¡¡¡LIBERTAD!!!

¡¡¡LIBERTAD!!!.-

Diego Latorre, 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 50×70.

N.D.

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Ofrenda en el mar

Ofrenda en el mar. blog

Diego Latorre, 2018. Tizas de pastel y Pierre Noire sobre papel. 50×50.

La vida del hombre-caracola. XXXI

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He de saltar continuamente las barreras que surgen en mi camino, que no son pocas, no se quién es el atrevido que se empeña en ponerlas, aunque le estoy agradecido. Los obstáculos son impertinentes pero necesarios, un ser optimista como yo los toma como retos, y cuanto más grandes son éstos, mayor es el júbilo que produce superarlos. Romper cualquier muro que me impida caminar me hace continuar y crecer, me da satisfacción y me fortalece. Lucharé para que nadie me impida seguir caminando, deseo conocer todos los países, todas las gentes…, necesito amar a toda la humanidad. Sé que no cesan las guerras, que cientos de niños mueren entre escombros, que hay bocas que siguen muriendo de hambre y de sed…, eso no se debería permitir. Sé que en el país que me vio crecer, y en demasiados lugares, la justicia y la democracia son una falacia, el gobierno hace caso omiso al pueblo, reina la corrupción, el dinero, para demasiados políticos es su única preocupación. Hay personas que no merecen prisión y están entre rejas, mientras los responsables no pagan ninguna condena, es más, disfrutan en libertad, con nuestro dinero, de la brisa y el sol. Hay una infinidad de barreras que impiden al hombre moderno crecer y disfrutar de la ausente humanidad, hay demasiadas guerras, muchos dictadores… pero todo podría tener remedio. Se ha dicho miles de veces a lo largo de la historia y yo no me canso de repetirlo, para cambiar este triste mundo por otro más justo, el amor rompe cualquier muro, él es la única solución. La revolución habita en nuestro interior.

 

 

 

 

La vida del hombre-caracola. XXX

Fuego Hc-

No me sacio con el amor que siento hacia todos los seres de la Tierra, el universo también se me queda pequeño, lo reconozco, soy muy ambicioso, amo a todo lo que se menea, incluso a la nada, porque me ayuda a comprender y admirar la existencia. Aunque he de decir que mi amor es correspondido, las flores de las macetas de mi morada florecen cuando me vienen a saludar la luna y los planetas, y mi concha está pulida por la infinidad de besos que me proporcionan Emi, mis familiares, mis amigos, mis gatos… No le pido otra cosa a la vida, me basta con querer y que me quieran, es la única manera de encontrar mi paz interior, el mejor remedio contra cualquier guerra. Quien no le encuentre sentido a la vida, le recomiendo y le deseo miles de abrazos y besos, cariño, ternura…, aunque sé que eso, por desgracia, todavía no está al alcance de cualquiera, ni se puede pagar con dinero por mucho poder que uno tenga. El amor da sentido a la vida, quien no lo pueda encontrar, he de deciros que éste también se siembra, crece como la albahaca, y llueva o no, está asegurada la cosecha. Me encargo de encender cada día de invierno el fuego del hogar, me encanta hacerlo, mis gatos ronronean de gusto cuando la hoguera comienza a calentar, son los primeros en ocupar el mejor lugar del sofá, el más cercano al fuego. Con la primeras llamas siempre danzo y quemo un papel, en el que previamente escribo un deseo, no creo que eso sirva de algo pero me gusta soñar, lo tomo como un ritual, los pequeños detalles me hacen sentir grandes momentos. Almoster protege del frío y arropa con su manto a todos sus habitantes, que a estas horas duermen cada cual con su sueño, su alegría o su pena…, cada vecino con su camino pero todos con un mismo destino, seguramente el mismo que el mío. Éste solo lo conocen los que, como yo, han logrado desprenderse de su piel y de sus huesos. Mientras escribo lo que siento en el silencio, las agujas de mi reloj siguen libres del tiempo, hace poco han adoptado a una niña, se les ve tan felices…, me alegro mucho por ello.

La vida del hombre-caracola. XXIX

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Cuando poseía como cabeza dos orificios nasales y un par de orejas, entre otras cosas, en vez de una concha de caracola hueca, era mucho más frágil que ahora. Como sabéis, el sonido del mar eclipsa todos mis miedos, eso me hace fuerte, y a pesar de no tener vista, no noto la ausencia de mis pupilas, con la imaginación puedo ver incluso mucho más. En este momento admiro un horizonte iluminado, es esperanzador, y unas nubes en un cielo azul intenso, que cambian de forma a mi antojo. El mar duerme y el graznido de las gaviotas sirve como canción de cuna, para él y para la luna, ésta sonríe mientras muy lentamente va cerrando los ojos, es tan bella… Soy consciente que hay muchas personas que sufren, he viajado por muchos países y he conocido a muchas almas en pena. He observado por medio mundo que no nacemos todos con las mismas condiciones, eso crea diferencias, injusticias. Sé que mueren muchas vidas por el hambre, que en cada país habita al menos una guerra, que hay un conflicto debajo de cada piedra…Soy lo suficiente inteligente para saber que el mundo se mueve por el interés, ese es el principal problema que tendríamos que solucionar. No me cansaré de decirlo, y por suerte, no soy el único que lo dice o que lo piensa, aunque a algunos les suene a ñoña, deberíamos empezar a obrar con el corazón. Tendríamos que cultivar la bondad, la solidaridad, el respeto, la igualdad…, desde los parlamentos, las casas, los bares, las panaderías, las escuelas… El día que gobierne el amor se acabará el odio, el miedo, los dictadores, las victimas…, reinará la paz, aunque sé que es difícil pero lo deberíamos intentar, corre un poquito de prisa. Todo cambiará el día que nuestros gobernantes amen a su pueblo, cuando dejen de aprovecharse de él, de robarle su dignidad. Por muy mal que lo hayamos hecho, la humanidad merece, al menos, un poquito más de humanidad. Ahora ha cambiado el paisaje y ha empezado a refrescar, bajaré a encender la hoguera, Emi está a punto de llegar. Miraré que hay en la nevera, algo le prepararé para cenar, ya sabéis que a mi pesar no puedo morder ni masticar, me conformo con estar cerca de ella.

 

La vida del hombre-caracola. XXVIII

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He vuelto al maravilloso y enigmático planeta azul, nunca había permanecido tanto tiempo tan lejos de él, ningún humano podría haber soportado tanto silencio, se hubiera vuelto loco y a mí no me afecta en absoluto, me he acostumbrado a él. Como algunos sabéis, cuando solo escucho mi respiración, me da por viajar a otros mundos, a otras realidades, libre de aduanas y sin ningún tipo de documentación, es todo un lujo. Al caer el sol he aparecido en el mar, como por arte de magia, no me preguntéis cómo ni porqué, yo, al igual que el ser humano, no entiendo nada sobre muchos de los misterios de la vida. Tan solo soy un observador, un admirador de una generosa energía que hace palpitar mi corazón, sin que yo lo pida. He vuelto a introducirme en mi cuerpo, siento de nuevo y con agrado, el viento y la tierra, huelo a salitre y vuelvo a escuchar el sonido del mar en mi interior. El canto de los delfines me recuerda que vuelvo a ser el que era hace unos días. Aunque no me siento del todo bien, me duele mi cabezota de caracola porque la convivencia de mis gentes, del lugar donde habito, ya no es la misma, lo percibo. Espero y deseo, con toda mi alma, que pase pronto el dolor. Los líderes políticos del conflicto, el que ellos mismos han creado, han enfrentado a sus ciudadanos, que desde hace muchas décadas, tienen la sangre y los apellidos mezclados. Es lamentable sentir como lucha el pueblo entre sí, los verdaderos responsables tendrían que pagar por ello, se lo han ganado. Éstos han sembrado la semilla del odio, y el pueblo, que a veces se equivoca, por algo es humano, la ha pagado con su hermano, su amigo o con el vecino de al lado. Todos tendríamos que unirnos en contra de los verdaderos culpables, los mismos que nos roban y acaban con nuestros derechos, los mismos que tienen, como única patria, su cartera. Como sabéis, estoy totalmente en contra de la violencia, por favor, no fomentéis más el odio, uno recibe lo que siembra, sé que es difícil pero tratad de amaros en lo que podáis y pensad que nada es de nadie y que estamos aquí de paso, es mi consejo. Domad la ira, quien la sufra, para hacer eso os aconsejo que disfrutéis de la música, la danza, la pintura, la poesía…, el arte lo cura todo. Queridos amigos, tratad de ser felices y espero que comprendáis que mi única bandera sea de color blanco, que mi única patria es la Tierra, mi familia y mis amigos, sean del color que sean, excepto los que dialogan con la violencia, no entiendo ese idioma y es mejor que no lo entienda. Me podéis llamar iluso pero sigo pensando que algún día reinará en todo el planeta, la paz, el respeto y el amor, esas tres palabras, para mí, son la solución de todos los problemas, la verdadera revolución.

La vida del hombre-caracola. XXVII

Navarra-

Cuando estoy a solas con mi silencio y logro desprenderme de mi cuerpo, no necesito oxígeno, ni nitrógeno, ni argón…, puedo soportar las temperaturas más altas y las más bajas, puedo vivir, tranquilamente y sin ningún problema, en Marte, en Venus, en Júpiter…, o en el planeta que quiera. Cuando no se oye ni el sonido que emite una cría de cangrejo, puedo volar muy alto, así me resulta fácil alcanzar hasta la estrella más lejana del firmamento. Esta noche he visitado a uno de mis planetas preferidos, no tiene nombre ni quiero ponérselo, está tan lejos que no aparece en ningún mapa. Allí tengo un hogar acogedor, hecho a mi medida, soy un privilegiado, y quién sabe, cuando abandone definitivamente a mi sombra, quizás me mude a ese lugar, allí se vive bien y libre de eternas hipotecas. Lo he de pensar pero no tengo ninguna prisa porque llegue ese momento, la vida en la Tierra merece mucho la pena. Aunque mi verdadera patria siempre he sido mi piel. Mientras, la Tierra sigue girando alrededor del sol, desde lejos parece que reine en ella la paz. Desde mi silencio y a una eternidad de años luz, mi querido planeta azul aparenta que en él no habita el hambre, ni el odio, ni la ambición… Cuando lo miro, me da la sensación que el mar, la tierra y sus habitantes, forman parte de un solo ser, y así lo creo yo. Desde la terraza de mi lejano hogar, no se aprecian las fronteras de los países en todo el globo terráqueo, ni los diferentes colores de piel de la humanidad… Me empapo del amor que desprende la Tierra, desde lejos parece que no exista en ella ningún tipo de problema, ni de dolor, lo eclipsa todo su belleza y su grandeza, su encanto me tiene locamente enamorado, y aunque a veces me aleje de ella, no puedo vivir sin el latir de su corazón.

 

La vida del hombre-caracola. XXVI

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El día que nací, como nuevo ser, planté con Emi un esqueje de ficus en una maceta de nuestra casa-taller, lo riego y lo cuido con cariño, y aunque no lo hago por interés, algún día nos dará sombra y servirá de refugio a cualquier ave de Almoster que lo desee. La naturaleza siempre ha sido generosa, si plantas una semilla en la tierra, se multiplica por cien, y sin pedir nada a cambio se encarga de calmar, entre muchas otras cosas, nuestra hambre y nuestra sed. Me siento muy orgulloso de la Tierra, ella es la madre de cualquier ser que habite en su piel, a todos nos dio la vida, nos vio crecer y nos arropará con su manto el día de nuestro último atardecer. A mi querido planeta azul, algún día el hombre moderno le estará agradecido, en su honor formará una gran hoguera en la playa y allí quemará su miedo, su odio, su ambición y su dinero. Cuando en el corazón del hombre reine el amor, todos cantaremos y danzaremos cogidos de las manos, alrededor del fuego, sin ningún rencor…, al fin y al cabo todos estamos creados con el mismo patrón. Creo que el pensamiento, es lo único que separa y divide a la humanidad, nos enseñan a pensar, y como podemos apreciar, lo hacemos de diferente manera, creo que deberíamos darle más importancia al sentimiento que al pensamiento, eso lo aprendí en el silencio. Yo creo que todos sentimos lo mismo, eso nos une más de lo que podáis imaginar, nos alegramos, nos enamoramos y sufrimos por igual. Entre las cenizas de un budista, las de un cristiano o en las de un musulmán, muy pocas diferencias se encontrarán. El tiempo sigue pasando para todos los que creen él, los demás volamos libres, lejos del tic-tac de los relojes y los calendarios. Sé que siempre he sido, soy y seré el mismo, por lo que habita dentro de mi piel nunca han pasado cuarenta y seis años, ni veinte, ni diez…, ni tan siquiera un mes.

 

La vida del hombre-caracola. XXV

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Allá donde voy me siento querido, cuando recibo amor crecen las flores de las macetas de mi morada, se ponen preciosas, su exquisito olor y sus colores lo invaden todo. Por favor, hombre moderno, te lo pido con el corazón, ¡¡¡sigue amando!!!, para cambiar el mundo no se necesita nada más. Sé que mueren al día más de ocho mil niños por desnutrición severa, sé que existen las guerras, el racismo, la violencia, la ambición…, sé que para algunos, el dinero es su único dios. Sé que la llama del odio es enorme, no cabe duda, pero muchos sabemos que hay agua, ríos, mares y océanos para apagarla. Existen muchas almas buenas, solidarias, respetuosas, pacíficas…, el mundo está lleno de ellas, son las mismas que sueñan por un mundo mejor. Confío plenamente en el hombre, sé que superará su enfermedad, tomará, a rajatabla, toda la medicación y visitará con frecuencia a su doctor, no hay nada que no cure el amor. He salido con Emi a dar una vuelta y a tomar el sol, hemos estado en Reus, ella nació allí, sus padres y muchos de nuestros amigos, viven en esa hermosa ciudad, hacemos vida en ella y aunque no la puedo ver, guardo las imágenes de todos sus rincones en el corazón. Mi agudo olfato capta miles de aromas de la ciudad, huele a Vermut, a avellanas, a Coca de cireres.., puedo oler desde aquí, incluso el Menjar blanc que a preparado con cariño mi suegra. Aunque, como sabéis, desde que soy un nuevo ser, ni bebo ni como nada, no necesito vitaminas, ni proteínas, ni carbohidratos…, tendré que aceptarlo, mi único alimento es el amor, y no me quejo, siempre dejo limpio el plato.

La vida del hombre-caracola. XXIV

Verbo amar

El futuro del indicativo del verbo amar es esperanzador, me encanta, me hace soñar, quedó reflejado en mi última obra, aunque faltó por escribir, “amaréis”, pero no importa, sé que lo haréis. Como sabéis, todo lo que siento en el silencio lo reflejo en mis trabajos, esa es una de mis misiones. El arte es mi principal medio de expresión, el idioma que más domino, el refugio que me protege de las tormentas, el escudo que para todas las flechas… Mis palabras y mis colores me dan libertad, mientras creo, me siento casi tan libre como en el silencio, puedo viajar desde mi taller a Honolulu, a Morón de la Frontera, a Acamar o a cualquier otra estrella del universo. Con la imaginación, en un abrir y cerrar de ojos, puedo ser lo que desee, un hombre con cabeza de elefante y cuerpo de gallina, la piel de un melocotón en almíbar, el sabor amargo de un buen café…Es algo maravilloso, con un lápiz y un papel, logro alcanzar la Luna y el sol, puedo introducirme en el corazón de algún que otro espectador sin tan siquiera conocerlo. He perdido la noción del tiempo, las agujas de mi reloj están de viaje de novias en Punta Cana, son felices y libres sin su Tic Tac, su cruel dictador, me alegro mucho por ellas. En mi taller reina Celia Cruz, noto la vibración que provocan los timbales de su rico Son y su potente voz, entre el sonido que emite el revoloteo de cientos de peces voladores y el de la bocina del barco de algún pescador. Así resulta imposible dejar de mover los pies y las caderas, es complicado dejar de tocar las palmas, la música es mi perdición. La humanidad necesita bailar, cantar, sonreír, reír a carcajadas, abrazar, besar, soñar, perdonarse y pedir perdón…, le urge ser libre, como ya os he dicho alguna vez, esa es su condición. El hombre moderno luchará por sentir el amor en su corazón, está programado para amar, y él es más inteligente de lo que aparenta, a pesar de todos sus defectos, lo logrará, el silencio me lo contó.

La vida del hombre-caracola. XXIII

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He vuelto a las montañas en busca de mi preciado silencio, el mejor de los idiomas, deseaba la calma, últimamente he percibido del mundo mucho odio y demasiado dolor, necesitaba estar solo, lejos de la humanidad. Mientras todo va enmudeciendo, me abandonan los malos y los buenos pensamientos, los llantos de la Tierra, todas las tormentas, todos los lamentos…Como ya os lo he dicho alguna vez, en mi silencio, puedo liberarme por momentos de mi cuerpo, allí tengo las mismas cadenas que tiene la niebla o el viento, puedo resolver cualquier enigma, entender a todas y a cada una de las estrellas del firmamento….Cuando no logro oír ni el sonido que emite una estrella de mar, tan solo el que emite mi cuerpo, puedo apreciar con mejor claridad que nadie, lo que habita dentro de mi pellejo. Para saber quién soy no necesito la opinión de los teólogos, ni la de los científicos, ni la del espejo, de él nunca fui su reflejo. Siento una suave brisa, empieza a refrescar, ya es hora de introducirme en mi carcasa, también estoy bien en el interior de mi concha y mi esqueleto, aún no ha llegado la hora de deshacerme de ellos por completo. He escuchado el graznido de un pelícano en la lejanía y la sinfonía que crean los cantos rodados cuando chocan entre sí, por la fuerza de las olas, ahora solo escucho el sonido del mar. Seguiré mi camino, bajaré de las montañas y volveré de nuevo a la civilización. El ser humano necesita estar unido, más que nunca, debemos juntar todas las manos y formar una sola piel, la humanidad pide a gritos una revolución, quedó encogida por el odio y el miedo, necesita crecer.

 

La vida del hombre-caracola. XXII

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El peor enemigo del hombre moderno vive en su interior. La jaula donde habitan, la mayoría de los ciudadanos de la Tierra, se fabrica con sus propios miedos, los que sufrieron y no pudieron superarlos en la infancia, en la adolescencia, en la juventud…Aunque parezca muy difícil, para que el hombre pueda librarse de su propia mazmorra, basta que abra de una santa vez los ojos y de rienda suelta al amor, el único liberador que suele utilizarse para estos casos. Ese producto ayuda a aceptarte, a quererte y a querer hasta el último color de piel, y sobre todo te libera del odio, el peor enemigo de la humanidad. Es matemático, si alguna persona siente odio, deja automáticamente de amar y de amarse, lo pasa mal y hace pasarlo mal a los demás, se fortalecen los barrotes de su prisión, yo también lo viví en mis huesos en más de una ocasión, también he sido humano. El hombre debería luchar más consigo mismo para librarse de su mal y debería respetar la vida de los demás. Cuando en mi cabeza habitaba una boca, una nariz y un par de orejas, en vez de una concha de caracola, también fui prisionero, sé de lo que hablo, aún guardo mi jaula en el recibidor. Y estoy seguro, si el ser humano es la evolución del mono algún día tendrá que demostrarlo, confío plenamente en su bondad, basta que se libre de sus miedos y estalle en su corazón la verdadera revolución. Espero que algún día se abran todas las jaulas y todos seamos libres, como nacimos y como nos iremos, la libertad es nuestra condición de ser.

La vida del hombre-caracola. XXI

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En el año 2013 construí el último misil que el hombre verá estallar en la Tierra, de sus entrañas surgen flores, la luz, la esperanza por un mundo mejor…, en él no hay pólvora ni metralla, ni odio ni venganza, básicamente contiene amor. Aún así, es la munición más potente, jamás se ha visto nada igual, está programado para que su onda expansiva alcance al corazón de todas y a cada una de las personas del planeta, empezando por los que apuestan por el terror. Éstos son los que más lo necesitan, viven en una autentica locura, yo no podría soportarlo, andan perdidos entre sombras y ni tan si quiera saben lo que hacen, ayer lo demostraron en Barcelona y en Cambrils. A pesar que no puedo escuchar ni ver nada del exterior, noto un gran vacío en mi interior, son poblaciones a las que les tengo mucho afecto. He de advertiros que, cuando estalle mi invento, lo más probable es que nos haga a todos libres, os recomiendo que no tratéis de esconderos en el momento de la explosión, salid a la calle, con valentía y sin ningún pudor. Que no quede títere sin cabeza, que no falten las familias de las victimas del hambre, las de las guerras, las de los atentados…, es importante que también esté el vecino del quinto, la artista del ático, el profesor de equitación…Pero sobre todo, que no falte al gran espectáculo, el terrorista, el maltratador, el racista, el xenófobo, el dictador…Os recomiendo que estéis preparados para la detonación, en cualquier momento, y a pesar de todo, puede reinar en el alma del hombre moderno el preciado amor.

La vida del hombre-caracola. XX

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El sol y la luna nacen y mueren, las veces que haga falta, para complacer a los ojos de todos los espectadores del planeta con su gran actuación, son actores profesionales, francamente los mejores. Señoras y señores, niños y niñas, ¡pasen y vean!, salgan todos a disfrutar del gran espectáculo, totalmente gratuito, que merece todos los halagos, todos los aplausos…Y en el circo de la vida, cada día ves un nuevo amanecer, jamás se puede admirar la misma puesta de sol, cada momento tiene un matiz diferente, único e irrepetible, es alucinante, solo por eso la vida cobra sentido. Hice bien en arrancar la antena del televisor, no hay mejor espectáculo ni mejores artistas que la luna y el sol, y aunque yo no los pueda ver, los siento con agrado en mi interior. Almoster duerme la siesta, mientras, Frida y Chancho escuchan una dulce canción de cuna que surge de mi guitarra, puedo sentir el ritmo, noto como vibran las notas en mi interior. Mis gatos también pueden oír el sonido de las chicharras de los campos cercanos, su ritmo acelerado, entre la sinfonía de las telenovelas de los vecinos, que como todos, tienen las ventanas abiertas de par en par por la tremenda calor. Yo solo escucho el rumor de las olas y graznidos lejanos de gaviotas, no puedo ni quiero librarme del mar, mi condición de ser cada vez la llevo mejor, todo es cuestión de aceptarse y quererse, no hay nada que no cure el amor.

La vida del hombre-caracola. XIX

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Siempre que salgo de casa busco el lugar más elevado, también trato de rodearme de naturaleza, aunque muchas veces me he de conformar con un parque, con un jardín, con unos setos o con una triste brizna de hierba. Amo a la Tierra y a su naturaleza, no lo puedo evitar, la escucho y me preocupa su llanto, está dolida pero estoy seguro que se le pasará. El amor reinará en el corazón del hombre y éste despertará, ya es tiempo para soñar y desear el cambio. Hoy he subido con Emi a Montjuïc, sé que el Tibidabo queda más alto pero hoy ha hecho demasiada calor en la bella ciudad condal, me he sentido por momentos sofocado, suerte que no faltaron las fuentes. He podido refrescarme e hidratarme en una de ellas, mientras una pareja de jóvenes y un grupo de japoneses me ametrallaban con sus cámaras y sus móviles. No lo pudieron evitar y yo me he de acostumbrar a ser especial, aunque, por muy diferente que sea, soy uno más, tenga una concha como cráneo, sienta, a través de la piel, lo que sienten los demás o habite en otra realidad. En Almoster se vive muy diferente a cualquier ciudad, no hay ni un solo semáforo y está rodeado de campo, en otoño cojo setas, en marzo los espárragos… En el pueblo donde ahora resido nací como nuevo ser, allí existen las montañas pero no las prisas, todos nos saludamos, es costumbre y nadie lo ve extraño. Y lo mejor de todo, en la noche reina el silencio absoluto, donde habitan todos mis enigmas, allí siento la paz entre el latir de mi corazón, cuando dejo de escuchar el rumor de las olas del mar, cuando no se logra oír ni el sonido que emite un chanquete ni el de una cría de mejillón.

La vida del hombre-caracola. XVIII

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Mi familia riega las flores de mi morada, ellos siempre han velado por mi bienestar y por mi salud, bastantes problemas les causé en mi juventud, por entonces, tuvieron la oportunidad de demostrar lo mucho que me querían. Me ayudaron a soportar mis tormentas, las sufrieron junto a mí y eso me sirvió de mucho, no sería nadie sin ellos. La vida pasa, todo ser vivo lo aprecia en su piel, las personas, los gatos, la mosca de la tele, todas las palomas de Almoster…Cada uno lleva, con más o menos dignidad, el paso de la vida, a unos les aterrorizan sus arrugas y para otros, los surcos en la piel son medallas y las muestran con orgullo, como debería ser, creo yo. Sé por descontado que a mi cuerpo le llegará un día su final, y si os cuento la verdad, tengo curiosidad por lo que pueda pasar ese día, aunque lo puedo imaginar, para eso cultivo la imaginación y la creatividad, así es como resuelvo todos mis enigmas. El amor es el peor enemigo del miedo y desde que no soy del todo humano, vivo tranquilo, sin inquietudes, dejé de morderme las uñas…, ahora bailo un tango o un bolero cuando pienso en el final de mis días, no lo puedo evitar, es mejor así. Mientras tanto, las agujas de mi reloj siguen sin marcar la hora, hace poco les han visto bailando y besándose en la fiesta del orgullo gay, me alegro mucho por ellas, el amor no entiende de fronteras.

La vida del hombre-caracola. XVII

 

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Creo que vivo en una dimensión o en otra realidad diferente a la de los humanos, mi hipersensibilidad me hace ver la vida desde otro objetivo, solo siento amor y eso, por desgracia, es cosa de unos pocos. Puedo percibir la electricidad que recorre mi cuerpo y aprecio como circula la sangre por mis venas entre el latir de mi corazón. Evidentemente estoy atrapado en un cuerpo, entre la piel y los huesos, aunque sé de sobras que no me pertenece ni tan siquiera eso. Cuando abandone la Tierra, mi vida en el planeta azul permanecerá en mi memoria como un sueño, solo eso, la verdadera realidad es la que vivo por dentro. Cuando enmudece el mar, medito y escucho a mi consciencia, no hay nada mejor que eso para hallar respuestas o resolver enigmas, eso último me apasiona. Si algún día el hombre moderno despertara, abriera los ojos y decidiera cambiar el mundo, tendría que empezar a hacerlo desde el interior de cada una de las personas, donde habita lo bueno pero también el odio, la avaricia, el rencor, el veneno…El mayor enemigo que yo tenía, cuando era humano, lo llevaba dentro. Por suerte, como ya lo he dicho en más de una ocasión, en mí morada ahora solo reina el amor, siempre se me dio mal el juego.

La vida del hombre-caracola. XVI

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Creedme, no existe nada mejor que amar a todo ser vivo, al que no puede moverse y a todo el que se menea, ahora, como sabéis, sólo me dedico a eso, me olvidé de mis nervios, de mis dudas, de mis prisas, de mi Diego…Dejé atrás la envidia, el rencor, la venganza…, apagué para siempre el televisor y vendí todos y cada uno de mis sombreros. A Chancho, mi gato, le costó aceptarme como nuevo ser, es comprensible, aunque ahora nos queremos como nunca lo habíamos hecho, no podemos pasar el uno sin el otro, somos inseparables. Mi pequeño felino, puede estar escuchando, horas y horas, el sonido del mar que emito a través de mi concha, al principio le aterrorizaba pero ahora no se cansa. Cuando estamos juntos, noto el placer que provoca la vibración de su ronroneo, y a él, le fascina, sobre todo, el canto de los delfines, le vuelve loco, aunque con el rumor de las olas también le basta para ser feliz junto a mí. Chancho es un ejemplo a seguir, es un ser muy inteligente, a pesar de no haber ido a la escuela, los verbos, amar y respetar, los sabe de carrerilla, es admirable.

 

La vida del hombre-caracola. XV

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Como ya sabéis, cuando enmudece el mar y no se escucha ni el sonido que provoca un calamar, me adentro en el silencio, allí hallo todos los enigmas, los colores y las formas de mis obras, no podría vivir sin él, le necesito. A pesar que perdí la voz y la mirada, tengo piel en las manos y sentimientos, con eso y la experiencia de los años, me basta para gozar y dar rienda suelta a la creatividad y a la imaginación. Disfruto, como un niño con globos y caramelos, cuando mis obras alegran el alma de las personas, trabajo para ellas, no existiría ningún transmisor sin un receptor, no tendría sentido trabajar para mí. El arte, entre miles de funciones, es el mejor de los medicamentos, el mundo sufriría muchos más dolores de cabeza sin la música, sin la pintura, sin la poesía…, ni Rajoy sería feliz sin su, “Cine de barrio”. El arte es amor, el único camino que existe para cambiar este enfermo mundo por otro mejor, para que todos comamos por igual, para que no exista, ni la víctima ni el dictador, para se vayan a tomar viento las guerras, el odio y la ambición.

La vida del hombre-caracola. XIV

David y Raquel

No sería nadie sin la familia y sin los amigos, de nada sirve el éxito si no lo puedes compartir con los tuyos, yo al menos me sentiría ridículo y fracasado. Voy visitando, uno por uno, a todos mis viejos amigos, ellos me quieren, con o sin caracola. Lo han demostrado con los años, aceptando mis defectos, lo que más mérito tiene, nadie es perfecto. Considero que un amigo es como un puchero, si de él no me gustan las patatas o los garbanzos, los aparto y me como la carne o los pimientos, si no es así, nos veríamos solos. El tiempo sigue pasando para los que creen en él, las agujas de mi reloj siguen de fiesta y de borrachera, les han visto agarradas, cantando, con la torpeza que provoca la embriaguez, la célebre canción, “Asturias patria querida”, no tienen remedio. Soy feliz porque, como nuevo ser, he superado todos los miedos, han dejado de existir, cuando sólo era humano no podía esquivarlos. Había días que despertaba con angustia, pensando que perdería todo lo que más quiero, mis ojos se humedecían, el alma se me encogía, sentía una gran tristeza…Aunque, nada más levantarme de la cama, aceptaba mi mortalidad y el amor borraba los malos momentos. Ahora sólo me dedico a amar, no le temo al final de mi camino, soy libre como el viento.

La vida del hombre-caracola. XIII

HC. BLOG. rojo

Sigo mi camino, a pesar de la sangre derramada por las guerras, del hambre de medio mundo, de las cuchillas recién afiladas de las fronteras…Continuo haciendo amigos, muchas personas me han aceptado como nuevo ser, me han mostrado muchos gestos de cariño y amistad, todo un sueño conseguido. Me siento orgulloso de ellos, admiro a las personas que donde van, buscan la paz y guardan al mundo un respeto. Aprecio a los seres que creen que el amor no es un cuento, que se puede palpar, que existe como el agua, como la tierra, como el aire o como el fuego. Mi senda me lleva a altas montañas, alguna vez necesito estar solo, en un lugar elevado y alejado, tener mi propio espacio y gozar de mi intimidad, como cualquier ser humano. Deseo estar a solas con mi consciencia, así la escucho con más claridad, ella es la que siempre guía mi camino, le hago caso porque siempre tiene la razón. La siento en los momentos de absoluto silencio, cuando dejan de estallar las olas contra las rocas, en el momento que no se percibe ni el sonido que emite un camarón o el de un berberecho.

 

Amigos del Hombre-caracola. III

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Ana y Marta

 

 

Alcalde

Àngel

 

 

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Annabel

 

 

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Ahmed y Lidia

 

 

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Pau

 

 

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Fabia y Mariya

 

 

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Francisco

 

 

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Álex

 

 

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Milayt, Viviane, Mariana, David, Cristina y Felicia

 

 

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Ana, Susana, Albert, Pablo, Andrea, Flor, Juan Carlos, Carlos Luís, Laia, Hicham, Gina, Sole, Dani, Carmen y más amigos-caracola.

La vida del hombre-caracola. XII

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Cada vez son más los que sueñan por un mundo más digno y más humano, eso me alegra el alma, hace que se rieguen las flores de las macetas de mi morada, me hace crecer y sentirme grande, como Hombre-caracola. Mis amigos son de diferentes colores de piel, orientaciones sexuales, religiones, países, razas, partidos políticos…Pero todos pertenecen a una misma nación, el Amor, eso es lo que más les une. Si éste reinara en la Tierra no existirían las desigualdades, ni el racismo, ni el machismo, ni la xenofobia, ni el terror…Mis amigos y yo, al igual que muchísimas personas, pedimos que la paz, el respeto y el amor no sean una utopía, exigimos con urgencia un mundo mejor, más justo, por la cuenta que nos trae. Hoy han venido a verme gran parte de representantes políticos del ayuntamiento de mi pueblo, Almoster, no ha faltado ni el alcalde, la persona que está junto a mí en la imagen. Han sido muy amables todos, me he sentido muy querido, me han aceptado como nuevo ser. No hemos hablado de política, ni de economía mundial, tampoco de Messi ni de Ronaldo, no se ha comentado absolutamente nada de ningún programa de la televisión…Nos hemos dedicado a escuchar, a través de mi concha, el canto de los delfines, el de las ballenas y el de las sirenas, entre el rumor de las olas del mar, con eso y nuestra amistad, no hizo falta nada

La vida del hombre-caracola. XI

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Siento un amor radiante por donde quiera que voy, por eso soy feliz y libre, en las montañas, en los valles, en los pueblos, en la ciudades… Perdoné a los que un día me traicionaron porque alguna vez también lo hice yo, en mi infancia, en mi adolescencia o en mi juventud, nadie es perfecto. Pedí perdón a los que alguna vez les hice daño, si se me escapó alguno, desde aquí les ruego comprensión, no siempre el mundo es el culpable, muchas veces lo he sido también yo. Antes de ser Hombre-caracola fui humano, cometí más de un error, siento haber hecho daño, lo digo de corazón. Centenares de pequeños saltamontes chocan con mi pantalón, soy dichoso con una simple brizna de hierba, con el aire puro o con los rayos del sol. El éxito reina en mi interior, siento dentro de mí la verdadera revolución.

 

Amigos del Hombre-caracola. II

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Benja

 

 

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Pau

 

 

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Juan, Ana, Anita, Joy y Ester

 

 

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Cris y Alex

 

 

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Merche, Encarna y más amigos-caracola

 

 

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Manolo y Eva

 

 

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Adri, Lídia y Manuel

 

 

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Michelle y Paulius

 

 

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Elena, Manuel, Roger, Christian y Tati

 

 

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Álex

 

 

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Víctor, Wore y Laia

 

 

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Eva

 

 

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Carol

 

 

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Mari Carmen, Agurtzane, Rosa y Marta.

 

 

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Mari Carmen y Paqui.

 

 

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Núria

 

 

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Pedro

 

 

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Mónica

 

 

 

 

Amigos del Hombre-caracola. I

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Rosa. Madre de Hombre-Caracola

 

 

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Paqui

 

 

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Diego

 

 

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José Ignacio

 

 

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Diego

 

 

Cristina Roldán

Cristina

 

 

AARON, ANGELA, TONI Y OLEKSANDRA

Aaron, Angela, Toni y Oleksandra.

 

 

Francisco Javier Avalos Ruiz

Francisco Javier

 

 

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Angeles, Hijo.

 

 

Ángeles López tierno

Angeles, hija.

 

 

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Núria y Benvingut

 

 

David

David

 

 

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Miguel

 

 

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Cecilia, Marta, Roger, Houcine, Maite y Lucas

 

 

Hijos Pili Ferran

Martina y Hugo

 

 

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Cristóbal

 

 

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Iván, Ana y otra amiga-caracola

 

 

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Laura, Anna, María, Alba, blanca, Paula y Helena

 

 

SAMANTA Y OTRA AMIGA-CARACOLA

Samanta y otra amiga- caracola

 

 

Retrato Diego

Diego

 

 

Rosario y lucas

Rosario y Lucas.

 

 

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Xavi y Pilar

 

 

SANDRA Y OTRO AMIGO-CARACOLA

Sandra y otro amigo-caracola.

La vida del hombre-caracola. X

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No me gusta ir por el mundo en soledad, es lo que más rabia me da, siempre voy acompañado de Emi, de la familia o de los amigos, que por suerte, cada día que pasa son más. El cantante, Roberto Carlos, quería tener un millón de amigos, yo quiero tener seis mil millones más. Dedico gran parte de mi tiempo a mi trabajo, casi todo pero también me gusta pasear, sentir el viento a través de mi piel y de mi concha, gozar del sol…, hoy ha sido un día genial. Siento que el alma de todos los seres que he conocido es prácticamente la misma, ya sea un árbol, una persona o cualquier otro animal, cambia la carcasa y poca cosa más. Los caminos de cada uno nos dirigen al mismo lugar, todos somos mucho más que hermanos, al menos eso es lo que aprecio con mi hipersensibilidad. Me he sentido muy bien acompañado, los amigos-caracola de hoy, al igual que muchísimas personas, sueñan con un mundo donde reine, la paz, el amor y el respeto, basta con eso. El tema de conversación, cómo no, ha sido el sonido del mar, entre grandes amigos sobran las palabras, bastó con el amor de la amistad y el rumor de las olas, no hizo falta nada más.

La vida del hombre-caracola. IX

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Desde que soy hombre-caracola, las agujas del reloj están de parranda, el tiempo dejó de ser una tortura y el horizonte no queda tan lejos. Cada día que pasa soy más feliz, existen muchísimas personas que sueñan por un mundo mejor. Me siento querido porque cada vez tengo más amigos-caracola, por ponerles un nombre, lo que está escrito en el D.N.I es una gran mentira y no me interesa. Nos identifica mucho más una simple mirada, los ojos nunca mienten, lo dicen todo. Y además, en ellos se refleja el alma y, a esa, ningún gobierno la puede controlar, está programada para ser libre. Mis obras no tendrían ningún sentido sin la aceptación de los amigos, me sentiría ridículo. La motivación que éstos me provocan no tiene precio, el sonido de sus caracolas lo llevo dentro, les estoy eternamente agradecido.

 

La vida del hombre-caracola. VIII

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Hoy he tenido un mal sueño, totalmente surrealista, en él reinaba la tristeza. El hambre arrasaba a medio mundo, las guerras brotaban como la mala hierba, vi demasiados niños con metralleta…, me aterroricé. El gobierno era una banda organizada de más de cuarenta ladrones, mentían y saqueaban al pueblo, sin piedad, no hacían nada más. El cielo, el mar, la tierra y los alimentos estaban envenenados y parecía que en cualquier momento iba a fallecer el planeta…, me indigné. Otros niños, en vez de jugar entre ellos, esperaban, con gran tristeza, su turno en consultas de psicólogos, dejando en la calle, la pelota, la peonza y la cometa, me dio pena. Fue un no parar, demasiados problemas. Aunque lo haya pasado francamente mal, nada más levantarme los miedos se escondieron en la concha. Ahora el sonido del mar me recuerda que vuelvo a ser el de ayer, que reina en mí un mar de esperanzas y que el amor es la única realidad que merece la pena.

La vida del hombre-caracola. VII

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Hoy hace demasiada calor en el taller, trabajo justo debajo del tejado y ahora mismo, la fábrica de sueños es una sauna finlandesa, he salido a dar una vuelta. A parte de mi agudo olfato, también he desarrollado el sentido del tacto, mi epidermis es hipersensible y además, sólo con rozar a cualquier ser, puedo acceder a su morada interior y sentir lo que él, es asombroso y alucinante. Ahora mismo, entre el rumor del mar, noto a través de mi piel a una criatura de la naturaleza, lo que somos todos. En su interior reina la felicidad, se ama, crece libre y salvaje, no hay otro ser que lo domine y no tiene más dueño que su consciencia, lo siento dentro de mí. A pesar de estar ancladas sus raíces en el suelo, no conoce la monotonía, unos días se beneficia de sol, otros de la lluvia, a veces sus ramas son movidas por el viento… Con eso y un trozo de tierra, el alma hermana, tiene más que suficiente, se acepta. Respeta y ama, al igual que yo, a todas las criaturas de la naturaleza, esa es la mejor de nuestras virtudes, es bien fácil, aunque parece que al ser humano le cuesta. Todo llegará.

 

La vida del hombre-caracola. VI

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Hoy me he levantado con muchas ganas de ver el mar, antes de perder la mirada lo podía observar desde mi terraza, ahora sólo aspiro a crearlo con la imaginación, aunque todos sabemos que no es lo mismo. Mi piel se reseca mucho, he de estar con frecuencia en contacto con el agua, es algo normal, suele ocurrir a partir del décimo día del cambio, necesito hidratarme. Estad tranquilos, no saldrán escamas ni nada extraño de mi epidermis, aunque lo aceptaría con dignidad. Lo que realmente necesita y desea mi nueva condición de ser son, las olas, la arena, el salitre, la libertad y la hospitalidad del Mediterráneo, el mar que me vio nacer y crecer. Todo llegará.

La vida del hombre-caracola. V

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Por fin he decidido salir al exterior, quiero conocer todas mis cualidades y mis desventajas como nuevo ser. En el lugar donde estoy, sigo escuchando el sonido del mar, ni el estruendoso ruido de un tren de mercancías podría ocultarlo. Mis palabras y mi mirada quedaron en el olvido, aunque he desarrollado, considerablemente, el sentido del olfato, ahora me he percatado. Aquí y en este momento, el aire es impuro, contiene mucho más que, nitrógeno, oxígeno y argón, huele a enfermedad, a veneno…, lo aprecio bien, aunque lo podría notar cualquiera. Aún así, a los políticos y empresarios causantes de tal atrocidad, les deseo el amor absoluto, necesitan amar, sería lo mejor para todos. A pesar del mal olor, siento el placer que produce la tierra caliente entre los dedos de mis pies, la hierba me acaricia las piernas y el sol, la mejor fuente de energía, me llena el alma de vida, con eso me quedo.

La vida del hombre-caracola. IV

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Hoy hace demasiada calor en el taller, trabajo justo debajo del tejado y ahora mismo, la fábrica de sueños es una sauna finlandesa, he salido a dar una vuelta. A parte de mi agudo olfato, también he desarrollado el sentido del tacto, mi epidermis es hipersensible y además, sólo con rozar a cualquier ser, puedo acceder a su morada interior y sentir lo que él, es asombroso y alucinante. Ahora mismo, entre el rumor del mar, noto a través de mi piel a una criatura de la naturaleza, lo que somos todos. En su interior reina la felicidad, se ama, crece libre y salvaje, no hay otro ser que lo domine y no tiene más dueño que su consciencia, lo siento dentro de mí. A pesar de estar ancladas sus raíces en el suelo, no conoce la monotonía, unos días se beneficia de sol, otros de la lluvia, a veces sus ramas son movidas por el viento… Con eso y un trozo de tierra, el alma hermana, tiene más que suficiente, se acepta. Respeta y ama, al igual que yo, a todas las criaturas de la naturaleza, esa es la mejor de nuestras virtudes, es bien fácil, aunque parece que al ser humano le cuesta. Todo llegará.

 

La vida del hombre-caracola. III

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Hoy han venido a verme grandes amigos, querían saber cómo me iba con el nuevo cambio. Al principio les ha chocado, luego no han podido evitar la sonrisa y al momento, nos hemos reído juntos, como niños. Siempre que se rían conmigo no me importa pero no serán de mi agrado, los que se rían o se burlen de mí, ser diferente nunca es ser inferior. Pido al mundo un respeto a todos los colores, a todas las pieles… El sonido del mar ha sido el tema de conversación, en él se esconden todos los enigmas, lo que verdaderamente importa.

La vida del hombre-caracola. II

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La primera persona que me ha aceptado como nuevo ser, evidentemente, ha sido Emi. A ella no le importa, en absoluto, mi nuevo aspecto, siempre ha estado enamorada de mi alma, lo demás le trae sin cuidado. Escuchamos juntos el sonido del mar, desciframos todos sus misterios, nos respetamos y nos queremos, como siempre lo hemos hecho. Si todos los humanos hicieran lo mismo en sus casas, surgiría una gran revolución, la paz mundial, el verdadero cambio y el mayor de los éxitos.

La vida del hombre-caracola. I

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Primer día de mutación.

Me estoy convirtiendo en uno de los personajes de la serie, “El sonido de las caracolas”, era de esperar.

 

 

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Segundo día de mutación.

Continúa la transformación, ya he dejado de ver y de hablar, ahora sólo escucho el sonido del mar. Poco a poco me estoy definiendo, pronto seré un hombre-caracola.

 

 

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Tercer día de mutación.

He pasado una mala noche, aunque es lo normal en esos momentos del cambio, donde la concha de la caracola, sustituye  al cráneo casi por completo. Duele un poco ese proceso pero no os preocupéis, ya me encuentro mejor. Soy feliz sólo con el sonido del mar, pero aún no estoy preparado para hacer vida social.

 

 

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Cuarto y último día de mutación.

El proyecto ha sido un éxito rotundo, sigo teniendo el mismo carácter, la misma consciencia y el alma no ha cambiado. Todas las pruebas médicas han resultado satisfactorias. El rumor del mar reina en mi morada y la realidad para mí, ya no es lo que era. ¡¡¡El amor lo invade todo!!!. Perdí la identidad, toda la documentación…, ahora soy un nuevo ser, inclasificable, incontrolable y ¡¡¡libre!!!. Tengo ganas de ver de nuevo el mundo, con la mirada de un hombre-caracola.