájaros, pinos y encinas…Como nuevo ser, me conocen pocos vecinos, siempre tengo mucho trabajo y no salgo a penas del taller. Cada día es un día nuevo y los paisajes que aprecio en mi silencio, cambian continuamente de forma y color, requiere mucho esfuerzo esa labor, dedico mi vida a ello. Como bien sabéis, una de mis misiones es poder plasmar en mis obras, lo que aprecio cuando no escucho ni el sonido de las tormentas, aunque estallen en el cielo cientos de truenos. Puedo resultar pesado pero sigo soñando con un mundo nuevo, donde no se escuchen los gritos y los llantos de las miserables guerras, donde nadie sea mejor ni peor que nadie… Quiero vivir en un planeta donde la creatividad no sea solo cosa de artistas, ésta, debería ser una prioridad, a mí al menos me ayuda a resolver mis problemas, me permite avanzar…, siempre se debería cultivar. Espero que algún día reine en los corazones de todos los dictadores, la música, la danza, la pintura, la poesía… Deseo un mundo donde las personas actúen de corazón y no por el interés, donde el egoísmo caiga abatido en el suelo, derrotado por la generosidad. Me gustaría que la solidaridad sea una asignatura en los colegios, en las casas, en los bares… Busco a una humanidad con voluntad, aliento e impulso para empezar de nuevo y con unas ganas locas de amar.

HC.10

HC.10-

Pintado a ciegas con la máscara.

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

HC.9

HC.9-

Pintado a ciegas con la máscara.

HC.2018. Tizas de pastel sobre papel. 30×30.

HC.8

HC.8-

HC.2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

HC.6

HC.6-

Pintado a ciegas, con la máscara

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 50×50.

HC.5

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Pintado a ciegas, con la máscara.

HC. 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 30×30.

La vida del hombre-caracola. XXXVI

con hc3-

A mi pesar, no puedo soportar el mal que provocan a la humanidad los señores de la guerra, no logro dormir, sé que ese sentimiento solo es responsabilidad mía pero son demasiadas muertes y demasiados niños para olvidar, no lo puedo evitar. Siria no deja de llorar mientras el mundo canta gol en el mundial, la vida es demasiado injusta y todo tendría que cambiar. Para luchar contra mi odio, he comenzado a dibujar de una manera diferente, con otro método de trabajo, a ver si se me quita el malestar…, solo crearé así cuando sienta el dolor que me provoca la guerra. Son trabajos más espontáneos, de trazo rápido, me desfogo en seguida. Como bien sabéis, no logro nunca ver el resultado de mis trabajos ni su ejecución, pero no me importa, para eso tengo la imaginación, mis creaciones me ayudan y me va de maravilla…El arte es una gran arma para combatir el odio, no cabe ninguna duda. Almoster ronca, no se salvan ni los gatos, la luna me sonríe y los amigos me siguen visitando, invadiendo nuestra casa de esperanzas, besos y abrazos… Continúo en la búsqueda de un nuevo mundo, a pesar del macabro sonido de los misiles y del olor a pólvora. Yo pienso que el mundo cambiará cuando lo deseemos, cuando la mayor ilusión de muchos sea perdonarse, para empezar de nuevo, no conozco otra salida y no me cansaré de repetirlo. El cambio, seguro que empieza en uno mismo, aunque no soy ningún entendido en la materia. Bajo las escaleras, hablo con Frida y con Chancho, beso a la musa, dejo mis despojos en mi lado izquierdo de la cama…Y cuando alcanzo mi silencio, de nuevo abandono mi piel y mis huesos y me lanzo a volar, lejos, más allá del universo. Desde lo más alto y a pesar de todas las guerras, le doy gracias a la vida por tanto amor, no es para menos.

La vida del hombre-caracola. XXXV

Salto hc-

La vida continúa. Miles de estrellas morirán esta noche, para que los más soñadores puedan solicitar sus deseos, se cumplan o no. Trato de deshacerme de mi cuerpo para volver a volar más allá del universo, le estoy cogiendo el gusto a eso pero por mucho que me empeño, hoy no logro escapar de mi piel ni de mis huesos, no consigo olvidarme de mis pensamientos. Sé que es inútil pero igualmente, intento emprender el vuelo y salto con todas mis fuerzas hacia el cielo, sin ningún acierto. Hoy no puedo separarme de la Tierra, ni un solo metro por encima del suelo. Bien sé que la fuerza de la gravedad tiene algo que ver con eso, es pura física y además, uno tiene un considerable peso, aunque me gusta pensar que mi planeta nos quiere tanto…, que hace todo lo posible para que no le abandonemos. A no ser que inviertas millones de euros en un cohete espacial y no te importe quemar una cantidad desorbitante de hidrazina o queroseno, nuestro enigmático planeta nos quiere bien cerca, a ras de suelo. Mientras trato de emprender con gran torpeza el largo viaje, Siria sigue gritando de dolor y lo peor es que nadie le escucha. Siete años de guerra son demasiados, más de ciento noventa mil muertos, más del veinte por ciento eran niños, es escalofriante y terrorífico, no puedo olvidarlo, no encuentro la calma para aventurarme a solas por el firmamento. Necesito irme muy lejos pero el sonido de los misiles y el llanto de los niños me impiden escuchar mi silencio. Quiero creer que el mundo puede cambiar, sé que existe un botón para hacer desaparecer, en cualquier  instante, a toda la humanidad pero también hay otro que puede cambiar el mundo a mejor. Sigo pensando que el amor es la única solución, ¡¡¡ese es el botón que hay que pulsar!!! y está al alcance de todos, cada persona tiene uno a su disposición. Regreso a casa, abro la puerta, subo las escaleras, juego un rato con Chancho y Frida y entro con sigilo a la habitación. Beso a la musa dormida, me introduzco en la nave de mis sueños, desconecto mi ordenador más personal y vuelvo, sin el permiso de nadie, al fascinante mundo de los sueños.

La vida del hombre-caracola. XXXIV

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La familia de Emi, que por supuesto también la considero mía, me ha aceptado con agrado, como nuevo ser. Al principio, mi nuevo aspecto les resultaba extraño, como es lógico pero con el tiempo se han ido acostumbrando al sonido del mar, mi concha, mis cambios de estado…, soy afortunado. Ellos están contentos conmigo porque Emi sigue siendo feliz, todo lo demás no les importa, son tan majos… El trato con ellos, ahora es el mismo que cuando solo era humano, nos seguimos amando y continuamos demostrándolo, compartiendo las alegrías y las penas, los besos y los abrazos, ayudándonos… Sé que la familia no es sinónimo de felicidad, sé que hay muchas de ellas rotas por el odio, el dinero, la envidia, el rencor…pero yo he tenido mucha suerte, tanto por la familia de Emi como por la mía. En las dos, que para mí solo es una, valoramos nuestras virtudes y aceptamos nuestros defectos, nadie es perfecto, todos tenemos caracteres diferentes y cada cual tiene sus más y sus menos. Cometemos fallos y yo el primero, como todos los seres humanos pero tarde o temprano nuestros errores los perdonamos, ese es nuestro secreto. Cuando estoy con los míos, bailan en armonía todos los planetas, desaparecen las tormentas…, hasta el mar más embravecido busca la calma…Al lado de mi gente, las gaviotas vuelan alto, el sol se abre paso entre las nubes y mi horizonte soñado lo siento más cercano. Como ya os he dicho algunas veces, para mí, no hay nada mejor que amar y ser amado.

 

La vida del hombre-caracola. XXXIII

Sin cuerpo-

Me desprendo de mis despojos; mi ropa, mi caracola, mis manos, de todos y cada uno de mis dedos… y vuelo alto, sin ningún miedo. El silencio lo invade todo y me impide oír el cantar de los cetáceos, ahora no puedo escuchar ni la bocina de los petroleros, por mucho que me esmero… De nuevo, tan solo siento mi respiración y el latir incansable de mi corazón, una vez más he logrado liberarme de mi cuerpo. Trato de hacerlo cuando Emi no está, aunque a ella, mis cambios de estado no le han importado nunca, solo quiere que yo sea feliz y he de decir que siempre logra su objetivo. Sin el permiso de nadie, me voy alejando de mi querida humanidad, de todos los países, de sus fronteras y sus banderas, que desde aquí ya no se aprecian. La Tierra se hace pequeña después de haber atravesado la estratosfera, siempre busco un lugar lejano del universo donde meditar, comprended que tenga ese gran privilegio. Sé que resulta extraño pero cada ser es sorprendente, el guepardo, por ejemplo, puede alcanzar ciento catorce kilómetros por hora, un roble puede durar mil años de vida y el cóndor sobrevuela el Cañón del Colca, siempre que quiera… La Vía Láctea desaparece a medida que voy descubriendo nuevos planetas, las estrellas iluminan mi camino, busco un lugar donde pueda sentir la luz más intensa. Y al fin lo he encontrado. Ahora estoy totalmente paralizado y abducido, siento en mi ser tanta belleza… El dinero, el hambre, las guerras, el odio, el racismo…, todos y cada uno de los males del hombre moderno quedan tan lejos…Soy libre de todos mis pensamientos, solo habita en mí, la calma y la paz, me costará abandonar este lugar, se está tan bien… Aunque pronto volveré a casa, no hay mejor lugar para un ser humano o un hombre-caracola, que la Tierra, no perdáis el tiempo con otros planetas. La humanidad se perdonará y empezará de nuevo, no lo puedo ver de otra manera, solo necesita amor, desde aquí se ve tan claro…, yo al menos no puedo apreciar nuestras diferencias. Media horita más y os prometo que vuelvo, ya sabéis que me alimento de abrazos y besos, tengo toda una eternidad para estar a solas con las estrellas.

La vida del hombre-caracola. XXXII

Mundo 1-

Como bien sabéis, no puedo ver más de lo que imagino pero para eso está la creatividad, soy capaz de apreciar la luz más intensa, sin necesidad de tener córneas ni pupilas en la más plena oscuridad. En el archivo ciento treinta y tres de mi memoria, el que está justo al lado del olvido, guardo todos los colores, todas las formas, por suerte siempre fui buen observador. En varias carpetas recopilé toda la información, cuando tenía mofletes, muelas, lengua, cerebro…, en vez de una concha hueca de molusco por cabeza. Aunque muchos sabéis que de eso no me quejo, a todo se acostumbra uno y además, lo llevo con dignidad y orgullo porque me acepto y me quiero. Tengo material suficiente para crear las imágenes de todos los seres que me amaron y me aman, podría hacer un retrato exhaustivo de todos y cada uno de ellos, son imborrables porque tengo una copia guardada con llave en el archivo más seguro de mi corazón. Puedo dibujar, cuando lo desee, todos los atardeceres que viví cuando era niño, las montañas que escalé en mi juventud, todos los días y todas las noches que pasé junto a Emi frente a las estrellas, la luna o el sol… En mi mundo, puedo prescindir del mal de la humanidad, de las aterrorizantes guerras, del hambre que mata sin piedad a tantas vidas, de todos los dictadores y sus miserias… En mis paisajes, tengo licencia para crear todo el maldito y ruin dinero que quiera, puedo hacer con él una gran hoguera y quemarlo todo a la orilla del mar. Puedo verlo, alrededor del fuego, sin odio ni rencor, ama, ríe, canta y danza la humanidad, libre de todo miedo. Mientras sueño, escucho un viento enfurecido, las olas del mar estampan con furia contra las rocas, se avecina una gran tormenta, el graznido de cientos de gaviotas y charranes patinegros no auguran nada bueno. Aunque, como sabéis, perdí todos los miedos y no pienso cambiar el rumbo de mi vida por ninguna tempestad, seguiré en la búsqueda de un planeta donde reine el amor, la paz y el respeto.