HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO IX.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo IX

EL OJOS DE LA REINA DE LA NATURALEZA.

Las luces anaranjadas del amanecer del nuevo día nos despiertan lentamente con mimo y delicadeza, esa es la mejor manera de comenzar el día. Al igual que las moscas que por la mañana están más tontas, no soporto levantarme con prisas y mucho menos a golpe de pito, como algunos sabéis soy el peor enemigo de las dictaduras de las alarmas y sé que no soy el único. Hay un ejército de personas dispuestas a colocar sus despertadores en la vías deseando que los chafe un tren de mercancías, mucha gente sueña con lanzarnos desde una avioneta al mar de la Conchinchina… Con todo eso quiero decir que algo va mal.
Demasiados trabajadores odian levantarse para ir a trabajar porque en sus oficios se dejan la piel para no llegar a fin de mes y para que la mayoría de su esfuerzo sirva para enriquecer y engordar al mandamás, eso bien lo sabe el estado y los sindicatos… que para algo deberían estar. Yo pienso que el trabajo es bueno y necesario, siempre y cuando lo ames sin que nadie abuse de ti, si no es así se convierte en esclavitud. Yo tuve que pasar por el aro por eso siempre he estado con los de abajo, aunque admiro y aplaudo a los empresarios que cuidan de los empleados que cumplen con su trabajo. Yo no soy Espartaco pero nací con alma de esclavo. Provengo de una familia humilde, trabajadora y honrada, eso me hace sentir muy orgulloso, nosotros al menos de nadie nos hemos aprovechado.

Salimos de la casa y nos ponemos a caminar disfrutando en cada paso del enorme Corazón Mágico y reflexionando sobre él. A pesar de no poder verlo al completo desde tierra ahora lo podemos sentir, es una extraña pero bella sensación. Algo parecido pasa con el amor, que es tan inmenso que no se puede ver, ni tan siquiera la NASA es capaz de hacerlo pero bien sé que habita en todos los corazones sin excepción, aunque hay personas que lo dejan en libertad y otros lo tienen encerrado tristemente en una prisión.

El Guardián de los sueños me dijo que todas las respuestas están en la naturaleza o también me las podría ofrecer su madre Mixeta y yo tengo un mar de preguntas, todavía no sabemos cómo contactar con la realidad… El loco de las montañas reveló que el Corazón Mágico estaría agradecido si se le ama pero eso estamos haciendo desde que llegamos a la isla y no hallamos respuestas. Será cuestión de esperar una señal que guie nuestros pasos que ahora andan perdidos en el mar de la incertidumbre, como siempre.

Al cabo de media hora hemos acabado en un paraje donde abundan un sin fin de flores silvestres y plantas aromáticas… Vemos en una zona de este bello entorno que la hierba y el espliego se mueven, así que nos acercamos a ese lugar con cautela y sigilo asustados pero muertos por la curiosidad. A medida que nos aproximamos el misterio que deseamos descubrir también se va acercando a nosotros entre la maleza. Nos quedamos paralizados con el corazón encogido hasta que descubrimos con mucho agrado que el movimiento de la vegetación lo provoca Mixeta la Reina de la naturaleza. Pero enseguida nos preocupamos porque la gata está tratando de defenderse de una culebra venenosa que está a punto de morderle. Evitamos la pelea con una rama sin herir a nadie, la culebra huye y nos alejamos rápidamente de la zona por seguridad y pavor. La hermosa gata olvida al bello reptil y nos acompaña agradecida con el rabo estirado hacia arriba por la alegría y enredándose por nuestros pies dejándose acariciar, posiblemente le hemos salvado la vida.

Nos sentamos sobre el tronco de un roble abatido en el suelo por los rayos. Cojo en brazos a la Reina de la naturaleza y le restriego con cariño mi caracola por la barriga mientras le hago con las manos un masaje craneal, en eso soy experto, siempre he tenido gatos. Mixeta se vuelve loca por mis mimos y al acabar de hacérselos, aprovecho para preguntarle cómo podemos acceder a la realidad.
Los maravillosos y salvajes ojos verdes pardo del animal se fijan en mí, Mujer-Caracola los describe detalladamente y me ayuda a imaginarlos. Y con la imaginación veo en ellos una puerta que se abre y tras ella se puede apreciar desde muy lejos los paisajes y los pueblos cercanos del mundo de la realidad. Trato de entrar por la puerta pero ésta se cierra y al momento escucho una voz que percibo desde todos los rincones de mi imaginación.
¡Me está hablando el mismísimo Corazón Mágico!. Me cuenta que hemos hecho los méritos suficientes para conseguir la llave que abre la puerta de la realidad y que pronto podremos encontrarla con la ayuda del Guardián de los sueños. Me tranquiliza diciéndome que pronto estaremos con nuestros seres queridos y yo le muestro mi gratitud. El Corazón Mágico está muy contento porque le amamos y eso le gusta a cualquiera incluso al dictador, al asesino o al maltratador…, ellos son los que más necesitan amor, cuanto más reciban menos molestarán al resto de la civilización.

Como por arte de magia Mixeta desaparece. Nos ponemos a caminar y llegamos a casa llenos de emociones y eufóricos por los logros hasta ahora conseguidos. Encendemos la hoguera y como casi todas las noches nos ponemos a danzar agradeciendo a los espíritus la victoria de hoy.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO VIII.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo VIII.

EL DÍA QUE HOMBRE-CARACOLA DESCUBRE EL CORAZÓN MÁGICO.

Nos hemos levantado mucho antes del amanecer gracias a Mujer-Caracola, ya que a mí si no me despiertan no me levantaría jamás de los jamases y tengo mis razones. En mi mundo onírico me olvido de mí, no tengo ninguna responsabilidad, me siento libre como Manolito a la hora del patio y puedo prescindir de mi cuerpo. Os juro que por mucho que me duelan a horrores los pies soy capaz de bailar como Gen Kelly o John Travolta sin mover ni un solo hueso. Me siento tan bien cuando sueño… Soñando he salvado muchas veces el planeta, bien lo saben los espíritus, he llegado a ver unidas todas las manos y he escuchado la música por las calles…, os puedo asegurar que desde mi cama he detenido todas las guerras del mundo entero… No sé si vosotros habéis soñado con algo parecido, yo al menos empiezo a tener complejo de súper héroe, aunque bien sé que ya no tengo poderes, los dejé enterrados en Almoster, ni tan siquiera puedo volar al universo como lo hacía. Os prometo que nada tengo que ver con Supermán, el Zorro o Lobezno…
Es normal que al despertar después de haber conseguido la Paz mundial en mis sueños me lleve una gran desilusión, por eso a veces a primera hora de la mañana sufro un humor de perros. Aunque la naturaleza sana y busco enseguida la cura y la calma entre las flores, las encinas y los cedros… Trato de iluminar mi oscuridad lo más rápidamente posible, no me gusto para nada con mi odio matutino aunque no puedo evitar ese estado, por lo visto forma parte de mí y si me quiero amar entero he de aceptarme con lo malo y lo bueno. Tengo muy claro que soy frágil e imperfecto, no soy el dueño de mis sentimientos, aunque suelo acabar cuanto antes con mi mal genio.

El cielo está despejado, la tormenta pasó como lo hacen todas y ahora en la Isla del Corazón Mágico se goza de la calma, la temperatura es perfecta y no hace nada de viento.
Acompañados por la luz de la luna cogemos el sendero que baja al lago, el suelo está embarrado por la lluvia, resulta difícil el descenso, suerte que hemos salido con tiempo.

Después de muchas fatigas llegamos al lugar de encuentro, el lago refleja la luz de la luna aunque pronto la bella esfera acabará su reinado porque en breves momentos el sol será el dueño y señor de los cielos. Aunque se nos puede hacer larga la espera, el tiempo es relativo, a veces un minuto es una eternidad y veinte años son un suspiro. Por eso no me gusta esperar y trato de vivir cada instante, como me dijo mi maestro chamán: “Es importante todo momento”.

Mi compañera dibuja en mi caracola un corazón con pigmento rojo de alitas de mariposa mientras yo entierro excrementos de rata en el suelo. Orino sobre la tierra que cubre la caquita del roedor y a la vez toco mi bocina al ritmo de La Cucaracha, de esa original manera pido a los espíritus protección para el nuevo viaje. No se me ocurre otro modo de hacerlo con el material del que dispongo, en mis rituales suelo improvisar, no es mi intención copiar de los chamanes. Considero que cada maestrillo tiene su librillo, aunque creo que siempre seré aprendiz porque ante los enigmas de la vida soy un ignorante en el mundo de la realidad y en el de los sueños. Lo bueno de eso es que siempre estaré aprendiendo, aunque trato de trabajar siempre en el oficio como si fuera un profesional con mi humilde criterio, sea malo o bueno. Una de las chumberas me dijo que yo tenía que ser siempre yo mismo y en eso estoy de acuerdo.

Las primeras luces que aparecen en el cielo del mundo de los sueños comienzan a batallar con la oscuridad. Los colores anaranjados derrotan a los negros y al momento un sol rojizo aparece deslumbrante en el hermoso horizonte, ¡ya está aquí el deseado amanecer!.
Se escuchan en la lejanía los inconfundibles graznidos del cuervo, suenan como una bella melodía que alegra nuestras almas obligándonos a bailar.
Se acerca la preciosa ave y sin andarse por las ramas me dice que me tumbe en una gran roca y que trate de conciliar el sueño y yo con mucho agrado trato de obedecerle. Aunque me cuesta dormir y el animal para ayudarme me canta una canción de Paul Simon y Garfunkel que irremediablemente me hace introducir en mi mundo onírico.

En este momento estoy viendo mi cuerpo tendido en la roca, ¡es alucinante!. Mi compañera rellena el hueco de mi caracola con hojas de laurel y alitas secas de escarabajo pelotero como le pedí, eso me puede mantener a salvo de embrujos no deseados.
El pájaro ha comenzado a volar y mi cuerpo, Mujer-Caracola y los árboles… se empequeñecen a medida que mi aliado se aleja hacia el cielo. Y al llegar a la altura de las nubes mi compañero de vuelo mira hacia abajo y seguidamente me llevo una enorme y agradable sorpresa. Se aprecia claramente que la isla tiene forma de corazón, sin duda alguna lo he logrado, ¡¡¡por fin he descubierto el Corazón Mágico!!!.

Despierto asombrado del sueño, me toco el cuerpo y la caracola para comprobar que nada me falte y para saber si estoy durmiendo o despierto. Luego abrazo a mi compañera mientras le cuento emocionado y jubiloso el gran hallazgo que he descubierto a través de los ojos del mágico cuervo.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO VII.

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Capítulo VII

EL DÍA QUE HOMBRE-CARACOLA INVOCÓ A LA TORMENTA.

Han pasado dos semanas del encuentro con el cuervo del lago. Esperamos la lluvia como un niño a su cumpleaños, deseamos que llegue el día después de la próxima tormenta para acudir a la cita con el mágico pájaro. Hoy no hay dibujada ni una triste nube en las alturas, el sol desde su soledad impera en un cielo despejado y hace calor a pesar de que estamos en tiempos de la castaña.

He creado un círculo de piedras en una colina y en su centro he encendido una hoguera. Me he quitado toda la ropa y el calzado, tan solo llevo colgado del cuello mis amuletos de raspas de sardinas del Serrallo y mandíbulas de bacalao, son los que utilizo siempre para invocar a la lluvia aunque nunca me han dado resultado. Todavía soy un simple aprendiz de chamán y no se yo si algún día seré maestro, aunque he de deciros que a todo le pongo empeño, desde arreglar una persiana a escribir lo que os cuento…, desde amarme a bailar alrededor del fuego… No siempre consigo lo que deseo en mis rituales pero a veces he tenido algún acierto, aunque acepto siempre el fracaso con deportividad porque sin él no podría entender nunca el éxito.
De tanto danzar en circulo he perdido por momentos la conciencia y he podido conectarme con los espíritus, espero que atiendan a mis ruegos.

Se acaba mi función para las ciento cuarenta hormigas y catorce saltamontes que me están viendo, entre algún que otro grillo y otros animalejos. Se apaga el fuego y mi deseo se pierde en el universo, ahora está en manos de los espíritus, espero que de algo haya servido mi esfuerzo. Yo creo que conseguiré mi sueño, que lloverá para poder ver de nuevo al cuervo pero no os lo puedo asegurar, he de admitiros que tengo menos tino que el hombre del tiempo.

Marcharé de este lugar y me dirigiré a la casa, echo de menos a Mujer-Caracola y a los gatos, creo que por hoy no puedo hacer nada más. Mis caderas se resienten y sobre todo mis pies porque tengo clavadas unas cuantas espinas en las plantas por ir descalzo y me han salido ampollas en los dedos, por no hablar de los arañazos… No tengo dieciocho años para hacer estas cosas, pronto tendré que aceptar que aunque yo siempre seré un chaval que nunca madurará, mi cuerpo se hace viejo. Y he de asimilar que cualquier día desaparezco como lo hizo Burt Lancaster o Antonio Machín en su momento, bien sé que no hay nada eterno.

Me visto y me calzo y me dirijo a nuestro hogar, tanto Mujer-Caracola como yo hemos disfrutado lo suficiente por hoy de nuestra preciada y necesaria soledad, ahora toca compartir la vida, abrazar y besar… Mi compañera tiene encendida la hoguera, huelo el humo de la chimenea, no debo estar muy lejos de los míos.
Acelero un poco el paso porque la humedad empieza a apoderarse de mis huesos y el dios Eolo comienza a hacer de las suyas. El frio me hace recordar a los que no tienen donde refugiarse, por desgracia todos sabemos que no todas las personas duermen bajo techo, que en el mundo de la realidad no todos tenemos los mismos derechos.
No puedo correr demasiado, noto en los pies el dolor que me provocan las heridas y como os podéis imaginar, estoy como si me hubiera dado una paliza Cassius Clay en sus tiempos mozos. Aunque me sonríe el corazón porque intuyo que va a caer un buen chaparrón.

Ha empezado a chispear y eso me ha provocado un ataque de euforia. He alzado mi báculo al cielo y a pesar de mi cansancio y mis dolores me he puesto a saltar como un Masái pidiéndole al dios de la lluvia que se manifieste. Y al momento, se escuchan unos truenos de espanto y las nubes que ahora dominan el cielo se han puesto a llorar como bebés y sus lágrimas han comenzado a llenar mi caracola.
Dejo de saltar bajo la intensa lluvia y agradezco a los espíritus del bosque mi sueño realizado lanzando al viento un puñado de tierra y dos picos de pájaro carpintero.

Con muchos apuros llego a la casa y celebro con la mujer de mis sueños el gran logro. Seguidamente me quito la ropa mojada, la pongo cerca del fuego, me recompongo y me visto con una túnica que mi compañera compró hace años en Turquía, es lo que tengo más a mano y la verdad, tampoco hay mucha vestimenta donde elegir.

Nos ponemos a dormir con las manos entrelazadas esperando con muchísima ilusión que llegue el amanecer y el momento del encuentro con el cuervo del lago. Tenemos más esperanzas que nunca por reencontrarnos con nuestros seres queridos. Esta noche a pesar de mi estado creo que dormiremos felices entre los ensordecedores estallidos de los truenos y las intermitencias de las luces de los rayos. Siempre me encantaron las tormentas, su poder ante mi fragilidad me hace sentir humildad y eso es de lo más necesita el hombre moderno.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO VI.

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Capítulo VI

EL CUERVO DEL LAGO.

Llevamos casi dos años viviendo en la isla, la vida pasa volando sin ningún permiso y no hay ningún valiente ni nada que lo impida. Nos sentimos parte de estas tierras sin dueño donde sin duda solo reina la naturaleza, al menos las leyes de los hombres aquí no llegan. En estos parajes ahora soy una lechuza más, la copa del pino que lucha contra el viento, un saltamontes perdido en la niebla, el grillo que huye del alacrán… He de deciros que a penas recuerdo al tal Diego Latorre Roldán.

No hemos encontrado el Corazón mágico a pesar de buscarlo sin cesar por todos los rincones de este bello paraíso, aunque seguimos en la búsqueda. Comprobamos que el corazón de hierro que hay anclado en el muro del recinto exterior de la casa no tiene nada de mágico, más bien sirve de guarida a las salamanquesas y además se ve de cerca. No cumplía con las condiciones del acertijo del Loco de las montañas pero fue en lo primero que pensamos. No vemos la manera de conectar con el mundo real y añoramos a nuestros seres queridos cada día más, aunque los sentimos en el corazón.

No hemos vuelto a ver a la Reina de la naturaleza ni al Guardián de los sueños, aunque no nos sentimos solos en este universo. Por la noche hablo con las chumberas, también me comunico con los sapos, los caracoles, los ruiseñores… Quizás tan solo escucho mi propia voz y he de reconocer que no me falta la inventiva pero de alguna manera me veo más acompañado, eso realmente me hace sentir mejor.

Bien sabemos que la imaginación tiene mucho poder, nos ayuda en nuestras vidas y es tan real como el sol, no podríamos vivir sin ella. Cuando me da por imaginar puedo crear otros mundos incluso otras realidades…, me puedo perder por los mares o alcanzar las más altas montañas… Cuando imagino estoy capacitado para alcanzar todas las estrellas.

Intuyo que si a la mayoría de las personas les diera por imaginar alcanzar un mismo sueño sería posible que algún día lo consiguieran, desde montar un chiringuito de playa en Marte hasta acabar con las miserables guerras, la unión hace siempre la fuerza, lo aprendí de las hormigas y las abejas. Aunque no me hagáis demasiado caso, solo es una intuición y además estoy algo majareta.
No encuentro justo que logren sus sueños los dictadores, espero que pronto la humanidad sueñe con un mundo más digno, no soy nada partidario de la miseria, de las heridas de la metralla, de la esclavitud…. No acepto la ambición que nos impide evolucionar y nos lleva a la destrucción de nuestro amado planeta. Muchos sabemos que el amor es el camino y es lo único que merece la pena.

Estamos en la orilla del lago, cada tres días bajamos a buscar agua. Utilizamos como recipientes cuencos de madera de pino que construimos y mi cabeza que puede llegar a almacenar unos siete litros. Como algunos bien sabéis, mi caracola está hueca, hace años que no soy el dueño de ninguna sesera.

Se escucha el graznido de un cuervo que rompe con el silencio del entorno. Mujer-Caracola ha localizado a la curiosa ave, estaba en la rama de un árbol caído cerca del agua y ahora se nos acerca. Es un hermoso ejemplar y además el sol brilla sobre su plumaje y parece que su color sea plateado, por lo que me cuenta mi compañera debe ser un ser muy especial.
El bello animal se dirige a mí y me pregunta sin preámbulos si estoy interesado en descubrir el Corazón mágico. Nada más escucharle doy un salto de alegría, abrazo a mi compañera y seguidamente le respondo a él con un sí rotundo y le digo que sueño con toda mi alma por descubrir el misterioso corazón. El cuervo me cuenta que a través de sus ojos puedo llegar a ver lo que deseo, que con su magia puede hacer que su mirada sea la mía. Luego me dice que acuda a este mismo lugar al amanecer del primer día después de la próxima tormenta. Le digo que estoy de acuerdo y le doy las gracias de antemano. Seguidamente la hermosa criatura de la naturaleza se marcha sin despedirse perdiéndose en el horizonte y haciendo piruetas mientras vuela a ras del lago, dejando a Mujer-Caracola maravillada por el fantástico espectáculo.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO V.

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Capítulo IV.

LA LIBRETA DEL LOCO DE LAS MONTAÑAS.

Ha nacido un día nuevo, maravilloso e irrepetible como todos. Mujer-Caracola ha paseado por el jardín y ha encontrado bajo una baldosa cubierta de pinaza, una libreta bastante deteriorada con escritos de un tal, Loco de las montañas, con ese nombre al menos están firmados. Por lo que deducimos, él fue el último visitante de la isla que no quiso aceptar las injusticias del hombre y soñó con el corazón por un mundo mejor. Él cuenta que tampoco aceptó el mundo de los sueños y que por negarse a todo acabó viviendo en el universo de la locura. Según él, las palabras de su libreta pueden ayudar a acceder a la realidad. Eso nos alegra, tenemos ganas de dar noticias a nuestros seres queridos.

En uno de los escritos, el Loco de las montañas revela unos acertijos para descubrir el corazón mágico ya que dice que es la única forma de encontrarse con el mundo real y lograr nuestro deseo. Y así nos habla del misterioso corazón el autor:

Por la noche se oscurece.
Nunca esconde su belleza.
De cerca no se deja ver.
Si lo ambicionas desaparece.
La lluvia lo moja.
El sol lo ilumina.
La magia lo protege.
El sueño es su patria.
No tiene dueños ni reyes.
A nadie pertenece.
Si lo buscas lo encuentras.
Si lo descubres lo premia.
Si lo amas lo agradece.

La verdad es que nos va a resultar difícil encontrar el corazón mágico. El Loco de las montañas no lo pone fácil, aunque tratamos de descifrar sus palabras.
Pasamos toda la tarde intentando aclarar algo pero sin ningún éxito.

Se despide el sol, saludan las estrellas, se levanta el viento y nos refugiamos en la casa que por ahora es nuestro acogedor hogar.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. Capítulo IV.

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Capítulo IV.

LOS SUSURROS DE LAS CHUMBERAS.

Nos hemos levantado tarde, por suerte en la Isla del Corazón Mágico no existen los despertadores ni las sirenas de las fábricas…, nuestros cuerpos lo han agradecido. Ahora tan solo se escucha el canto de los ruiseñores.
Hemos salido de la casa para buscar algo de alimento para Mujer-Caracola, como algunos sabéis yo no pruebo bocado desde que me convertí en Hombre-Caracola, me alimento del amor que recibo, eso me llena. Comprended que desde hace unos años no sea del todo humano, aunque he de reconocer que a veces sueño con las migas que hace mi madre o con la sopa de galets de mi suegra…

Nos dirigimos a unas chumberas con la esperanza de poder recolectar algún higo chumbo. Son cuatro opuntias ficus-indicas, lo digo con su nombre científico para que el hijo de Benancio el herrero me entienda, y viven en el mismo espacio como si fueran familia. Aunque bien sé que todos los seres vivos somos hermanos, todos somos hijos de la Tierra, a pesar de que el hombre no lo entienda.

Yo diría que escucho susurros provenientes de las chumberas, eso me ha hecho recordar las palabras que un día me reveló mi Maestro chamán. Me dijo que esas plantas hablan y sobre todo cuando florecen. Me acerco más a ellas con cuidado de no pincharme. Una se dirige a mí y me habla con la voz de mi abuela paterna Francisca, que como todos mis abuelos, hace una eternidad que descansa en paz. Al principio he sentido un escalofrío que me ha recorrido todo el cuerpo y luego me ha dado por llorar, no sé si de alegría o de tristeza, aunque a veces la risa y el llanto me parecen la misma cosa.
El cactus con voz de mi abuela, se alegra porque dice que sabe que me va bien en la vida ya que no me falta amor. Me aconseja que me ame siempre y me declara que me quiere como nunca. Esas palabras me emocionan de nuevo y entre llantos le digo a la planta o a lo que sea, que yo también la quiero, acariciando con suma delicadeza sus pinchos con la yema de los dedos por no abrazarle con fuerza y quedarme como un colador.
Otra de las plantas se dirige a mí con la voz de mi abuelo paterno Diego. Me susurra al orificio de mi concha que sea siempre valiente hasta el día de mi muerte, también me dice que me ama como siempre. Me emociono una vez más y le lloro al cactus como un niño sin juguetes de Navidad.
La tercera planta que me habla lo hace con la voz de mi abuela materna Juana. Me muestra su infinito amor y me aconseja que siempre sea yo mismo, que no haga caso de lo que piense de mí los demás. Y seguidamente le muestro las perlas de mis ojos como respuesta.
La cuarta chumbera se dirige a mí con voz de mi abuelo materno Juan Diego. También me confiesa que me sigue amando y me aconseja que no deje que nadie corte mis alas, que el viento de mi libertad sea siempre mi bandera. Le regalo sin palabras lo que queda del producto de mis glándulas lagrimales.

Seguimos frente a las chumberas esperando más palabras pero no se escucha ni un susurro. Nos aprovisionamos de sus frutos, les damos las gracias y nos alejamos de aquel lugar sin dejar de pensar en lo ocurrido. Yo sé que mis seres queridos habitan en mi corazón, lo que encuentro extraño es que esos enigmáticos cactus me hablaran con las voces de mis abuelos, lo he sentido todo tan claro…
Pienso en lo que dijo Merlín el Guardián de los sueños, que no debería fiarme de las palabras. Aunque tengo claro que he sentido en el alma que aquellas plantas eran mi familia y siempre he pensado que nunca mienten los sentimientos.
El caso es que no puedo aseguraros nada, todo puede pertenecer a la realidad, a la imaginación o al mundo de los sueños… En las chumberas podrían habitar los espíritus de mis abuelos o quizás son solo unos simples cactus arraigados en el suelo sin ningún misterio. Es una verdadera locura y me es complicado saber la verdad. He de reconocer que soy un ignorante de la vida, nunca seré sabio ni tendré aprendiz, aunque si os digo la verdad eso me importa un champiñón con ajo y perejil. Mi Maestro chamán una vez me comentó que ningún sabio no sabe nada más allá de lo que fantasea sobre el enigma de la vida y yo prefiero sentir antes que saber. Aunque siempre es bueno tener conocimientos como la hija de Bonifacio el carnicero de Palafrugell.

La Luna se presenta, el viento se levanta, regresamos a la casa, danzamos, damos gracias a los espíritus por seguir respirando, dormimos y soñamos.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO III.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo III

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS Y LA REINA DE LA NATURALEZA.

Nos levantamos cansados y con agujetas, la danza de la noche fue necesaria pero el cuerpo ya no es lo que era y por mucho que seamos niños de corazón, no lo somos tanto de rodillas ni de caderas… Sabemos que no hay nada eterno pero vivimos como si nuestra existencia no tuviera fin, aunque tenemos claro que después del último atardecer no subiremos a los cielos ni nada de eso. Por eso el tiempo es un tesoro para nosotros, saboreamos cada instante, cada abrazo, cada beso…

Salimos a inspeccionar la zona acompañados de un agradable sol que alegra nuestras almas. Y al cabo de veinte minutos de no ver nada extraño por los alrededores, aparecen entre la vegetación un gato de unos cinco meses con manchas negras y blancas y una gata de unos dos años con manchas grises y blancas. Nos están observando. Y al cabo de un rato el más pequeño se nos acerca y se nos presenta. Me habla a mí a través de mis pensamientos, cosa que poco me extraña después de todo lo irracional que me ha pasado en estos últimos años. Se llama Merlín y su madre que le acompaña se llama Mixeta, ella es la Reina de la naturaleza y él es el Guardián de los sueños, según cuenta el pequeño. Nacieron en La Isla del Corazón Mágico, por lo visto así se llama este bello paraje. Le entiendo tan claro como el agua y ahora estoy convencido del todo que por estos mundos de Dios la magia está más que asegurada.
El gatito me cuenta que nosotros somos los únicos humanos que hay en la isla y que solo se puede acceder aquí a través del mundo de los sueños, y que una vez entras, la isla desaparece del mapa y vives solamente en el reino de la imaginación. Me confiesa que el mundo sigue igual, que somos nosotros los que ahora vivimos apartados de la realidad. Dice que nosotros soñamos con el corazón encontrar un lugar donde vivir en paz, donde reine la madre naturaleza, lejos de la destrucción… Y que soñando como lo hicimos accedimos a la isla y se cumplieron nuestros sueños.
Todo resulta tan extraño, inquietante y mágico a la vez… Escucho maravillado todo lo que me desvela Merlín mientras Mixeta no dice nada, tan solo presiento su presencia.
A pesar de la alegría y la suerte por encontrar nuestro paraíso, me preocupa la humanidad y mi deseo es ayudarla en lo que humildemente pueda. Y además me pregunto qué pensarán de nosotros nuestros seres queridos, quizás creen que hemos muerto o desaparecido para siempre.
Me gustaría saber si hay alguna manera de acceder a la realidad para no perder el contacto con los humanos, así que me decido a preguntárselo al Guardián de los sueños. Y antes de acabar mi pregunta, con ganas de no hacer muchos amigos, me corta la palabra y me dice el lindo gatito que él no piensa contestar a nada, que todas las respuestas las puedo hallar en la naturaleza o me las puede ofrecer su madre, que es la reina. Al instante ríe y me advierte que Mixeta, la flora y toda la fauna solo responden con el silencio y de nuevo vuelve a reír como un niño travieso. Me aconseja que no me fie nunca de las palabras, ni tan siquiera de las mías y que aprenda a descifrar la verdad de las briznas de hierba, la del susurro de las chumberas, la del canto de los ruiseñores o la del zumbido de las abejas… Me sugiere que si quiero escucharle otra vez debería hacerle una ofrenda, y luego tajantemente me dice que por hoy no piensa decirme nada más.

Los misteriosos gatos han desaparecido entre los arbustos y ahora nuestras vidas navegan en un mar de dudas perdidas en la incertidumbre. Ya no sabemos si el Guardián de los sueños nos ha revelado la verdad, él mismo me ha dicho que no creamos en las palabras. Dudamos de todo, no sabemos ciertamente si vivimos en la realidad o en nuestros sueños.

La noche se acerca y hemos regresado a la casa donde Chancho y Frida nos esperan con ganas de mimos. No hay nada más puro que el amor incondicional de los animales, son nuestros maestros. El camino a la sabiduría es el amor y ellos tienen mucho que enseñarnos, son nuestro ejemplo.

Encendemos la hoguera, trabo la puerta de entrada, me cuelgo del cuello los amuletos de plumas de chova piquigualda y esqueletos de rana y a pesar de todos los problemas, damos las gracias a los espíritus danzando como niños cerca del fuego, sin darle importancia al dolor de nuestros huesos.

El universo gira entorno a nosotros, las estrellas siguen iluminando, al menos ellas no han desaparecido, eso nos da aliento. Nuestras vidas no son una mentira, sentimos alegrías, tristezas, el sol…, y sobre todo amor, del que bien sabemos que es tan real como los cuatro elementos.

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HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO II

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo II

LA CASA DE LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Nos levantamos con los primeros rayos de sol que invadieron la entrada de la cueva donde hemos dormido. Afuera hace un día soleado, el cielo está despejado y se escucha todo tipo de cantos de pajaritos… Todo parece idílico pero creemos que tenemos un grave problema. Mujer-Caracola le ha echado la vista al horizonte buscando el lugar de donde partimos, pero solo ha podido apreciar el agua del lago, que ahora le parece un océano. Sorprendidos e inquietados, no dejamos de darle vueltas a lo que está pasando pero no encontramos ninguna explicación razonable.

Hemos tardado unas tres horas en alcanzar con apuros una cima de la isla, para tratar de divisar tierra desde más flancos. Pero los valiosos ojos de mi compañera tan solo siguen apreciando agua allá donde miran. Parece como si el mundo hubiera desaparecido a excepción de la misteriosa isla y nosotros.

El cansancio y la noche que acecha nos obliga a buscar un lugar donde refugiarnos. Seguimos un pequeño sendero que bordea la parte más alta de la montaña. Y al cabo de media hora, hemos topado con una casa situada en todo lo alto de la isla en un bosque de encinas y pinos. Según me cuenta Mujer-caracola, parece una casa abandonada. Saltamos de alegría. Hay un trozo de muro en la entrada del recinto y en él hay anclado un corazón de hierro oxidado por el tiempo, que contiene una espiral dibujada con el vaciado del metal. No hay ninguna valla ni puerta que nos impida adentrarnos en aquel bello lugar.
El jardín está cubierto de pinaza y en él hay una mesa de obra donde en el sobre, algún o alguna artista, había creado un bello trencadís. Y en el centro de este hay dibujada una paloma con trozos de azulejos blancos, dedujimos que era la de la paz. La cornisa de la fachada está deteriorada, el resto es de ladrillo visto y cemento. La casa es consistente. El tejado requiere de un buen arreglo y a la mayoría de persianas les hace falta un milagro para que funcionen. La puerta medio rota de la casa está abierta y nadie hay por los alrededores, ni ningún alma nos contesta, así que nos decidimos a entrar en la casa.
Es una edificación de principios de los ochenta, conozco bien los interruptores Simon de esa época, para algo me sirvieron los años que trabajé como electricista en Salou. Aunque la casa no tiene luz ni agua corriente. Tampoco hay muebles, ni tan siquiera una triste silla, aunque comparada con nuestra cabaña esto un palacio. Hay un fuego a tierra que nos vendrá de perlas, ya que aquí hace más frío que en la costa, así que luego iré a buscar leña. En la buhardilla tan solo hay un póster del Guernica que estaba enrollado, tirado en el suelo y lleno de polvo. Es del año 1981 y lo daba La Caixa de Pensions a sus clientes, por entonces se celebraba el cien aniversario del nacimiento de Pablo Picasso. Yo tenía uno igual cuando era niño. Me ha traído tan buenos recuerdos esa imagen… Recuerdo que ese año participé en un concurso infantil del colegio que se hizo para conmemorar al genio. Disfruté mucho creando mi versión del Guernica a lápiz, aunque tenía diez años y no sabía ni tan siquiera lo que significaba las figuras ni de lo que iba el tema tan cruel. Yo me dediqué a copiar al Maestro y a perderme entre las líneas y las formas…, disfrutaba del sonido de mis lápices sobre el papel. Me enamoré de mi dibujo pero más enamorado estaba de mi profesora Maria Dolors Benet, que fue quien me lo pidió cuando acabó el concurso. Así que se lo regalé sin pedir nada a cambio, a pesar de que yo deseaba aquel trabajo con todas mis ganas. Cosas del puro amor de los niños.

Después de disfrutar un buen rato con mis recuerdos, entre el toro y el caballo picassiano, he salido al bosque a coger leña para calentarnos. También he recogido hojas y briznas de hierba con la intención de construir un lecho donde dormir. El sol se está despidiendo y la oscuridad poco a poco se va adueñando de todos y cada uno de los rincones. El viento entra sin ningún permiso por la puerta y las ventanas rotas apoderándose de nuestros huesos. Enciendo la hoguera, nos situamos frente al fuego y nos recomponemos. Damos gracias a la vida por seguir vivos a pesar de nuestros problemas y danzamos hasta acabar rendidos. Nos acomodamos en aquella humilde cama y acariciamos a Chancho y a Frida que estaban algo nerviosos, a tantos cambios no están acostumbrados. Luego nos abrazamos, y al besarnos…, automáticamente nos dormimos como un lirón, los cuerpos no dan para nada más. Y además, si necesitáis emociones fuertes buscadlas en otro cuento, yo me dirijo también a los niños, y no pienso contar mis intimidades, faltaría más.

La luna brilla más que nunca, los astros nos son favorables, nos sentimos protegidos por nuestros antepasados que habitan en nuestros corazones… Y seguimos vivitos y coleando, eso es lo que realmente importa.

HOMBRE-CARACOLA.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO. CAPÍTULO I.


HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Capítulo I

CUANDO MUJER-CARACOLA Y EL NUEVO SER DESCUBRIERON LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

Cuando partimos de Almoster para buscar un nuevo hogar en la naturaleza, no pretendíamos vivir en un palacio, no aspirábamos a tener una piscina, un jacuzzi, una televisión de 65 pulgadas…, no le pedimos a la vida tener tres cuartos de baño… Tampoco son de nuestro interés los trajes caros, los vestidos de marca ni los bolsos de cocodrilo…, ni ningún cuento chino para hallar nuestra felicidad. No seguimos las modas ni somos de presumir. No son de nuestro interés ningún lujo, ni tan siquiera pedíamos tener agua corriente ni electricidad en el hogar. Rechazamos todo lo que era innecesario, así que Mujer-Caracola pudo prescindir de su trabajo, por suerte para ella ya nadie puede mandar sobre su vida. Tan solo deseábamos tener un techo para refugiarnos de las tormentas, vivir rodeados de flores, pinos, encinas…, y tener agua cerca y una huerta propia para abastecernos de fruta y hortalizas…
Lo primero que hicimos fue buscar un lugar en las montañas cerca de un río y construir como pudimos nuestro refugio. Así lo hicimos y conseguimos nuestro deseo.
Encontramos lo que pensamos que era el sitio idóneo para nosotros y buscamos el material necesario para construir. Creamos una cabaña con una estructura de cañas recubierta básicamente de una pasta hecha de paja, arcilla y estiércol de vaca, que era lo que teníamos más a mano. Comíamos lo que nos ofrecía la tierra ganado con nuestro esfuerzo.
Fuimos muy felices hasta que una empresa papelera se instaló en el bosque donde vivíamos, que por lo visto eran los dueños del lugar, y nosotros, sin saberlo, hacíamos vida en su propiedad. Todo tiene dueño. La fábrica se dedica, entre otras cosas, a talar árboles para hacerse de materia prima y de paso contaminar el cielo… El ruido de las máquinas era insoportable, no podíamos hallar nuestra paz. Temíamos por la naturaleza y por lo que nos podría pasar. También instalaron en la parte alta del rio unas bombas que abastecían de agua a una fábrica de la empresa, Krocacola, que elabora refrescos gasificados. Y sin ninguna compasión poco a poco nos iban dejando sin agua, a nosotros y a las pequeñas poblaciones de nuestro alrededor. Estábamos desamparados así que teníamos que buscar una solución.

Mujer-Cararacola y yo hemos paseado mucho por la montaña estos dos últimos años, conocemos perfectamente todos los parajes de alrededor. Nos gusta sobre todo un zona, donde ahora mismo estamos, porque desde aquí se divisa un enorme y precioso lago. Solíamos sentarnos en este bello lugar para ver la puesta de sol. La semana pasada, mi compañera desde aquí vio por primera vez la isla que tenemos ahora justo enfrente. Es de un tamaño considerable y está en el centro del lago. Cuando la vio quedó anonadada, más que nada porque a pesar de haber estado aquí cientos de veces, jamás logró ver más que agua y patos. Cerró los ojos y los volvió a abrir, y la isla como por arte de magia despareció. Así que pensó que tan solo era una ilusión, y que quizás las ganas de encontrar un nuevo hogar le ayudaron a soñar. El caso es que yo también vi la isla pero con mi imaginación, ya que como algunos sabéis, hace años que mi vista me abandonó y no podía hacerlo de otra manera, y al momento de verla se esfumó. Por mucho que la quise ver de nuevo, no apareció.
Al día siguiente regresamos de nuevo al lago muertos de curiosidad. Mujer-caracola volvió a ver la enigmática isla, luego cerró los ojos con miedo a no verla más, y al volverlos a abrir, descubrió con mucho agrado que la isla continuaba allí, imponente y majestuosa, exactamente como la vio el día anterior. Yo la volví a imaginar, y aquel paisaje ya no se borraba de mi imaginación, me pareció que era tan real…
Regresamos a nuestra cabaña y estuvimos reflexionando toda la noche. Sabíamos que no podíamos seguir viviendo mucho tiempo cerca de los que se dedican a la destrucción. La isla nos enamoró y os aseguro que tiene un gran poder de atracción, pero no estábamos del todo seguros si es real o un sueño. Aunque teníamos claro que vivir en ella nos hacía mucha ilusión. Pensamos que no teníamos porqué preocuparnos por adentrarnos en una nueva aventura, y además no habían muchas opciones. Bien sabíamos que no hay nada peor ni más triste que ver en primera fila la deforestación y la contaminación. Así que decidimos ir a conquistar aquellas maravillosas tierras y lanzarnos al vació de la vida, con la esperanza de vivir en un entorno donde hallar la belleza y nuestra paz.
No teníamos nada que perder, y nuestros miedos estaban enterrados en Varsovia, en nuestros corazones reina el amor.

Construimos una balsa con troncos de árboles caídos y cuerdas que hacíamos con tiras de las cortezas todavía verdes de algunos arbustos. Tardamos tres días en finalizar nuestro trabajo, acabamos rendidos pero felices por el resultado. Lo celebramos danzando alrededor del fuego y luego, hice un ritual donde pedí a los espíritus del bosque que nos protegieran en el viaje y nos dieran las fuerzas suficientes para alcanzar nuestro objetivo.

Y aquí estamos, en la orilla del lago, con la isla al frente y con todo preparado para partir. Nuestros gatos, Chancho y Frida están acurrucados en la cesta de mimbre, Mujer-Caracola canta una bella cancion de amor y yo me he preparado para la ocasión. Llevo colgando del cuello un collar de flores de estepa blanca y amuletos de huesos de cuervo con cráneos de gorrión. Hace una noche perfecta, la temperatura es ideal, y parece que no hay nadie alrededor que nos pueda ver.

Ya estamos navegando, la luna nos acompaña y su luz se refleja en el agua creando destellos que parecen estrellitas parpadeantes. Un grupo de percas saltan alrededor de la balsa, como si quisieran jugar o bailar con nosotros. Parece que el cielo nos sonríe, reina la calma en nosotros, todo es tan mágico y tan bello… Nuestra cabaña y la anterior vida se desvanecen al echar la vista atrás, el pasado ya no importa y el futuro es incierto, lo único que tenemos es el presente. Todo momento es importante y saboreamos cada minuto del viaje de nuestros sueños.

Después de remar durante tres horas, por fin hemos llegado a la orilla de la isla. Los dos besamos el suelo y mostramos a la vida todo tipo de agradecimientos. Les guiño y les sonrío a los espíritus porque el viaje ha sido un éxito.
Estamos agotados del cansancio. Con la luz de la luna buscamos un refugio cercano y hemos hallado una pequeña cueva que hay en un acantilado, que nos protegerá provisionalmente de la intemperie. Mañana, una vez comidos y descansados saldremos a investigar. Nuestros huesos, nuestras mentes y nuestras almas no dan hoy para más.

Continuará…

Hombre-Caracola.

HOMBRE-CARACOLA EN LA ISLA DEL CORAZÓN MÁGICO.

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  Hola querida humanidad.
 
  Suelo cumplir con mi palabra pero no siempre me obedezco. Como saben algunas personas, me despedí de la sociedad para siempre y dije que no volvería. Os pido perdón por la mentira. También os comenté que continuaría trabajando para el mundo como chamán desde mi soledad. Y os aseguro que eso sí lo he hecho, aunque de poco ha servido mi esfuerzo, mis rituales, mis sueños… Le imploré al sol que las leyes de los humanos sean más justas. Le pedí miles de veces a los espíritus de los cuatro vientos, que algún día vuelvan a sonreír los mares, los animales, la tierra y el cielo… Le rogué a los planetas que el amor gobierne sobre la ambición, que el bien reine sobre mal en toda la Tierra…
  Estoy preocupado porque veo que el mundo nada ha cambiado en dos años. Entre otras cosas, continúan las guerras y bien sé que se sigue castigando a nuestra madre naturaleza sin ninguna piedad. Por eso ayer por la noche me dirigí a la cumbre de la montaña donde vivimos y le pregunté a las estrellas, entre lágrimas, qué puedo hacer más por mejorar la sociedad. Y ellas me contestaron con el silencio, claro está, aunque me hablaron con su ejemplo. Ellas no tratan de cambiar nada, tan solo se dedican a brillar. Y creo que hacen lo correcto, y ellas nunca me han mentido, así que no me empecinaré con darle la vuelta al mundo, tan solo trataré de brillar. Y si mi luz sirve de ejemplo e ilumina a los que viven en la oscuridad, con eso me bastará.
  Estaré a vuestro lado aunque incumpla con mis palabras del pasado, pero necesito vuestro amor más que nunca, y yo os daré todo mi corazón, eso nadie lo debería dudar.
Me pondré a trabajar en cuanto pueda, he de hacerme con mis armas, que son mis humildes colores, mis pasteles, mis Pierre Noire… Como sabéis, vivimos aislados en las montañas muy lejos de la ciudad, perdonad si tardo un poco en comprar el material porque me tocará ir caminando. Y además, con más de cincuenta abriles, a ciegas y con mis zapatillas de estar por casa…, no puedo alcanzar mucha velocidad.
Siento con más fuerza que nunca el latido de mi corazón, mi libertad y el esperanzador rumor de las olas del mar.
 
¡Os he echado muchísimo de menos!.
 
¡Hasta pronto mi querida humanidad!.
 
Hombre-Caracola.