La vida del Hombre-caracola. LX

as-

Mis obras son para toda la humanidad, porque necesito que todos me queráis como os quiero yo, soy muy ambicioso en ese aspecto, deseo superar a Chanquete, la madre de Bambi y a Papá Noel… El amor es el tema de mi proyecto, muchos lo conocéis. Para alcanzar mi sueño, no puedo dirigirme solo a las personas que están vinculadas a mi oficio, como los artistas, comisarios de arte, galeristas, coleccionistas, críticos… Ellos, por desgracia para todos son minoría, aunque también necesito, como no, sus corazones, más que su aprobación como pintor, quien se encarga de juzgar mis obras es mi silencio. He de hacerme con el amor de los que se lo curran en la hostelería, la metalúrgica o la construcción… Quiero conquistar a los pasteleros, banqueros, fontaneros, taxistas, ejecutivos, electricistas…, a los que no tienen trabajo, ni casa ni pan.., a los que viven en la miseria o la desesperación. Necesito el amor de los enfermos del riñón, el de los que van a operarse del corazón, el de los bipolares, el de los que sufren de la próstata o por depresión… No haré ninguna excepción, no se salvarán ni las llamas de mi querido y añorado Perú. Aspiro a que me quieran los musulmanes, los cristianos, los adoradores de Satanás, los budistas y los que no creen en ningún dios…, necesito del mundo todo su amor. Quiero alcanzar el corazón de los transexuales, heterosexuales, asexuales, el de todo el colectivo gay…, os advierto que soy muy cabezón. Quiero enamorar, con urgencia, a los dictadores, maltratadores, racistas, pederastas, violadores…, y a los que les importa un bledo que el mar se tiña de rojo o vista de azul. Creo que ellos necesitan el amor más que yo, deseo que encuentren pronto el camino, por el bien de la civilización. Aunque todos somos responsables que el mundo cambie o no. En demasiadas casas reinan los gritos, la falta de respeto, la desigualdad, los guantazos o los insultos…, y luego sale todo al exterior. Para que se produzca una verdadera revolución, o al menos podamos vivir mejor, empecemos por cambiar nuestro mundo,  en todos los hogares debería reinar la paz y el amor. Queda cursi pero el mundo se va al carajo, amigos, si queremos salvar el trasero, no conozco otra solución.

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La vida del Hombre-caracola. LIX

XA-

Comprendo a las personas que nacen, apareciendo de la nada, y al morir, desaparecen como paloma de chistera, y sin ninguna duda, no creen en la magia. Aunque para mí la vida sea una gran ilusionista, la mía poco tiene de racional, algunos conocen bien mi historial. Puedo entender a los que por la noche se desconectan de sí mismos, olvidando el DNI, las facturas del banco, su familia y a la vecina…, viviendo y sintiendo ser los protagonistas en otra película…, y no creen en la magia. Aunque me es difícil asimilar, a los que en su mundo onírico, pierden todos los dientes por momentos o pueden volar a Madagascar, sin moverse de la cama…, y no creen en la magia. Trato de ponerme en la piel de los enamorados que se miran a los ojos, y ven en ellos la poesía y el cielo, y aun así, no creen en la magia, aunque sus vidas dependan de la luna y todos los astros del insólito universo.

De nuevo, como por arte de magia me olvido de mí, y automáticamente mi cuerpo yace sin vida sobre la hierba, ni la música de mi acordeón ni la de mi guitarra podría resucitarme. Mi velocidad es abismal, mi amado planeta es un guisante, Venus engrandece, al igual que Marte… Busco un lugar apartado, donde no habiten ni siquiera las estrellas, necesito mi silencio, mi propio espacio, el lugar que me pertenece. Mientras, un niño muere en la Tierra intentando jugar con una metralleta, en muchos países están prohibidas las de juguete pero no las que matan o hieren. Al mismo tiempo, dictadores, mandamases y reyes se frotan las manos, lucrándose con las muertes, ignorando que algún día serán sus propios jueces. Y en el mismo momento, una mujer muere brutalmente asesinada por su exmarido, y un pez globo, enredado en una red de plástico para envolver patatas, también muere…

Me dirijo a casa a la velocidad del diablo, no puedo huir de mis problemas, mi madre sigue siendo mi planeta. La humanidad necesita mi amor con urgencia, tanto como yo el de ella. Me introduzco en mi cuerpo, enciendo un pequeño fuego y seguidamente, comienzo a danzar en círculo alrededor del humo, porque a pesar de las injusticias, celebro mi vida en la Tierra.

 

“La vida del Hombre-Caracola. LVIII”

Como ya os he comentado en alguna ocasión, yo soy el responsable de mi felicidad y mi tristeza, de mi odio y mi amor…, mis sentimientos y mi vida dependen de mí, me hago cargo. Me sería más fácil culpar a la vida o a los demás de mis fracasos, lo he probado y consuela por momentos pero de esa manera siento que me engaño. Triunfar o fracasar también dependen de mí, no de Sandokan, ni de mi enemigo, ni del cuñado de la vecina del cuarto…, aceptarlo es dar un gran paso. No sé si vosotros estáis diseñados de otra manera pero a mí, así me fabricaron.
La vida continúa, mi piel, mis órganos y mis huesos cumplen, sin prisa pero sin pausa, con la noble función del envejecimiento. Voy muriendo poco a poco, aunque no me importa porque amo y vivo el presente, de verdad os digo que lo demás me trae sin cuidado. Y además, no sé qué haría yo si pudiéramos vivir más de ciento cincuenta años…, ni yo ni nadie podría soportarme durante tanto. Yo quiero disfrutar de mi vida, claro está pero también deseo morir algún día, ¿quién soy yo para evitarlo?. Morir sin miedo y con dignidad es mi trabajo, desde que nací me estoy preparando. Cuando llegue el momento de mi despedida solo podré estar agradecido por el gran privilegio que he tenido, la vida no está al alcance de todos, debe tener una gran potra a quien le toca, como si del Gordo de la Lotería se tratase, cada día deberíamos celebrarlo.
Y ahora, sin el permiso del Rey, de nuevo me desprenderé de mi cuerpo, de mis sentidos, de toda mi información, de mis pensamientos…Olvido uno a uno todos los capítulos de Barrio Sésamo, el nombre del perro de La Casa de la pradera y mis apellidos… Me desprendo de todos los besos que no di, los que me dieron los llevaré siempre conmigo a cualquier parte del universo. Huyen de mí todas las fronteras, estoy preparado, se acerca el momento. Desaparece de mí mi razón y mi respiración, y al mismo tiempo deja de latir mi corazón. Ahora vuelo alto y libre, como el Cóndor, aunque no os preocupéis, volveré pronto, mi momento no ha llegado, seguiremos en conexión.

La vida del Hombre-Caracola. LVII

Espejo-

El sonido del mar sigue conmigo, soy consciente que parte de mí pertenece a la familia de los moluscos, doy gracias a la vida por ese privilegio y por todo lo que conlleva eso. Hoy las aguas están en calma, hace un día de cine, se escuchan las risas y el canto alegre de los pescadores que se dirigen, con energía y alegría, a alta mar, el sol y una bandada de gaviotas reidoras les escoltan. La paz reina en mí, la suave y cálida brisa acaricia mi rostro, soy afortunado, me siento tan dichoso… Bien sé que hay bocas que mueren de hambre y sed, y que a las aves carroñeras de las guerras, se les deja comer todo lo que deseen… Pero solo el amor de la humanidad puede solucionar esas miserias, por eso y para contrarrestar tanto mal, trato siempre de amar. Como ya os lo he dicho alguna vez, es la mejor manera de luchar, el amor es la auténtica revolución, la que merece la pena. Yo al menos, no puedo ni sé ayudar de otra manera.
Como os podéis imaginar, no sé que aspecto tiene mi cara, aunque solo me importa la belleza del ser que llevo dentro de mi piel y mis huesos. Mi aspecto exterior para mí es lo de menos, nunca quise ser Richard Gere, siempre me acepté, porque para ser feliz, uno no tiene más narices que hacerlo. Y además, mi espejo siempre fue un miserable embustero. Cuando yo era niño, él me decía que yo tenía la piel suave y un precioso flequillo rubio, y a los cuarenta y seis años, a la última edad que lo miré, me contaba todo lo contrario, que era medio calvo y tenía arrugas hasta en el cuello, a ver si se pone de acuerdo… La verdad es que no hay quien lo crea, estoy convencido que lo que aparece en el cristal es puro cuento, lo que realmente soy no sale reflejado en ningún momento.
Cuando me alejo de la Tierra y abandono mi cuerpo, no tengo edad, ni forma, ni peso, ni sexo…, mientras vuelo soy tan libre que sienten envidia de mí lo tornados, los relámpagos y los truenos. Perdonad mi ausencia amigos, volveré en unos momentos.

La vida del Hombre-Caracola. LVI

Reus-

No sé exactamente en qué lugar de las afueras de Reus estoy, espero a Emi, ha ido a una peluquería del centro con su madre, luego tomará un café con las amigas…, todos necesitamos nuestro tiempo, antes que familia o pareja somos individuos. Siempre que puedo, cuando voy a cualquier ciudad, busco un paraje donde pueda pisar tierra, donde haya un mínimo de naturaleza… Da pena pero a veces he de conformarme con las palmeras de las rotondas, las briznas de hierba de los alrededores de los polígonos, o con las escasas flores supervivientes y luchadoras de las aceras…, quién pudiera llorar tanta tristeza…. Mientras a la compañera de mi alma le retocan el flequillo, sigo vivo, y eso, es un gran privilegio que no puedo desaprovechar amigos. Trato de gozar cada instante, cada momento…, bien sé que mi vida y este atardecer son irrepetibles, eso no lo puedo ignorar. Mi tiempo sigue inmóvil, las agujas de mi reloj permanecen libres de su tic tac, en estos momentos, aunque no es carnaval, bailan como posesas la samba en Río de Janeiro, como bien sabéis, nadie les puede arrebatar su felicidad y su libertad. Escucho los grandes estallidos que provocan las enormes olas contra las rocas, el mar hoy parece que no está de buen humor. Pero me encanta de cualquier manera, cuando reina la más terrorífica de las tormentas del frio invierno, o cuando impera en él, la calma y el sol…, acepto todo lo que nos ofrece la madre Tierra, con gratitud. He andado demasiado y me he desorientado por completo pero estad tranquilos, confío en Emi. Por lo visto ha desarrollado el sentido del oído, al menos, puede escuchar mi bocina a algo más de kilómetro y medio de distancia. Eso me da margen de movilidad, aunque dependo de ella, más que nada para no acabar en Manresa o en Santa Coloma de Queralt… Se ha hecho tarde, mi compañera ha cumplido con sus quehaceres y yo con los míos, nos dirigimos a Almoster. Llegamos a casa, Frida y Chancho nos esperan en el recibidor, jugamos un rato con nuestros entrañables amigos…Subo a la terraza, y mientras Emi prepara su cena, a mí me da por tocar el acordeón, con torpeza pero con mucho amor.

La vida del Hombre-Caracola. LV.

Pasteles-

Crear mis obras no es tarea fácil, os lo aseguro, he de estar interpretando día y noche los mensajes que recibo de mi silencio, y eso, no es moco de pavo amigos. Continuamente resuelvo dificultades, lucho con la luz y la oscuridad, el dibujo y el color…, eso conlleva un gran esfuerzo, creedme. Y además, como sabéis, no veo tres en un burro, dependo mucho de la imaginación, perdonad si a veces he cambiado un verde por un rojo o un azul. Confío en mí y sigo lo que dicta mi corazón, sed compresivos y permitid que cometa de vez en cuando algún error. Mientras creo, disfruto como un niño con piruleta pero también estoy solucionando cientos de problemas, estoy acostumbrado a eso. Los métodos que utilizo en mi trabajo los aplico a cualquier conflicto de mi vida, y la verdad, de esa manera me es más fácil remediarlos. La creatividad es sumamente importante y necesaria para la sociedad, si nuestros líderes la practicaran y la fomentaran…, el planeta lo agradecería, eso no hay ni que dudarlo. Pero de momento no es así, por dar un ejemplo y no ir muy lejos, los artistas contemporáneos de Reus se sienten ignorados, no reciben ninguna ayuda, están indignados con algunas gestiones de su gobierno. Hasta el día de hoy, en esa bella ciudad, que tanto amo, no existe ningún espacio municipal permanente para que el colectivo pueda ejercer sus actividades, es como si no tuvieran hogar y eso es algo inconcebible, mi corazón y mi bastón está desde ahora con ellos. Tampoco hay premios beca para animar a los jóvenes que aman el noble oficio, sufran o no, necesidades económicas, para eso hay que ser torero. En definitiva, presupuesto para mis amigos, cero pelotero. Escucho el armonioso sonido que provoca el revoloteo de los zarcillos y los piqueros, eso no tiene precio. También puedo sentir las voces lejanas de los niños que juegan en la orilla del mar y el ladrido de sus perros. Desde aquí, le pido a la humanidad que cambie las armas por pinceles, la venganza por música, la ambición y el odio por pasteles de color… Y para acabar la función de hoy, os recuerdo que con el arte se vive muchísimo mejor, ¡ante todo es amor!.

La vida del Hombre-Caracola. LIV

iguadad-

Respiro nitrógeno, oxígeno y argón, como cualquier cristiano, ateo, budista o  musulmán. Aposento mis caquitas en el inodoro como los miembros de la monarquía, como lo hace Aznar, Putin o Donald Trump. La música me pone la piel de gallina, exactamente como a cualquier lesbiana, transexual, heterosexual o homosexual…, la guitarra y la batería suenan para todos por igual, la arte es amor, no entiende de desigualdad. Mi corazón late como el del dictador más atroz, igual que el de los que sobreviven a los misiles o el de los que piden auxilio en el mar. Tengo un ombligo y uñas en los dedos de los pies, como el ambicioso empresario que roba a los trabajadores o como el obrero que vive honradamente y no llega a fin de mes. Cuando tenía boca, masticaba la comida como los franceses, los de Huelva o los del Barcelonés…, ya sabéis que ahora me conformo con vuestra amistad, se acabaron las fresas con nata, la butifarra y el paté. Siento una agradable sensación cuando el sol de invierno acaricia mi ser, eso también les pasa a los soldados de ambos lados de la guerra, el universo nos quiere a todos por igual. Río, lloro y odio del mismo modo que el asesino, el ermitaño, la vecina del quinto o Superman, aunque unos padecen menos y otros más. Tenemos los mismos sentidos, somos tan parecidos.., cualquiera diría que estamos creados con el mismo patrón. Físicamente hay personas de todo tipo; con orejas grandes, bajitos, con nariz de Cirano, con pies planos… pero el material del que estamos hechos es el mismo, los científicos lo han comprobado. Todos andamos en el mismo camino, la vida es larga, lo más sensato y justo, sería disfrutar de las vistas, no hacernos la zancadilla y compartir la cantimplora y el bocadillo con los demás, por el bien de todos, seamos amigos. Se hace tarde, no sé exactamente donde estoy, espero a Emi, ella lo sabe mejor que yo. Mientras, imagino que estoy en la playa, tocando una canción con el acordeón, la melodía choca contra las olas, los pelícanos parece que bailan al mismo son. Me siento agradecido por disfrutar de la belleza que se muestra a todas horas, llueva, truene o salga el sol.

La vida del Hombre-Caracola. LIII

Castillejos-

Me desprendo de los bellos recuerdos del verano de mil novecientos ochenta y seis, cuando con quince añitos trabajaba de botones en el hotel Cap Salou, a cien metros de la playa, sin Nivea y sin sol. Me despido de las maletas, de los eternos pasillos, del impertinente director y de las llaves de la recepción… Desaparecen de mi memoria quince hermosos años de mi pasado, cuando trabajaba para una empresa de chico para todo, eso me ayudó a sentirme humilde, a valorar la vida y el esfuerzo, a ser independiente y libre a pesar de trabajar más horas que un reloj. Poco a poco me olvido de las botellas de butano para el sexto sin ascensor, de los paquetes de sábanas sucias de los turistas, de la lavandería, de miles de quejas de clientes sin compasión… Huyen de mí las imágenes de inodoros atascados, de termos que gotean…, de las bombillas, los tornillos, las cisternas, el soplete y del tubo de cobre ya no me acuerdo, pronto diré adiós a todos mis pensamientos. Se escapan de mis sentidos las vivencias del año en el que, forzosamente, me obligaron a vivir en Melilla, para cumplir con el servicio militar. Eso solo me sirvió para hacer grandes amigos, que todavía, por suerte conservo. Marchan de mí, las armas, los gritos de los mandos, las botas limpias, la cara recién afeitada, la obediencia, la patria y su bandera… Me despido por un tiempo de todos los momentos de tristeza que tanto me ayudan a comprender la felicidad, no podría vivir sin ellos. Y por último, abandono todos los problemas que la vida me ha otorgado, aunque solo será un ratito, los necesito porque son los que me hacen luchar, con amor y gratitud los he aceptado. Ahora solo escucho el latir de mi corazón y mi respiración, me he liberado por completo de mis pensamientos. Me desprendo de mi concha, de mi ropa y de mis huesos y vuelo, a la velocidad del diablo, hacia los confines del firmamento. Reina el silencio. La Tierra se hace diminuta y al mismo tiempo se ensancha el dichoso agujero negro, que por suerte lo he esquivado a tiempo. Dejo atrás lo que entendemos por universo y me pierdo entre las estrellas, libre, sin ningún miedo.

La vida del Hombre-Caracola. LII

Fábricas-

Hace una tarde maravillosa, la temperatura es ideal, el sol acaricia hasta lo más profundo de mi ser con delicadeza, doy gracias a la vida por permitirme sentirme vivo un día más. Las químicas y refinerías de las comarcas cercanas continúan su labor, no descansan ni para comer, a plena luz del día y por la noche, haya sol o tormenta…. El aroma de las flores disimula el olor a metano, a benceno… y a saber qué otros venenos nos sueltan… Los habitantes de por aquí están acostumbrados y a penas lo aprecian, pero bien sabéis que tengo muy desarrollado el sentido del olfato, aunque depende para qué casos, no me sale a cuenta. Siempre nos dicen que los valores de contaminación están dentro de los límites permitidos para la salud, aunque eso a muchos no nos calma por más que traten de convencernos, el cielo no es puro ni saludable, se ve a leguas. Nadie es culpable pero todos sabemos que los tumores y las clínicas de fertilidad brotan como setas. Aunque sabéis que soy optimista, si en el pasado hemos vivido tanto tiempo sin plástico y sin gasolina, estoy seguro que en el futuro también lo haremos, os prometo que nos saldrá más a cuenta. Soy feliz porque la humanidad comienza a ser consciente de sus errores, y porque sé que hay tantas soluciones como problemas. Suena como una bella melodía el canto de las orcas y el mágico sonido que emite el revoloteo de las limícolas, que sobre las olas, vuelan y juegan… Regresaré a casa, Emi va ha finalizar su jornada, tengo muchas ganas de abrazarla y estar con ella…, le prepararé la cena. Como sabéis, desde que soy hombre-caracola no pruebo bocado pero todavía preparo mis buenas escudellas, sabrosos estofados y deliciosas paellas… A pesar de no ver ni un pimiento todo sabe divino, al menos eso dicen Emi y mis amigos. Regreso a casa, juego con Frida y Chancho mientras espero a la mujer de mis sueños…, seguidamente preparo sopa de verdura y huevos rellenos. Escucho sus llaves de casa por la calle, los gatos esperan en la puerta, está a punto de abrir… Llegó el momento por fin, ella es tan importante para mí…, es la flor más hermosa y preciada de mi jardín.

La vida del Hombre-Caracola. LI

zxyx-

Como Pedro por su casa, sigo deambulando de un lado al otro del universo, escuchando el sonido del mar o el más profundo de los silencios. Todavía poseo una concha hueca de caracola como cabeza y continúo esperando el despertar de mi querida bella durmiente, estoy seguro que la humanidad se liberará de su eterno sueño, perdonad la expresión pero ya nos llega la mierda al cuello. Desaparecieron de mi memoria mi buen par de orejas, mi nariz con sus correspondientes agujeros y lo que me quedaba de pelo. Sigo siendo hombre-caracola y estoy orgulloso de ello. Los últimos análisis médicos dicen que me mantengo correctamente en los niveles de litio, aunque he de deciros que ni me acuerdo de mi cerebro, aunque sigo tomándome los medicamentos. Del colesterol y los triglicéridos estoy perfecto, y no me extraña, hace dos años que olvidé por completo los Donuts, el chorizo y la panceta con pimientos… Ya sabéis que básicamente me nutro del amor que recibo de los amigos, que no es poco, me siento tan lleno… Ellos me ayudan a crecer, a conocerme, a definirme…, y además, es una ventaja ver la vida a través de sus miradas, abarcas más visión y el mundo se hace más pequeño. Ellos riegan las macetas de mi morada con consejos, abrazos y besos…, ensanchando mi alma y haciéndome tan grande que a veces creo que no quepo en el firmamento. Mi vida continúa aunque el tiempo no pasa. Las agujas de mi reloj siguen tan locas como siempre, en estos momentos son las reinas de Estambul, últimamente viajan con frecuencia a Turquía, les pirra el Raki y la danza del vientre, me tienen contento. Sigo luchando con las armas que me dieron, continúo dibujando lo que dicta mi silencio, permanezco libre como hoja de río, como el más temible de los vientos… Escucho los llantos de los niños de las guerras, demasiadas personas siguen muriendo de hambre, el fascismo crece como la mala hierba…, sigo consciente de todos los lamentos. Lo que menos soporto es que nos mientan y nos digan que el mundo está montado así, que no tiene remedio, eso a algunos les interesa pero no es cierto. El amor puede cambiar, incluso, el rumbo de los planetas de mi estimado universo.

 

La vida del Hombre- Caracola. L

Almendro-

Trato de ser yo mismo aprendiendo a escuchar, incluso me ilustro del sonido que emite el revoloteo de los flamencos, entre el rumor de las olas del mar. La primavera no espera, florecen los almendros en invierno, no sé si el hombre tiene algo que ver con eso, no sé si es buena señal… Aunque la naturaleza nos ama tanto…, que a pesar de no ser lo suficientemente comprendida por nosotros, perdona todos los errores de la humanidad. Hay niños, jóvenes y organizaciones…, que luchan y tratan de solucionar los desaciertos que hemos cometido con nosotros mismos y con La Tierra, esa labor es de admirar. Eso me reconforta y aumenta mis esperanzas por una mundo más digno, más respirable, más comestible…, soy dichoso porque sé que entre todos lo podemos lograr. Mientras, en Tarragona y a pocos metros del mar, a las agujas de mi reloj las han visto juntas, cuchicheando, disfrutando de sus vidas…, dicen que no dejan de sonreír. Pasean al atardecer libres de su tic tac por el anfiteatro romano, entre besos y bromas, sin miedo ni odio ni rencor…, estoy tan orgulloso de ellas… Y ahora, sin el permiso de nadie volveré a mis quehaceres, el arte puede cambiar el mundo y el mío, tengo muchísimo trabajo. Regreso a mi guitarra, mi acordeón, mis lápices…, me rodeo de todas mis armas libres de pólvora y metralla. He de deciros, aunque no siempre acierto, que disparo siempre a vuestro corazón, por favor, no me lo tengáis en cuenta, lo hago con toda la buena intención. El arte me hace sentir grandes momentos y es el primero que me premia por mi trabajo, francamente os digo que por él soy bien recompensado, no necesito más. Pero cuando comparto mis obras con vosotros, me hacéis sentir útil y me ayudáis a ser escuchado y comprendido, en el fondo es lo que necesitamos todos. Aunque para eso, también debemos cumplir con la ardua tarea humanitaria de escuchar y comprender a los demás. Seguiré trabajando hasta que mi cuerpo se desvanezca, mientras mi mano pueda sostener un Pierre Noire… El arte es mi manera de vivir, una necesidad que sobre todo me hace feliz, y eso es contagioso, por eso lo trasmito y lo comparto con los demás.

La vida del Hombre-Caracola. XLIX

Catalunya-

Para los que no me conocéis bien, os he de decir que nací en Jaén, con nueve meses me vine a vivir a Cataluña, no conozco a penas la tierra de mis padres, aunque le tengo muchísimo aprecio y admiración. Gracias a mi familia tengo parte de cultura andaluza y nunca olvido mis orígenes. Pero como bien sabéis, amo todo el suelo que piso y me maravilla, por supuesto, la tierra donde siempre he vivido, se está tan bien… De joven he sido escalador y alpinista, siempre andaba rodeado de cuerdas y mosquetones, entre La Riba, Montserrat y la Mussara…, de La Mola de Colldejou a La Pica d´Estats… Conozco infinidad de caminos y senderos, y amo cada rincón del lugar que me vio crecer. Y qué decir de sus gentes…, nunca he tenido ningún percance con el pueblo catalán, si no todo lo contrario, sobre todo son ciudadanos pacíficos, y los que vienen de fuera, aquí siempre son bien recibidos. Sabéis que no creo en banderas y fronteras pero mucho menos en la violencia. Tengo una considerable cantidad de amigos, familiares y vecinos, que desean formar un nuevo país, como comprenderéis, esté o no de acuerdo con ellos, nunca podría agredir a nadie que luche pacíficamente por su sueño, yo no haría daño ni a un mosquito, no entiendo para nada el artículo 155. Nadie debería enfrentar a los pueblos ni usar la violencia como diálogo, así no se soluciona ningún conflicto, si no todo lo contrario. Es bien fácil, los griegos sabían lo que hacían, la democracia es el mejor invento de la humanidad, usar las urnas debería ser motivo de celebración. Y además, en un estado democrático la voz del pueblo cuenta para algo, ¿no?. Y ahora, sin el permiso de nadie, me desprendo de todas y cada una de las malditas leyes de los hombres, y me alejo a diez mil cuatrocientos kilómetros por hora de mi querida esfera. Sé que soy afortunado, conozco tantas estrellas…, puedo ver tantos bellos planetas… pero bien sabéis que de todos ellos me quedo con La Tierra. A pesar de sus dictadores, sus injusticias y sus guerras…, la humanidad me vuelve loco pero le deseo todo el amor y confío plenamente en ella.

La vida del Hombre-Caracola. XLVIII

 

Mar esperanza-

La brisa y mi vida pasan sin prisa, me gusta saborear cada momento, bien sé que mi paso por este mundo es un regalo, sería un error rechazarlo. Pero no quiero cumplir doscientos años, comprendo y acepto que mi cuerpo no está diseñado para ser eterno. Tarde o temprano marcharé del planeta y olvidaré mi existencia pero de momento sigo vivo y pretendo disfrutar de la Tierra hasta mi último suspiro. Mi vida es una escalera y subiré hasta el último escalón con dignidad y valentía, quiero recibir a mi atardecer sin miedo, estoy trabajando en ello. A pesar de todos los lamentos, recibo esperanzas de las estrellas, cada día que pasa mi optimismo por un mundo mejor va creciendo. La vida me sonríe porque no dejo de hacerle cosquillas, no me importa ser el payaso de su sonrisa, me dedico practicante a eso. Y os puedo asegurar que uno recoge lo que siembra, en mi casa siempre hemos tenido huerto, y os prometo que las matas de las tomateras nunca nos dieron pimientos. Y ahora, sin el permiso de nadie, me liberaré de mis pensamientos, necesito plena libertad y hallarme a solas con mi silencio, quiero emprender de nuevo el vuelo y perderme por el firmamento. En un santiamén, me deshago de todos los capítulos de Mazinger Z y Orzowei, los versos de Neruda se desprenden de mí como hojas de otoño, al mismo tiempo. Ahora, La vida del Buscón la ignoro por completo y ha desaparecido la enorme nariz de Quevedo… Olvido con mucho agrado, la biografía de Sánchez Dragó, al que tanto le gusta ponerse cara al sol, en verano y en invierno. Ya no sé nada de La Vida de Bryan, creo que el pobre hombre no acabó bien, algo bueno habría hecho… Me desentiendo de las clases de arte contemporáneo y mis conocimientos sobre la ornitología…, pronto me desharé de mi piel y de mis huesos. No escucho el sonido macabro de los misiles y las bocinas de los petroleros… Ahora floto a dos metros por encima de mi cuerpo, solo escucho mi respiración y el latir de mi corazón, se acerca el momento… Por fin solo siento el rotundo silencio, nadie puede frenarme ni alcanzarme, vuelo libre, sin miedo, más allá de los límites del universo.

 

La vida del Hombre-caracola. XLVII

juguete-

No estoy compuesto de hojalata ni de plástico y de momento, no soy un juguete al alcance de cualquiera, aunque mi intención es confraternizar con toda la humanidad. Los que todavía no conocen el respeto y me zarandean como a un muñeco, no quiero que me utilicen, solo jugaré con los niños y con quien desee ser mi amiga o mi amigo. No necesito que me den cuerda para hallar mi felicidad y mi libertad, para eso yo soy el único responsable, no he de depender de nada ni de nadie, me las apaño solito. No soporto que ningún dictador me toque la bocina, como bien sabéis, nada me pertenece pero yo tampoco soy de nadie, que no me vengan con sandeces. Me indigno cuando pulsan sin mi permiso el botón de mi espalda, para que deje o no de hablar cuando a algunos les plazca, para mí no es nada divertido. No me importa que toquen mi corazón, está diseñado para que todos lo disfruten pero si se hace con cuidado y cariño, tengo sentimientos como todo ser vivo. Aunque la vida me ha enseñado que para ser fuerte, no es tan malo que sufras algún daño, tener el alma encerrada tampoco es de mi agrado. De todas maneras y afortunadamente, reparo con facilidad cualquier desperfecto que me ocasionen, aunque advierto que no tengo piezas de recambio. Almoster, arropado con un manto de estrellas duerme como un niño cansado, sus calles están desiertas, la luna no quiere salir de casa, dice que hace demasiado frío y no está para resfriados. Esta noche los planetas se encargan de proteger a mis vecinos, para que puedan soñar tranquilos y olviden por momentos sus problemas en sus mundos oníricos. Y ahora me toca a mí descansar, es muy tarde incluso para un Hombre-Caracola, he amado, reído y creado lo suficiente por hoy. Bajo las escaleras, juego un rato con Frida y Chancho y seguidamente entro a la habitación. Me acerco con sigilo a Emi, la beso con delicadeza para no despertarla y me dirijo al otro lado de la nave. Sin el permiso de nadie y después de más de media hora de analizarme y juzgarme, me libero de mi cuerpo a través de mis sueños, eso todavía me parece alucinante.

La vida del Hombre- caracola. XLVI

XLVI-

Cuando era más joven vivía entre dos realidades. En una de ellas, durante mi enfermedad, sentía en mí un inmenso bienestar, como una cálida e intensa luz que me llenaba de júbilo. La belleza se apoderaba de mí, de las calles, de cualquier rincón donde me hallase…Mi capacidad de asombro era la de un bebé, todo era nuevo para mí, mis manos, mi piel, el vuelo de una mosca…, era una gozada, estoy seguro que muchos pagarían un dineral por vivir aquella experiencia. En aquella época me olvidé por completo de mí, de mis pensamientos, de mi identidad, de mis responsabilidades…, era yo en estado puro, como un recién nacido. No podía dejar de tocar la guitarra, de cantar, de bailar, de gritarle al mundo con todas mis fuerzas, que estaba más vivo que nunca, bien lo saben mi familia, mis amigos y mis vecinos. Percibía entre mis huesos que yo era parte de todo, de las montañas, los ríos, los animales, las gentes…, todo formaba una sola pieza, comprendí que yo también era el universo. La paz era la protagonista de la película y en mí, reinaba la armonía de un mundo sin maldad, así lo veían mis ojos, solo apreciaba lo bueno de la vida. Por entonces, una euforia desbordante circulaba por mis venas y mi corazón acogía del mundo un amor tan descomunal y poderoso como desconocido, yo amaba en la misma proporción a la vida. Con la imaginación podía huir con facilidad de cualquiera que me impedía sentir de aquella manera, de cualquier centro psiquiátrico, incluso del Haroperidol, era tan libre…. De la otra realidad poco os voy a comentar porque es la que todos conocéis. Volver al mundo de las normas después de aquella libertad, era en parte la causa de mis crueles depresiones, era un cambio muy brusco, lejos de las leyes del hombre se está tan bien… Ahora veo como vosotros, que reinan las guerras, la insolidaridad, el odio, las fronteras, la desigualdad… Pero pienso que podemos variar el rumbo de la humanidad, algo me dice que cambiar la realidad depende de nosotros y es tan fácil como coser y cantar, de nuestros líderes poco podemos esperar. Las agujas de mi reloj tocan la zambomba en la estación de Sants, desde allí os desean una feliz Navidad.

La vida del hombre-caracola. XLV

HC VENEZIA.-

Mi vida en la Tierra es agua indomable de rio, que se dirige sin hospedarse en ningún lugar y sin pausa, hacia su destino, también son las nubes que aparecen y desaparecen, como el llanto de los niños, sería un grave error desperdiciarla. Mi existencia como ser vivo, se escapa mientras elijo en el supermercado mi marca preferida de gel con PH neutro, o cuando pregunto al dependiente el precio de los pomelos… Parte de mí  se pierde en las guerras, durante el tiempo que duran los gritos de auxilio… Lo que ahora soy, se fuga mientras elijo los colores de mis tizas de pastel o se marcha con las palabras que, con mucho agrado, en este momento os dedico. No me atemoriza la idea de abandonar mi piel y mis huesos, estoy más que acostumbrado, no sé cuantas veces lo habré hecho… El amor que siento no deja espacio para ningún miedo, lo eclipsa todo. Mi destino no me asusta, además, para entender la novela que protagonizo, en el más grande de los escenarios, conocer el final es fundamental y necesario, a pesar de amar con locura lo que toco, veo y respiro a diario. Ya sea en Almoster, en Perú o en Italia, sin miedo me siento libre, puedo jugar, cantar, bailar y crear como un niño, no me importa lo que digan o piensen de mí.  Eso lo aprendí en mi infancia, los más pequeños son un ejemplo a seguir, podrían cambiar el mundo si pudieran gobernar. El revoloteo de las gaviotas y el sonido que provocan las góndolas al cruzar el Gran Canal me dicen que estoy en Venecia. Como sabéis, Emi, la eterna viajera, se encarga de guiarme de maravilla por donde quiera que voy, sin ella, apenas saldría de casa, requiero de su ayuda como ella de la mía. No he nacido para vivir en soledad, necesito el calor de la gente, ser amado y amar a los demás, eso debería ser un producto de primera necesidad, es lo que más precisa la humanidad. Y ahora, sin el permiso de nadie, ocuparemos las plazas y las calles sin perder ni un solo instante, ni una sola coma de nuestras vidas, para llegar al punto y final queda toda la eternidad.

La vida del hombre-caracola. XLIV

Manzana.-

Los graznidos de una bandada de chorlitejos patinegros, me despiertan de un profundo sueño, el sonido del mar me dice que existo. Mi corazón no ha dejado de latir y bombear, y a pesar de no tener dos orificios nasales como los demás, sigo respirando a través de mi concha como el que más. El mar está en calma, en mi morada impera la paz, me siento tan bien…, me noto tan vivo y feliz… Mi propósito es amar y ser feliz, y eso es fácil de conseguir, nadie te lo impide y además, no te piden la cartera ni la edad… También deseo mi bien a los demás, si en eso nos pusiéramos de acuerdo, estallaría una revolución, solo hay que perder el miedo y dejarse llevar. Cometería un error si solo pensara en mí y en los míos, olvidándome del resto, si todos fuéramos felices no habrían guerras ni dictadores… Porque odiar y sentir felicidad a la vez es complicado, nunca he logrado conseguir tal proeza. Las agujas de mi reloj se embriagan y bailan la conga en Pachá, la marcha de Ibiza las vuelve locas pero mi vida continúa y la luna sigue girando alrededor del sol. El engranaje del universo funciona a la perfección, no falta ni una sola estrella, parece que se creó con mucho amor, yo no lo habría hecho mejor. Mientras, en la fría noche, Almoster sueña con Saturno y las estrellas, y entre las sábanas o el edredón, los vecinos de mi pueblo continúan con sus diversos caminos pero con un único destino. Al mismo tiempo la vida me sonríe porque no dejo de amarla y la Tierra me ofrece flores y frutos sin pedir nada a cambio, todo un ejemplo de generosidad. Ella es nuestra madre, nunca se me ocurriría dudarlo, conectamos tanto… Y ahora os he de dejar, Emi a terminado su jornada laboral y está a punto de llegar, le prepararé algo de cenar…Y por último, me dirijo a toda la humanidad, a los que piensan que pueden reencarnarse en un animal, a los que certifican que vienen del mono o a los que afirman que descienden de Eva y Adán. El mundo puede cambiar, empezad por vosotros, respetaros, olvidad vuestras diferencias y no dejaros engañar, ¡lo más importante es amar!.

La vida del hombre-caracola. XLIII

Arbolí

Como bien sabéis, nada ni nadie me pertenece, ni mi concha, ni mis huesos, ni mis calcetines de payaso…, no pretendo adueñarme de nada porque estoy en este mundo de paso. Soy yo quien pertenezco a la naturaleza, ni los árboles, ni el barro, ni una sola brizna de hierba son de mi propiedad. Por mucho que se empeñe el ser humano, nada de lo que contiene el universo tiene amo. Me encanta pasear por la montaña, aunque a veces como hoy, pierdo la orientación y salgo de mi ruta pero no me importa en absoluto, es señal que sigo caminando. Y además, por mucho que desaparezca de la faz de la Tierra, Emi, siempre acaba encontrándome, no sé cómo logra averiguarlo…Mientras, las agujas de mi reloj están aprendiendo a tocar el piano, no lo hacen nada mal, una se encarga de los agudos y la otra de los bajos. Como ya os conté, desde que soy un nuevo género perdí la noción del tiempo, no sé en qué mes estamos, si es otoño o invierno…, para mí ya no es relevante. Aunque siento el calor del sol de agosto en mi ser y el frío de Enero que cala en mi piel y mis huesos. El mar está en calma, escucho el vuelo raso de los alcatraces y la dulce armonía que provoca la espuma de las olas cuando desvanece en la arena. Solo perturba la paz, el sonido impertinente de las bocinas de los barcos petroleros, hacen que pierda por momentos mi sosiego. Sigo mi sendero después de unos minutos de descanso. No sé dónde podré estar…, comencé la excursión en Arbolí y mi intención era llegar a Ulldemolins pero quizás vaya en dirección contraria, no lo sé… Pero no me importa saber donde acabaré, en mi camino soy feliz y cualquier lugar es mi hogar. El sol me acompaña donde voy, el aire es puro y mi potente olfato se da el festín con miles de deliciosos aromas del campo, romero, tomillo, hinojo, jazmín…, es un gustazo. Aquí no llega el olor de las refinerías ni el de las químicas, y la verdad, prefiero eternamente oler estiércol que a miserable veneno. Espero que nuestros líderes hagan algo, antes que sea irrespirable lo que nos queda de cielo.

 

La vida del hombre-caracola. XLII

 

Perfil parcela-

Ha llovido mucho desde que perdí mis ojos, mi nariz y mis orejas…, desapareció mi boca y con ella, el tocino, la butifarra y las lentejas… Cuando me transformé, dejé de sentirme un enfermo bipolar tipo A, con un cincuenta y nueve por ciento de discapacidad. Me olvidé por completo del segundo pabellón del Hospital Psiquiátrico de Barcelona y de todas las consultas privadas…, ya no recuerdo los componentes del Plenur, de la Lamotrigina, del Ziprexa… Dejé de montarme en la montaña rusa que me elevaba a la luz más intensa y me descendía a la oscuridad más profunda. Olvidé mi desbordante euforia y mis ganas inmensas de llorar, sufrí la más cruel de las tristezas, llegué a perder la esperanza por vivir. Ya no recuerdo la lucidez de la locura, ni las señales de otros mundos, dejé de sentir miedo a los cambios de estación…Y aquí me veis, soy libre de los fantasmas de mi pasado, victorioso y orgulloso de ser lo que soy y lo que era. Los obstáculos en mi vida son retos para mí y hay tantas soluciones como problemas. Aunque no les quito el mérito a mis doctores, todos ellos me ayudaron, siempre lo he tenido en cuenta. Y qué decir del cariño y la atención de mis seres queridos…, ellos siempre han sido la mejor de las medicinas, el amor hace superar cualquier barrera. La vida continúa y sigo plasmando en mis trabajos todo lo que aprendo en mi silencio, mi sueño por un mundo más justo sigue más vivo que nunca, tengo el taller lleno de esperanzas. Soy feliz en mi camino, no quiero saber de donde vengo y me importa un comino mi destino…, solo quiero caminar, amar y sentirme vivo. El sol se desvanece y al mismo tiempo, se encienden las luces de las farolas, se hizo la noche. Aunque eso no puedo percibirlo, como sabéis, solamente veo lo que la imaginación me ofrece. Ahora, solo escucho el estampido de las olas contra las rocas y el revoloteo y los graznidos de los cormoranes y las pardelas. Habito en el mismo mar donde sufrí mis tormentas pero ahora solo se percibe la paz y la belleza, es lo que ocurre cuando acaba cualquier guerra.

 

La vida del hombre-caracola. XLI

mesa-

Sigo vivo a pesar de todas las guerras y eso, como bien sabéis no es moco de pavo, la vida es el mayor de los éxitos, deberíamos ser felices solo por el hecho de existir. Vuelvo a desprenderme de toda la información y de todos los pensamientos, quiero liberarme de mi propia prisión, deseo volver a ser lo que soy. Ya no recuerdo la altura del Everest, ni el contenido de las cartas que Cézanne le escribía a Zola…Han desaparecido del archivo número diez de mi memoria todas las teorías de Arquímides, Einstein y Hawking… He olvidado todos los capítulos de Verano Azul, la biografía del Cardenal Richelieu y la colección completa de los vídeos del capitán Cousteau…Ya no sé nada de la huida del Conde de Montecristo y no queda ni un punto ni una coma en mi ser, de la Biblia y el Corán, por suerte todo ha desaparecido. Vuelvo a ser libre, ni el sonido de la bocina de un transatlántico podría desposeerme de mi silencio, ni nada ni nadie puede arrebatarme mi libertad. Ahora siento un ligero cosquilleo en el estómago, no siento las piernas ni los brazos… Por fin y sin el permiso de nadie, me desprendo de mi cuerpo y en cuestión de segundos, vuelo alto, la Tierra se encoge y se pierde en el firmamento. La velocidad que llego a alcanzar es abismal, no hay Dios ni Alá en el universo que me frenen. En el planeta azul quedó gran parte de mi amor, el resto, ahora está esparcido por todos los planetas y una pequeña porción, un agujero negro la absorbió. Por mucho que a veces me pierda entre las estrellas, en mi querida esfera siempre está mi corazón. Como sabéis, no puedo pasar mucho tiempo fuera de mi hogar, enseguida echo de menos a Emi, mi familia, mis amigos, mis gatos y el mar… Soy adicto al género humano, aunque eso me conlleve a sufrir sus guerras y sus conflictos, la pena y el dolor…, por suerte, al otro lado de la moneda se halla la paz, la felicidad y el amor…Brindo desde el infinito por un mundo mejor.

 

La vida del hombre-caracola. XL

vara+

Yo no quiero irme a vivir a la Luna, ni a Kepler-62e y ni mucho menos a Marte…, podría hacerlo pero están demasiado lejos y además, no hay suficientes cohetes espaciales para todos. Sería un gran egoísta si solo pensara en mí y en los míos, olvidándome del resto de los seres vivos. Si la humanidad no despierta y hace del todo inhabitable su propio hogar, elegiría quedarme aquí, preferiría morir en los brazos de nuestra madre Tierra. Solo por el hecho de pensar en despedirme para siempre de sus gentes, sus mares, sus montañas, sus ciudades…, se me eriza el vello, se me crea un nudo en la garganta y mi corazón es invadido por la tristeza. Amo a todos los planetas pero la Tierra me dio la vida y le estoy muy agradecido, porque lo que soy, es gracias a ella. He encontrado una vara enterrada en la arena de la playa, está decorada con conchas de almejas y estrellas de mar, por momentos pensé que era del mismísimo Neptuno. Estoy investigando con ella, quiero saber si tiene algún poder o solo me servirá de apoyo para cuando sea más viejo y de guía para mi ceguera. La he sumergido en el agua, la he lanzado con todas mis fuerzas hacia el cielo, la he estampado contra las rocas y la he rociado con humo de habano cubano. De momento no hace nada extraño, quizás con el tiempo sepa como utilizarla, la verdad es que esa vara es para mí todo un misterio. Y ahora, sin el permiso de nadie, de nuevo buscaré mi silencio, me desprenderé de mi ropa, de mi piel, de mis huesos… y me desharé de todos mis pensamientos, quiero volver a sentir por momentos lo que soy. De nuevo daré una vuelta por el universo, estoy un ratito y vuelvo. Mientras, las horas siguen sin pasar para las agujas de mi reloj, ni mucho menos encuentran a faltar el paso del tiempo. Dedican su vida a reír y amar, esa es ahora su única función, son envidiables, todos deberíamos tomar ejemplo.

La vida de hombre-caracola. XXXIX

piri...-

Cuando era niño y poseía toda mi inocencia, soñaba con ser útil para la sociedad, no me gustaban ni entendía las guerras, entre otras cosas. Quería cambiar con mis pinceles la gris herencia recibida de los mayores. Considero que deberíamos aprender de los niños, ellos actúan con el corazón. Si sois jóvenes y todavía no habéis elegido vuestra  profesión, os aconsejo, si podéis elegir, que escojáis un oficio que ayude o haga feliz a los demás, de esa manera aseguraréis vuestra felicidad, sé de lo que hablo. Si vuestro sueño es la política y tenéis intención de mejorar el mundo, me tendréis a vuestra disposición pero si algún día gobernáis y ni pensáis en ayudar, solo mereceréis del pueblo su rebelión. Pensad que el mundo no requiere más líderes que provoquen guerras y conflictos o se dediquen a calentar butaca con las manos bien abiertas. Si buscáis el verdadero poder, preguntadle, por ejemplo, a Rosalina Franklin o a Ramón y Cajal, qué sentían a través de su microscopio, cuestionadle a Patti Smith o a Angus Young, qué le proporcionan sus guitarras, descubrid qué percibían al lado de su pluma y su papel, Gloria Fuertes o Saramago…Jóvenes, averiguad qué recibía Frida Kahlo o Vang Gogh, a través de sus pinceles…, amor y más amor, ese es el poder absoluto. Almoster, los gatos, San Pedro, Emi y yo, nos derretimos como chocolate al sol, a causa de una ola de calor, quién me mandó situar el taller justo debajo del tejado…, aunque nada me impedirá continuar mi trabajo y cumplir mi misión. Las agujas de mi reloj han llegado de Cuba, están cansadas del largo viaje y de mover las caderas. Dicen que es un gran país y que a pesar de la falta de libertad y la pobreza, no han conocido un pueblo más feliz, cuentan que el sabroso Son se escucha hasta debajo de las piedras. La felicidad es una actitud,  se puede ser feliz en un mundo injusto, en la riqueza o en la pobreza… Por suerte, también se ama, se ríe y se baila en tiempos de guerra. Y ahora, sin el permiso de nadie, me echaré una merecida siesta, no os daré más la monserga.

La vida del hombre-caracola.XXXVIII

Habitación.-

El protagonista de mis sueños suelo ser yo, cuando era del todo humano, todavía no guardo muchos recuerdos en los archivos de mi memoria, como nuevo ser. El guion es interpretado por el mismo personaje que poseía el documento nacional de identidad número, 38869057q, la misma persona que cada nueve de mayo cumplía los años. Ahora, como sabéis, no creo en el viejo cuento del tiempo, las agujas de mi reloj están disfrutando de lo lindo en Cuba, soñaban con emborracharse de ron y mover las caderas al ritmo del rico Son, no tienen solución. Como ya os conté, lograron librarse de la tiranía de las horas, los minutos y los segundos, ya no escuchan el insistente e impertinente tic-tac, son totalmente libres del tiempo, me siento orgulloso por ellas, me hacen tan feliz… Cuando solo era humano tenía menos virtudes que defectos y más fallos que aciertos… pero era la estrella principal de la película de mi vida, nadie podía sustituirme, ni Jack Nicholson ni John Wayne lo podrían hacer mejor que yo. Son las cuatro de la tarde y Almoster ahora es una sinfonía de sintonías de series y telenovelas y algún que otro ronquido, hay quien no perdona la hora de la siesta… Aunque tan solo logro escuchar el revoloteo de los flamencos y el estallido de las olas contra el espigón, ya hace más de un año que no pierdo el tiempo con la televisión. Prefiero crear o estar más con los amigos, éstos me ayudan a crecer, logro ver la vida a través de sus miradas, esa es una de las mejores maneras de aprender y avanzar, las amistades son tan necesarias como el agua o el pan. Y en el sueño de la tarde, un grupo de niños salva el mundo, la música se apodera de las calles y ya no se escuchan los llantos de las guerras… El agua es pura y el cielo solo contiene nitrógeno, oxígeno y argón. En mi mundo onírico, reina en todo el planeta la paz, el respeto y el amor.

La vida del Hombre-caracola. XXXVII

Almoster-

Calzo siempre zapatillas de estar por casa, de paño, porque son cómodas y calentitas, de las que cierran por detrás, así me siento más seguro, por si he de salir corriendo, nunca se sabe… También las uso, más que nada, porque cualquier lugar es mi hogar y quiero sentirme como en casa, donde quiera que vaya. Sé que no voy a la moda, pero eso nunca me importó, la fachada de una persona no tiene nada que ver con lo que hay en su interior, y eso, es lo único que importa. Ya hace doce años que vivimos en Almoster, pueblo tranquilo, de paz y silencio, un lugar ideal donde poder amar y ejercer la creatividad, era lo que buscábamos, estoy seguro que aquí se puede curar más de una enfermedad… En nuestro pueblo no existe ninguna prisa, no hay semáforos, ni largas colas de tráfico, ni policía…, a cambio hay caminos, montañas, todo tipo de pájaros, pinos y encinas…Como nuevo ser, me conocen pocos vecinos, siempre tengo mucho trabajo y no salgo a penas del taller. Cada día es un día nuevo y los paisajes que aprecio en mi silencio, cambian continuamente de forma y color, requiere mucho esfuerzo esa labor, dedico mi vida a ello. Como bien sabéis, una de mis misiones es poder plasmar en mis obras, lo que aprecio cuando no escucho ni el sonido de las tormentas, aunque estallen en el cielo cientos de truenos. Puedo resultar pesado pero sigo soñando con un mundo nuevo, donde no se escuchen los gritos y los llantos de las miserables guerras, donde nadie sea mejor ni peor que nadie… Quiero vivir en un planeta donde la creatividad no sea solo cosa de artistas, ésta, debería ser una prioridad, a mí al menos me ayuda a resolver mis problemas, me permite avanzar…, siempre se debería cultivar. Espero que algún día reine en los corazones de todos los dictadores, la música, la danza, la pintura, la poesía… Deseo un mundo donde las personas actúen de corazón y no por el interés, donde el egoísmo caiga abatido en el suelo, derrotado por la generosidad. Me gustaría que la solidaridad sea una asignatura en los colegios, en las casas, en los bares… Busco a una humanidad con voluntad, aliento e impulso para empezar de nuevo y con unas ganas locas de amar.

La vida del hombre-caracola. XXXVI

con hc3-

A mi pesar, no puedo soportar el mal que provocan a la humanidad los señores de la guerra, no logro dormir, sé que ese sentimiento solo es responsabilidad mía pero son demasiadas muertes y demasiados niños para olvidar, no lo puedo evitar. Siria no deja de llorar mientras el mundo canta gol en el mundial, la vida es demasiado injusta y todo tendría que cambiar. Para luchar contra mi odio, he comenzado a dibujar de una manera diferente, con otro método de trabajo, a ver si se me quita el malestar…, solo crearé así cuando sienta el dolor que me provoca la guerra. Son trabajos más espontáneos, de trazo rápido, me desfogo en seguida. Como bien sabéis, no logro nunca ver el resultado de mis trabajos ni su ejecución, pero no me importa, para eso tengo la imaginación, mis creaciones me ayudan y me va de maravilla…El arte es una gran arma para combatir el odio, no cabe ninguna duda. Almoster ronca, no se salvan ni los gatos, la luna me sonríe y los amigos me siguen visitando, invadiendo nuestra casa de esperanzas, besos y abrazos… Continúo en la búsqueda de un nuevo mundo, a pesar del macabro sonido de los misiles y del olor a pólvora. Yo pienso que el mundo cambiará cuando lo deseemos, cuando la mayor ilusión de muchos sea perdonarse, para empezar de nuevo, no conozco otra salida y no me cansaré de repetirlo. El cambio, seguro que empieza en uno mismo, aunque no soy ningún entendido en la materia. Bajo las escaleras, hablo con Frida y con Chancho, beso a la musa, dejo mis despojos en mi lado izquierdo de la cama…Y cuando alcanzo mi silencio, de nuevo abandono mi piel y mis huesos y me lanzo a volar, lejos, más allá del universo. Desde lo más alto y a pesar de todas las guerras, le doy gracias a la vida por tanto amor, no es para menos.

La vida del hombre-caracola. XXXV

Salto hc-

La vida continúa. Miles de estrellas morirán esta noche, para que los más soñadores puedan solicitar sus deseos, se cumplan o no. Trato de deshacerme de mi cuerpo para volver a volar más allá del universo, le estoy cogiendo el gusto a eso pero por mucho que me empeño, hoy no logro escapar de mi piel ni de mis huesos, no consigo olvidarme de mis pensamientos. Sé que es inútil pero igualmente, intento emprender el vuelo y salto con todas mis fuerzas hacia el cielo, sin ningún acierto. Hoy no puedo separarme de la Tierra, ni un solo metro por encima del suelo. Bien sé que la fuerza de la gravedad tiene algo que ver con eso, es pura física y además, uno tiene un considerable peso, aunque me gusta pensar que mi planeta nos quiere tanto…, que hace todo lo posible para que no le abandonemos. A no ser que inviertas millones de euros en un cohete espacial y no te importe quemar una cantidad desorbitante de hidrazina o queroseno, nuestro enigmático planeta nos quiere bien cerca, a ras de suelo. Mientras trato de emprender con gran torpeza el largo viaje, Siria sigue gritando de dolor y lo peor es que nadie le escucha. Siete años de guerra son demasiados, más de ciento noventa mil muertos, más del veinte por ciento eran niños, es escalofriante y terrorífico, no puedo olvidarlo, no encuentro la calma para aventurarme a solas por el firmamento. Necesito irme muy lejos pero el sonido de los misiles y el llanto de los niños me impiden escuchar mi silencio. Quiero creer que el mundo puede cambiar, sé que existe un botón para hacer desaparecer, en cualquier  instante, a toda la humanidad pero también hay otro que puede cambiar el mundo a mejor. Sigo pensando que el amor es la única solución, ¡¡¡ese es el botón que hay que pulsar!!! y está al alcance de todos, cada persona tiene uno a su disposición. Regreso a casa, abro la puerta, subo las escaleras, juego un rato con Chancho y Frida y entro con sigilo a la habitación. Beso a la musa dormida, me introduzco en la nave de mis sueños, desconecto mi ordenador más personal y vuelvo, sin el permiso de nadie, al fascinante mundo de los sueños.

La vida del hombre-caracola. XXXIV

Emi family.jpg

La familia de Emi, que por supuesto también la considero mía, me ha aceptado con agrado, como nuevo ser. Al principio, mi nuevo aspecto les resultaba extraño, como es lógico pero con el tiempo se han ido acostumbrando al sonido del mar, mi concha, mis cambios de estado…, soy afortunado. Ellos están contentos conmigo porque Emi sigue siendo feliz, todo lo demás no les importa, son tan majos… El trato con ellos, ahora es el mismo que cuando solo era humano, nos seguimos amando y continuamos demostrándolo, compartiendo las alegrías y las penas, los besos y los abrazos, ayudándonos… Sé que la familia no es sinónimo de felicidad, sé que hay muchas de ellas rotas por el odio, el dinero, la envidia, el rencor…pero yo he tenido mucha suerte, tanto por la familia de Emi como por la mía. En las dos, que para mí solo es una, valoramos nuestras virtudes y aceptamos nuestros defectos, nadie es perfecto, todos tenemos caracteres diferentes y cada cual tiene sus más y sus menos. Cometemos fallos y yo el primero, como todos los seres humanos pero tarde o temprano nuestros errores los perdonamos, ese es nuestro secreto. Cuando estoy con los míos, bailan en armonía todos los planetas, desaparecen las tormentas…, hasta el mar más embravecido busca la calma…Al lado de mi gente, las gaviotas vuelan alto, el sol se abre paso entre las nubes y mi horizonte soñado lo siento más cercano. Como ya os he dicho algunas veces, para mí, no hay nada mejor que amar y ser amado.

 

La vida del hombre-caracola. XXXIII

Sin cuerpo-

Me desprendo de mis despojos; mi ropa, mi caracola, mis manos, de todos y cada uno de mis dedos… y vuelo alto, sin ningún miedo. El silencio lo invade todo y me impide oír el cantar de los cetáceos, ahora no puedo escuchar ni la bocina de los petroleros, por mucho que me esmero… De nuevo, tan solo siento mi respiración y el latir incansable de mi corazón, una vez más he logrado liberarme de mi cuerpo. Trato de hacerlo cuando Emi no está, aunque a ella, mis cambios de estado no le han importado nunca, solo quiere que yo sea feliz y he de decir que siempre logra su objetivo. Sin el permiso de nadie, me voy alejando de mi querida humanidad, de todos los países, de sus fronteras y sus banderas, que desde aquí ya no se aprecian. La Tierra se hace pequeña después de haber atravesado la estratosfera, siempre busco un lugar lejano del universo donde meditar, comprended que tenga ese gran privilegio. Sé que resulta extraño pero cada ser es sorprendente, el guepardo, por ejemplo, puede alcanzar ciento catorce kilómetros por hora, un roble puede durar mil años de vida y el cóndor sobrevuela el Cañón del Colca, siempre que quiera… La Vía Láctea desaparece a medida que voy descubriendo nuevos planetas, las estrellas iluminan mi camino, busco un lugar donde pueda sentir la luz más intensa. Y al fin lo he encontrado. Ahora estoy totalmente paralizado y abducido, siento en mi ser tanta belleza… El dinero, el hambre, las guerras, el odio, el racismo…, todos y cada uno de los males del hombre moderno quedan tan lejos…Soy libre de todos mis pensamientos, solo habita en mí, la calma y la paz, me costará abandonar este lugar, se está tan bien… Aunque pronto volveré a casa, no hay mejor lugar para un ser humano o un hombre-caracola, que la Tierra, no perdáis el tiempo con otros planetas. La humanidad se perdonará y empezará de nuevo, no lo puedo ver de otra manera, solo necesita amor, desde aquí se ve tan claro…, yo al menos no puedo apreciar nuestras diferencias. Media horita más y os prometo que vuelvo, ya sabéis que me alimento de abrazos y besos, tengo toda una eternidad para estar a solas con las estrellas.

La vida del hombre-caracola. XXXII

Mundo 1-

Como bien sabéis, no puedo ver más de lo que imagino pero para eso está la creatividad, soy capaz de apreciar la luz más intensa, sin necesidad de tener córneas ni pupilas en la más plena oscuridad. En el archivo ciento treinta y tres de mi memoria, el que está justo al lado del olvido, guardo todos los colores, todas las formas, por suerte siempre fui buen observador. En varias carpetas recopilé toda la información, cuando tenía mofletes, muelas, lengua, cerebro…, en vez de una concha hueca de molusco por cabeza. Aunque muchos sabéis que de eso no me quejo, a todo se acostumbra uno y además, lo llevo con dignidad y orgullo porque me acepto y me quiero. Tengo material suficiente para crear las imágenes de todos los seres que me amaron y me aman, podría hacer un retrato exhaustivo de todos y cada uno de ellos, son imborrables porque tengo una copia guardada con llave en el archivo más seguro de mi corazón. Puedo dibujar, cuando lo desee, todos los atardeceres que viví cuando era niño, las montañas que escalé en mi juventud, todos los días y todas las noches que pasé junto a Emi frente a las estrellas, la luna o el sol… En mi mundo, puedo prescindir del mal de la humanidad, de las aterrorizantes guerras, del hambre que mata sin piedad a tantas vidas, de todos los dictadores y sus miserias… En mis paisajes, tengo licencia para crear todo el maldito y ruin dinero que quiera, puedo hacer con él una gran hoguera y quemarlo todo a la orilla del mar. Puedo verlo, alrededor del fuego, sin odio ni rencor, ama, ríe, canta y danza la humanidad, libre de todo miedo. Mientras sueño, escucho un viento enfurecido, las olas del mar estampan con furia contra las rocas, se avecina una gran tormenta, el graznido de cientos de gaviotas y charranes patinegros no auguran nada bueno. Aunque, como sabéis, perdí todos los miedos y no pienso cambiar el rumbo de mi vida por ninguna tempestad, seguiré en la búsqueda de un planeta donde reine el amor, la paz y el respeto.

La vida del hombre-caracola. XXXI

Llaberia hc-.jpg

He de saltar continuamente las barreras que surgen en mi camino, que no son pocas, no se quién es el atrevido que se empeña en ponerlas, aunque le estoy agradecido. Los obstáculos son impertinentes pero necesarios, un ser optimista como yo los toma como retos, y cuanto más grandes son éstos, mayor es el júbilo que produce superarlos. Romper cualquier muro que me impida caminar me hace continuar y crecer, me da satisfacción y me fortalece. Lucharé para que nadie me impida seguir caminando, deseo conocer todos los países, todas las gentes…, necesito amar a toda la humanidad. Sé que no cesan las guerras, que cientos de niños mueren entre escombros, que hay bocas que siguen muriendo de hambre y de sed…, eso no se debería permitir. Sé que en el país que me vio crecer, y en demasiados lugares, la justicia y la democracia son una falacia, el gobierno hace caso omiso al pueblo, reina la corrupción, el dinero, para demasiados políticos es su única preocupación. Hay personas que no merecen prisión y están entre rejas, mientras los responsables no pagan ninguna condena, es más, disfrutan en libertad, con nuestro dinero, de la brisa y el sol. Hay una infinidad de barreras que impiden al hombre moderno crecer y disfrutar de la ausente humanidad, hay demasiadas guerras, muchos dictadores… pero todo podría tener remedio. Se ha dicho miles de veces a lo largo de la historia y yo no me canso de repetirlo, para cambiar este triste mundo por otro más justo, el amor rompe cualquier muro, él es la única solución. La revolución habita en nuestro interior.

 

 

 

 

La vida del hombre-caracola. XXX

Fuego Hc-

No me sacio con el amor que siento hacia todos los seres de la Tierra, el universo también se me queda pequeño, lo reconozco, soy muy ambicioso, amo a todo lo que se menea, incluso a la nada, porque me ayuda a comprender y admirar la existencia. Aunque he de decir que mi amor es correspondido, las flores de las macetas de mi morada florecen cuando me vienen a saludar la luna y los planetas, y mi concha está pulida por la infinidad de besos que me proporcionan Emi, mis familiares, mis amigos, mis gatos… No le pido otra cosa a la vida, me basta con querer y que me quieran, es la única manera de encontrar mi paz interior, el mejor remedio contra cualquier guerra. Quien no le encuentre sentido a la vida, le recomiendo y le deseo miles de abrazos y besos, cariño, ternura…, aunque sé que eso, por desgracia, todavía no está al alcance de cualquiera, ni se puede pagar con dinero por mucho poder que uno tenga. El amor da sentido a la vida, quien no lo pueda encontrar, he de deciros que éste también se siembra, crece como la albahaca, y llueva o no, está asegurada la cosecha. Me encargo de encender cada día de invierno el fuego del hogar, me encanta hacerlo, mis gatos ronronean de gusto cuando la hoguera comienza a calentar, son los primeros en ocupar el mejor lugar del sofá, el más cercano al fuego. Con la primeras llamas siempre danzo y quemo un papel, en el que previamente escribo un deseo, no creo que eso sirva de algo pero me gusta soñar, lo tomo como un ritual, los pequeños detalles me hacen sentir grandes momentos. Almoster protege del frío y arropa con su manto a todos sus habitantes, que a estas horas duermen cada cual con su sueño, su alegría o su pena…, cada vecino con su camino pero todos con un mismo destino, seguramente el mismo que el mío. Éste solo lo conocen los que, como yo, han logrado desprenderse de su piel y de sus huesos. Mientras escribo lo que siento en el silencio, las agujas de mi reloj siguen libres del tiempo, hace poco han adoptado a una niña, se les ve tan felices…, me alegro mucho por ello.

La vida del hombre-caracola. XXIX

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Cuando poseía como cabeza dos orificios nasales y un par de orejas, entre otras cosas, en vez de una concha de caracola hueca, era mucho más frágil que ahora. Como sabéis, el sonido del mar eclipsa todos mis miedos, eso me hace fuerte, y a pesar de no tener vista, no noto la ausencia de mis pupilas, con la imaginación puedo ver incluso mucho más. En este momento admiro un horizonte iluminado, es esperanzador, y unas nubes en un cielo azul intenso, que cambian de forma a mi antojo. El mar duerme y el graznido de las gaviotas sirve como canción de cuna, para él y para la luna, ésta sonríe mientras muy lentamente va cerrando los ojos, es tan bella… Soy consciente que hay muchas personas que sufren, he viajado por muchos países y he conocido a muchas almas en pena. He observado por medio mundo que no nacemos todos con las mismas condiciones, eso crea diferencias, injusticias. Sé que mueren muchas vidas por el hambre, que en cada país habita al menos una guerra, que hay un conflicto debajo de cada piedra…Soy lo suficiente inteligente para saber que el mundo se mueve por el interés, ese es el principal problema que tendríamos que solucionar. No me cansaré de decirlo, y por suerte, no soy el único que lo dice o que lo piensa, aunque a algunos les suene a ñoña, deberíamos empezar a obrar con el corazón. Tendríamos que cultivar la bondad, la solidaridad, el respeto, la igualdad…, desde los parlamentos, las casas, los bares, las panaderías, las escuelas… El día que gobierne el amor se acabará el odio, el miedo, los dictadores, las victimas…, reinará la paz, aunque sé que es difícil pero lo deberíamos intentar, corre un poquito de prisa. Todo cambiará el día que nuestros gobernantes amen a su pueblo, cuando dejen de aprovecharse de él, de robarle su dignidad. Por muy mal que lo hayamos hecho, la humanidad merece, al menos, un poquito más de humanidad. Ahora ha cambiado el paisaje y ha empezado a refrescar, bajaré a encender la hoguera, Emi está a punto de llegar. Miraré que hay en la nevera, algo le prepararé para cenar, ya sabéis que a mi pesar no puedo morder ni masticar, me conformo con estar cerca de ella.

 

La vida del hombre-caracola. XXVIII

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He vuelto al maravilloso y enigmático planeta azul, nunca había permanecido tanto tiempo tan lejos de él, ningún humano podría haber soportado tanto silencio, se hubiera vuelto loco y a mí no me afecta en absoluto, me he acostumbrado a él. Como algunos sabéis, cuando solo escucho mi respiración, me da por viajar a otros mundos, a otras realidades, libre de aduanas y sin ningún tipo de documentación, es todo un lujo. Al caer el sol he aparecido en el mar, como por arte de magia, no me preguntéis cómo ni porqué, yo, al igual que el ser humano, no entiendo nada sobre muchos de los misterios de la vida. Tan solo soy un observador, un admirador de una generosa energía que hace palpitar mi corazón, sin que yo lo pida. He vuelto a introducirme en mi cuerpo, siento de nuevo y con agrado, el viento y la tierra, huelo a salitre y vuelvo a escuchar el sonido del mar en mi interior. El canto de los delfines me recuerda que vuelvo a ser el que era hace unos días. Aunque no me siento del todo bien, me duele mi cabezota de caracola porque la convivencia de mis gentes, del lugar donde habito, ya no es la misma, lo percibo. Espero y deseo, con toda mi alma, que pase pronto el dolor. Los líderes políticos del conflicto, el que ellos mismos han creado, han enfrentado a sus ciudadanos, que desde hace muchas décadas, tienen la sangre y los apellidos mezclados. Es lamentable sentir como lucha el pueblo entre sí, los verdaderos responsables tendrían que pagar por ello, se lo han ganado. Éstos han sembrado la semilla del odio, y el pueblo, que a veces se equivoca, por algo es humano, la ha pagado con su hermano, su amigo o con el vecino de al lado. Todos tendríamos que unirnos en contra de los verdaderos culpables, los mismos que nos roban y acaban con nuestros derechos, los mismos que tienen, como única patria, su cartera. Como sabéis, estoy totalmente en contra de la violencia, por favor, no fomentéis más el odio, uno recibe lo que siembra, sé que es difícil pero tratad de amaros en lo que podáis y pensad que nada es de nadie y que estamos aquí de paso, es mi consejo. Domad la ira, quien la sufra, para hacer eso os aconsejo que disfrutéis de la música, la danza, la pintura, la poesía…, el arte lo cura todo. Queridos amigos, tratad de ser felices y espero que comprendáis que mi única bandera sea de color blanco, que mi única patria es la Tierra, mi familia y mis amigos, sean del color que sean, excepto los que dialogan con la violencia, no entiendo ese idioma y es mejor que no lo entienda. Me podéis llamar iluso pero sigo pensando que algún día reinará en todo el planeta, la paz, el respeto y el amor, esas tres palabras, para mí, son la solución de todos los problemas, la verdadera revolución.

La vida del hombre-caracola. XXVII

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Cuando estoy a solas con mi silencio y logro desprenderme de mi cuerpo, no necesito oxígeno, ni nitrógeno, ni argón…, puedo soportar las temperaturas más altas y las más bajas, puedo vivir, tranquilamente y sin ningún problema, en Marte, en Venus, en Júpiter…, o en el planeta que quiera. Cuando no se oye ni el sonido que emite una cría de cangrejo, puedo volar muy alto, así me resulta fácil alcanzar hasta la estrella más lejana del firmamento. Esta noche he visitado a uno de mis planetas preferidos, no tiene nombre ni quiero ponérselo, está tan lejos que no aparece en ningún mapa. Allí tengo un hogar acogedor, hecho a mi medida, soy un privilegiado, y quién sabe, cuando abandone definitivamente a mi sombra, quizás me mude a ese lugar, allí se vive bien y libre de eternas hipotecas. Lo he de pensar pero no tengo ninguna prisa porque llegue ese momento, la vida en la Tierra merece mucho la pena. Aunque mi verdadera patria siempre he sido mi piel. Mientras, la Tierra sigue girando alrededor del sol, desde lejos parece que reine en ella la paz. Desde mi silencio y a una eternidad de años luz, mi querido planeta azul aparenta que en él no habita el hambre, ni el odio, ni la ambición… Cuando lo miro, me da la sensación que el mar, la tierra y sus habitantes, forman parte de un solo ser, y así lo creo yo. Desde la terraza de mi lejano hogar, no se aprecian las fronteras de los países en todo el globo terráqueo, ni los diferentes colores de piel de la humanidad… Me empapo del amor que desprende la Tierra, desde lejos parece que no exista en ella ningún tipo de problema, ni de dolor, lo eclipsa todo su belleza y su grandeza, su encanto me tiene locamente enamorado, y aunque a veces me aleje de ella, no puedo vivir sin el latir de su corazón.

 

La vida del hombre-caracola. XXVI

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El día que nací, como nuevo ser, planté con Emi un esqueje de ficus en una maceta de nuestra casa-taller, lo riego y lo cuido con cariño, y aunque no lo hago por interés, algún día nos dará sombra y servirá de refugio a cualquier ave de Almoster que lo desee. La naturaleza siempre ha sido generosa, si plantas una semilla en la tierra, se multiplica por cien, y sin pedir nada a cambio se encarga de calmar, entre muchas otras cosas, nuestra hambre y nuestra sed. Me siento muy orgulloso de la Tierra, ella es la madre de cualquier ser que habite en su piel, a todos nos dio la vida, nos vio crecer y nos arropará con su manto el día de nuestro último atardecer. A mi querido planeta azul, algún día el hombre moderno le estará agradecido, en su honor formará una gran hoguera en la playa y allí quemará su miedo, su odio, su ambición y su dinero. Cuando en el corazón del hombre reine el amor, todos cantaremos y danzaremos cogidos de las manos, alrededor del fuego, sin ningún rencor…, al fin y al cabo todos estamos creados con el mismo patrón. Creo que el pensamiento, es lo único que separa y divide a la humanidad, nos enseñan a pensar, y como podemos apreciar, lo hacemos de diferente manera, creo que deberíamos darle más importancia al sentimiento que al pensamiento, eso lo aprendí en el silencio. Yo creo que todos sentimos lo mismo, eso nos une más de lo que podáis imaginar, nos alegramos, nos enamoramos y sufrimos por igual. Entre las cenizas de un budista, las de un cristiano o en las de un musulmán, muy pocas diferencias se encontrarán. El tiempo sigue pasando para todos los que creen él, los demás volamos libres, lejos del tic-tac de los relojes y los calendarios. Sé que siempre he sido, soy y seré el mismo, por lo que habita dentro de mi piel nunca han pasado cuarenta y seis años, ni veinte, ni diez…, ni tan siquiera un mes.

 

La vida del hombre-caracola. XXV

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Allá donde voy me siento querido, cuando recibo amor crecen las flores de las macetas de mi morada, se ponen preciosas, su exquisito olor y sus colores lo invaden todo. Por favor, hombre moderno, te lo pido con el corazón, ¡¡¡sigue amando!!!, para cambiar el mundo no se necesita nada más. Sé que mueren al día más de ocho mil niños por desnutrición severa, sé que existen las guerras, el racismo, la violencia, la ambición…, sé que para algunos, el dinero es su único dios. Sé que la llama del odio es enorme, no cabe duda, pero muchos sabemos que hay agua, ríos, mares y océanos para apagarla. Existen muchas almas buenas, solidarias, respetuosas, pacíficas…, el mundo está lleno de ellas, son las mismas que sueñan por un mundo mejor. Confío plenamente en el hombre, sé que superará su enfermedad, tomará, a rajatabla, toda la medicación y visitará con frecuencia a su doctor, no hay nada que no cure el amor. He salido con Emi a dar una vuelta y a tomar el sol, hemos estado en Reus, ella nació allí, sus padres y muchos de nuestros amigos, viven en esa hermosa ciudad, hacemos vida en ella y aunque no la puedo ver, guardo las imágenes de todos sus rincones en el corazón. Mi agudo olfato capta miles de aromas de la ciudad, huele a Vermut, a avellanas, a Coca de cireres.., puedo oler desde aquí, incluso el Menjar blanc que a preparado con cariño mi suegra. Aunque, como sabéis, desde que soy un nuevo ser, ni bebo ni como nada, no necesito vitaminas, ni proteínas, ni carbohidratos…, tendré que aceptarlo, mi único alimento es el amor, y no me quejo, siempre dejo limpio el plato.

La vida del hombre-caracola. XXIV

Verbo amar

El futuro del indicativo del verbo amar es esperanzador, me encanta, me hace soñar, quedó reflejado en mi última obra, aunque faltó por escribir, “amaréis”, pero no importa, sé que lo haréis. Como sabéis, todo lo que siento en el silencio lo reflejo en mis trabajos, esa es una de mis misiones. El arte es mi principal medio de expresión, el idioma que más domino, el refugio que me protege de las tormentas, el escudo que para todas las flechas… Mis palabras y mis colores me dan libertad, mientras creo, me siento casi tan libre como en el silencio, puedo viajar desde mi taller a Honolulu, a Morón de la Frontera, a Acamar o a cualquier otra estrella del universo. Con la imaginación, en un abrir y cerrar de ojos, puedo ser lo que desee, un hombre con cabeza de elefante y cuerpo de gallina, la piel de un melocotón en almíbar, el sabor amargo de un buen café…Es algo maravilloso, con un lápiz y un papel, logro alcanzar la Luna y el sol, puedo introducirme en el corazón de algún que otro espectador sin tan siquiera conocerlo. He perdido la noción del tiempo, las agujas de mi reloj están de viaje de novias en Punta Cana, son felices y libres sin su Tic Tac, su cruel dictador, me alegro mucho por ellas. En mi taller reina Celia Cruz, noto la vibración que provocan los timbales de su rico Son y su potente voz, entre el sonido que emite el revoloteo de cientos de peces voladores y el de la bocina del barco de algún pescador. Así resulta imposible dejar de mover los pies y las caderas, es complicado dejar de tocar las palmas, la música es mi perdición. La humanidad necesita bailar, cantar, sonreír, reír a carcajadas, abrazar, besar, soñar, perdonarse y pedir perdón…, le urge ser libre, como ya os he dicho alguna vez, esa es su condición. El hombre moderno luchará por sentir el amor en su corazón, está programado para amar, y él es más inteligente de lo que aparenta, a pesar de todos sus defectos, lo logrará, el silencio me lo contó.

La vida del hombre-caracola. XXIII

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He vuelto a las montañas en busca de mi preciado silencio, el mejor de los idiomas, deseaba la calma, últimamente he percibido del mundo mucho odio y demasiado dolor, necesitaba estar solo, lejos de la humanidad. Mientras todo va enmudeciendo, me abandonan los malos y los buenos pensamientos, los llantos de la Tierra, todas las tormentas, todos los lamentos…Como ya os lo he dicho alguna vez, en mi silencio, puedo liberarme por momentos de mi cuerpo, allí tengo las mismas cadenas que tiene la niebla o el viento, puedo resolver cualquier enigma, entender a todas y a cada una de las estrellas del firmamento….Cuando no logro oír ni el sonido que emite una estrella de mar, tan solo el que emite mi cuerpo, puedo apreciar con mejor claridad que nadie, lo que habita dentro de mi pellejo. Para saber quién soy no necesito la opinión de los teólogos, ni la de los científicos, ni la del espejo, de él nunca fui su reflejo. Siento una suave brisa, empieza a refrescar, ya es hora de introducirme en mi carcasa, también estoy bien en el interior de mi concha y mi esqueleto, aún no ha llegado la hora de deshacerme de ellos por completo. He escuchado el graznido de un pelícano en la lejanía y la sinfonía que crean los cantos rodados cuando chocan entre sí, por la fuerza de las olas, ahora solo escucho el sonido del mar. Seguiré mi camino, bajaré de las montañas y volveré de nuevo a la civilización. El ser humano necesita estar unido, más que nunca, debemos juntar todas las manos y formar una sola piel, la humanidad pide a gritos una revolución, quedó encogida por el odio y el miedo, necesita crecer.

 

La vida del hombre-caracola. XXII

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El peor enemigo del hombre moderno vive en su interior. La jaula donde habitan, la mayoría de los ciudadanos de la Tierra, se fabrica con sus propios miedos, los que sufrieron y no pudieron superarlos en la infancia, en la adolescencia, en la juventud…Aunque parezca muy difícil, para que el hombre pueda librarse de su propia mazmorra, basta que abra de una santa vez los ojos y de rienda suelta al amor, el único liberador que suele utilizarse para estos casos. Ese producto ayuda a aceptarte, a quererte y a querer hasta el último color de piel, y sobre todo te libera del odio, el peor enemigo de la humanidad. Es matemático, si alguna persona siente odio, deja automáticamente de amar y de amarse, lo pasa mal y hace pasarlo mal a los demás, se fortalecen los barrotes de su prisión, yo también lo viví en mis huesos en más de una ocasión, también he sido humano. El hombre debería luchar más consigo mismo para librarse de su mal y debería respetar la vida de los demás. Cuando en mi cabeza habitaba una boca, una nariz y un par de orejas, en vez de una concha de caracola, también fui prisionero, sé de lo que hablo, aún guardo mi jaula en el recibidor. Y estoy seguro, si el ser humano es la evolución del mono algún día tendrá que demostrarlo, confío plenamente en su bondad, basta que se libre de sus miedos y estalle en su corazón la verdadera revolución. Espero que algún día se abran todas las jaulas y todos seamos libres, como nacimos y como nos iremos, la libertad es nuestra condición de ser.

La vida del hombre-caracola. XXI

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En el año 2013 construí el último misil que el hombre verá estallar en la Tierra, de sus entrañas surgen flores, la luz, la esperanza por un mundo mejor…, en él no hay pólvora ni metralla, ni odio ni venganza, básicamente contiene amor. Aún así, es la munición más potente, jamás se ha visto nada igual, está programado para que su onda expansiva alcance al corazón de todas y a cada una de las personas del planeta, empezando por los que apuestan por el terror. Éstos son los que más lo necesitan, viven en una autentica locura, yo no podría soportarlo, andan perdidos entre sombras y ni tan si quiera saben lo que hacen, ayer lo demostraron en Barcelona y en Cambrils. A pesar que no puedo escuchar ni ver nada del exterior, noto un gran vacío en mi interior, son poblaciones a las que les tengo mucho afecto. He de advertiros que, cuando estalle mi invento, lo más probable es que nos haga a todos libres, os recomiendo que no tratéis de esconderos en el momento de la explosión, salid a la calle, con valentía y sin ningún pudor. Que no quede títere sin cabeza, que no falten las familias de las victimas del hambre, las de las guerras, las de los atentados…, es importante que también esté el vecino del quinto, la artista del ático, el profesor de equitación…Pero sobre todo, que no falte al gran espectáculo, el terrorista, el maltratador, el racista, el xenófobo, el dictador…Os recomiendo que estéis preparados para la detonación, en cualquier momento, y a pesar de todo, puede reinar en el alma del hombre moderno el preciado amor.

La vida del hombre-caracola. XX

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El sol y la luna nacen y mueren, las veces que haga falta, para complacer a los ojos de todos los espectadores del planeta con su gran actuación, son actores profesionales, francamente los mejores. Señoras y señores, niños y niñas, ¡pasen y vean!, salgan todos a disfrutar del gran espectáculo, totalmente gratuito, que merece todos los halagos, todos los aplausos…Y en el circo de la vida, cada día ves un nuevo amanecer, jamás se puede admirar la misma puesta de sol, cada momento tiene un matiz diferente, único e irrepetible, es alucinante, solo por eso la vida cobra sentido. Hice bien en arrancar la antena del televisor, no hay mejor espectáculo ni mejores artistas que la luna y el sol, y aunque yo no los pueda ver, los siento con agrado en mi interior. Almoster duerme la siesta, mientras, Frida y Chancho escuchan una dulce canción de cuna que surge de mi guitarra, puedo sentir el ritmo, noto como vibran las notas en mi interior. Mis gatos también pueden oír el sonido de las chicharras de los campos cercanos, su ritmo acelerado, entre la sinfonía de las telenovelas de los vecinos, que como todos, tienen las ventanas abiertas de par en par por la tremenda calor. Yo solo escucho el rumor de las olas y graznidos lejanos de gaviotas, no puedo ni quiero librarme del mar, mi condición de ser cada vez la llevo mejor, todo es cuestión de aceptarse y quererse, no hay nada que no cure el amor.

La vida del hombre-caracola. XIX

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Siempre que salgo de casa busco el lugar más elevado, también trato de rodearme de naturaleza, aunque muchas veces me he de conformar con un parque, con un jardín, con unos setos o con una triste brizna de hierba. Amo a la Tierra y a su naturaleza, no lo puedo evitar, la escucho y me preocupa su llanto, está dolida pero estoy seguro que se le pasará. El amor reinará en el corazón del hombre y éste despertará, ya es tiempo para soñar y desear el cambio. Hoy he subido con Emi a Montjuïc, sé que el Tibidabo queda más alto pero hoy ha hecho demasiada calor en la bella ciudad condal, me he sentido por momentos sofocado, suerte que no faltaron las fuentes. He podido refrescarme e hidratarme en una de ellas, mientras una pareja de jóvenes y un grupo de japoneses me ametrallaban con sus cámaras y sus móviles. No lo pudieron evitar y yo me he de acostumbrar a ser especial, aunque, por muy diferente que sea, soy uno más, tenga una concha como cráneo, sienta, a través de la piel, lo que sienten los demás o habite en otra realidad. En Almoster se vive muy diferente a cualquier ciudad, no hay ni un solo semáforo y está rodeado de campo, en otoño cojo setas, en marzo los espárragos… En el pueblo donde ahora resido nací como nuevo ser, allí existen las montañas pero no las prisas, todos nos saludamos, es costumbre y nadie lo ve extraño. Y lo mejor de todo, en la noche reina el silencio absoluto, donde habitan todos mis enigmas, allí siento la paz entre el latir de mi corazón, cuando dejo de escuchar el rumor de las olas del mar, cuando no se logra oír ni el sonido que emite un chanquete ni el de una cría de mejillón.

La vida del hombre-caracola. XVIII

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Mi familia riega las flores de mi morada, ellos siempre han velado por mi bienestar y por mi salud, bastantes problemas les causé en mi juventud, por entonces, tuvieron la oportunidad de demostrar lo mucho que me querían. Me ayudaron a soportar mis tormentas, las sufrieron junto a mí y eso me sirvió de mucho, no sería nadie sin ellos. La vida pasa, todo ser vivo lo aprecia en su piel, las personas, los gatos, la mosca de la tele, todas las palomas de Almoster…Cada uno lleva, con más o menos dignidad, el paso de la vida, a unos les aterrorizan sus arrugas y para otros, los surcos en la piel son medallas y las muestran con orgullo, como debería ser, creo yo. Sé por descontado que a mi cuerpo le llegará un día su final, y si os cuento la verdad, tengo curiosidad por lo que pueda pasar ese día, aunque lo puedo imaginar, para eso cultivo la imaginación y la creatividad, así es como resuelvo todos mis enigmas. El amor es el peor enemigo del miedo y desde que no soy del todo humano, vivo tranquilo, sin inquietudes, dejé de morderme las uñas…, ahora bailo un tango o un bolero cuando pienso en el final de mis días, no lo puedo evitar, es mejor así. Mientras tanto, las agujas de mi reloj siguen sin marcar la hora, hace poco les han visto bailando y besándose en la fiesta del orgullo gay, me alegro mucho por ellas, el amor no entiende de fronteras.

La vida del hombre-caracola. XVII

 

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Creo que vivo en una dimensión o en otra realidad diferente a la de los humanos, mi hipersensibilidad me hace ver la vida desde otro objetivo, solo siento amor y eso, por desgracia, es cosa de unos pocos. Puedo percibir la electricidad que recorre mi cuerpo y aprecio como circula la sangre por mis venas entre el latir de mi corazón. Evidentemente estoy atrapado en un cuerpo, entre la piel y los huesos, aunque sé de sobras que no me pertenece ni tan siquiera eso. Cuando abandone la Tierra, mi vida en el planeta azul permanecerá en mi memoria como un sueño, solo eso, la verdadera realidad es la que vivo por dentro. Cuando enmudece el mar, medito y escucho a mi consciencia, no hay nada mejor que eso para hallar respuestas o resolver enigmas, eso último me apasiona. Si algún día el hombre moderno despertara, abriera los ojos y decidiera cambiar el mundo, tendría que empezar a hacerlo desde el interior de cada una de las personas, donde habita lo bueno pero también el odio, la avaricia, el rencor, el veneno…El mayor enemigo que yo tenía, cuando era humano, lo llevaba dentro. Por suerte, como ya lo he dicho en más de una ocasión, en mí morada ahora solo reina el amor, siempre se me dio mal el juego.

La vida del hombre-caracola. XVI

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Creedme, no existe nada mejor que amar a todo ser vivo, al que no puede moverse y a todo el que se menea, ahora, como sabéis, sólo me dedico a eso, me olvidé de mis nervios, de mis dudas, de mis prisas, de mi Diego…Dejé atrás la envidia, el rencor, la venganza…, apagué para siempre el televisor y vendí todos y cada uno de mis sombreros. A Chancho, mi gato, le costó aceptarme como nuevo ser, es comprensible, aunque ahora nos queremos como nunca lo habíamos hecho, no podemos pasar el uno sin el otro, somos inseparables. Mi pequeño felino, puede estar escuchando, horas y horas, el sonido del mar que emito a través de mi concha, al principio le aterrorizaba pero ahora no se cansa. Cuando estamos juntos, noto el placer que provoca la vibración de su ronroneo, y a él, le fascina, sobre todo, el canto de los delfines, le vuelve loco, aunque con el rumor de las olas también le basta para ser feliz junto a mí. Chancho es un ejemplo a seguir, es un ser muy inteligente, a pesar de no haber ido a la escuela, los verbos, amar y respetar, los sabe de carrerilla, es admirable.

 

La vida del hombre-caracola. XV

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Como ya sabéis, cuando enmudece el mar y no se escucha ni el sonido que provoca un calamar, me adentro en el silencio, allí hallo todos los enigmas, los colores y las formas de mis obras, no podría vivir sin él, le necesito. A pesar que perdí la voz y la mirada, tengo piel en las manos y sentimientos, con eso y la experiencia de los años, me basta para gozar y dar rienda suelta a la creatividad y a la imaginación. Disfruto, como un niño con globos y caramelos, cuando mis obras alegran el alma de las personas, trabajo para ellas, no existiría ningún transmisor sin un receptor, no tendría sentido trabajar para mí. El arte, entre miles de funciones, es el mejor de los medicamentos, el mundo sufriría muchos más dolores de cabeza sin la música, sin la pintura, sin la poesía…, ni Rajoy sería feliz sin su, “Cine de barrio”. El arte es amor, el único camino que existe para cambiar este enfermo mundo por otro mejor, para que todos comamos por igual, para que no exista, ni la víctima ni el dictador, para se vayan a tomar viento las guerras, el odio y la ambición.

La vida del hombre-caracola. XIV

David y Raquel

No sería nadie sin la familia y sin los amigos, de nada sirve el éxito si no lo puedes compartir con los tuyos, yo al menos me sentiría ridículo y fracasado. Voy visitando, uno por uno, a todos mis viejos amigos, ellos me quieren, con o sin caracola. Lo han demostrado con los años, aceptando mis defectos, lo que más mérito tiene, nadie es perfecto. Considero que un amigo es como un puchero, si de él no me gustan las patatas o los garbanzos, los aparto y me como la carne o los pimientos, si no es así, nos veríamos solos. El tiempo sigue pasando para los que creen en él, las agujas de mi reloj siguen de fiesta y de borrachera, les han visto agarradas, cantando, con la torpeza que provoca la embriaguez, la célebre canción, “Asturias patria querida”, no tienen remedio. Soy feliz porque, como nuevo ser, he superado todos los miedos, han dejado de existir, cuando sólo era humano no podía esquivarlos. Había días que despertaba con angustia, pensando que perdería todo lo que más quiero, mis ojos se humedecían, el alma se me encogía, sentía una gran tristeza…Aunque, nada más levantarme de la cama, aceptaba mi mortalidad y el amor borraba los malos momentos. Ahora sólo me dedico a amar, no le temo al final de mi camino, soy libre como el viento.

La vida del hombre-caracola. XIII

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Sigo mi camino, a pesar de la sangre derramada por las guerras, del hambre de medio mundo, de las cuchillas recién afiladas de las fronteras…Continuo haciendo amigos, muchas personas me han aceptado como nuevo ser, me han mostrado muchos gestos de cariño y amistad, todo un sueño conseguido. Me siento orgulloso de ellos, admiro a las personas que donde van, buscan la paz y guardan al mundo un respeto. Aprecio a los seres que creen que el amor no es un cuento, que se puede palpar, que existe como el agua, como la tierra, como el aire o como el fuego. Mi senda me lleva a altas montañas, alguna vez necesito estar solo, en un lugar elevado y alejado, tener mi propio espacio y gozar de mi intimidad, como cualquier ser humano. Deseo estar a solas con mi consciencia, así la escucho con más claridad, ella es la que siempre guía mi camino, le hago caso porque siempre tiene la razón. La siento en los momentos de absoluto silencio, cuando dejan de estallar las olas contra las rocas, en el momento que no se percibe ni el sonido que emite un camarón o el de un berberecho.

 

La vida del hombre-caracola. XII

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Cada vez son más los que sueñan por un mundo más digno y más humano, eso me alegra el alma, hace que se rieguen las flores de las macetas de mi morada, me hace crecer y sentirme grande, como Hombre-caracola. Mis amigos son de diferentes colores de piel, orientaciones sexuales, religiones, países, razas, partidos políticos…Pero todos pertenecen a una misma nación, el Amor, eso es lo que más les une. Si éste reinara en la Tierra no existirían las desigualdades, ni el racismo, ni el machismo, ni la xenofobia, ni el terror…Mis amigos y yo, al igual que muchísimas personas, pedimos que la paz, el respeto y el amor no sean una utopía, exigimos con urgencia un mundo mejor, más justo, por la cuenta que nos trae. Hoy han venido a verme gran parte de representantes políticos del ayuntamiento de mi pueblo, Almoster, no ha faltado ni el alcalde, la persona que está junto a mí en la imagen. Han sido muy amables todos, me he sentido muy querido, me han aceptado como nuevo ser. No hemos hablado de política, ni de economía mundial, tampoco de Messi ni de Ronaldo, no se ha comentado absolutamente nada de ningún programa de la televisión…Nos hemos dedicado a escuchar, a través de mi concha, el canto de los delfines, el de las ballenas y el de las sirenas, entre el rumor de las olas del mar, con eso y nuestra amistad, no hizo falta nada

La vida del hombre-caracola. XI

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Siento un amor radiante por donde quiera que voy, por eso soy feliz y libre, en las montañas, en los valles, en los pueblos, en la ciudades… Perdoné a los que un día me traicionaron porque alguna vez también lo hice yo, en mi infancia, en mi adolescencia o en mi juventud, nadie es perfecto. Pedí perdón a los que alguna vez les hice daño, si se me escapó alguno, desde aquí les ruego comprensión, no siempre el mundo es el culpable, muchas veces lo he sido también yo. Antes de ser Hombre-caracola fui humano, cometí más de un error, siento haber hecho daño, lo digo de corazón. Centenares de pequeños saltamontes chocan con mi pantalón, soy dichoso con una simple brizna de hierba, con el aire puro o con los rayos del sol. El éxito reina en mi interior, siento dentro de mí la verdadera revolución.

 

La vida del hombre-caracola. X

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No me gusta ir por el mundo en soledad, es lo que más rabia me da, siempre voy acompañado de Emi, de la familia o de los amigos, que por suerte, cada día que pasa son más. El cantante, Roberto Carlos, quería tener un millón de amigos, yo quiero tener seis mil millones más. Dedico gran parte de mi tiempo a mi trabajo, casi todo pero también me gusta pasear, sentir el viento a través de mi piel y de mi concha, gozar del sol…, hoy ha sido un día genial. Siento que el alma de todos los seres que he conocido es prácticamente la misma, ya sea un árbol, una persona o cualquier otro animal, cambia la carcasa y poca cosa más. Los caminos de cada uno nos dirigen al mismo lugar, todos somos mucho más que hermanos, al menos eso es lo que aprecio con mi hipersensibilidad. Me he sentido muy bien acompañado, los amigos-caracola de hoy, al igual que muchísimas personas, sueñan con un mundo donde reine, la paz, el amor y el respeto, basta con eso. El tema de conversación, cómo no, ha sido el sonido del mar, entre grandes amigos sobran las palabras, bastó con el amor de la amistad y el rumor de las olas, no hizo falta nada más.

La vida del hombre-caracola. IX

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Desde que soy hombre-caracola, las agujas del reloj están de parranda, el tiempo dejó de ser una tortura y el horizonte no queda tan lejos. Cada día que pasa soy más feliz, existen muchísimas personas que sueñan por un mundo mejor. Me siento querido porque cada vez tengo más amigos-caracola, por ponerles un nombre, lo que está escrito en el D.N.I es una gran mentira y no me interesa. Nos identifica mucho más una simple mirada, los ojos nunca mienten, lo dicen todo. Y además, en ellos se refleja el alma y, a esa, ningún gobierno la puede controlar, está programada para ser libre. Mis obras no tendrían ningún sentido sin la aceptación de los amigos, me sentiría ridículo. La motivación que éstos me provocan no tiene precio, el sonido de sus caracolas lo llevo dentro, les estoy eternamente agradecido.

 

La vida del hombre-caracola. VIII

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Hoy he tenido un mal sueño, totalmente surrealista, en él reinaba la tristeza. El hambre arrasaba a medio mundo, las guerras brotaban como la mala hierba, vi demasiados niños con metralleta…, me aterroricé. El gobierno era una banda organizada de más de cuarenta ladrones, mentían y saqueaban al pueblo, sin piedad, no hacían nada más. El cielo, el mar, la tierra y los alimentos estaban envenenados y parecía que en cualquier momento iba a fallecer el planeta…, me indigné. Otros niños, en vez de jugar entre ellos, esperaban, con gran tristeza, su turno en consultas de psicólogos, dejando en la calle, la pelota, la peonza y la cometa, me dio pena. Fue un no parar, demasiados problemas. Aunque lo haya pasado francamente mal, nada más levantarme los miedos se escondieron en la concha. Ahora el sonido del mar me recuerda que vuelvo a ser el de ayer, que reina en mí un mar de esperanzas y que el amor es la única realidad que merece la pena.

La vida del hombre-caracola. VII

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Hoy hace demasiada calor en el taller, trabajo justo debajo del tejado y ahora mismo, la fábrica de sueños es una sauna finlandesa, he salido a dar una vuelta. A parte de mi agudo olfato, también he desarrollado el sentido del tacto, mi epidermis es hipersensible y además, sólo con rozar a cualquier ser, puedo acceder a su morada interior y sentir lo que él, es asombroso y alucinante. Ahora mismo, entre el rumor del mar, noto a través de mi piel a una criatura de la naturaleza, lo que somos todos. En su interior reina la felicidad, se ama, crece libre y salvaje, no hay otro ser que lo domine y no tiene más dueño que su consciencia, lo siento dentro de mí. A pesar de estar ancladas sus raíces en el suelo, no conoce la monotonía, unos días se beneficia de sol, otros de la lluvia, a veces sus ramas son movidas por el viento… Con eso y un trozo de tierra, el alma hermana, tiene más que suficiente, se acepta. Respeta y ama, al igual que yo, a todas las criaturas de la naturaleza, esa es la mejor de nuestras virtudes, es bien fácil, aunque parece que al ser humano le cuesta. Todo llegará.

 

La vida del hombre-caracola. VI

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Hoy me he levantado con muchas ganas de ver el mar, antes de perder la mirada lo podía observar desde mi terraza, ahora sólo aspiro a crearlo con la imaginación, aunque todos sabemos que no es lo mismo. Mi piel se reseca mucho, he de estar con frecuencia en contacto con el agua, es algo normal, suele ocurrir a partir del décimo día del cambio, necesito hidratarme. Estad tranquilos, no saldrán escamas ni nada extraño de mi epidermis, aunque lo aceptaría con dignidad. Lo que realmente necesita y desea mi nueva condición de ser son, las olas, la arena, el salitre, la libertad y la hospitalidad del Mediterráneo, el mar que me vio nacer y crecer. Todo llegará.

La vida del hombre-caracola. V

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Por fin he decidido salir al exterior, quiero conocer todas mis cualidades y mis desventajas como nuevo ser. En el lugar donde estoy, sigo escuchando el sonido del mar, ni el estruendoso ruido de un tren de mercancías podría ocultarlo. Mis palabras y mi mirada quedaron en el olvido, aunque he desarrollado, considerablemente, el sentido del olfato, ahora me he percatado. Aquí y en este momento, el aire es impuro, contiene mucho más que, nitrógeno, oxígeno y argón, huele a enfermedad, a veneno…, lo aprecio bien, aunque lo podría notar cualquiera. Aún así, a los políticos y empresarios causantes de tal atrocidad, les deseo el amor absoluto, necesitan amar, sería lo mejor para todos. A pesar del mal olor, siento el placer que produce la tierra caliente entre los dedos de mis pies, la hierba me acaricia las piernas y el sol, la mejor fuente de energía, me llena el alma de vida, con eso me quedo.

La vida del hombre-caracola. IV

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Hoy hace demasiada calor en el taller, trabajo justo debajo del tejado y ahora mismo, la fábrica de sueños es una sauna finlandesa, he salido a dar una vuelta. A parte de mi agudo olfato, también he desarrollado el sentido del tacto, mi epidermis es hipersensible y además, sólo con rozar a cualquier ser, puedo acceder a su morada interior y sentir lo que él, es asombroso y alucinante. Ahora mismo, entre el rumor del mar, noto a través de mi piel a una criatura de la naturaleza, lo que somos todos. En su interior reina la felicidad, se ama, crece libre y salvaje, no hay otro ser que lo domine y no tiene más dueño que su consciencia, lo siento dentro de mí. A pesar de estar ancladas sus raíces en el suelo, no conoce la monotonía, unos días se beneficia de sol, otros de la lluvia, a veces sus ramas son movidas por el viento… Con eso y un trozo de tierra, el alma hermana, tiene más que suficiente, se acepta. Respeta y ama, al igual que yo, a todas las criaturas de la naturaleza, esa es la mejor de nuestras virtudes, es bien fácil, aunque parece que al ser humano le cuesta. Todo llegará.

 

La vida del hombre-caracola. III

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Hoy han venido a verme grandes amigos, querían saber cómo me iba con el nuevo cambio. Al principio les ha chocado, luego no han podido evitar la sonrisa y al momento, nos hemos reído juntos, como niños. Siempre que se rían conmigo no me importa pero no serán de mi agrado, los que se rían o se burlen de mí, ser diferente nunca es ser inferior. Pido al mundo un respeto a todos los colores, a todas las pieles… El sonido del mar ha sido el tema de conversación, en él se esconden todos los enigmas, lo que verdaderamente importa.

La vida del hombre-caracola. II

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La primera persona que me ha aceptado como nuevo ser, evidentemente, ha sido Emi. A ella no le importa, en absoluto, mi nuevo aspecto, siempre ha estado enamorada de mi alma, lo demás le trae sin cuidado. Escuchamos juntos el sonido del mar, desciframos todos sus misterios, nos respetamos y nos queremos, como siempre lo hemos hecho. Si todos los humanos hicieran lo mismo en sus casas, surgiría una gran revolución, la paz mundial, el verdadero cambio y el mayor de los éxitos.

La vida del hombre-caracola. I

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Primer día de mutación.

Me estoy convirtiendo en uno de los personajes de la serie, “El sonido de las caracolas”, era de esperar.

 

 

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Segundo día de mutación.

Continúa la transformación, ya he dejado de ver y de hablar, ahora sólo escucho el sonido del mar. Poco a poco me estoy definiendo, pronto seré un hombre-caracola.

 

 

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Tercer día de mutación.

He pasado una mala noche, aunque es lo normal en esos momentos del cambio, donde la concha de la caracola, sustituye  al cráneo casi por completo. Duele un poco ese proceso pero no os preocupéis, ya me encuentro mejor. Soy feliz sólo con el sonido del mar, pero aún no estoy preparado para hacer vida social.

 

 

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Cuarto y último día de mutación.

El proyecto ha sido un éxito rotundo, sigo teniendo el mismo carácter, la misma consciencia y el alma no ha cambiado. Todas las pruebas médicas han resultado satisfactorias. El rumor del mar reina en mi morada y la realidad para mí, ya no es lo que era. ¡¡¡El amor lo invade todo!!!. Perdí la identidad, toda la documentación…, ahora soy un nuevo ser, inclasificable, incontrolable y ¡¡¡libre!!!. Tengo ganas de ver de nuevo el mundo, con la mirada de un hombre-caracola.